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martes, 30 de abril de 2013

EFE Rabat 29/04/2013 

Cerca de una treintena de personas, entre independentistas saharauis y agentes de seguridad marroquíes, resultaron heridos durante las protestas convocadas el pasado viernes en la ciudad de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, según denunciaron los activistas locales y autoridades marroquíes.



La vicepresidenta de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos (ASDVH), Ghalia Djimi, explicó que una veintena de manifestantes independentistas resultaron heridos o contusionados durante las incidentes, y que algunos de ellos fueron ingresadas en el hospital de la ciudad.

En el mismo sentido, Sirine Rached, delegada de la organización Amnesía Internacional (AI) –que se encuentra actualmente junto a otro miembro de AI en visita a esta región para investigar la situación de los derechos humanos– confirmó haber visto doce personas con heridas. Rached añadió que los casos más críticos fueron el de una joven que perdió el falange de varios dedos y de un hombre que fue herido a nivel de la cara y que fue ingresado en el hospital militar de la ciudad.

La televisión regional marroquí de El Aaiún divulgó este viernes, por su parte, un comunicado del gobierno civil de la ciudad en el que se informaba de que al menos seis policías antidisturbios y cuatro agentes auxiliares resultaron heridos "al dispersar una manifestación no autorizada de personas en la vía pública" y que fueron ingresados en el hospital militar de la ciudad.

Las mismas fuentes criticaron que la manifestación tenía "fines propagandísticos" y denunciaron que sus convocantes "usaron a las mujeres y a los menores en sus enfrentamientos con las fuerzas de seguridad".

La manifestación se produjo un día después de que la ONU aprobara una nueva resolución que regateó las propuestas de EEUU y los grupos de defensa de los derechos humanos y satisfizo en parte los deseos de Marruecos.

martes, 23 de abril de 2013

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 23/ABR/2013

Francia, Rusia y España han logrado abortar la propuesta de EE UU para que la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en el Sáhara, pudiese supervisar el respeto de los derechos humanos.

EE UU intentó la semana pasada corregir una anomalía y presionar a Marruecos y al Frente Polisario para que pongan más empeño en la negociación hoy en día estancada, según fuentes diplomáticas.

Su embajadora ante la ONU, Susan Rice, presentó al Grupo de Amigos del Sáhara —integrado por España y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad— un proyecto de resolución que ampliaba el mandato de la Minurso para que vigilase los derechos humanos en la antigua colonia española y en áreas bajo la autoridad del Polisario. Minurso es la única misión de paz que carece de competencias en esa materia.

Sin llegar a amenazar con el veto Francia y Rusia se esforzaron por diluir la iniciativa de EE UU. Las reservas de París fueron formuladas en público, el viernes, por Philippe Lalliot, el portavoz de su diplomacia.

Sin criticar la iniciativa estadounidense el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, se parapetó detrás de la posición franco-rusa. Abogó por el “consenso” y porque la embajadora presentase una nueva propuesta. Su entorno dejó caer que sería bueno que el Alto Comisionado para los Refugiados se ocupara de los derechos humanos en la zona aunque no forme parte de sus atribuciones.

En un debate celebrado el 20 de junio en el Congreso de los Diputados, García-Margallo se había, sin embargo, mostrado partidario de atribuir a Minurso esa nueva competencia como también lo hizo en su día su predecesora socialista en el cargo, Trinidad Jiménez.

A la oposición franco-rusa se añadió la animadversión de las autoridades de Marruecos. El palacio real publicó un comunicado rechazando la iniciativa, porque es una ofensa a su “soberanía”, que secundaron partidos políticos, instituciones y hasta ONG de derechos humanos con la excepción de la más importante, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

Rabat escenificó su enojo cancelando unas maniobras militares con EE UU, que debían empezar a fin de mes. Su ministro de Exteriores, Saad Eddine El Othmani, arremetió, por primera vez, el lunes en el Parlamento contra EE UU.

El borrardor de resolución cosechó, en cambio, aplausos de prestigiosas ONG de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) y la Fundación Robert Kennedy que jugó un gran papel a la hora de sensibilizar al secretario de Estado John Kerry. La Unión Africana también respaldó el proyecto de resolución.

Ante tantas acometidas Susan Rice dio, el fin de semana, un paso atrás. Propuso que no fuera la Minurso sino el Alto Comisionado para los Derechos Humanos el que vigilara su cumplimiento en la zona lo que equivalía a que la labor se ejerciera con menos medios, pero los aliados de Marruecos no se dieron por satisfechos.

Rice puso ayer sobre la mesa un texto que sí logró el consenso. Subraya la necesidad de alentar el respeto de los derechos humanos, pero no se prevé ningún mecanismo para lograrlo. Será votado antes de fin de mes.

“Es decepcionante que, ante el rechazo de Marruecos, EE UU dé marcha atrás”, declaró Eric Goldstein de HRW. “El lenguaje aguado del nuevo borrador de resolución no está a la altura del llamamiento hecho por el secretario general de la ONU. Ban Ki-moon, en su informe sobre el Sáhara Occidental sobre la necesidad de una supervisión de los derechos humanos independiente, imparcial, global y sistemática”.

lunes, 22 de abril de 2013

CEAS-Sáhara, en representación de la solidaridad española con el pueblo saharaui manifiesta su total repulsa y su más contundente denuncia y rechazo a la actitud y a las manifestaciones expresadas por el Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España Sr. García-Margallo acerca de la posibilidad de extender las competencias de la MINURSO a la protección y defensa de los derechos humanos de la población saharaui. Una petición que ha sido consecuencia de las recomendaciones recogidas en los diferentes informes elaborados por distintos organismos independientes a nivel internacional incluidos los propios funcionarios de las NNUU, como el que presentó en su día el Relator especial contra la tortura y otros tratos crueles e inhumanos Sr. Juan E. Méndez.


Su consideración de “inviables” para estas medidas contradice la pretendida neutralidad y sometimiento del estado español a la estrategia promovida por las NNUU para la resolución de este conflicto y constituye una dejación más en la responsabilidad que a España le corresponde como potencia administradora del territorio y responsable del futuro de sus habitantes. Su actitud abiertamente parcial y pro-marroquí nos indica, una vez más, que no podemos sentirnos representados por un Ministro como el señor García Margallo, que adoptando actitudes que lo colocan alservicio de intereses ajenos a los de su país y como responsable de acciones que no hacen sino deteriorar la imagen exterior de España, significan que no podamos admitir ni consentir en semejante posición política a una persona que se atreve a afirmar que no se debe imponer a Marruecos el respeto de los DDHH en el Sáhara Occidental.

Que, en su momento, le hiciera el juego a los intereses de Mohamed VI, cuando pidió de forma precipitada y desestabilizadora la retirada de los cooperantes de los campamentos de refugiados, que apoyase a Rabat en la peregrina idea de "vetar" a Cristopher Ross por capricho como Representante del Secretario General de las NU para el Sáhara porque cometiese la terrible falta de querer visitar el Sáhara ocupado y conocer de primera mano los abusos cometidos contra la población del territorio..., que mantuviera un silencio cómplice ante la sentencia ilegal contra los jóvenes activistas de los DDHH detenidos en relación con el campamento de Gdeim Izik en un juicio nulo de pleno derecho y sin otro objetivo que el de atemorizar a la población del territorio..., o cuando, recientemente, fueron expulsados de El Aaiún cinco eurodiputados a los que se les impidió la entrada para comprobar la situación del pueblo saharaui sometido a la más despiadada represión en sus legítimos derechos..., son reiteradas pruebas de una conducta parcial e interesada de la que deben de responder él y su partido.

Pero que no apoye a EEUU en la propuesta de que la MINURSO vele por el respeto de los DDHH en el Sáhara... es una vergüenza y una traición... no solo a los saharauis, humillados y apaleados cotidianamente por el ejército y las fuerzas de seguridad marroquíes... sino también a millones de españoles que no entienden de esta actitud traicionera ni de cómo esta persona pueda seguir ostentado la representación del Estado en relación con su política exterior cuando no hace sino apoyar a la ocupación colonialista y a la violación continuada y sistemática de unos derechos elementales cuya violación supone torturas, encarcelaciones y pérdida de vidas humanas.

Es verdaderamente intolerable y nos obliga a decirle basta.

En cada momento en que se produzca una violencia, una tortura, una detención, una violación, un juicio ilegal, como los que se han atestiguado en reiterados informes y alguno de ellos elaborado por la misma ONU... consideramos que este personaje se hará cómplice y corresponsable de ello; por lo que no consentiremos que, en nuestro nombre y ni un minuto más, siga apoyando la barbarie y la ocupación de un territorio que Marruecos invadió por la fuerza, negándose a cumplir las Resoluciones aprobadas por la ONU y que pretenda sencillamente, con la complicidad de España, anexionarse el Sáhara como un acto de fuerza.

La complicidad de nuestro Gobierno, hace que continúe y se prolongue el sufrimiento de este Pueblo, que tuvo la desgracia de tener como país colonizador a una nación tan poco responsable políticamente como España, quien se esfuerza por ignorar su condición de potencia administradora, política y legalmente, de una descolonización aún sin concluir.

¡¡ EXIGIMOS EL INMEDIATO CESE O LA DIMISIÓN DEL MINISTRO MARGALLO!!
domingo, 21 de abril de 2013

El País - IGNACIO CEMBRERO / MIGUEL GONZÁLEZ - Marsella / Madrid - 20/ABR/2013

Nunca, en sus 57 años de independencia, Estados Unidos había puesto en apuros a Marruecos, su tradicional aliado magrebí, hasta que la semana pasada la embajadora norteamericana ante la ONU, Susan Rice, presentó un proyecto de resolución sobre el Sáhara. Este prevé ampliar el mandato de la MINURSO, el contingente de cascos azules allí desplegados, para que se encargue también de la vigilancia de los derechos humanos en la antigua colonia española y en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) que regenta el Frente Polisario.



Pero ante este inesperado desafío estadounidense, Marruecos ha encontrado dos aliados: España y Francia, las dos potencias que colonizaron el país hasta 1956. A diferencia de otras capitales implicadas, Madrid guarda silencio sobre este asunto, pero en el seno del Grupo de Amigos del Sáhara en la ONU, del que forma parte, ha dejado claro que la propuesta de EE UU es “inviable”.

España no pertenece al Consejo de Seguridad, que votará a fin de mes sobre el proyecto estadounidense, pero sí a ese grupo del que forman parte todos los miembros permanentes del máximo órgano de la ONU. Fue el foro elegido por Washington para dar a conocer su iniciativa que ha sido aplaudida por las más prestigiosas ONG de derechos humanos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Fundación Robert Kennedy.

Antes de iniciar su gira por Oriente Próximo, García-Margallo recibió a Kerry Kennedy, presidenta de la fundación que lleva el nombre de su padre, asesinado en 1968, y que trata desde hace años de persuadir a la Administración demócrata de EE UU de que defienda los derechos humanos en el Sáhara.

A ojos de la diplomacia española, la MINURSO, que es la única misión de paz que carece de cometido en materia de derechos humanos, se sustenta en el Capítulo VI de la Carta de la ONU. No se puede, por tanto, recurrir al uso de la fuerza para imponer a Rabat algo que rechaza. Con ese argumento jurídico se quiere evitar poner en aprietos a Marruecos.

El ministro español José Manuel García-Margallo es partidario de buscar fórmulas alternativas a la propuesta de EE UU como encargar al alto comisionado de la ONU para los Refugiados –no a la alta comisionada para los Derechos Humanos- que designe a un enviado para supervisar la conducta de las fuerzas de seguridad.

París trabaja, por su parte, para modificar –“edulcorar”, matizan las ONG de derechos humanos- el proyecto estadounidense, según fuentes diplomáticas francesas. Como la negociación está en curso “no estamos en condiciones hoy de decir si vamos a votar a favor o en contra”, declaró, el viernes, Philippe Lalliot, portavoz del Ministerio de Exteriores francés. Es muy improbable que llegue a vetar la resolución.

Su presentación ha convulsionado a Marruecos donde, desde que el palacio real tocó arrebato el martes, se suceden comunicados y declaraciones de miembros del Gobierno, partidos, grupos parlamentarios, sindicatos y hasta de nueve ONG –incluida la Organización Marroquí de Derechos Humanos, afín a los socialistas- que objetan la “intromisión en la soberanía” del reino. Mañana domingo está prevista una gran manifestación en Casablanca.

Para intentar parar el golpe el rey Mohamed VI ha enviado a un triunvirato -compuesto por su consejero, Taieb Fassi-Fihri, el jefe del espionaje exterior, Yassin Mansouri, y el ministro de Exteriores, Saaedine el Othmani- a Londres, Pekín y ahora a Moscú donde defienden la posición marroquí.

El monarca manifestó también su descontento con la iniciativa de Washington ordenando la cancelación de las maniobras militares conjuntas con EE UU African Lion previstas para fin de mes en la zona de Tan Tan. Los 1.400 marines que participaban en ellas ya habían desembarcado, junto con su material, en Agadir.

La única voz discordante en Marruecos es la de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) que aprueba la propuesta. Khadiya Ryadi, su presidenta saliente, se preguntó por qué Rabat podía aceptar que el relator de la ONU sobre la tortura, Juan Méndez, visitase el Sáhara y resaltase el empleo frecuente de este método, con los detenidos saharauis independentistas e islamistas, y rechazaba que la MINURSO pudiese supervisar los derechos humanos.

Ali Anouzla, director de la publicación digital Lakome, también señala en un editorial que si los refugiados saharauis están realmente “secuestrados” en Tinduf por el Frente Polisario, la ampliación de las competencias de la MINURSO es la oportunidad de demostrarlo y, acaso, de ponerles a salvo.

viernes, 19 de abril de 2013

ABC - LUIS DE VEGA - MADRID - 19/04/2013

Las denuncias sobre los derechos humanos y el deseo del Gobierno estadounidense de que se vigilen estos abusos siguen calentando los días previos a las reuniones en el Consejo de Seguridad de la ONU en torno al conflicto del Sahara Occidental. La ONG Human Rights Watch (HRW) en vió el miércoles una carta a todos los miembros del consejo «para ampliar el mandato (de la misión de la ONU en el Sahara)e incorporar la supervisión de los derechos humanos».



Pero la última en saltar a la palestra ha sido Kerry Kennedy, hija del asesinado senador demócrata norteamericano Robert F. Kennedy y presidenta del centro para la Justicia y los Derechos Humanos que lleva su nombre.

Kerry Kennedy dijo ayer en Madrid durante una rueda de prensa que «es un paso enorme» que su país haya tomado la decisión de presionar para que la misión de la ONU en el Sahara Occidental, la Minurso, supervise los derechos humanos en ese territorio «bajo ocupación militar». Así lo pudo comprobar hace unos meses sobre el terreno, donde vivió «historias horrendas».

«Como defensora de los derechos humanos no me importa tanto qué gobierno les mande (a los saharauis). Lo que me importa es que cumpla las obligaciones internacionles que ha firmado, como ha hecho el reino de Marruecos y es su deber cumplirlos», dijo la presidenta del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos (RFKC), nacido en 1968. «No es nuestra economía ni nuestros militares los que están en juego, sino nuestros valores, nuestra democracia y nuestros derechos humanos».

«Si no lo conseguimos en estos momentos, creo que hemos avisado a los marroquíes de que se va a continuar así» dijo antes de puntualizar que no está «contra Marruecos, uno de mis países favoritos». «Quiero que el rey no crea que vamos contra ellos sino que buscamos la justicia, la libertad y la democracia», añadió.

Asimismo, Kennedy instó a los españoles, «a los que tanto importaba el Sahara Occidental», a que se movilicen también. Durante una conferencia estuvo precisamente acompañada por el actor Javier Bardem, que se ha convertido en los últimos años en el principal pilar español del activismo a favor de la causa saharaui.

Bardem pidió a las autoridades españolas que «no cierren los ojos» y que dejen de ser amigos del rey Mohamed VI, que «promueve la tortura y la prisión a cientos de miles de personas».

La sorpresa entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad podría llegar esta vez por parte de Francia, tradicional aliado de Marruecos, que podría no frenar la propuesta de estados Unidos de vigilar los derechos humanos.

«No esperamos que Francia la bloquee», dijo un diplomático del Grupo de Amigos del Sahara (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y España) a la agencia Reuters, que lo confirmó con otra fuente. París ha rechazado en ocasiones anteriores este tipo de iniciativas, con lo que habría un cambio de postura si esto se confirmara.

El paso dado ahora por Washington, que ha presentado un proyecto de resolución para que se discuta desde el próximo lunes en el Consejo de Seguridad, ha enfrentado a Estados Unidos con su principal aliado en el Magreb, Marruecos. Rabat sabe del poder de influencia de la administración de Barack Obama y no oculta su enfado.

Como gesto más visible, más allá de las declaraciones airadas de sus gobernantes y del envío de mensajes a través de su aparato mediático en los últimos días, Rabat ha cancelado incluso las maniobras militares African Lion que deberían llevar a cabo estos días ambos países en territorio marroquí con la presencia de más de 1.400 militares estadounidenses.

Ocho ONG marroquíes han escrito en las últimas horas al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, para decirle que no es necesario que la Minurso se encargue de los derechos humanos. No opina así la organización humanitaria más influyente del país magrebí, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), que se ha desmarcado de esta iniciativa y defiende que la ONU sí amplíe su mandato en ese sentido, informa France Presse.

Kerry Kennedy relató algunos hechos vividos el año pasado junto a una delegación del RFKC en la ciudad de El Aaiún, capital del Sahara Occidental, donde hay «militares y policías en cada esquina».

«Vimos a un policía de uniforme y a otros de paisano dar una gran paliza a una mujer. Trataron de impedir que lo observáramos. Me impresionó mucho cómo uno de los agentes quiso quitar la cámara a mi hija de 17 años, a la que golpeó. Logramos llevar a la mujer al hospital y hacerle fotos».

«Cuando se las enseñamos a las autoridades del reino de Marruecos nos dijeron que las fotos pueden mentir. Esta impunidad demuestra la imposibilidad de obtener justicia», concluyó.

Kerry Kennedy se refirió de manera especial a la activista de derechos humanos saharaui Aminatu Haidar, premio Robert Kennedy en 2008 y a la que no dudó en comparar con Martin Luther King o con Mahatma Gandhi. «Nos preocupa mucho su seguridad», señaló refiriéndose a esta mujer que ha sido torturada en varias ocasiones y que ha pasado varios periodos en penales marroquíes como presa política.

jueves, 18 de abril de 2013

El País - 16/04/2013

Marruecos ha rechazado el proyecto de resolución que Estados Unidos tiene previsto presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU a finales de mes para exigir que su misión en el Sahara Occidental incluya la supervisión de la situación de los derechos humanos en ese territorio.

El rey Mohamed VI de Marruecos celebró el pasado lunes en la ciudad de Fez una reunión extraordinaria con la plana mayor de los partidos políticos, miembros del Gobierno y los consejeros reales para abordar esta cuestión que trata de "desnaturalizar el mandato de la MINURSO (Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental)", ha indicado el gabinete real.

Sin mencionar a EEUU, uno de sus mayores aliados, han asegurado que "la parcialidad de este tipo de iniciativas unilaterales y sin consulta previa, sobre el contenido, el contexto y de forma de proceder sólo puede suscitar la incomprensión y el rechazo".

Tras finalizar la reunión, el secretario general del Partido del Trabajo, Abdelkrim Benatiq, ha asegurado que "Estados Unidos no tienen derecho a presionar para ampliar las atribuciones de la MINURSO".

Por su parte, las organizaciones de defensa de los derechos humanos de EEUU y un enviado especial de la ONU han acusado a las autoridades marroquíes de torturar a militantes saharauis que luchan por la independencia del territorio.

"El proyecto de resolución indica que la vigilancia y la información en materia de derechos humanos podrían ser responsabilidad de MINURSO", han informado fuentes cercanas a la negociación.

La cuestión de aumentar o no las prerrogativas de la misión es un asunto que lleva tiempo sobre la mesa en el caso del Sahara Occidental. Uno de los más partidarios en que se realicen las prerrogativas es el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, también conocido como Frente Polisario, que lucha por conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.

El proyecto pide también que las delegaciones de la ONU "vigilen los derechos de humanos en los campos de refugiados saharauis de Tindouf, en Argelia, controlados por el Frente Polisario", ha añadido.

Los políticos marroquíes han expresado su "preocupación ante las consecuencias" de este enfoque en la negociación con la ONU, ya que, según éstos, "rompe deliberadamente con el espíritu de consenso para alcanzar una solución políticamente justa, duradera y aceptable para ambas partes", subraya la nota.

Por su parte, los diplomáticos americanos han rechazado hacer declaraciones sobre el tema, aunque un diplomático de la ONU ha confirmado que habrá una ampliación de la misión de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Además, ha afirmado que habrá una "investigación profunda sobre el asunto".

No obstante, el Reino de Marruecos también ha destacado que "confía en la seriedad" del Consejo de Seguridad y en "su capacidad para encontrar las fórmulas apropiadas para preservar el proceso político de toda desviación y consecuencia grave y nefasta para la estabilidad de la región".

El periódico digital marroquí 'Lakome', que cita fuentes próximas al asunto, afirma que el borrador del proyecto de resolución "ha sido entregado al Grupo de Amigos del Sahara Occidental (Francia, EEUU, España, Reino Unido y Rusia) y está previsto presentarlo en la próxima reunión del Consejo de Seguridad a finales de este mes".

ABC - LUIS DE VEGA - MADRID - 16/04/2013

Marruecos se niega tajantemente, una vez más, a que Naciones Unidas vigile los derechos humanos en el Sahara Occidental. La respuesta ha sido rápida, apenas unas horas después de que se supiera que Estados Unidos, que cuenta al reino alauí entre sus más firmes aliados en el mundo árabe, tiene la intención de instar a la ONU a hacerlo.



Todo sucede a raíz de las constantes denuncias de los abusos que se cometen en el territorio y de los que han informado no solo organizaciones humanitarias internacionales sino la propia ONU.

«Marruecos rechaza categóricamente todo movimiento tendente a la ampliación del mandato de la Minurso o la puesta en marcha de un mecanismo internacional alternativo para vigilar los derechos humanos en sus provincias del sur», nombre que recibe en la nomenclatura oficial marroquí el territorio saharaui, según el ministro de Exteriores, Saaedine Otmani, informa la agencia oficial Map.

Rabat no acusa directamente a Estados Unidos de la maniobra, pero en un comunicado de palacio habla del intento de «desnaturalizar el mandato de la Minurso» y que la respuesta normal debe ser la de la «incomprensión y el rechazo», informa Map. Todo, tras una reunión extraordinaria celebrada este martes en Fez de la plana mayor del país convocada por el rey Mohamed VI.

Las relaciones bilaterales se habrían tensado sin embargo en los últimos días y Marruecos habría tomado la decisión de «anular» las maniobras militares que celebra en su territorio con tropas estadounidenses, según el diario electrónico independiente Lakome.com.

Estaba previsto que más de 1.400 militares estadounidenses y 900 marroquíes participaran estos días en las maniobras anuales African Lion, los mayores ejercicios que lleva a cabo en el contienente el Africom, el mando militar de EE.UU. para África. Algunos de ellos han llegado estos días ya al puerto sureño de Agadir. Ni las autoridades estadounidenses ni las marroquíes han informado oficialmente de la suspensión.

Washington tratará en los próximos días con un proyecto de resolución de que el Consejo de Seguridad dé luz verde a la ampliación del mandato de la Minurso, la misión de la ONU en la ex colonia española, para que ésta pueda hacerse cargo de los sistemáticos abusos de los derechos humanos que se denuncian desde hace años.

Así lo han confirmado a ABC fuentes próximas al dossier, que al mismo tiempo reconocen que yendo de la mano de Francia los marroquíes tienen un firme aliado en el Consejo de Seguridad para echar atrás la propuesta, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha pedido por vez primera en su informe del 8 de abril «que haya una vigilancia independiente, imparcial, amplia y permanente de la situación de los derechos humanos» en el Sahara Occidental y en los campamentos de los refugiados saharauis de Tinduf (sur de Argelia).

El secretario general no aclara si la encargada de hacerlo debería ser la Minurso u otra instancia. En todo caso, Ban Ki Moon manda un mensaje a Rabat, que trata de imponer como organismo de vigilancia en el Sahara el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La Minurso, instaurada en 1991 para garantizar el alto el fuego y organizar el referéndum de autodeterminación, debería renovar a finales de abril un año su mandato. Esta misión de la ONU es la única que no tiene encomendado el trabajo de vigilar los derechos humanos. Los intentos que ha habido para que lo haga se han encontrado siempre con la negativa de Francia y Marruecos.
lunes, 15 de abril de 2013

Público - SERGIO LEÓN y DANIEL DEL PINO - 14/04/2013

El Sáhara se convirtió en un lastre que el régimen de Franco no dudó en sacudirse. El territorio, trascendental desde el punto de vista geoestratégico, rico en minas de fostafo, reservas de petróleo y gas, se vio envuelto en una guerra de intereses para recoger el testigo español. España, Marruecos, Mauritania, Argelia, Estados Unidos...Todos tenían algo que decir y reclamar. Pero se olvidaron de algo importante: ¿y los saharauis?



Los cables estadounidenses desclasificados y compilados por Wikileaks muestran la batalla diplomática desatada para hacerse con el control del Sáhara. Sin embargo, también evidencian que EEUU jugó un papel más que esencial y totalmente alejado de la neutralidad que siempre ha asegurado que mantuvo.

Con el príncipe Juan Carlos de confidente estrella, el Departamento de Estado de Henry Kissinger contaba con una posición privilegiada para manejar los hilos a su antojo. EEUU quería evitar a toda costa un enfrentamiento armado en la región que pudiera calentar la Guerra Fría que mantenía con la Unión Soviética. Argelia, uno de los socios de la URSS, era el gran apoyo del Frente Polisario en la zona. El Gobierno estadounidense no tardó en fijar a Marruecos como su aliado para la causa. Además, con Rabat se aseguraba que la idea defendida por Naciones Unidas, y a la que España parecía querer acogerse en un principio en 1974, no ocurriera nunca: la independencia de los saharauis por la que el Polisario había empezado a luchar.

No es que EEUU pasara por alto la opción de un Sáhara libre, sino que la desestimó desde un principio. En un cable de mayo de 1975, la embajada estadounidense en Rabat realizó uno de sus tantos análisis de la situación. En él, aparte de no darle ninguna credibilidad a la defensa de España a la autodeterminación, alertó del "peligro" de un Sáhara soberano, que "con casi toda seguridad" ayudaría a "desestabilizar la región" ya que no era algo que Marruecos fuera a aceptar.

Para evitar una guerra colonial, el texto llamaba a llegar a un "acuerdo amistoso", cuyo principal obstáculo, según apuntó el representante estadounidense, era "la intransigencia y la inmovilidad de Franco". Curiosamente, las negociaciones entre los dos países se relanzaron con el dictador en coma y con Juan Carlos como jefe de Estado de facto.

El planteamiento de que la independencia del Sáhara convertiría al territorio en una "fuente de inestabilidad" se repite en no pocos cables. En uno de ellos, el embajador en Madrid, Wells Stabler, reconoce la "viabilidad económica" de un Estado saharaui, pero los argumentos en contra, con el tema de la inseguridad como bandera, terminan desequilibrando la balanza. El objetivo parecía claro. Marruecos debía quedarse con el Sáhara. En una carta del 31 octubre del 75, Kissinger instó a Hassan II a que buscara una "fórmula aceptable" para resolver el conflicto. Una misiva en la que el jefe de la diplomacia estadounidense hizo toda una declaración de intenciones: "Queremos ser útiles de cualquiera de las formas posibles".

Si EEUU ayudó a redactar esa fórmula que el monarca alauí presentó ante España, tras la que se acordó llevar a cabo la Marcha Verde a cambio de buscar una salida "elegante" del Sáhara para el régimen, no hay documentos desclasificados que lo demuestren. Pero, en cambio, sí constatan que las buenas relaciones y la complicidad Washington-Rabat viene de lejos.

De hecho, en un par de cables se revelan las intenciones de Hassan II antes de que anunciara la Marcha Verde. En un despacho enviado el 1 de octubre de 1975 el embajador en la capital marroquí avisó de que seguían "recibiendo indicaciones de que el Gobierno de Marruecos está incrementando la preparación de sus fuerzas armadas para usarlas si otras recientes estrategias fallan". Dos días más tarde, el asunto de otro telegrama, esta vez enviado desde la oficina del Departamento de Estado para Europa y Eurasia, es aún más claro: "Posible ataque de Marruecos al Sáhara español".

Si el Ejército marroquí estaba bien preparado para afrontar un enfrentamiento armado es gracias, una vez más, a EEUU. Ya en mayo de 1973 Washington accedió a satisfacer una petición muy especial del rey marroquí. Hassan II necesitaba inmediatamente 100 M-16 para armar a su guardia personal. Kissinger no tuvo problemas para obtener el visto bueno del Congreso pese a que la política de la casa era la de no proporcionar este tipo de fusil de asalto a ningún país africano. Eso sí, el monarca alauí debía comprometerse a no hacer público el trato para no incomodar a ninguno de sus vecinos en el continente.

Poco después el Departamento de Estado aceptaría la venta de otros 3.500 M-16 más. Esta vez, el acuerdo lo cerró Rabat directamente con la empresa armamentística Colt ya que garantizaba el reparto en 90 días. Un tiempo muy inferior a los dos años que habría necesitado el Gobierno de EEUU para el mismo pedido.

Así comienza una relación militar entre EEUU y Marruecos que con los años se haría cada vez más fuerte y fructífera. En meses, EEUU pasó de vender fusiles a convertirse en su mayor suministrador de armamento. Tanques M-48 y M-60, cazas F-5, helicópteros, patrulleras, baterías antiaéreas, sistemas de radares, radios y todo tipo de cohetes llegaban al país norafricano a través de la base naval de Kenitra, provocando numerosas tensiones diplomáticas con España, que cada vez que recibía informaciones por la prensa o por la Inteligencia, en el contexto del conflicto por el Sahara, pedía explicaciones a los embajadores.

Kissinger dio orden a sus diplomáticos de que cada vez que recibieran una pregunta sobre el tema las respuestas debían ser estas: Marruecos había perdido casi todo su poder militar en Siria, suministrarle productos no rompía el equilibrio entre ambos países, el acuerdo estaba firmado mucho antes de la disputa en el Sáhara y, además, el rey se había comprometido personalmente en dos ocasiones a que nunca emplearía ese armamento contra otro país amigo de EEUU.

No hay referencias en los Cables de Kissinger a que el rey utilizara esas armas contra España en la colonia. Pero sí aparecen datos curiosos como por ejemplo que el régimen intentó colocar a Rabat en abril de 1973 varios cazas F-5. La administración franqusta trató de convencer a Washington de, que estableciendo ese lazo con Hassan II, Occidente se garantizaba la lealtad marroquí a la causa anticomunista. EEUU aceptó aunque veía en las intenciones españolas una manera de tener controlado al monarca ya que los modelos que le estaba ofreciendo eran demasiado antiguos y, además, Madrid estaba intentando que Kissinger accediera a modernizar la flota de cazas españoles.

EEUU sí que llegó a aceptar una rocambolesca operación a tres bandas que tenía como protagonistas a Jordania e Irán. El rey marroquí estaba muy preocupado por la debilidad de su Ejército con respecto a Argelia y solicitó a Washington permiso para que Amman y Teherán le cedieran armamento. El plan pasaba por que Irán enviaría un contingente de baterías antiaéreas hasta Jordania y desde allí serían transferidas hasta Marruecos acompañadas de un escuadrón de F-5 jordanos.

Washington, sin embargo, mostró su malestar por los términos del pacto ya que por un lado Marruecos estaba atravesando problemas financieros graves y no estaba pagando a tiempo la deuda derivada del acuerdo militar con ellos. Por otro lado, los marroquíes debían devolver a los jordanos todos los aviones y en el caso de que algún caza se perdiera por el camino tendrían que reponerlos con modelos iguales o superiores -justo los que les iba a proporcionar EEUU-. Hassan II prometió a Kissinger que ninguno de esos aviones saldría de los hangares.

Con una vía de suministros tal y un aliado como EEUU, Marruecos no tenía nada que temer. El plan para traspasar el Sáhara pactado con España pasaba por organizar un referéndum amañado en la ONU durante la gestión provisional del territorio entre ambos países junto a Mauritania. El objetivo era legitimar la ocupación marroquí. Naciones Unidas no reconoció los Acuerdos de Madrid que establecieron la administración tripartita. La mitad de la población huyó hacia el desierto y se refugió en los campos de Argelia. Finalmente no hubo plebiscito. Ni real ni "controlado". Ha habido algún que otro intento. Más de una promesa. Pero, sin embargo, los saharauis llevan esperando, durante casi ya 38 años, a que alguien les consulte.

Público - SERGIO LEÓN - 14/04/2013

"España está comprometida con la autodeterminación del Sáhara". La declaración de intenciones es de agosto de 1973. Por entonces, al ya agotado régimen de Franco le sobraba la colonia. El Frente Polisario había iniciado su guerra de guerrillas y la administración franquista intentaba cargar con su responsabilidad a la ONU para abandonar lo que se había convertido en un problema y para que su imagen no quedara demasiado dañada ante las ambiciones territoriales de otros países.



¿Qué pasó durante los siguientes dos años? Desde las declaraciones de Laureano López Rodó, el entonces ministro de Exteriores español, hasta que Rabat asumiera la ocupación, se sucedieron miles de conversaciones para negociar la suerte del pueblo saharaui. Los Cables de Kissinger recopilados por Wikileaks recogen la enorme actividad diplomática entre los países interesados a hacerse con un trozo del pastel.

Los embajadores estadounidenses detallaron las intenciones de unos y de otros mientras España bullía ante el ocaso de la dictadura y el inicio de la Transición. La Marcha Verde de noviembre de 1975 impulsó e impuso a Marruecos como nuevo dueño, aunque, desde hacía meses, el Spanish Sahara era ya un asunto que copaba los informes de los representantes estadounidenses de Rabat y Madrid.

El rey Hassan II tomó la decisión de enviar a 350.000 civiles marroquíes y 20.000 soldados al recibir el varapalo de La Haya. En 1974 España anunció que no tardaría en realizar un referéndum entre la población saharaui sobre su independencia. El reino alauí, que sabía que tenía las de perder ante el plebiscito, apeló al Tribunal Internacional de Justicia. El principal órgano judicial de Naciones Unidas dictaminó el 16 de octubre del 75 que, aunque existían vínculos jurídicos entre Marruecos y el territorio del Sáhara Occidental, éstos no establecían ningún vínculo de soberanía. Hassan II entendió lo que le convino. "No nos queda más remedio que recuperar nuestro Sáhara", anunció.

De aquella consulta popular sobre la autonomía de los saharauis no se supo más. Y hasta hoy. Mientras la administración franquista seguía defendiendo en público el derecho de autodeterminación reconocido por Naciones Unidas, mandaba a un representante para iniciar las conversaciones secretas con Rabat. La estrategia marroquí para iniciar su conquista de la región había dado comienzo. España tenía las de perder, pero nada más lejos de la realidad. El régimen no sólo conocía los planes marroquíes, sino que los acordó con ellos. Un cable enviado desde la embajada en Marruecos el 23 de octubre dejó a las claras los términos del pacto que alcanzaron Hassan II y el enviado español José Solis, ministro del Movimiento.

El documento, dirigido al Departamento de Estado de Henry Kissinger, resume una conversación de Hassan II con los representantes estadounidenses en la que detalla la reunión. El monarca se mostró optimista ya que "tres cuartas partes del problema habían quedado resueltas tras el acuerdo alcanzado con Solis". El pacto estableció que la Marcha Verde, como gran idea del rey alauí, seguiría adelante. "El concepto es mío. La organización es mía. Voy a dar la orden de cruzar la frontera. Sólo la gente lo puede cancelar y si lo hacen puede que yo también coja mis maletas y me mude a mi casa de Madrid", avisó el monarca.

Como contrapartida, Marruecos y España quedaron en buscar al régimen una salida "elegante" del Sáhara que le permitiera "guardar las apariencias". La idea consistía en utilizar a Naciones Unidas para legitimar la ocupación marroquí a través de un referéndum "controlado". Para ello contarían con la ayuda de Mauritania y, esperaban, la de EEUU. Las siguientes conversaciones servirían, según el cable, para trabajar y definir esta fórmula. Asimismo, Solis aprovechó el encuentro para anunciar que España renunciaba a un Sáhara independiente y, además, y para tranquilidad de Washington, dejaría de considerar a Argelia, aliada de la Unión Soviética, como "parte interesada".  

Con Franco en su lecho de muerte, fue el todavía príncipe Juan Carlos quien lideró las negociaciones. Aunque, en un principio, el aspirante a la corona no quiso saber nada del tema, según relató el jefe de la legación estadounidense en Madrid en septiembre del 75: "Juan Carlos no tiene ninguna intención de involucrarse en este problema, que sólo le podría traer consecuencias negativas". Wells Stabler explicó en el documento que el Borbón se negó a ser el interlocutor español en una reunión en Nueva York propuesta por Hassan II. Pretendía que el dictador "no desapareciera de escena" antes de que el asunto del Sáhara quedara resuelto.

El monarca español asumió la jefatura de Estado el 31 de octubre del 75 después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes, como constató el embajador de EEUU en Rabat. Hasta entonces, según transmitió Stabler, "el Gobierno seguía vacilante" ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes. Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.

En ese momento "sólo unos pocos altos oficiales españoles" participaban en las negociaciones, según informó desde Madrid el legado en uno de sus telegramas. Entre ellos ya no estaría Pedro Cortina. El ministro de Exteriores, en el cargo desde enero del 74 a diciembre del 75, aseguró ante el embajador que la política española original sobre el Sáhara, la del referéndum, no había cambiado. En otro informe, Stabler comentó que, entre lo confuso de la situación, "lo único claro es que [la opinión de Cortina] ha quedado totalmente descartada".

El 25 de octubre, en un encuentro con Solis a su regreso de Rabat, el ministro del Movimiento Nacional dio cuenta de su reunión con Hassan II, una reunión que calificó de "realista, positiva, dura y fructífera". En el documento, Stabler destacó que la mayor preocupación de España era, por encima de todo, evitar entrar en una guerra colonial con Marruecos: "Sería una tragedia que los soldados españoles en el Sáhara se vean envueltos en una confrontación abierta". Asimismo, el hombre de Franco dejó claro que por nada del mundo el régimen quería perturbar sus relaciones con Rabat. "España desea salir del Sáhara [...] Solis dijo que está a favor de un acuerdo por el que la región se convierta en una provincia autónoma de Marruecos". Cuatro meses después se hizo realidad.

El 2 de noviembre del 75 Juan Carlos viajó al Sáhara para, en teoría, dar su apoyo a las tropas allí destinadas. Marruecos dio por cumplidos sus objetivos y el 9 de ese mismo mes retiró la Marcha Verde. Durante todos esos días ningún legionario o soldado español movió un dedo. El 14 España firmaba los Acuerdos de Madrid y se constituía una administración tripartita junto a Marruecos y Mauritania. Duró hasta el 26 de febrero del año siguiente, cuando España finalmente abandonó a los saharauis, que empezarían a pasar de la ocupación española al dominio militar marroquí.

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