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lunes, 30 de septiembre de 2013
El País - 29/11/2013

Hasta 22 policías de paisano y uniformados han llegado a rodear en la terminal del aeropuerto de El Aaiún a la delegación de cuatro parlamentarios españoles que este domingo han viajado, acompañando a la célebre activista saharaui Aminatú Haidar, de Las Palmas a la capital de la antigua colonia española, donde ella reside.


Pero esa masiva presencia policial no ha sido, como en anteriores ocasiones, para impedir su entrada, sino para decirles que no sufrirían restricción alguna durante su estancia, pese a que “por razones de seguridad” no debían salir del hotel, según ha explicado el diputado de Compromís, Joan Josep Baldoví, en conversación telefónica. “El problema es que los activistas saharauis no quieren venir hasta aquí a visitarnos porque temen a los policías que están dentro y fuera del hotel. Así que no tendremos más remedio que salir a su encuentro”, ha avisado.

La delegación está integrada por Jokin Bizdarratz (PNV), Jon Iñarritu (Amaiur) y Joan Josep Baldovi (Compromís) y encabezada por Joan Josep Nuet, de IU-La Izquierda Plural. Ningún diputado del PP, del PSOE ni de CiU se sumó a ella pese a que participan en el Intergrupo Parlamentario de Amistad con el Sáhara Occidental.

En un primer momento dos diputadas populares se apuntaron al viaje, pero después se dieron de baja. La visita a El Aaiún fue aprobada por el intergrupo parlamentario en respuesta a una petición que formuló la activista Aminatú Haidar. La reunión con el colectivo saharaui de defensa de los derechos humanos, que preside Haidar, figura en la agenda de la delegación española. Los parlamentarios tienen previsto, además, entrevistarse con la asociación saharaui de víctimas de violaciones de derechos humanos, que encabeza el activista Brahim Dahan, y con los responsables de la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en la antigua colonia. “Queremos vernos con todas las partes”, explicó Nuet, “y por eso solicitamos también cita con el wali [gobernador] de El Aaiún, Khalil Dkhil, pero este nos pidió que tramitáramos la entrevista con él a través del Ministerio del Interior en Rabat”. No lo hicieron.

El cambio de actitud de Rabat —que, por primera vez, autoriza una visita no pactada de antemano con los ministerios de Exteriores e Interior marroquíes— hace presagiar que en los próximos meses otras muchas delegaciones parlamentarias europeas, nacionales y autonómicas van a intentar a su vez visitar ese territorio hasta ahora vetado.

A lo largo de este mes la diplomacia marroquí ha sufrido dos reveses con relación al conflicto del Sáhara. La Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo aprobó, el 24 de septiembre, un informe sobre los derechos humanos en ese territorio y en el Sahel en el que pide para el “pueblo saharaui (…) la libertad de expresión y el derecho a manifestarse de forma pacífica”.

También “condena” la expulsión por Rabat, en marzo pasado, de cuatro diputados de la Eurocámara que querían visitar el Sáhara, entre ellos el español Willy Meyer.

La semana anterior el Departamento de Estado remitió al Congreso de Estados Unidos otro informe crítico sobre las iniciativas del Gobierno de Marruecos con relación a los derechos humanos en el Sáhara.

jueves, 26 de septiembre de 2013
PÚBLICO - 24/09/2013

Un joven saharaui murió el lunes a causa de los disparos del Ejército marroquí cuando participaba en una sentada pacífica en las afueras de la ciudad marroquí de Assa para reivindicar sus derechos civiles y políticos, informó este martes la emisora de radio saharaui Maizirat.




También lo denuncia en un comunicado la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS SÁHARA), que asegura que varios defensores saharauis de Derechos Humanos en los territorios del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, presentes en la ciudad, dan cuenta de que Assa se encuentra sitiada por los militares marroquíes y se han producido violentos enfrentamientos entre el Ejército y la población, con una treintena de heridos hasta el momento.

La muerte del joven puede verse en un vídeo subido a Youtube que muestra al herido sangrando a través de un orificio de bala mientras es atendido por otros asistentes a la manifestación.

"Desde CEAS-SÁHARA denunciamos este brutal acto de represión por parte de las fuerzas de seguridad y del ejército de Marruecos contra una población indefensa, que lo único que hace es reclamar los más mínimos derechos, y que ha costado la vida de un joven", afirma la coordinadora en nota de prensa, y asegura que esta muerte se suma a una larga lista de "detenciones arbitrarias, torturas, encarcelamientos y desapariciones".

CEAS-SÁHARA apela a la Misión de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental (MINURSO) para que vele por el respeto de los Derechos Humanos en esta región del norte de África y hace un llamamiento a organismos internacionales para que investiguen in situ lo que consideran un "nuevo crimen" por parte de la autoridades marroquíes, al tiempo que exigen al Gobierno español una "postura clara de denuncia contra Marruecos" respecto a este tipo de actos.

Público - Patricia Campelo - 10/09/2013

Desde hace casi cuatro décadas, familiares y asociaciones de víctimas saharauis denuncian las graves violaciones de derechos humanos cometidas por Marruecos en los territorios del Sáhara Occidental, ocupados por el reino alauita desde noviembre de 1975.


La desaparición forzada es una de estas prácticas, calificada como de lesa humanidad, que cuenta con más de 400 casos documentados. Ahora, un equipo de expertos ha identificado ocho cuerpos que corresponden a ciudadanos saharauis, con DNI español, asesinados por miembros del ejército de Marruecos el 12 y 13 de febrero de 1976 y considerados, hasta la fecha, como desaparecidos. Se trata de los primeros trabajos en fosas comunes de la represión marroquí. Las víctimas eran beduinos que se dedicaban al pastoreo, razón por la cual no huyeron de sus tierras durante la invasión.

Sus asesinatos se cometieron en el mismo lugar donde fueron detenidos, en Fadret Leguiaa, una zona de la región de Smara, a 400 kilómetros de los campamentos de refugiados de Tinduf, y próxima al muro minado custodiado por Marruecos que divide el Sáhara. Allí, el pasado febrero, un pastor encontró restos humanos esparcidos por la arena, movidos por las condiciones climatológicas debido a que su enterramiento era superficial.

La exhaustiva investigación científica y documental que ha evidenciado, por primera vez, casos de desaparecidos saharauis, ha sido dirigida por el médico forense Francisco Etxeberría, y da continuidad al informe denominado El oasis de la memoria, del doctor Carlos Beristain y la abogada Eloísa González, un texto que analiza la  vulneración de derechos humanos en el Sáhara Occidental. Tras la publicación del informe, la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos saharauis [Afapredesa] solicitó a un equipo investigador de la Universidad del País Vasco la exploración de una zona que podía albergar restos de víctimas.

El pasado junio, dicho equipo profesional y miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y del instituto vasco Hegoa visitaron el terreno -que se encuentra bajo supervisión del mandato de Naciones Unidas Minurso- con familiares de las víctimas y miembros de Adapredesa.

“Las detenciones se dieron en las cercanías del pozo de Amgala, donde los beduinos iban buscando agua para el ganado”, detalla el informe Meheris, la esperanza posible, donde los responsables de la investigación desmenuzan todo el proceso de trabajo y cuyas conclusiones se han presentado hoy en San Sebastián. “El operativo militar marroquí movilizó numerosas tropas y vehículos en una zona en la que, en ese momento, solamente había población civil: grupos de beduinos que vivían en la región”, concreta el informe.

No existen datos que prueben la existencia de combates los dos días en que se sucedieron las ejecuciones. Y no se tiene constancia de la presencia de fuerzas del Frente Polisario en la zona hasta días después. Asimismo, los investigadores hallaron en las cercanías de las dos fosas vainas de proyectiles, y los cráneos de las víctimas presentan perforaciones de balas.

“Las lesiones corresponden a lugares vitales selectivos, propios de ejecuciones extrajudiciales”, determina el equipo investigador, que cuenta con la experiencia de años de trabajo en España en las fosas comunes de víctimas de la represión franquista.

El recuerdo del testigo presencial, que por entonces tenía 13 años,  coincidió con las evidencias descubiertas en las fosas. Además, el testimonio de los familiares sirvió también para corroborar el extremo de la detención colectiva, momento presenciado por algunos de ellos.

Entre los objetos personales hallados, los arqueólogos localizaron los DNI (documento nacional de identidad) españoles de tres víctimas y un carné de racionamiento, con membrete español, a nombre de Salama Mohamed Alí.

Los familiares, que viven en los campamentos de refugiados, acompañaron al equipo de expertos durante el proceso de exhumación, y pudieron practicar sus ritos funerarios ante las fosas. Ambos enterramientos se volvieron a cerrar una vez tomadas las muestras de ADN.

El siguiente paso,  según ha aclarado el doctor Etxebarría a Público, será  regresar a la zona para devolver los restos a sus familiares. Hasta ese momento, las fosas han quedado protegidas, señalizadas y bajo supervisión de la Minurso, según asegura el equipo investigador.

Ahora, con las pruebas materiales delimitadas, las familias de las víctimas pueden reforzar sus demandas en la búsqueda de verdad, justicia y reparación. La responsabilidad en primera instancia apunta a Marruecos, país que no ha investigado de manera satisfactoria los casos de desapariciones durante su ocupación del territorio saharaui.

El 80% de estos casos se dieron durante los primeros años tras la marcha verde, el origen de la invasión ideada por Hasán II -padre del actual rey de Marruecos- tras la salida de España del territorio. La desaparición forzada se convirtió de este modo en el principal método de represión marroquí.

El Consejo Consultivo de Derechos Humanos del país norteafricano publicó un informe en internet, en diciembre de 2010, en el que reconocía la desaparición de 351 saharauis bajo su responsabilidad. Con unos datos “fragmentados, parciales y limitados”, según  denuncia el equipo de Etxebarría, el texto facilitó información sobre el destino que tuvieron  207 víctimas. Precisamente, cuatro de ellas forman parte del grupo hallado ahora en las fosas de Smara. Según el organismo marroquí, esas cuatro víctimas murieron en el cuartel de la ciudad, no da fechas de los fallecimientos y, además, sitúa las detenciones cuatro meses después de la fecha en que ocurrieron. Las evidencias halladas por los investigadores vascos contradicen la versión del informe de Marruecos, ya que las víctimas fueron ejecutadas en el mismo lugar donde se produjeron las detenciones en febrero de 1976.

El intento de Marruecos por investigar los casos de desaparecidos saharauis no cumplió con las expectativas de las familias.  El periodista José Oropesa, que ha trabajado con Afapredesa en los campamentos de Tinduf, ha recogido testimonios de familiares que, pese al informe marroquí, seguían hablando de sus familiares como desaparecidos. “Las familias argumentan que no han visto el cuerpo tras el fallecimiento y, sobre todo, no se les han explicado las causas de las muertes”, indica Oropesa a Público. Según la investigación marroquí, "fueron enterrados" sin haber comunicado el fallecimiento a la familia. También, se dice que “fueron ejecutados” y que muchos de ellos “murieron por la situación en la que se encontraban tras la detención o el traslado desde la cárcel”, explica Oropesa.

“En los campamentos se desprestigia y desprecia dicho informe”, asegura el periodista. “Las familias se han sentido más dañadas por haberse tenido que enterar por un informe en internet -algunas familias ni lo saben aún- de que sus familiares, según Marruecos, estaban muertos”, añade.

La obligación de investigar los delitos de lesa humanidad en el caso saharaui corresponde también al Estado español, al que pertenecen los ciudadanos desaparecidos que habitaban en la provincia española número 53. La comunidad internacional sigue considerando a España como la potencia administradora, ya que no reconoce los acuerdos por los que la dictadura franquista otorgó el territorio a Marruecos y a Mauritania, en noviembre de 1975, días antes de la muerte de Francisco Franco.

El resultado del trabajo científico en las fosas de Smara supone otro balón de oxígeno a la causa saharaui que cuenta con el respaldo de organismos internacionales que presionan a Marruecos para que cumpla con sus obligaciones en materia de derechos humanos. El Grupo de Trabajo de la ONU contra la desaparición forzada se ha pronunciado a este respecto. Y este año, la visita del relator especial de la ONU contra la tortura y el trabajo de la Fundación Kennedy han reforzado las demandas saharauis.

Ahora, “la intención es denunciar los hechos y exigir la intervención de Naciones Unidas, porque hay más fosas en la zona”, avanza Etxebarría. “En la Audiencia Nacional hay un proceso abierto pero dormido, que Afapredesa desea activar”, concluye.

viernes, 13 de septiembre de 2013
Un equipo de investigación y forense de la Universidad del País Vasco ha localizado en dos fosas comunes en el Sáhara e identificado mediante análisis de ADN los restos de ocho saharauis, dos de ellos menores de edad, que fueron ejecutados por arma de fuego el 12 de febrero de 1976 por miembros del ejército marroquí. Dos de las víctimas tenían DNI español. Los técnicos encontraron entre los huesos el documento de identidad de Mohamed Abdalahe Ramdan (DNI A-4131099) y de Mulud Mohamed Lamin (DNI A-4520032). Otro esqueleto conservaba una cartera plastificada con membrete español que contenía el carné de racionamiento de azúcar de la época, a nombre de Salama Mohamed Ali Sidahmed. Junto a los huesos, como ocurre en las fosas del franquismo exhumadas en España, el antropólogo forense Francisco Etxeberria, que dirigió la investigación con el psicólogo Carlos Martín Beristáin, encontró vainas de proyectiles de fusil.


El equipo se desplazó los días 8, 9 y 10 del pasado mes de junio a la zona de Fadret Leguiaa, en la región de Smara, a 400 kilómetros de los campamentos de refugiados de Tinduf, en medio del desierto, para comprobar si, como les había comunicado la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) allí había restos humanos de víctimas saharauis.

Familiares de las víctimas informaron al equipo de investigación de la existencia de un testigo que había presenciado las ejecuciones: Aba Alid Said Daf, que tenía 13 años cuando se produjeron los hechos. El equipo español corroboró su identidad y le entrevistó. Los resultados de la investigación forense, documental y genética de la fosa “corroboraron absolutamente su relato”, según el informe elaborado por Etxeberria y Beristain.

El 12 de febrero de 1976 fuerzas militares marroquíes desplegadas en la zona de Amgala detuvieron a varios beduinos. Varios de sus familiares fueron testigos de la detención colectiva. El testigo, Aba Ali Said Daf, fue detenido, a pesar de ser menor de edad, con otros dos beduinos, vecinos y conocidos suyos: Mohamed Mulud Mohamed Lamin y Abdelahe Ramdan.

“Hacia las ocho de la tarde vino uno [militar marroquí] en un coche jeep. Llamó a Mohamed Mulud primero. Le preguntó: ‘¿Dónde están los Polisario?’. La segunda pregunta que le hace es: ‘Dame tu carné de identidad’. Mohamed Mulud negó tener conocimiento del Polisario. Acto seguido le disparó [el militar marroquí] directamente, en pleno corazón. Luego llamó a Abdelahe Ramdan y le hizo la misma pregunta que a Mulud, disparándole de la misma manera. El hombre que les disparó tenía pistola, pero cogió un fusil para hacerlo”, relató Aba Ali Said Daf a los investigadores españoles.

El chico también fue testigo de la detención de Bachir Salma Daf, otra de las víctimas halladas en la fosa, de solo 14 años. Aba Ali Said Dad declaró que escuchó la voz del padre del chico, Salma Daf Salec Bachir, suplicando que no lo mataran. Ambos fueron ejecutados.

Ese día también fueron detenidos Sidi Salec, menor de edad, Sidahmed Segri Yumani, Salma Mohamed Sidahmed y Salama Mohamed Ali Sidahmed. Sus familiares no volvieron a saber de ellos. Todos eran beduinos que vivían del pastoreo de camellos y cabras.

Durante tres décadas, explica el informe, Marruecos no dio respuesta oficial a las familias sobre su paradero. El informe de la Instancia de Equidad y Reconciliación (2006) de Marruecos recogía información sobre cuatro de los detenidos aquel día, asegurando que habían sido llevados al cuartel de Samara y que allí habían fallecido durante el tiempo de detención. El informe marroquí señala sobre Salma Daf Sidi Salec: “Arrestado por el ejército real en junio de 1976 en Smara, fue conducido a una de sus bases, donde falleció”. De su hijo, Bachir Salma Daf, de 14 años, dice lo mismo. De Salama Mohamed Ali Sidahmed, “fallecido durante el secuestro sin fecha exacta”. De Abdelahe Ramdan, “arrestado el 22/02/1976 en Amgala por el ejército, fue conducido hacia la base militar de Samara, donde falleció, sin fecha exacta”.

El equipo de investigación español ha demostrado que dicha información es falsa: tanto las fechas señaladas como los hechos. “Las detenciones ocurrieron el mismo día y los detenidos no fueron trasladados a ningún cuartel, sino que fueron ejecutados inmediatamente en el mismo lugar”, recoge el informe. El análisis genético lo confirma.

Los asesinos enterraron superficialmente a las víctimas. A finales de febrero de 2013 un pastor llamado Abderrahman Abaid Bay encontró unos restos humanos esparcidos sobre la arena en la zona. Cuando el equipo de investigación y forense llegó al lugar, descubrió un hueso fémur derecho semienterrado, afectado por la exposición solar.

Además de los DNI españoles ya señalados, los forenses recuperaron prendas que vestían las víctimas el día de su desaparición y que sus familiares habían descrito a la perfección antes de que se abriera la fosa y se comprobara que tenían razón. Así, Mahmud Salma Daf identificó el jersey azul de su hermano, que tenía 14 años cuando lo mataron, y las cuentas del rosario de su padre.

Pese a que los entierros fueron superficiales, algunos de los objetos se habían conservado muy bien “debido a la falta de humedad que se da en el desierto y a las características del terreno”, explica el informe.

Debido a que la zona está bajo supervisión, por parte de la MINURSO, del Alto el fuego firmado por las partes en 1991, los restos, explica el equipo de investigación, “fueron dejados debidamente protegidos y señalados en el lugar donde se encontraron, con el objeto de que se realice próximamente una misión de verificación oficial que pueda concluir con la entrega de las víctimas a sus familiares y se instauren medidas para la protección de otras fosas que se encuentran en la zona”. Actualmente, asegura el informe, “existen más de 400 víctimas de desaparición forzada saharauis”.

“Hasta que se complete el proceso”, explica Sidi Mohamed Sidahmed Segri, “pedimos que haya vigilancia para asegurar el sitio. No tenemos palabras para agradecer el paradero de mi padre. Para nosotros es como una luz, porque todo ha sido oscuro. En nuestra religión, cuando no existe la tumba de un familiar para ir a visitarlo, no se puede tener duelo”.

El informe del equipo de investigación concluye: “Las implicaciones jurídicas y en términos de derecho internacional de los derechos humanos de este caso son evidentes y muy relevantes. Deberían ser evaluadas por las autoridades saharauis y españolas, dado que se trata de ciudadanos saharauis con DNI español, y por los órganos y mecanismos competentes del sistema de Naciones Unidas de protección de derechos humanos. Asumiendo las autoridades de Marruecos su responsabilidad en el caso”.

viernes, 6 de septiembre de 2013
La Nueva España - Carolina G. MENÉNDEZ - 06/09/2013

El polideportivo municipal de Piedras Blancas se transformó el miércoles por la noche en un improvisado albergue que dio alojamiento a los alrededor de setenta niños saharauis que no pudieron regresar a los campamentos de Tinduf, en Argelia, tras pasar dos meses de vacaciones en Asturias y Cantabria debido a la cancelación del vuelo a causa de la niebla. Los pequeños emprendieron la vuelta a su país ayer, a mediodía. Igualmente, un segundo grupo, éste de 160 niños, partió ayer, por la tarde, también rumbo a Argelia.


El avión de Air Algerie en el que iban a viajar el miércoles los pequeños tenía prevista su salida a las 20 horas. Previamente, esa misma nave debía aterrizar en el aeropuerto asturiano, misión que fue imposible de realizar dada la capa de niebla que ocultaba el cielo asturiano. Los reiterados anuncios comunicando el retraso del vuelo y la consiguiente cancelación obligó a los responsables de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui a poner en marcha el plan B previsto para este tipo de incidencias. Según señaló Hugo García, coordinador para Avilés y comarca del programa Vacaciones en paz, «hablamos con la alcaldesa de Castrillón, Ángela Vallina, para comunicarle lo sucedido y solicitarle el polideportivo; Cruz Roja, por su parte, nos facilitó mantas, sacos colchonetas y comidas».

La noche transcurrió con absoluta normalidad, comentó Hugo García. Antes de acostarse, los jóvenes cenaron unos bocadillos y por la mañana recuperaron fuerzas con un desayuno a base de leche con colacao y galletas. A continuación, un autobús los trasladó de nuevo al aeropuerto y a mediodía pudieron volar sin problema alguno.

Los pequeños estuvieron en todo momento atendidos por miembros de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, la Cruz Roja, personal del Ayuntamiento de Castrillón y los propios monitores que les acompañaban. Además, los que disfrutaron de las vacaciones estivales en Santander y que llegaron al aeropuerto con sus familias de acogida pasaron con ellas la última noche. Por su parte, los que permanecieron en distintos puntos de la geografía asturiana ya se habían despedido de sus progenitores a media tarde en el complejo deportivo del Quirinal, de donde partió la expedición rumbo al aeropuerto. Aún así, algunas familias, al conocer la cancelación del vuelo acudieron a recogerlos para llevarlos a casa y volver a entregarlos ayer por la mañana.

El comportamiento de los niños fue ejemplar en todo momento, manifestó Hugo García, que añadió cómo alguno manifestó su preferencia por permanecer en el polideportivo con sus amigos en vez de acompañar a su familia de acogida a casa. «Estaban tan contentos de reencontrarse que querían jugar y dormir juntos».

Mientras el primer grupo volaba ayer rumbo a Argel, el segundo, mucho más numeroso, se preparaba para las despedidas. Por segundo día consecutivo, en el centro deportivo del Quirinal se sucedieron las muestras de tristeza ante el adiós inminente. Ojos llorososos, caras tristes y muchos besos y abrazos mostraban el cariño que con el tiempo fue creciendo en los corazones de los niños saharauis y sus tutores de verano. Los adultos intentaban ocultar su pena para no entristecer a quienes atendieron como hijos; los pequeños, por su parte, decían no querer irse: el verano en Asturias supuso para ellos un tiempo de paz y abundancia.

EFE - 03/09/2013 

Los 250 niños saharauis que participaron este verano en Asturias en el programa Vacaciones en Paz regresarán en dos tandas, mañana y pasado, a los campamentos de refugiados en Tinduf, en el desierto argelino donde viven con sus familias.


Este programa solidario está organizado por la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, con el apoyo de la administración pública y de algunos ayuntamientos asturianos, entre ellos el de Avilés.

Los pequeños se concentrarán en el Complejo Deportivo de El Quirinal de Avilés junto a sus familias de acogida para despedirse y organizar las expediciones para regresar a su lugar de origen, tras dos meses de estancia en Asturias.

Durante su estancia en la región, los niños mejoran sus condiciones de vida y logran también la sensibilización de la opinión pública sobre la realidad de su pueblo.

Avilés está hermanada con la wilaya de El Aaiún desde 1996 y en coordinación con la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui apoya diversos proyectos de desarrollo en los campamentos de refugiados de tipo agroalimentario, sanitario, educativo y solidario.

Público - ANDRÉS MUÑIZ - 04/09/2013 

La Audiencia Nacional ha revocado la decisión del Ministerio del Interior de denegar el asilo a un activista saharaui que tiene más de cien cicatrices en todo el cuerpo (cabeza, cara, tórax y extremidades) que atribuye a latigazos, porrazos y quemaduras infligidos por la Policía en El Aaiún tras una manifestación prosaharaui en 2007.


La sentencia reconoce el derecho de asilo solicitado, tomando como base principal un informe médico del hospital La Paz, de Madrid, que expone sus múltiples cicatrices y secuelas, que descarta que el demandante se las autoinflingiese, y resalta que son compatibles con las agresiones de las que fue objeto, según su relato.

El hombre, de 39 años y natural de El Sahara, pidió asilo a las autoridades españolas por la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados por Marruecos y por su temor a sufrir persecución por ser activo militante saharaui. La Administración rechazó la petición al considerar sus alegaciones genéricas, imprecisas e incongruentes, por no haber prueba directa de su condición de saharaui, y por estimar que su situación física y psicológica tiene origen ajeno a  las agresiones que denuncia. No obstante, Interior le autorizó a permanecer en España por motivos humanitarios.

El demandante presentó su petición en Las Palmas de Gran Canaria en diciembre de 2009. Explicó que nació en 1974 en Essawira, y que en 1999 se desplazó a El Aaiun (capital del Sahara occidental), donde participó en manifestaciones proderechos del pueblo saharaui con miembros del grupo 'waffa', encabezando con otros chicos las marchas.

En 2007, cuando colocaban banderas y carteles en la avenida Tan Tan de El Aaiún, fue sorprendido por agentes policiales que le agredieron gravemente. Despertó quince días después en un hospital, del que escapó de madrugada, manteniéndose oculto en el desierto dos años con un propietario de camellos. Luego consiguió entrar en un barco con el que llegó a Canarias.

En su expediente consta un informe psicológico de Cruz Roja que señala que padece estrés postraumático que puede derivar de haber sufrido agresión física o amenazas, lo que le genera pesadillas. Otro informe, de tres médicos del hospital universitario La Paz, consigna más de cien cicatrices en cabeza, cara, tórax y extremidades, que los expertos descartan que fueran autoinfligidas, y que son compatibles con agresiones durante varias horas con látigos, porras de goma flexibles, instrumentos calientes (que provocan quemaduras), o hiperextensión o posturas forzadas prolongadas.

A este último informe se añaden numerosas fotos que constatan las heridas descritas. A ello se suma un tercer dictamen, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que indica: que la persona padece un grave trauma; que todo apunta a que su estado mental es consecuencia de las torturas descritas; y que su perfil coincide con el de un activista de la causa saharaui.

Interior no atendió esos dictámenes y denegó el asilo al considerar que el solicitante había incurrido en contradicciones sobre la relación con su familia, su periodo en el desierto o su vida como activista, que no había demostrado su identidad saharaui y que desconoce el dialecto "hassania", hablado en la zona. Añadía que no tenía un perfil político relevante y que, pese a la gravedad de las torturas denunciadas, no se recogieron esas agresiones por fuentes prosaharuis que suelen informar de esos sucesos.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia revoca la decisión de Interior, adoptada en abril de 2012, y destaca que el relato del hombre es razonablemente completo, exhaustivo y coherente, y además es compatible con las cicatrices y secuelas que padece. Sobre alguna contradicción en sus afirmaciones, el tribunal lo considera normal por el estrés postraumático que presenta.

Sobre el hecho, alegado por Interior, de que el demandante no tiene perfil político relevante, la Audiencia señala que la persecución en El Aaiún no parece centrarse sólo en líderes de la causa sharaui o personas de alta relevancia política.

jueves, 5 de septiembre de 2013
El comercio - 05/09/13 - EVA BÁRCENA

Con un visado para dos meses y sorprendiéndose algunos de que las extensiones de arena acaben en el mar, llegaron a principios de julio 250 niños saharauis, que gracias a la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui disfrutaron de unas vacaciones diferentes alejados de temperaturas que pueden alcanzar hasta los 50 grados. Pero, tras sus 60 días de rigor, llegó el momento de decir 'hasta pronto' a sus familias españolas.


Familias como la formada por Rosa Torre o Jorge Herández y María Martín. «Gracias a ellos tenemos otra familia», aseguraba Torre, quien acogió por segundo año a Mamum, de 10 años, mientras que Hernández y Martín se hicieron cargo por casualidad de su hermano, Salama. «Nosotros trabajamos para la Cruz Roja y, por algún motivo que desconocemos, la familia de Salama no lo vino a recoger», explicaba Hernández, «así que nos hicimos nosotros cargo de él». Una experiencia nueva para ellos, que tuvieron que adaptarse pronto al pequeño Salama. «A mí no me deja fumar, ni entrar en el baño cuando se encuentra Jorge en él», comentaba Martín, «pero es un niño tan cariñoso que pensar en su marcha es muy duro».

Por su parte, Rosa Torre volvía este verano a ser la madre de Mamum, un niño que definía ayer como «muy cariñoso y agradecido». Ambas familias destacaron el cariño con el que también les trataban los padres de los niños. «Cuando hablamos por teléfono te preguntan '¿cómo está tu hijo?'», señalaba Martín, «te invitan a ir a visitarles cuando puedas, e incluso se preocupan por ti, pidiéndote que no mandes tanta ropa para el niño porque les preocupa la crisis económica que estamos pasando».

Una experiencia sin duda única, pero en la que no caben las dudas. «Si una familia se lanza con esto, que se responsabilice», pedía Hernández, «no queremos que se den más situaciones como la de Salama, es un niño muy bueno que no se merecía ese trato».

Hugo García, coordinador de la asociación, también incidió en la importancia de la responsabilidad, aunque este año no faltaron familias dispuestas a acoger a uno de estos niños. «Hemos tenido familias en lista de espera, por decirlo de algún modo», reconoció, ya que la asociación depende de las subvenciones para traer a los niños desde el Sáhara. «Quisiera aclarar que no le pedimos dinero a las familias por esto», insistió, con la esperanza de una subida en las subvenciones en próximos años para poder traer a más niños con edades comprendidas dentre los 8 y los 12 años, una «edad de riesgo», ya que «cuando son más pequeños están con las madres y con un par de años más son considerados adultos».

Pero, además de disfrutar de unas temperaturas más suaves durante el verano, otra parte importante de la visita de estos pequeños es la salud. «Tenemos un acuerdo con Sespa, y según llegan se les hace un reconocimiento médico», explicó García, un chequeo en el que suelen detectarse casos de anemias o mala alimentación. Pero, además, se les opera del oído o los ojos, partes muy dañadas a esas cortas edades debido a la arena del desierto.

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