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martes, 15 de julio de 2014

DENUNCIAMOS el asesinato del ciudadano saharaui Brahim Budda Ould Taher en la noche del sábado 12 de julio de 2014 en la ciudad de Oum Dreyga (Sáhara Occidental) donde fue atacado por vehículos del ejército marroquí, disparando con balas reales en la dirección del coche en el que viajaba, provocándole herida de muerte en la cabeza. En el intento de evadir el crimen, el cadáver fue arrojado a 150 m del terrible acto, según sus familiares. 


Según nuestras informaciones se ha persistido con el fuego real en las cercanías del Muro de la vergüenza sobre beduinos de la zona. 

La familia se siente arropada en estos momentos por los ciudadanos saharauis que han salido a corear gritos en defensa de un Sáhara libre, contra la ocupación marroquí y en defensa de sus hijos que ven como pierden la vida, son desaparecidos o sometidos a juicios sumarísimos militares por hacer uso de su derecho a manifestarse. 

Ante la inminente presentación del rey Felipe VI en Rabat denunciamos la existencia de muertos en el Sáhara Occidental ocupado, comunicando que nada ha cambiado para el Pueblo Saharaui salvo los muertos, presos o desaparecidos. La vulneración de todo tipo de derechos (humanos, civiles y sociales) por parte del régimen alauí sigue siendo una constante en el Sáhara, un territorio que a día de hoy y después de casi cuatro décadas, continúa ilegalmente ocupado por Marruecos, contraviniendo toda normativa internacional, siendo aún España la potencia administradora. 

Nos llega la noticia de un nuevo crimen perpetrado por el ejército marroquí contra la población saharaui a la que solo se le puede acusar de intentar ejercer y reivindicar sus derechos de expresión y manifestación. 

Las autoridades marroquíes actúan de forma injustificada contra la población que resiste y que nos trae a la mente lo sucedido en otoño de 2010 en el campamento de Gdeim Izik. Lo que la primavera árabe abrió en estos Campamentos de la Dignidad, Marruecos intentó por la fuerza aniquilarlo. 

Son numerosas las expresiones de dolor y rabia en todas las ciudades saharauis que denuncian lo sucedido. 

Durante el año, distintos observadores han informado cómo no han podido visitar el Sáhara Occidental por la prohibición de las autoridades de ocupación. Los que consiguieron entrar han denunciado las continuas violaciones de derechos humanos y civiles que sufre el pueblo Saharaui. Pero también se ha podido apreciar el compromiso de todo un pueblo en la lucha contra la ocupación manteniendo incluso una lengua como es el castellano, considerada hóstil en el territorio. 

Una vez más, desde CEAS, en representación de las Asociaciones de amistad con el Pueblo Saharaui, queremos denunciar con fuerza este brutal acto de represión por parte de las fuerzas de seguridad y del ejército de Marruecos contra un pueblo que no hace más que reclamar los derechos que le corresponde por la legalidad internacional y que una vez más, le ha costado la vida a uno de sus hijos. 

Desde el año 2005, trece saharauis ya han perdido la vida asesinados por el gobierno de Marruecos, ante la total impunidad del gobierno marroquí en los territorios del Sáhara occidental y la cobertura que le brindan los estados francés y español, continuaremos con el compromiso el movimiento internacional de solidaridad de apoyar la lucha de liberación saharaui hasta la total liberación de sus tierras.

CEAS-Sáhara, 13 de Julio de 2014

domingo, 13 de julio de 2014
Las asociaciones solidarias con los saharauis piden al rey de España, Felipe VI, que defienda en su visita a Marruecos los legítimos derechos de los saharauis, compromiso que adquirió su padre hace 39 años. Desde entonces, el conflicto del Sáhara Occidental apenas ha estado presente en la Casa Real.

Amnistía Internacional también se ha dirigido al jefe del Estado para que tenga en cuenta la situación de los Derechos Humanos, tanto en Marruecos como en el Sáhara Occidental, y haga gestiones para lograr avances en esta cuestión.

El 2 de noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón, príncipe de España y jefe de Estado en funciones, se presentó en El Aaiún cuatro días antes de que se iniciase la “Marcha Verde” para respaldar a los mandos militares. Sus palabras “Debemos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”, se quedaron allí. España no descolonizó el Sáhara Occidental, que fue entregado a Marruecos.

Testigo de excepción fue José Taboda Valdés, presidente de la Coordinadora estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-SÁHARA) y en aquel momento un joven soldado que cumplía el servicio militar en El Aaiún. Recuerda que tras la visita de Juan Carlos “subió la moral de los mandos y de la tropa, ya que nadie quería abandonar a los saharauis. Estábamos dispuestos a luchar contra la invasión marroquí”, declara a elespiadigital.com.

Así lo reflejó la prensa de la época. “Un gesto que vale más que cien discursos”, tituló ABC en portada; “Don Juan Carlos de Borbón, con las fuerzas españolas del Sáhara”, destacó La Vanguardia con un pie de foto en el que calificó el viaje de “gesto que ha tenido una gran repercusión en todo el mundo”.

Taboada relata que la realidad fue otra: “Nos creímos las palabras del jefe del Estado, pero que poco duró. Encerramos a los saharauis que habían patrullado con nosotros entre alambradas, les dejamos sin gasolina para que no pudieran huir, quitamos las minas que habíamos puesto en la frontera y les entregamos al invasor marroquí, sin respetar el derecho sagrado de todo pueblo de elegir su destino, como se les había prometido. Todo fue un teatro. Sentimos rabia y vergüenza y hasta hubo conatos de indisciplina. Nos fuimos corriendo.”

Hoy, los saharauis siguen luchando por su independencia, esperando poder ejercer el derecho a un referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU tras el alto el fuego al que llegaron el Frente Polisario y Marruecos hace 23 años. Una parte de la población vive en los territorios ocupados, donde las detenciones y denuncias por violación de los Derechos Humanos son constantes, y la otra espera en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

En este contexto se produce el viaje oficial de presentación de los reyes de España al reino de Marruecos los días 14 y 15 de abril, viaje que poco antes de ser proclamado Felipe VI se publicó en la prensa española iba a ser el primero al exterior del monarca, pero que ha pasado a ser el tercero, después del Vaticano y Portugal.

Mohamed VI dijo a Felipe VI que le esperaba en su “segunda patria”, destacando "los vínculos de sólida amistad y recíproca consideración” que unen a los dos reyes personalmente y a sus Casas Reales. En la prensa marroquí se dijo, citando fuentes del Palacio Real marroquí, que Marruecos sería el segundo destino oficial de los reyes de España, el 14 de julio, y que después acudirían a sus vecinos geográficos, Portugal y Francia.

En los dos días que durara la estancia de los reyes Felipe VI y Letizia en Marruecos mantendrán un encuentro con Mohamed VI y su esposa, la princesa Lalla Salma. El rey recibirá al primer ministro marroquí, Abdelilah Benkirán; al presidente de la Cámara de Representantes, Rachid Talbi Alami, y al presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Cheikh Biadillah.

Pero la causa saharaui ha estado prácticamente ausente en la Casa Real española. Solo en dos ocasiones, y brevemente, Juan Carlos I citó estas dos palabras: Sáhara Occidental.

La primera fue el 13 de marzo de 2007 en Argel (Argelia). Ante el presidente Abdelaziz Buteflika, Juan Carlos afirmó: “Es igualmente urgente, como ha puesto recientemente de relieve mi Gobierno, encontrar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable para la cuestión del Sáhara Occidental, que prevea la libre determinación y a la que se llegue a través del diálogo entre las partes en el marco de las Naciones Unidas".

La segunda, más escueta, se produjo dos años después, el 23 de enero de 2009, en Trípoli (Libia). En el discurso que pronunció en la cena ofrecida por Muamar el Gadafi, el rey Juan Carlos se limitó a decir: “Por otro lado, confiamos en que las negociaciones iniciadas al amparo de la Resolución 1754 del Consejo de Seguridad puedan constituir la vía para lograr una solución definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental”.

Pero a pesar de esta ausencia del Sáhara Occidental en las intervenciones públicas del anterior jefe del Estado, en repetidas ocasiones se le ha pedido que intercediera por los saharauis, como cuando viajó a Marruecos el 15 de julio de 2013. Amnistía Internacional recogió más de 33.000 firmas solicitando al rey que trasladara a Mohamed VI peticiones relativas a la protección de los Derechos Humanos de la población de Marruecos y el Sáhara Occidental. Los principales movimientos solidarios también le reclamaron que se implicara en la búsqueda de una solución política para reconocer los legítimos derechos del pueblo saharaui.

Amnistía Internacional se ha dirigido otra vez al rey de España y en la carta que ha enviado a Felipe VI cita los casos del periodista Ali Anouzla, sometido a investigación y la espera de juicio por un vídeo publicado en su web, y Ali Aarrass, detenido en España en abril de 2008 y extraditado dos años más tarde a Marruecos, pese a que el Comité de Derechos Humanos de la ONU advirtió que podía sufrir torturas y tener un juicio sin las debidas garantías. Fue condenado a 15 años tras confesar bajo tortura y continúa en prisión. AI señala que “las leyes marroquíes criminalizan a periodistas y otras personas críticas con la monarquía o las instituciones del Estado” y que “continúan recibiéndose noticias sobre tortura y otros malos tratos de personas detenidas por la policía, la gendarmería, y en prisión”.

Sobre el Sáhara Occidental manifiesta: “siguen llegando denuncias de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes, tortura bajo custodia y restricción de la libertad de expresión, reunión y asociación”.

Las peticiones de atención hacia los saharauis no son nuevas para Felipe VI. En los últimos años las asociaciones de amistad de Madrid pidieron a los entonces príncipes de Asturias que recibieran a los niños saharauis que vienen cada verano a España dentro del programa vacaciones en paz, pero se les contestó que no era posible por problemas de agenda.

El día de su proclamación ante la Cortes Generales, el 19 de junio de 2014, Felipe VI hizo referencia a motivos de unión de España con otros pueblos, como “la historia y lazos de afecto y hermandad” y, sobre todo, “nuestra lengua y nuestra cultura compartidas”. Pero se refería a los países iberoamericanos, no al Sáhara Occidental, donde también se habla español aunque cada vez menos por la política marroquí a favor del francés.
sábado, 12 de julio de 2014
La Nueva España - 12/07/2014

Mohamed Baaia lleva seis años viniendo Oviedo cada verano. El suyo es un caso especial ya que, por un error en la fecha que refleja su partida de nacimiento, ha podido volver un año más que el resto de los niños saharauis que año tras año aterrizan en Asturias para pasar el verano con sus otras familias. No obstante, éste será el último estío que disfrutará en el Principado, algo que a sus "padres" asturianos les encoge el corazón. Pero antes de la despedida aún queda mucho verano.


Blanca García ha pasado toda su vida rodeada de niños, por eso ella y su marido decidieron solicitar la acogida temporal de Mohamed, un niño de ahora 12 años que estuvo una semana llorando la primera vez que pisó Asturias. "Lo que más me gusta de Oviedo son las piscinas. Me paso el verano de folixa en folixa", asegura el pequeño con buen castellano y un toque de asturianía. Hoy es uno más de la familia ovetense, cuyos miembros ya han ido a visitarle al Sahara en dos ocasiones. "Allí nos tratan como uno más, estuvimos muy a gusto. Sus padres fueron muy amables con nosotros", explica Blanca García, la madre de acogida de Mohamed Baaia.

Este es el último año que el niño puede disfrutar de la oportunidad que el programa "Vacaciones en Paz" -puesto en marcha por la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui- ofrece cada verano a miles de niños para huir de los casi sesenta grados que alcanza el desierto, pero también para que conozcan lo que existe más allá de él. En esta época del año los campamentos saharauis se convierten en focos de infecciones que afectan particularmente a los niños, que suelen llegar a España con problemas de salud. "Una de las veces que vino le tuvimos que llevar al médico. Allí le habían diagnosticado tres cólicos, al llegar aquí le descubrieron lombrices. También tuvo algún problema de caries", explica su madre de acogida. Igualmente es el último año para Blanca García y su marido. Dicen "no tener ya edad" para acoger a más niños, pero quieren mantener el contacto con Mohamed y sus padres, que siempre serán "su familia africana".

Unos se van y otros llegan. Dolores Díaz y Javier Ordás se animaron a participar en el programa tras leer en este periódico que el número de acogidas ha bajado por la crisis. "Al ser nuestro primer año nos recomendaron un niño, suelen ser más tranquilos", explica Dolores Díaz. Said Abba Yusef es es tímido, pero muy educado. "Al aterrizar lloró un poco, pero ahora ya está más cómodo con nosotros. Nos trajo unos detalles que hizo la madre. Tenemos pensado que hable con su familia cada viernes, así no perderá el contacto", añade la "madre asturiana" del pequeño de diez años.

Said Abba Yusef apenas habla castellano, ya que "aún es pequeño". Es su primera vez en España, algo que se aprecia al ver cómo observa con cautela los coches que atraviesan la carretera. Al pequeño le encanta el paisaje asturiano, "ya que es totalmente nuevo para él", señala la familia de acogida, que se comunican con él a través de una aplicación de traducción del teléfono. Los padres de acogida tienen la esperanza de que el pequeño se vaya este año chapurreando castellano. "Queremos seguir participando en el programa y repetir con Said. Sólo llevamos un día con él, pero estamos encantados. Animamos a participar en el programa, sirve para tomar conciencia de lo que está pasando en el Sahara", comenta Dolores Díaz. La pareja quiere que el niño se integre en la sociedad asturiana, pero no descartan que siga manteniendo el contacto con sus amigos que pasarán el verano en la región. "Nos hemos puesto en contacto con una familia que sabemos que acoge a un amigo de Said, esperamos hacer alguna actividad todos juntos. Nuestra intención es enseñarle Asturias y también llevarle a nuestro pueblo, que está en León", explica Javier Ordás.

Tanto Mohamed y Said como el resto de los niños saharauis que se encuentran en la región, disfrutarán de un verano junto a sus "padres" asturianos hasta el próximo cinco de septiembre, día en el que volverán al desierto, dejando atrás a su segunda familia.

La Nueva España - 12/07/2014

Said, un niño saharaui de 10 años, no sabía hasta hace dos días lo que era el mar. "Se metía en el agua con cuidado, pero no me soltaba el brazo", señalaba ayer Javier Ordás, de Oviedo, su padre de acogida durante estos dos meses. Este ovetense también es primerizo. "Nunca había participado en el programa de acogida, pero leí en LA NUEVA ESPAÑA que no había familias suficientes para acoger a los niños saharauis y me decidí". Said y su padre de acogida participaron ayer en la jornada de encuentro celebrada en la Casa del Agua de Sobrescobio a la que estaban llamados los 250 niños que participan en el programa de acogida "Vacaciones en paz".


Allá donde se mirase, tan sólo se veían caras de felicidad entre los pequeños. También entre los adultos. La mierense Beatriz González era uno de ellos y Bamba es el pequeño que lleva acogiendo desde hace tres años. "Sabes que es un viaje de ida y vuelta, pero te sientes muy bien, porque a veces los niños llegan con muchas carencias y necesidades", explica. Sin embargo, esta mujer destacó que "es una experiencia muy enriquecedora, porque también tienes la oportunidad de conocer una cultura totalmente distinta". Esta es una de las ideas que destacó Carmen Santos, que coordina el programa de acogida de niños saharauis en Mieres. Santos lleva doce años. "No soy una pionera, hay personas que llevan veinte años acogiendo a estos niños", destaca. En su opinión, "los saharauis no te dejan indiferente, son muy intensos, con muchos valores, y la verdad que merece la pena".

Y es que, sobre todo, estos padres de acogida rezuman solidaridad. Algo que destacó ayer la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz, que acudió al encuentro junto al delegado saharaui para Asturias, Ahmed Salama, y el alcalde de Sobrescobio, Marcelino Martínez. La consejera destacó la estrecha relación del Principado con el programa "Vacaciones en paz", que está vigente desde el año 1995. "Son dos meses en la región donde los niños pueden relajarse y compartir, además de disfrutar de un programa de salud y nutrición", destacó, añadiendo que "se crean lazos y muchos arraigos, una relación que va más allá de la solidaridad". Salama aprovechó su visita para agradecer la solidaridad "tanto de las familias como del Principado".

jueves, 10 de julio de 2014
La Nueva España - 10/07/2014

El proyecto de hermanamiento de ocho colegios de la comarca avilesina con centros escolares saharauis ha sido galardonado con el premio "Vicente Ferrer". La directora del colegio público Poeta Juan Ochoa, Dolores del Campo, en representación de los ocho centros (siete avilesinos y el de Salinas) anunció ayer, junto a la concejala de Educación, Yolanda Alonso, la concesión del Premio Nacional de Educación para el Desarrollo "Vicente Ferrer" a la iniciativa. El galardón, de ámbito nacional, supone un reconocimiento a la labor conjunta que instituciones públicas, comunidad educativa y familias llevan desarrollando desde hace años con la educación como estandarte. El premio otorga el derecho a participar en un seminario de intercambio que se desarrollará en octubre en Marruecos.


Del Campo destacó la importancia de establecer vínculos con países del sur: "Ya hemos participado en proyectos cooperativos con centros europeos, pero esto nos hace posible ver el contraste con los países más desfavorecidos y trabajar así la solidaridad". Del Campo añadió que "en estos tiempos de crisis, la gente siempre cierra puertas hacia los demás. Recibir este premio reconforta y ayuda a seguir trabajando como hasta ahora".

Alonso, por su parte, apuntó que el hermanamiento de Avilés con El Aaiún (wilaya saharaui), "es especial porque permitió aprender mucho y se ha podido llevar a cabo porque ya había una red previamente trabajada con los centros educativos".

La Nueva España - 07/07/2014

 "Tú a ellos les das cosas materiales, pero ellos a ti te lo dan todo". Ésta era la frase más repetida entre las familias que acogerán durante este verano a los 250 niños saharauis refugiados en Tinduf. El acto de encuentro tuvo lugar a lo largo de la mañana de ayer en el centro sociocultural de Los Canapés.


 "Deseando estar con el niño", confesaba la mierense Laura Recio. Ahmed, el joven que pasará el verano en su casa, participaba por segunda vez en este programa, no así la que será su "madre" durante el verano, que es primeriza en estas lides. "Inquietud por echar una mano a la gente, ayudarles a salir de ahí, que tengan la oportunidad de ir al médico... Cosas que allí no pueden tener", explicaba Recio que fueron los principales motivos de su adhesión a la iniciativa. Lo que seguro que no tendrán es tiempo para aburrirse, ya que la mierense afirma tener ya "muchas actividades planeadas". "Realizaremos el descenso del Sella, iremos a la playa, le hemos apuntado a unos campamentos de verano en Mieres y luego, aparte, también hará las actividades que les programen de la asociación", comentaba.

Con más experiencia, seis veranos exactamente, llegaba Pilar Martínez desde Pola de Lena para encontrarse con Maguada. "Yo llevo, además de acogiendo niños, seis años bajando a los campamentos, y puedo decir que allí ya tengo familia", confesaba visiblemente emocionada la lenense. Con la perspectiva que le dan tantos años de colaboración, Martínez cree que "ahora las cosas allí están peor que nunca". "La ayuda humanitaria que llega es escasa, porque antes sólo se pedía para África, y ahora hay que pedir también para España. Una familia de nueve miembros, por ejemplo, recibe nueve plátanos, muchas cebollas, cinco litros de aceite, cinco kilos de arroz y poco más cuando mandan la ayuda", aseguró.

Más singular es el caso de Teresa Suárez y su marido, Venceslao García. El matrimonio de Tanes venía a recoger a Hamdi, un niño de 9 años que se estrenaba en el programa. Lo curioso de esta historia es que el hermano mayor de Hamdi, Mamuni, estuvo conviviendo en el concejo casín, donde demostró tener un gran potencial académico. Por ello, esta segunda madre está luchado "para traerlo aquí". "Es muy injusto que niños que están sacando matrículas de honor, y cuyos padres están de acuerdo en que salgan del país para buscar una oportunidad, no puedan hacerlo. Yo sé que hijos de gente que está en el Frente Polisario salen del país sin ningún tipo de problema, y a otros no los dejan", sentenció Teresa Suárez.

Por segundo año consecutivo se encontraban la avilesina Ángeles Fernández y la pequeña Magfuda, de 8 años. "Aunque hablamos por teléfono, la echo mucho de menos", declaraba Fernández. "La niña no tenía ningún tipo de problema médico, pero tenía mucha falta de cariño".

También fue muy emotivo el reencuentro entre Merce Hevia y Fara, que van a por su quinto verano juntas. "La echaba mucho de menos, y eso que hablamos a menudo por teléfono", decía mientras sonreía esta lavianesa. Fara, que habla muy bien español, afirmaba que le gustan "la piscina, los espaguetis, las patatas con ketchup y los helados de fresa".
El comercio - 07/07/2014

El pesado viaje desde Tinduf (Argelia) no borró la sonrisa de los 290 niños saharauis que a primera hora de la mañana de ayer aterrizaron en el Aeropuerto de Asturias. La mayoría, salvo los primerizos, aturdidos por la añoranza, sabían que les esperan dos meses en los que podrán disfrutar de 'lujos' tan elementales como el agua corriente o una buena alimentación. También de un paisaje muy diferente al mar de arena en el que habitan y del cariño de las familias de acogida, cuyo solidario gesto les abre una ventana a un mundo y a unas condiciones de vida que nada tienen que ver con las que soportan en los campamentos de refugiados en los que residen.


Son niños apátridas, sin carnet de identidad ni pasaporte, alegres y de exquisito comportamiento, nietos y bisnietos de los saharauis que en noviembre de 1975 huyeron de su tierra rumbo a Argelia cuando Marruecos ocupó la antigua colonia española del Sahara Occidental. Un mes después del inicio de aquella Marcha Verde, la ONU aprobaba el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, derecho que aún no se ha ejercido.

Un autobús esperaba en la terminal a los 40 niños cuyo destino vacacional está en el Occidente de Asturias. El resto viajó a Avilés, al Centro Sociocultural de Los Canapés, el lugar elegido para encontrarse con sus familias de acogida, procedentes de distintos lugares del centro y el Oriente de Asturias. En muchos casos se trataba de un reencuentro. «Es una experiencia muy gratificante. Recibes más de lo que das», aseguraron Mercedes Hevia y su hija, Laura Morán, mientras abrazaban a Fara, una niña de diez años que acogen por quinto año consecutivo.

Para Marta e Iván López era la primera vez. Derrochaban ilusión, pero no sabían muy bien cómo vencer las reticencias de Mohamed, uno de los niños que no terminaba de sacudirse la añoranza de su familia.

Salambha y Jalifa Said irradiaban alegría. Es un caso especial. Salambha se quedó a vivir en Gijón con su familia de acogida. De eso hace ya ocho años y ahora, con 24 cumplidos, ha podido conocer al fin a Jalifa, su hermana de ocho años. «Cuando me fui de Tinduf era un bebé y desde entonces no la he vuelto a ver, hasta hoy», dijo entonando un marcado acento asturiano. «Aquí estoy feliz, es otro mundo. La vida es distinta y puedo ayudar a mis nueve hermanos. Les envío comida, dinero y todo lo que puedo. Al pequeño aún no lo conozco», lamentó.

Salambha compagina trabajo y estudios de Secundaria. Vive «con una chica y su abuela», y no duda un instante a la hora de responder dónde le gustaría labrarse el futuro. «En España. Allí, en Tinduf, la cosa está muy mal, hay muchas necesidades», dijo.

Los campamentos se extienden en el suroeste de Argelia, cerca de la frontera con Marruecos, y se sustentan con la ayuda internacional, fundamentalmente española. «Las cosas van a peor. Antes se pedía para África y ahora se pide para España», lamentó Pilar Martínez, una de las veteranas de las 'Vacaciones Solidarias' que organiza la Asociación Asturiana de Ayuda al Pueblo Saharaui.

Ayer esperaba a Maguada, de 13 años, a la que acoge por cuarto año consecutivo. «Son unos niños muy sociables que viven en unas condiciones muy duras. Es tremendamente injusto», recalcó.

María de los Ángeles y Wenceslao cuidarán durante el verano a Hamidi, nueve años de edad y hermano de Mamuni, el niño al que acogieron hasta que cumplió la edad máxima establecida en el programa. «Estamos empeñados en traerlo a Asturias para que puede completar los estudios de Secundaria. Es muy aplicado». El principal obstáculo es la burocracia. «Hay que hacer muchos papeles, pero ya hemos conseguido el pasaporte y estamos a la espera de recibir el visado», manifestaron con esperanza.

Los niños aguantaron estoicamente las más de dos horas que fueron necesarias para reunirse con sus familias de acogida. Muchos hablan español, y sus deseos eran comunes: patatas bañadas en ketchup, espaguetis y un verano de playa, piscina y helados en buena compañía. Después, el 5 de septiembre, tendrán que volver a la dura realidad de los campamentos de Tinduf, a dos horas escasas de vuelo de España más tres o cuatro en camión a través del árido y tórrido desierto argelino.

martes, 17 de junio de 2014

Este fin de semana, los días 20, 21 y 22 de Junio,  se celebrará el VII Encuentro Solidario de Castrillón por los Derechos Humanos, "Mujeres y soberanía alimentaria: sembrando vida".


Adjuntamos el programa y el enlace en el que podréis encontrar la información. 

Nuestra asociación estará presente y podremos compartir y debatir en la Jaima Saharaui y disfrutar de algún espectáculo de música y danza saharaui.

Esperamos contar con vuestra presencia.


El día 19 de junio a las 19:00: Concentración en el parchís-Xixón.


34 millones de personas refugiadas-desplazadas

El mundo es cada vez más pequeño y ajeno para las 34 millones de personas obligadas por las violencias a huir de su lugar de residencia en países como Siria, Colombia, Nigeria, República Democrática del Congo y Sudán, en ese orden.

En Palestina y en  el territorio Saharaui la ocupación y el desplazamiento forzados desde hace más de sesenta años obedecen a planes expansionistas de los halcones israelíes y de las castas marroquíes, con el apoyo de los gobiernos de los EUA y de España.

Aterrorizadas y despojadas de todo, las personas refugiadas y las desplazadas aún deben pasar por vivir en su destierro con la impunidad, con las puertas que se cierran y con los abusos de las autoridades en fronteras mortales donde el control migratorio se hace violando los derechos humanos muchas veces ante los ojos de todos.

Pero lo más duro es constatar la deshumanización, el silencio de las sociedades a las que llegan, que miran para otro lado. 

SÁHARA , la descolonización pendiente.

En el año 1.975 todo un pueblo, el Pueblo Saharaui, había sido desposeído de sus bienes y obligado al éxodo a través del desierto perseguido por las bombas de napalm y fósforo blanco de la aviación marroquí. La gente huía, en el más exacto sentido de la palabra. Huían como podían: a pie, en coche, algunos en camello, con su rebaño si les era posible, pero la mayor parte de las veces con un par de cantimploras de agua y un puñado de arroz, con un manto y un bastón como toda pertenencia. La gente que llegó a los campamentos de refugiados en la región argelina de Tinduf eran personas que no tenían nada. Que no sabían verdaderamente qué hacer y cuyas familias estaban muchas veces diezmadas.

Este pueblo había sido traicionado por el último Gobierno de la dictadura franquista que lo entregó atado de pies y manos a las ansias expansionistas de Marruecos y Mauritania, tras casi cien de años de presencia colonial española en el  Sáhara Occidental. El Gobierno español incumplía de esta forma las responsabilidades a las que la Carta de la ONU y las reiteradas resoluciones de la Asamblea General le obligaban: permitir a los saharauis ejercer su derecho a la libre determinación. Además, según doctrina de Naciones Unidas, una Potencia administradora no puede poner fin unilateralmente a sus responsabilidades.
La España de 1.975 abandonaba, así, a los saharauis frente a los blindados de los ejércitos marroquí y mauritano.

Treinta y nueve años después, la población refugiada saharaui es la que más tiempo lleva ostentando tal condición tras la palestina. Es la única población del mundo que resiste refugiada en un desierto, donde es imposible la realización de cualquier tipo de actividad que genere ingresos económicos, por lo que depende totalmente para su subsistencia de la escasa e insuficiente ayuda proporcionada por las agencias humanitarias internacionales y ONGs.

Treinta y nueve años después, la Jefatura del Estado y los  diferentes gobiernos de la democracia española no solo no han cumplido con la obligación jurídica que España sigue ostentando como Potencia administradora del Sáhara Occidental, que no es otra que asegurar la conclusión del proceso de descolonización del territorio, sino que se han aliado claramente con las tesis anexionistas del Gobierno de Marruecos sacrificando los principios de la legalidad internacional, situando por encima de la misma, oscuros  intereses particulares entre casas reales amigas, empresas, etc..  

Mundo Árabe:

Los desplazados y refugiados son el resultado terrible de la sin-razón de las intervenciones militares imperiales, de las ocupaciones en base a guerras, de la utilización de la fuerza militar y provocación de conflictos para anular las demandas de los pueblos árabes en sus anhelos de justicia y democracia. Esta es la constatación de de la ocupación del Sahara; de la ocupación y represión permanente de Palestina; de la guerra de Iraq y el nuevo dominio postcolonial;  de la lucha armada alentada desde el exterior en Libia primero, luego en Siria…Destrozo no solo de la base material de estas sociedades, sino de las estructuras de políticas y administrativas que imposibilita la construcción de países con un estado autónomo. Y desplazamientos masivos de las poblaciones que se convierten en a-pátridas, en los sin Tierra y sin Estado, como resultado trágico común de la destrucción buscada de las sociedades árabes, cuyos pueblos han dado muestras extraordinarias de afán de justicia y democracia.

En Palestina la ocupación de tierras árabes como estrategia del gobierno israelí; el convertir todo el territorio israelí en un campo de refugiados, de forma extrema en Gaza, que impiden la entrada o salida de bienes necesario o de productos gazies, utilizando incluso atentados contra barcos  comerciales o solidarios. Gaza cercada de alambradas y con un 70% de la  población que ya  vivía en campos de refugiados…

Y ahora de nuevo se pretende una intervención militar en Iraq, achacando las luchas de resistencia que lleva desarrollando sectores laicos y religiosos que no pertenecen a AlQueda, a quien se pretende atribuir las actuales luchas armadas contra la opresión terrible del gobierno de Al Maliki. Al Queda no existia en Iraq antes de  la ocupación, y su presencia actual sigue siendo minoritaria en la lucha contra la corrupción y violencia del gobierno títere de Al Maliki, que llevan a cabo sectores plurales de la resistencia iraquí, como reconocen informaciones de fuentes árabes que admiten periódicos norteamericanos, mientras que la prensa española sigue reclamando intervenciones militares a favor del actual gobierno de Al Maliki.

Colombia, el destierro como política de Estado

Seis millones de personas en su mayoría campesinas, de los pueblos indígenas y de las comunidades negras, viven en Colombia el drama de haber sido obligadas por el terror a huir dejándolo todo. Medio millón más  se han refugiado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica o Panamá.

En Colombia los grupos paramilitares –y por complicidad el Estado- son los principales responsables de ejecutar en alianza con la fuerza pública una estrategia violenta de despojo y despoblamiento rural, que elimina opositores de planes de inversión de las multinacionales  de los agronegocios y  de los sectores minero y energético.

Las familias que quieren retornar a sus lugares de origen se encuentran con las amenazas de los grupos paramilitares y con la agresividad del ejército que los ve como enemigos de la democracia y del progreso.

Pedro Julio Quintero es un campesino desplazado del Caribe colombiano. Llega con su esposa y con dos escoltas pues los paramilitares los buscan con ahínco para asesinarlos. No les perdonan la valentía y la persistencia con que denuncian el desplazamiento forzado en Macondo.  Bajo la canícula de Aracataca, cerca de la casa natal del Nobel García Márquez, Pedro Julio y su comunidad narraron ante la Xª Delegación Asturiana de Derechos Humanos el drama de las familias y el deseo de retorno a sus tierras: 

“Somos familias campesinas desplazadas de la Hacienda Tranquilandia, vereda La Divisa de Aracataca, Magdalena. En 1991 el dueño del a finca decidió venderla al INCORA, y nos asentaron ahí. Trabajábamos en paz hasta que llegaron los paramilitares a sacarnos usando el terror. Asesinaron a Jorge de Arce y a su esposa embarazada de gemelos, mataron a tres campesinos más y torturaron a otros, con ellos dejaron el mensaje de que volverían y matarían a quienes siguiéramos en la finca. Volvieron y mataron más gente con la ayuda del ejército, desaparecieron al presidente de nuestra junta de acción comunal, tomaron el control total de la finca y de la región, se llevaron todo nuestro ganado, nos quemaron las casas, todo. A mi hermano que los denunció lo agarraron y lo amarraron, lo patearon y lo degollaron delante de sus niños, “así mueren sapos y guerrilleros” les dijeron. Nos fuimos todos. A los pocos meses el Estado, los paras y el ejército trajeron otras familias a ocupar las tierras y en 1998 ya tenían escrituras y les hicieron una escuela nueva. Hace tres años pedimos la restitución de la finca pero el gobierno no nos atiende. Los listados de restitución sólo sirven para que nos maten, van 69 personas reclamantes de tierras asesinadas. La ley de restitución la hicieron los victimarios, que de paso le pusieron precio a nuestros muertos. Por tanto crimen en nuestra finca y no hay ni un judicializado. En diez años el gobierno no movió un dedo para protegernos como víctimas. Si al final nos devuelven la finca queremos acompañamiento internacional, no creemos en la fuerza pública que deja actuar a las Águilas Negras, los Urabeños, los Rastrojos, Los Paisas, en esta zona tenemos a todos los paramilitares. El año pasado capturaron a varios paras en Fundación. ¿saben quiénes eran? ¡dos sargentos y un cabo de la policía¡”

El 13% de la población colombiana ha sido desplazada por el terror del Estado y exige retorno con garantías. Su lucha se  junta con la esperanza de lograr la paz con justicia social, la soberanía alimentaria, la preservación de la vida y de la madre tierra.
…..

Con motivo del DIA MUNDIAL DE LAS PERSONAS REFUGIADAS,
invitamos  a un acto solidario
el jueves 19 de junio/14 a las 19 hrs.
En la Plaza del Parchís, Xixón..

Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui
CSCA-Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.
Colectivo Colombianos-as refugiados en Asturias Luciano Romero
Delegación Saharaui en Asturias.
Soldepaz.Pachakuti
viernes, 9 de mayo de 2014
El mundo - 02/05/2014

Tiba no tiene ninguna duda: prefiere morir por una causa que morir esperando. Como él, son muchos los jóvenes saharauis quieren pasar a la acción.


"Soy un kamikaze, un proyecto mártir para la causa saharaui. Estoy esperando a que el Polisario me dé luz verde para morir". La voz de Tiba resuena en esta jaima situada en pleno desierto del Sáhara, uno de los lugares más inhóspitos del planeta. Detrás de su turbante marrón, que sólo deja ver unos profundos ojos negros, se esconde la determinación de un hombre que ha dejado de creer en el maná de la solución pacífica.

Tiba no tiene ninguna duda: prefiere morir por una causa que morir esperando. "Ya que nos han impedido vivir como queremos, que nos dejen morir como queremos".

Como él, son muchos los jóvenes saharauis que, 39 años después, no quieren seguir aguardando y pretenden pasar a la acción. Por este motivo, han creado la Plataforma Gritos contra el Muro con el fin de visibilizar ante la opinión pública el muro que separa el Sáhara Occidental , ocupado por Marruecos, de los campamentos de refugiados de saharauis en Argelia. La valla tiene 2.700 kilómetros, está custodiada por unos 100.000 soldados marroquíes y se encuentra sembrada por campos de minas.

Cada dos meses, los jóvenes de la Plataforma acampan frente al muro desde el lado argelino para lanzar sus gritos de protesta. Tiba estaría dispuesto a convertirse en un hombre-bomba para explotar contra ese muro, aunque sabe bien los riesgos que eso conlleva: "Tengo muy claro el traje de terroristas que Marruecos nos tiene preparados. No quiero dejar huérfanos a mis hijos, pero prefiero que cuelguen en la pared la foto de su padre por morir defendiendo a su patria, que la de un padre que no fue capaz de conseguirlo".

Cuando se le replica que es mejor no tener que llegar a la violencia, contesta con convicción:

-Pues yo espero que sea pronto. ¿Tú crees que es vida lo que yo estoy viviendo aquí?

'Aquí' es el lugar donde viven los saharauis que salieron huyendo del Sáhara Occidental tras la Marcha Verde de 1975, orquestada por Hasán II para ocupar el territorio, tras la partida del Ejército español. 'Aquí' son cinco pequeñas wilayas (campamentos), donde los saharauis residen en casas de adobe, sin agua corriente, ni electricidad ni ningún aparato doméstico que les facilite la vida. 'Aquí' es un terreno desértico donde el termómetro llega a los 38 grados en el mes de mayo y a los 50, en verano. 'Aquí' es un paraje donde no se tiene derecho a ninguna comodidad.

La estancia temporal se ha convertido en permanente, desde que en 1991 les prometieron un referéndum de autodeterminación que nunca se ha celebrado. "El problema del Sáhara no aparece en el escenario mundial. No somos nadie. Viendo cómo se cocina el potaje, no nos toca ninguna cucharada. Tenemos que vivir de la caridad de la ONU cuando el Sáhara Occidental es un territorio muy rico", denuncia Tiba desde su jaima instalada en el Festival Internacional de Cine del Sáhara (Fishara), que se celebra en la wilaya de Dajla en Argelia.

Sin embargo, la convicción de Tiba en que el Frente Polisario retome la lucha armada no es compartida por la mayoría y, en la última votación, se decidió continuar con la vía pacífica. Algunos se fijan como límite un año, el tiempo que ha dado el Consejo de Seguridad de la ONU a las partes para que encuentren una solución que desbloquee el callejón sin salida:

"Nosotros somos una generación más culta y más preparada que la de nuestros padres. Hemos estudiado, nos hemos licenciado y no estamos dispuestos a perder la juventud como ellos. Nuestros padres llegaron hasta aquí empujados por una guerra. Por el desgaste del conflicto, querían la paz y aceptaron deponer las armas a cambio de unas promesas que no se han cumplido", explica Omar Stama, miembro del UEsario, la Unión Nacional de Estudiantes.

Y prosigue indignado: "Nuestra paciencia no es infinita. Si en un año no se soluciona el conflicto, tendríamos que plantearnos el retorno a las armas. La comunidad internacional nos está empujando a ser terroristas", asevera Stama, un saharaui que llegó a España en las vacaciones de paz y ha acabado residiendo en Bilbao.

Pero, ¿es viable su vuelta a lucha armada? ¿no hay una diferencia abismal de medios entre el Ejército marroquí y el Frente Polisario? "Un soldado marroquí va a cobrar un sueldo y un soldado saharaui va a morir por una causa. Hemos tenido prisioneros marroquíes y ni ellos están convencidos de la política de su Gobierno en el Sáhara. Nosotros ya hemos demostrado que con pocos medios podemos hacer grandes cosas", prosigue Tiba.

El mensaje del retorno a las armas se repite como una letanía entre los jóvenes saharauis. Se trate de un sentimiento legítimo y verdadero o de una estrategia mediática para intentar presionar al enemigo, lo cierto es que el pueblo saharaui ya se ha cansado de esperar.
Público - 02/05/2014

Viven desde hace 39 años en mitad de la nada al sol de una interminable playa sin mar. Nacieron en un campamento de refugiados, crecieron en un campamento de refugiados y temen morir en el mismo campamento de refugiados. Son los jóvenes saharauis. Los hijos de aquellos que fueron expulsados de sus casas, de sus tierras y la de sus antepasados con la Marcha Verde de Marruecos y la espantada de España bajo la dirección del rey Juan Carlos I en noviembre de 1975. Su tierra está ocupada desde entonces y aunque la ONU ha señalado en reiteradas ocasiones el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y la no soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido incapaz de establecer medidas que hagan efectivas sus resoluciones.


Desde que en 1991 se firmara el alto al fuego entre los saharauis y Marruecos, el Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, ha apostado sin ambages por el derecho internacional y la vía pacífica para la recuperación del territorio. El primer ministro saharaui, Abdelkader Jaleb Omar, de hecho, aseguró el miércoles que la vía diplomática está dando resultados y que cada año hay una pequeña conquista diplomática y política. El problema es que esas pequeñas conquistas no repercuten en nada en la vida de estos jóvenes cuya única vía para escapar del desierto reside en la oportunidad que brindan las políticas de cooperación para que los saharauis puedan estudiar en otros países de Europa. Sin embargo, de poco les sirve estudiar y formarse cuando en sus campamentos de refugiados no hay trabajo. No hay nada.

Ante esta situación, la juventud saharaui, que nunca ha conocido la tierra que le pertenece, se pregunta insistentemente hasta cuándo. Hasta cuándo deben seguir apostado por la vía diplomática y hasta cuándo deben continuar viviendo en una tierra seca no apta para la vida humana y en casas de adobe sin luz, ni agua completamente dependientes de la ayuda internacional. Bajo esta pregunta surgió en diciembre de 2012 Gritos contra el Muro, una asociación juvenil que hartos del exilio perpetuo al que está sometido su pueblo y la poca visibilidad del conflicto en los medios de comunicación de Occidente y, sobre todo, del muro marroquí de más de 2.500 kilómetros de longitud, decidió reunirse una vez al mes frente al muro para debatir y buscar soluciones.

En estas reuniones siempre ha habido una mayoría que ha decidido respaldar al Frente Polisario en su política de paz y de seguimiento de las directrices de la ONU, pero cada vez son más las voces que reclaman la violencia como solución al conflicto o, al menos, para visibilizarlo en el mundo occidental. "No somos un conflicto que vende, donde hay sangre, donde hay morbo, que llama a la prensa. Somos gente pacífica que ahora mismo importa poco. Por eso, creemos que hay que hacer algo", explica a Público Tiba, portavoz de esta organización desde los campamentos de refugiados de Dajla en Tindurf en el marco del Festival Internacional de Cine del Sahara.

Ese "algo" que señala Tiba se ha limitado hasta el momento a lanzar gritos contra el que ellos denominan "el muro de la vergüenza", pero el cuerpo pide más. Necesitan una solución y la comunidad internacional lleva 38 años sin saber o querer otorgarla. Este portavoz, por ejemplo, es uno de los partidarios más acérrimos de retomar las armas y batallar contra el ejército marroquí. ¿Cómo? "Defiendo los métodos violentos como utilizarnos a nosotros mismos para explotar contra ese muro. Donde hoy ponemos banderas saharauis podemos comenzar a poner bombas", explica este joven, que añade que sólo lo hará "si el pueblo saharaui lo decide libremente". "Haré lo que diga la mayoría", asegura.

Se define a sí mismo como un "proyecto de mártir de la causa saharaui" aunque asegura que es un "pacifista incapaz de matar a una mosca". "Tengo hijos, no quiero morir, pero prefiero dejar a mis hijos sin padre que sin patria", asegura Tiba, que denuncia que no quiere obligar a sus hijos a tener que vivir en "el desierto, asándose".


No obstante, este joven es consciente de que el pueblo saharaui no tiene recursos ni económicos ni armamentísticos para hacer frente a Marruecos. "Mis padres y abuelos han demostrado que no importa cantidad sino calidad. El soldado saharaui va a morir por una causa, convencido, y el soldado marroquí va a ganarse el pan. Sería una guerra de guerillas y ya demostramos que podemos ir conquistando territorio", dice este joven en referencia a los territorios liberados por la lucha del Frente Polisario hasta 1991.

"Somos hijos del desierto"

La guerra de guerrillas como fórmula para vencer a Marruecos en el caso de entrar en un conflicto armado también es compartido por Luchaa Saleh Guecheu y Mansur Mohamed-Fadel, miembros de la UJ-SARIO (la organización juvenil del Frente Polisario). Esta organización, sin embargo, no es partidaria de entrar ya en guerra, aunque la paciencia comienza a agotarse.

"Somos un pueblo pacífico que tan solo lucha por algo que es suyo y que todas resoluciones y cartas de la ONU citan. Si volvemos a tomar las armas, espero que la comunidad internacional tenga en cuenta que hemos soportado 25 años viviendo en un campo de refugiados y con la mitad de nuestro pueblo sufriendo violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados", explica a Público Mansur Mohamed-Fadel, que asegura que la razón por la cual piensa en volver a las armas es que, de momento, la lucha pacífica apenas ha conseguido mejorar la situación del pueblo saharaui.

Mohamed-Fadel, descendiente de un notable tribal del Sahara Occidental, es consciente de que "la guerra solo la quiere el que no la ha vivido", pero también asegura que "lo que se roba con las armas, sólo puede ser recuperado por las armas". "Sabemos que Marruecos nos puede destrozar con solo un avión pero nosotros no entraríamos en una guerra clásica. Ellos tienen la mejor tecnología de guerra, capaz de encontrar una hormiga en el desierto, pero nosotros podemos atacar, incautar y desaparecer. Somos los hijos del desierto y sabemos que es peligroso una guerra con Marruecos pero tampoco es justo que los lobbies franceses y estadounidenses impidan la solución pacífica", prosigue Mohamed-Fadel, de 24 años de edad y con un grado medio en Informática que se sacó durante su estancia en el sur de España.


Luchaa Saleh, por su parte, se define como un radical entre los radicales, aunque su discurso aún es moderado. El problema, afirma, es que la moderación es sólo cuestión de tiempo. "Nosotros como jóvenes vemos un futuro cerrado para nosotros. Somos la generación que ha crecido en el marco de la política de pacifismo y de respeto al derecho internacional y de las directrices de la ONU propuesta por el Frente Polisario, pero la solución aún no ha llegado", denuncia Saleh, que ve "preocupante" que la juventud esté apostando por la vía armada como solución, aunque él afirma estar "dispuesto a morir por lo que es nuestro". "Si me llaman a la guerra por mi pueblo iré el primero", afirma.

"Una irresponsabilidad"

La organización juvenil más moderada en cuanto a la necesidad de tomar las armas para solucionar la situación de exilio perpetuo del pueblo saharaui es la Unión Nacional de Estudiantes Saharauis, que aglutina a aquellos jóvenes que han salido al extranjero para completar una carrera universitaria y trata de introducirlos al mundo laboral saharaui. Su responsable de Relaciones Internaciones, Omar Slama, que trabaja como traductor durante el Festival Internacional de Cine del Sahara (Fisahara), y vive en Bilbao, asegura que cada vez que llega a los campamentos observa como "muchos amigos han perdido la fe en la vía pacífica".


"Nosotros abogamos por el diálogo como base para la resolución del conflicto y apoyamos los esfuerzos de la ONU para lograr una resolución pacífica que garantice el derecho de autodeterminación", señala a Público Slama.

Para la Unión Nacional de Estudiantes es "entendible" que la juventud se esté "radicalizando" pero considera de "sensatez" continuar con la vía pacífica porque el camino aún no está terminado y "aún queda mucho por recorrer". "Entendemos perfectamente la postura de los jóvenes que defiende la violencia, son muchos años en los que ven como el tiempo pasa y como sus padres han llegado a una edad en la que ha perdido su juventud en un campo de refugiados inhóspito y es normal que no quieran que les pase lo mismo que a sus padres, pero sería una irresponsabilidad declarar la guerra a Marruecos sin terminar de explotar la vía diplomática" asegura este joven.

"El que tiene paciencia le llega la sombra"

Mientras que la ONU decide cómo solucionar el conflicto saharaui, Marruecos trata de impedir toda solución y la comunidad internacional se hace la sorda y la ciega, jóvenes como los aquí nombrados y otros tantos como la joven reportera de la Televisión Nacional Saharaui, Tfarrah Mohamed Yesslem, continúan viviendo en mitad de la nada esperando no saben muy bien qué. El martes por la noche, la población saharaui conoció que la ONU no amplió las competencias a la misión que mantiene desplegada en los territorios ocupados por Marruecos para vigilar el cumplimiento de los Derechos Humanos por parte de Marruecos. Tfarrah Mohamed Yesslem ni siquiera se sorprendió, a pesar de que esta misión es la única en todo el mundo que no garantiza el cumplimiento de los derechos humanos.


"Lo peor de todo es que ya no nos sorprende nada. El año pasado Estados Unidos lo propuso y el Consejo de Seguridad lo denegó. Este año lo pidió el secretario general de las Naciones Unidas pero Estados Unidos no. Es alargar la historia cambiando términos y el resultado es el mismo", señala esta joven periodista, que responsabiliza a la ONU de estar comportándose de manera "incompetente e irracional".

A pesar de todo, prácticamente nadie en los campamentos de refugiados saharaius en Tinduf duda de que los territorios del Sahara Occidental ocupados ilegalmente por Marruecos volverán a ser la tierra del pueblo saharaui. Así, Luchaa Saleh Guecheu asegura que mientras quede un saharaui vivo nunca desaparecerá la lucha del pueblo por la recuperación del territorio. Tampoco Tfarrah Mohamed lo hace. "Me veo viviendo en la tierra ocupada en el futuro. Me veo porque llevamos 40 años de exilio y represión y este pueblo tiene paciencia y voluntad. Hay un dicho saharaui que dice: "a quien tiene paciencia le llega la sombra". Nosotros tenemos paciencia y recuperamos nuestra tierra", sentencia.
lunes, 28 de abril de 2014
La Nueva España - 26/04/2014

La Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui hace un llamamiento urgente para encontrar familias ovetenses de acogida para cuarenta niños de nueve y diez años del programa solidario "Vacaciones en paz". Forman parte de los 260 menores del campamento de refugiados de Tinduf que vienen a pasar los meses de verano a Asturias. Los organizadores, Amigos del Pueblo Saharaui y la Delegación Saharaui en Asturias, alertan de un "descenso notable" de hogares de acogida en la capital del Principado para los que, en un principio, hay previstos esos cuarenta niños.


"La no captación de familias en Oviedo significaría que esta población tan vulnerable perdería la oportunidad de conocer otra realidad distinta a la de los campamentos de refugiados, tener una alimentación variada y rica en proteínas, pasar un control médicos y gozar de un clima más benigno que las altísimas temperaturas de su lugar de origen". Los Amigos del Sáhara, que organizan el programa de verano desde hace diecinueve años, instan así a los ovetenses a acoger a los niños.

"Vacaciones en paz" cuenta con el apoyo de la administración pública y de algunos ayuntamientos asturianos como el de Oviedo.

Los niños suelen llegar al Principado en julio, regresan al Sáhara a principios de septiembre, y la mayor parte convive con la misma familia durante varios veranos.

El Gobierno regional, sensibilizado con el conflicto del Sáhara, acaba de hacer una declaración institucional para que el organismo de la ONU, Minurso (Misión de la Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental), amplíe sus competencias a velar por los derechos humanos en los territorios ocupados "extendiendo su mandato a la protección y vigilancia de las fosas comunes de desaparecidos saharauis existentes en Fadret Leguíaa y en la región de Smara".
Público 24/04/2014

Los cuatro activistas aragoneses que el pasado 21 de abril fueron expulsados de Marruecos cuando intentaban entrar al Sahara Occidental han reclamado hoy al Gobierno de Aragón que pida explicaciones al Gobierno central y al Estado marroquí por el trato recibido en el país norteafricano. Raúl Ramón, Irene Bailo, Laura Soteras y Diego Marín, pertenecientes a la I Brigada Aragón-Sahara, han comparecido hoy en rueda de prensa en Zaragoza para denunciar el trato recibido por parte de la policía marroquí quienes, según ellos, les negaron la comida y les privaron de sus "derechos de reunión y de libre circulación", ha señalado Ramón.


Una vez en el aeropuerto, según Diego Marín, la policía marroquí, a pesar de que no habían facturado ningún equipaje, "intentó" adjudicarles una maleta, según él, sospechosa, un hecho que ha calificado de muy "grave". Además, los activistas presentaron una queja formal a la embajada española de Marruecos ya que, según entienden, el comportamiento de los trabajadores de la embajada no fue el adecuado.

La I Brigada Aragón-Sahara se desplazó al Sahara Occidental para recoger testimonios y reunirse con diversas organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos del pueblo saharaui para conocer "in situ" y de primera mano la realidad que viven día a día los saharauis, ha explicado Irene Bailo. Según ha relatado, el proyecto de esta brigada consta de tres fases: una primera de formación en Zaragoza para conocer la historia y la geopolítica del Sáhara, una segunda en la que se iban a desplazar hasta el territorio para conocer qué está sucediendo allí y una tercera que consiste en contar sus experiencias y difundir entre la población la situación que atraviesa el pueblo saharaui.

A pesar del incidente, los activistas han insistido en que no han mermado sus ganas de seguir luchando para dar a conocer la situación del pueblo saharaui que vive, según ellos, la represión y un bloqueo mediático constante por parte de Marruecos, por lo que no descartan volver allí para llevar a cabo el objetivo que se habían planteado inicialmente. Para continuar con esa tarea de difusión, los activistas se desplazarán el próximo sábado a la localidad oscense de Jaca en una jornada en la que ofrecerán una charla informativa y habrá una cena típica saharaui.

El próximo martes 29 de abril, el Consejo de Seguridad de la ONU se pronunciará sobre la renovación de la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso), establecida en 1991, a la que, según indicaron fuentes diplomáticas a Efe, no se le darán poderes para supervisar la situación de los derechos humanos en el territorio.
Público 22/04/2014

Más de 18 horas de espera en el aeropuerto de Marrakech sin comer ni dormir, sin saber cuándo ni cómo serán expulsados de Marruecos tras recibir el aviso de la policía del país, donde no son bienvenidos.  Cuatro jóvenes aragoneses viven desde el pasado miércoles, cuando intentaron acceder a El Aaiún para conocer la realidad social y política del Sahara Occidental ,  "una constante tortura psicológica por parte de los cuerpos de seguridad alauí que no quieren aquí a observadores internacionales", explica Diego Marín, integrante del grupo de activistas.


Irene Bailo, Laura Soteras, Diego Marín y Raúl Ramón llegaron a la capital de la antigua colonia española, donde pretendían permanecer durante una semana, para recoger testimonios de responsables de asociaciones de derechos humanos. Tras más de una decena de controles hasta llegar a El Aaiún, la policía marroquí los bajó del autobús en el que viajaban, los registraron e interrogaron durante tres horas, preguntándoles sobre su profesión, el motivo y duración de la visita y  sus contactos en la zona. "Fueron tajantes. Nos dijeron que no teníamos permiso para entrar en la ciudad y nos obligaron a meternos en un taxi en dirección a Agadir sin más explicaciones", señala Irene Bailo.

Una vez allí, el grupo intentó regresar a Tan Tan, puerta al Sahara Occidental, donde otro taxi les aguardaba para llevarlos de vuelta a Agadir. "Ya estábamos vigilados, más de una veintena de agentes nos estaban esperando y nos advirtieron de que si volvíamos a intentar acceder a los territorios ocupados tendríamos serios problemas. Dada la presión y constante vigilancia nos trasladamos a Marrakech", apunta Bailo. 

Varios estudiantes saharauis les ofrecieron su apartamento en la ciudad para descansar hasta su vuelta a España. "Pensábamos que ahí acababa el acoso policial cuando en la medianoche del domingo, 15  agentes  se presentaron en la casa con varios furgones aparcados en la puerta del edificio", explica Raúl Ramón.  Según el grupo, la policía les comunicó que existía una orden de expulsión y que debían trasladarlos, de forma inmediata, al aeropuerto para salir del país en el primer vuelo disponible.

"Ni nos dejan quedarnos en Marruecos ni tampoco nos dan soluciones para salir del país y piden que esperemos. Durante horas nadie nos ha atendido pero sí vigilado. Desde la embajada nos han denegado el asilo político. Estamos exahustos", señala Diego Marín.

Aseguran que el cansancio físico es lo de menos, que "el mareo constante" es la estrategia de Marruecos para frenar la llegada de observadores internacionales a los territorios ocupados en unas fechas muy sensibles para el conflicto que desde 1975 atraviesan Marruecos y el Sahara Occidental.

El Consejo de Seguridad de la ONU vota este mes la renovación de la MINURSO, la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental, una cita que la población saharaui aprovecha para demandar que el organismo internacional tenga competencia para vigilar los derechos humanos en el territorio.

"Lo que Marruecos pretende es reventarnos psicológicamente, con la complacencia de las embajadas y consulados, asustarnos y presionarnos para no acudir a las manifestaciones, donde se producen agresiones que pretenden ser silenciadas", concluye Bailo.

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