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martes, 15 de julio de 2014

DENUNCIAMOS el asesinato del ciudadano saharaui Brahim Budda Ould Taher en la noche del sábado 12 de julio de 2014 en la ciudad de Oum Dreyga (Sáhara Occidental) donde fue atacado por vehículos del ejército marroquí, disparando con balas reales en la dirección del coche en el que viajaba, provocándole herida de muerte en la cabeza. En el intento de evadir el crimen, el cadáver fue arrojado a 150 m del terrible acto, según sus familiares. 


Según nuestras informaciones se ha persistido con el fuego real en las cercanías del Muro de la vergüenza sobre beduinos de la zona. 

La familia se siente arropada en estos momentos por los ciudadanos saharauis que han salido a corear gritos en defensa de un Sáhara libre, contra la ocupación marroquí y en defensa de sus hijos que ven como pierden la vida, son desaparecidos o sometidos a juicios sumarísimos militares por hacer uso de su derecho a manifestarse. 

Ante la inminente presentación del rey Felipe VI en Rabat denunciamos la existencia de muertos en el Sáhara Occidental ocupado, comunicando que nada ha cambiado para el Pueblo Saharaui salvo los muertos, presos o desaparecidos. La vulneración de todo tipo de derechos (humanos, civiles y sociales) por parte del régimen alauí sigue siendo una constante en el Sáhara, un territorio que a día de hoy y después de casi cuatro décadas, continúa ilegalmente ocupado por Marruecos, contraviniendo toda normativa internacional, siendo aún España la potencia administradora. 

Nos llega la noticia de un nuevo crimen perpetrado por el ejército marroquí contra la población saharaui a la que solo se le puede acusar de intentar ejercer y reivindicar sus derechos de expresión y manifestación. 

Las autoridades marroquíes actúan de forma injustificada contra la población que resiste y que nos trae a la mente lo sucedido en otoño de 2010 en el campamento de Gdeim Izik. Lo que la primavera árabe abrió en estos Campamentos de la Dignidad, Marruecos intentó por la fuerza aniquilarlo. 

Son numerosas las expresiones de dolor y rabia en todas las ciudades saharauis que denuncian lo sucedido. 

Durante el año, distintos observadores han informado cómo no han podido visitar el Sáhara Occidental por la prohibición de las autoridades de ocupación. Los que consiguieron entrar han denunciado las continuas violaciones de derechos humanos y civiles que sufre el pueblo Saharaui. Pero también se ha podido apreciar el compromiso de todo un pueblo en la lucha contra la ocupación manteniendo incluso una lengua como es el castellano, considerada hóstil en el territorio. 

Una vez más, desde CEAS, en representación de las Asociaciones de amistad con el Pueblo Saharaui, queremos denunciar con fuerza este brutal acto de represión por parte de las fuerzas de seguridad y del ejército de Marruecos contra un pueblo que no hace más que reclamar los derechos que le corresponde por la legalidad internacional y que una vez más, le ha costado la vida a uno de sus hijos. 

Desde el año 2005, trece saharauis ya han perdido la vida asesinados por el gobierno de Marruecos, ante la total impunidad del gobierno marroquí en los territorios del Sáhara occidental y la cobertura que le brindan los estados francés y español, continuaremos con el compromiso el movimiento internacional de solidaridad de apoyar la lucha de liberación saharaui hasta la total liberación de sus tierras.

CEAS-Sáhara, 13 de Julio de 2014

domingo, 13 de julio de 2014
Las asociaciones solidarias con los saharauis piden al rey de España, Felipe VI, que defienda en su visita a Marruecos los legítimos derechos de los saharauis, compromiso que adquirió su padre hace 39 años. Desde entonces, el conflicto del Sáhara Occidental apenas ha estado presente en la Casa Real.

Amnistía Internacional también se ha dirigido al jefe del Estado para que tenga en cuenta la situación de los Derechos Humanos, tanto en Marruecos como en el Sáhara Occidental, y haga gestiones para lograr avances en esta cuestión.

El 2 de noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón, príncipe de España y jefe de Estado en funciones, se presentó en El Aaiún cuatro días antes de que se iniciase la “Marcha Verde” para respaldar a los mandos militares. Sus palabras “Debemos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”, se quedaron allí. España no descolonizó el Sáhara Occidental, que fue entregado a Marruecos.

Testigo de excepción fue José Taboda Valdés, presidente de la Coordinadora estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-SÁHARA) y en aquel momento un joven soldado que cumplía el servicio militar en El Aaiún. Recuerda que tras la visita de Juan Carlos “subió la moral de los mandos y de la tropa, ya que nadie quería abandonar a los saharauis. Estábamos dispuestos a luchar contra la invasión marroquí”, declara a elespiadigital.com.

Así lo reflejó la prensa de la época. “Un gesto que vale más que cien discursos”, tituló ABC en portada; “Don Juan Carlos de Borbón, con las fuerzas españolas del Sáhara”, destacó La Vanguardia con un pie de foto en el que calificó el viaje de “gesto que ha tenido una gran repercusión en todo el mundo”.

Taboada relata que la realidad fue otra: “Nos creímos las palabras del jefe del Estado, pero que poco duró. Encerramos a los saharauis que habían patrullado con nosotros entre alambradas, les dejamos sin gasolina para que no pudieran huir, quitamos las minas que habíamos puesto en la frontera y les entregamos al invasor marroquí, sin respetar el derecho sagrado de todo pueblo de elegir su destino, como se les había prometido. Todo fue un teatro. Sentimos rabia y vergüenza y hasta hubo conatos de indisciplina. Nos fuimos corriendo.”

Hoy, los saharauis siguen luchando por su independencia, esperando poder ejercer el derecho a un referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU tras el alto el fuego al que llegaron el Frente Polisario y Marruecos hace 23 años. Una parte de la población vive en los territorios ocupados, donde las detenciones y denuncias por violación de los Derechos Humanos son constantes, y la otra espera en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

En este contexto se produce el viaje oficial de presentación de los reyes de España al reino de Marruecos los días 14 y 15 de abril, viaje que poco antes de ser proclamado Felipe VI se publicó en la prensa española iba a ser el primero al exterior del monarca, pero que ha pasado a ser el tercero, después del Vaticano y Portugal.

Mohamed VI dijo a Felipe VI que le esperaba en su “segunda patria”, destacando "los vínculos de sólida amistad y recíproca consideración” que unen a los dos reyes personalmente y a sus Casas Reales. En la prensa marroquí se dijo, citando fuentes del Palacio Real marroquí, que Marruecos sería el segundo destino oficial de los reyes de España, el 14 de julio, y que después acudirían a sus vecinos geográficos, Portugal y Francia.

En los dos días que durara la estancia de los reyes Felipe VI y Letizia en Marruecos mantendrán un encuentro con Mohamed VI y su esposa, la princesa Lalla Salma. El rey recibirá al primer ministro marroquí, Abdelilah Benkirán; al presidente de la Cámara de Representantes, Rachid Talbi Alami, y al presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Cheikh Biadillah.

Pero la causa saharaui ha estado prácticamente ausente en la Casa Real española. Solo en dos ocasiones, y brevemente, Juan Carlos I citó estas dos palabras: Sáhara Occidental.

La primera fue el 13 de marzo de 2007 en Argel (Argelia). Ante el presidente Abdelaziz Buteflika, Juan Carlos afirmó: “Es igualmente urgente, como ha puesto recientemente de relieve mi Gobierno, encontrar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable para la cuestión del Sáhara Occidental, que prevea la libre determinación y a la que se llegue a través del diálogo entre las partes en el marco de las Naciones Unidas".

La segunda, más escueta, se produjo dos años después, el 23 de enero de 2009, en Trípoli (Libia). En el discurso que pronunció en la cena ofrecida por Muamar el Gadafi, el rey Juan Carlos se limitó a decir: “Por otro lado, confiamos en que las negociaciones iniciadas al amparo de la Resolución 1754 del Consejo de Seguridad puedan constituir la vía para lograr una solución definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental”.

Pero a pesar de esta ausencia del Sáhara Occidental en las intervenciones públicas del anterior jefe del Estado, en repetidas ocasiones se le ha pedido que intercediera por los saharauis, como cuando viajó a Marruecos el 15 de julio de 2013. Amnistía Internacional recogió más de 33.000 firmas solicitando al rey que trasladara a Mohamed VI peticiones relativas a la protección de los Derechos Humanos de la población de Marruecos y el Sáhara Occidental. Los principales movimientos solidarios también le reclamaron que se implicara en la búsqueda de una solución política para reconocer los legítimos derechos del pueblo saharaui.

Amnistía Internacional se ha dirigido otra vez al rey de España y en la carta que ha enviado a Felipe VI cita los casos del periodista Ali Anouzla, sometido a investigación y la espera de juicio por un vídeo publicado en su web, y Ali Aarrass, detenido en España en abril de 2008 y extraditado dos años más tarde a Marruecos, pese a que el Comité de Derechos Humanos de la ONU advirtió que podía sufrir torturas y tener un juicio sin las debidas garantías. Fue condenado a 15 años tras confesar bajo tortura y continúa en prisión. AI señala que “las leyes marroquíes criminalizan a periodistas y otras personas críticas con la monarquía o las instituciones del Estado” y que “continúan recibiéndose noticias sobre tortura y otros malos tratos de personas detenidas por la policía, la gendarmería, y en prisión”.

Sobre el Sáhara Occidental manifiesta: “siguen llegando denuncias de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes, tortura bajo custodia y restricción de la libertad de expresión, reunión y asociación”.

Las peticiones de atención hacia los saharauis no son nuevas para Felipe VI. En los últimos años las asociaciones de amistad de Madrid pidieron a los entonces príncipes de Asturias que recibieran a los niños saharauis que vienen cada verano a España dentro del programa vacaciones en paz, pero se les contestó que no era posible por problemas de agenda.

El día de su proclamación ante la Cortes Generales, el 19 de junio de 2014, Felipe VI hizo referencia a motivos de unión de España con otros pueblos, como “la historia y lazos de afecto y hermandad” y, sobre todo, “nuestra lengua y nuestra cultura compartidas”. Pero se refería a los países iberoamericanos, no al Sáhara Occidental, donde también se habla español aunque cada vez menos por la política marroquí a favor del francés.
sábado, 12 de julio de 2014
La Nueva España - 12/07/2014

Mohamed Baaia lleva seis años viniendo Oviedo cada verano. El suyo es un caso especial ya que, por un error en la fecha que refleja su partida de nacimiento, ha podido volver un año más que el resto de los niños saharauis que año tras año aterrizan en Asturias para pasar el verano con sus otras familias. No obstante, éste será el último estío que disfrutará en el Principado, algo que a sus "padres" asturianos les encoge el corazón. Pero antes de la despedida aún queda mucho verano.


Blanca García ha pasado toda su vida rodeada de niños, por eso ella y su marido decidieron solicitar la acogida temporal de Mohamed, un niño de ahora 12 años que estuvo una semana llorando la primera vez que pisó Asturias. "Lo que más me gusta de Oviedo son las piscinas. Me paso el verano de folixa en folixa", asegura el pequeño con buen castellano y un toque de asturianía. Hoy es uno más de la familia ovetense, cuyos miembros ya han ido a visitarle al Sahara en dos ocasiones. "Allí nos tratan como uno más, estuvimos muy a gusto. Sus padres fueron muy amables con nosotros", explica Blanca García, la madre de acogida de Mohamed Baaia.

Este es el último año que el niño puede disfrutar de la oportunidad que el programa "Vacaciones en Paz" -puesto en marcha por la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui- ofrece cada verano a miles de niños para huir de los casi sesenta grados que alcanza el desierto, pero también para que conozcan lo que existe más allá de él. En esta época del año los campamentos saharauis se convierten en focos de infecciones que afectan particularmente a los niños, que suelen llegar a España con problemas de salud. "Una de las veces que vino le tuvimos que llevar al médico. Allí le habían diagnosticado tres cólicos, al llegar aquí le descubrieron lombrices. También tuvo algún problema de caries", explica su madre de acogida. Igualmente es el último año para Blanca García y su marido. Dicen "no tener ya edad" para acoger a más niños, pero quieren mantener el contacto con Mohamed y sus padres, que siempre serán "su familia africana".

Unos se van y otros llegan. Dolores Díaz y Javier Ordás se animaron a participar en el programa tras leer en este periódico que el número de acogidas ha bajado por la crisis. "Al ser nuestro primer año nos recomendaron un niño, suelen ser más tranquilos", explica Dolores Díaz. Said Abba Yusef es es tímido, pero muy educado. "Al aterrizar lloró un poco, pero ahora ya está más cómodo con nosotros. Nos trajo unos detalles que hizo la madre. Tenemos pensado que hable con su familia cada viernes, así no perderá el contacto", añade la "madre asturiana" del pequeño de diez años.

Said Abba Yusef apenas habla castellano, ya que "aún es pequeño". Es su primera vez en España, algo que se aprecia al ver cómo observa con cautela los coches que atraviesan la carretera. Al pequeño le encanta el paisaje asturiano, "ya que es totalmente nuevo para él", señala la familia de acogida, que se comunican con él a través de una aplicación de traducción del teléfono. Los padres de acogida tienen la esperanza de que el pequeño se vaya este año chapurreando castellano. "Queremos seguir participando en el programa y repetir con Said. Sólo llevamos un día con él, pero estamos encantados. Animamos a participar en el programa, sirve para tomar conciencia de lo que está pasando en el Sahara", comenta Dolores Díaz. La pareja quiere que el niño se integre en la sociedad asturiana, pero no descartan que siga manteniendo el contacto con sus amigos que pasarán el verano en la región. "Nos hemos puesto en contacto con una familia que sabemos que acoge a un amigo de Said, esperamos hacer alguna actividad todos juntos. Nuestra intención es enseñarle Asturias y también llevarle a nuestro pueblo, que está en León", explica Javier Ordás.

Tanto Mohamed y Said como el resto de los niños saharauis que se encuentran en la región, disfrutarán de un verano junto a sus "padres" asturianos hasta el próximo cinco de septiembre, día en el que volverán al desierto, dejando atrás a su segunda familia.

La Nueva España - 12/07/2014

Said, un niño saharaui de 10 años, no sabía hasta hace dos días lo que era el mar. "Se metía en el agua con cuidado, pero no me soltaba el brazo", señalaba ayer Javier Ordás, de Oviedo, su padre de acogida durante estos dos meses. Este ovetense también es primerizo. "Nunca había participado en el programa de acogida, pero leí en LA NUEVA ESPAÑA que no había familias suficientes para acoger a los niños saharauis y me decidí". Said y su padre de acogida participaron ayer en la jornada de encuentro celebrada en la Casa del Agua de Sobrescobio a la que estaban llamados los 250 niños que participan en el programa de acogida "Vacaciones en paz".


Allá donde se mirase, tan sólo se veían caras de felicidad entre los pequeños. También entre los adultos. La mierense Beatriz González era uno de ellos y Bamba es el pequeño que lleva acogiendo desde hace tres años. "Sabes que es un viaje de ida y vuelta, pero te sientes muy bien, porque a veces los niños llegan con muchas carencias y necesidades", explica. Sin embargo, esta mujer destacó que "es una experiencia muy enriquecedora, porque también tienes la oportunidad de conocer una cultura totalmente distinta". Esta es una de las ideas que destacó Carmen Santos, que coordina el programa de acogida de niños saharauis en Mieres. Santos lleva doce años. "No soy una pionera, hay personas que llevan veinte años acogiendo a estos niños", destaca. En su opinión, "los saharauis no te dejan indiferente, son muy intensos, con muchos valores, y la verdad que merece la pena".

Y es que, sobre todo, estos padres de acogida rezuman solidaridad. Algo que destacó ayer la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz, que acudió al encuentro junto al delegado saharaui para Asturias, Ahmed Salama, y el alcalde de Sobrescobio, Marcelino Martínez. La consejera destacó la estrecha relación del Principado con el programa "Vacaciones en paz", que está vigente desde el año 1995. "Son dos meses en la región donde los niños pueden relajarse y compartir, además de disfrutar de un programa de salud y nutrición", destacó, añadiendo que "se crean lazos y muchos arraigos, una relación que va más allá de la solidaridad". Salama aprovechó su visita para agradecer la solidaridad "tanto de las familias como del Principado".

jueves, 10 de julio de 2014
La Nueva España - 10/07/2014

El proyecto de hermanamiento de ocho colegios de la comarca avilesina con centros escolares saharauis ha sido galardonado con el premio "Vicente Ferrer". La directora del colegio público Poeta Juan Ochoa, Dolores del Campo, en representación de los ocho centros (siete avilesinos y el de Salinas) anunció ayer, junto a la concejala de Educación, Yolanda Alonso, la concesión del Premio Nacional de Educación para el Desarrollo "Vicente Ferrer" a la iniciativa. El galardón, de ámbito nacional, supone un reconocimiento a la labor conjunta que instituciones públicas, comunidad educativa y familias llevan desarrollando desde hace años con la educación como estandarte. El premio otorga el derecho a participar en un seminario de intercambio que se desarrollará en octubre en Marruecos.


Del Campo destacó la importancia de establecer vínculos con países del sur: "Ya hemos participado en proyectos cooperativos con centros europeos, pero esto nos hace posible ver el contraste con los países más desfavorecidos y trabajar así la solidaridad". Del Campo añadió que "en estos tiempos de crisis, la gente siempre cierra puertas hacia los demás. Recibir este premio reconforta y ayuda a seguir trabajando como hasta ahora".

Alonso, por su parte, apuntó que el hermanamiento de Avilés con El Aaiún (wilaya saharaui), "es especial porque permitió aprender mucho y se ha podido llevar a cabo porque ya había una red previamente trabajada con los centros educativos".

La Nueva España - 07/07/2014

 "Tú a ellos les das cosas materiales, pero ellos a ti te lo dan todo". Ésta era la frase más repetida entre las familias que acogerán durante este verano a los 250 niños saharauis refugiados en Tinduf. El acto de encuentro tuvo lugar a lo largo de la mañana de ayer en el centro sociocultural de Los Canapés.


 "Deseando estar con el niño", confesaba la mierense Laura Recio. Ahmed, el joven que pasará el verano en su casa, participaba por segunda vez en este programa, no así la que será su "madre" durante el verano, que es primeriza en estas lides. "Inquietud por echar una mano a la gente, ayudarles a salir de ahí, que tengan la oportunidad de ir al médico... Cosas que allí no pueden tener", explicaba Recio que fueron los principales motivos de su adhesión a la iniciativa. Lo que seguro que no tendrán es tiempo para aburrirse, ya que la mierense afirma tener ya "muchas actividades planeadas". "Realizaremos el descenso del Sella, iremos a la playa, le hemos apuntado a unos campamentos de verano en Mieres y luego, aparte, también hará las actividades que les programen de la asociación", comentaba.

Con más experiencia, seis veranos exactamente, llegaba Pilar Martínez desde Pola de Lena para encontrarse con Maguada. "Yo llevo, además de acogiendo niños, seis años bajando a los campamentos, y puedo decir que allí ya tengo familia", confesaba visiblemente emocionada la lenense. Con la perspectiva que le dan tantos años de colaboración, Martínez cree que "ahora las cosas allí están peor que nunca". "La ayuda humanitaria que llega es escasa, porque antes sólo se pedía para África, y ahora hay que pedir también para España. Una familia de nueve miembros, por ejemplo, recibe nueve plátanos, muchas cebollas, cinco litros de aceite, cinco kilos de arroz y poco más cuando mandan la ayuda", aseguró.

Más singular es el caso de Teresa Suárez y su marido, Venceslao García. El matrimonio de Tanes venía a recoger a Hamdi, un niño de 9 años que se estrenaba en el programa. Lo curioso de esta historia es que el hermano mayor de Hamdi, Mamuni, estuvo conviviendo en el concejo casín, donde demostró tener un gran potencial académico. Por ello, esta segunda madre está luchado "para traerlo aquí". "Es muy injusto que niños que están sacando matrículas de honor, y cuyos padres están de acuerdo en que salgan del país para buscar una oportunidad, no puedan hacerlo. Yo sé que hijos de gente que está en el Frente Polisario salen del país sin ningún tipo de problema, y a otros no los dejan", sentenció Teresa Suárez.

Por segundo año consecutivo se encontraban la avilesina Ángeles Fernández y la pequeña Magfuda, de 8 años. "Aunque hablamos por teléfono, la echo mucho de menos", declaraba Fernández. "La niña no tenía ningún tipo de problema médico, pero tenía mucha falta de cariño".

También fue muy emotivo el reencuentro entre Merce Hevia y Fara, que van a por su quinto verano juntas. "La echaba mucho de menos, y eso que hablamos a menudo por teléfono", decía mientras sonreía esta lavianesa. Fara, que habla muy bien español, afirmaba que le gustan "la piscina, los espaguetis, las patatas con ketchup y los helados de fresa".
El comercio - 07/07/2014

El pesado viaje desde Tinduf (Argelia) no borró la sonrisa de los 290 niños saharauis que a primera hora de la mañana de ayer aterrizaron en el Aeropuerto de Asturias. La mayoría, salvo los primerizos, aturdidos por la añoranza, sabían que les esperan dos meses en los que podrán disfrutar de 'lujos' tan elementales como el agua corriente o una buena alimentación. También de un paisaje muy diferente al mar de arena en el que habitan y del cariño de las familias de acogida, cuyo solidario gesto les abre una ventana a un mundo y a unas condiciones de vida que nada tienen que ver con las que soportan en los campamentos de refugiados en los que residen.


Son niños apátridas, sin carnet de identidad ni pasaporte, alegres y de exquisito comportamiento, nietos y bisnietos de los saharauis que en noviembre de 1975 huyeron de su tierra rumbo a Argelia cuando Marruecos ocupó la antigua colonia española del Sahara Occidental. Un mes después del inicio de aquella Marcha Verde, la ONU aprobaba el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, derecho que aún no se ha ejercido.

Un autobús esperaba en la terminal a los 40 niños cuyo destino vacacional está en el Occidente de Asturias. El resto viajó a Avilés, al Centro Sociocultural de Los Canapés, el lugar elegido para encontrarse con sus familias de acogida, procedentes de distintos lugares del centro y el Oriente de Asturias. En muchos casos se trataba de un reencuentro. «Es una experiencia muy gratificante. Recibes más de lo que das», aseguraron Mercedes Hevia y su hija, Laura Morán, mientras abrazaban a Fara, una niña de diez años que acogen por quinto año consecutivo.

Para Marta e Iván López era la primera vez. Derrochaban ilusión, pero no sabían muy bien cómo vencer las reticencias de Mohamed, uno de los niños que no terminaba de sacudirse la añoranza de su familia.

Salambha y Jalifa Said irradiaban alegría. Es un caso especial. Salambha se quedó a vivir en Gijón con su familia de acogida. De eso hace ya ocho años y ahora, con 24 cumplidos, ha podido conocer al fin a Jalifa, su hermana de ocho años. «Cuando me fui de Tinduf era un bebé y desde entonces no la he vuelto a ver, hasta hoy», dijo entonando un marcado acento asturiano. «Aquí estoy feliz, es otro mundo. La vida es distinta y puedo ayudar a mis nueve hermanos. Les envío comida, dinero y todo lo que puedo. Al pequeño aún no lo conozco», lamentó.

Salambha compagina trabajo y estudios de Secundaria. Vive «con una chica y su abuela», y no duda un instante a la hora de responder dónde le gustaría labrarse el futuro. «En España. Allí, en Tinduf, la cosa está muy mal, hay muchas necesidades», dijo.

Los campamentos se extienden en el suroeste de Argelia, cerca de la frontera con Marruecos, y se sustentan con la ayuda internacional, fundamentalmente española. «Las cosas van a peor. Antes se pedía para África y ahora se pide para España», lamentó Pilar Martínez, una de las veteranas de las 'Vacaciones Solidarias' que organiza la Asociación Asturiana de Ayuda al Pueblo Saharaui.

Ayer esperaba a Maguada, de 13 años, a la que acoge por cuarto año consecutivo. «Son unos niños muy sociables que viven en unas condiciones muy duras. Es tremendamente injusto», recalcó.

María de los Ángeles y Wenceslao cuidarán durante el verano a Hamidi, nueve años de edad y hermano de Mamuni, el niño al que acogieron hasta que cumplió la edad máxima establecida en el programa. «Estamos empeñados en traerlo a Asturias para que puede completar los estudios de Secundaria. Es muy aplicado». El principal obstáculo es la burocracia. «Hay que hacer muchos papeles, pero ya hemos conseguido el pasaporte y estamos a la espera de recibir el visado», manifestaron con esperanza.

Los niños aguantaron estoicamente las más de dos horas que fueron necesarias para reunirse con sus familias de acogida. Muchos hablan español, y sus deseos eran comunes: patatas bañadas en ketchup, espaguetis y un verano de playa, piscina y helados en buena compañía. Después, el 5 de septiembre, tendrán que volver a la dura realidad de los campamentos de Tinduf, a dos horas escasas de vuelo de España más tres o cuatro en camión a través del árido y tórrido desierto argelino.

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