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miércoles, 29 de junio de 2011

Hay empresas que se lucran de la situación política y humanitaria que vive el pueblo saharaui. 

JEALSA (RIANXEIRA) y MERCADONA son dos de ellas.


Mientras el pueblo saharaui de los territorios siguen sometidos a la persecución y la tortura.

Mientras much@s de ell@s se juegan la vida cada día exigiendo su libertad y denunciando el expolio.

Mientras cientos de miles se enfrentan a unas condiciones de vida por debajo del umbral de la pobreza tanto en los campamentos de refugiad@s como en los territorios,

Jealsa y Mercadona miran a otro lado, lucrándose impunemente a costa de los recursos de los saharauis sin su consentimiento y sin que éstos se beneficien de esas actividades.

Seis chicos saharauis han estado a punto de perder la vida en Guelmin, al norte del Sahara Occidental, a causa de una huelga de hambre de más de 62 días, que decidieron comenzar para denunciar la explotación ilegal de sus recursos naturales. Jealsa y Mercadona lo saben pero no dicen ni hacen nada.

La ciudadanía tenemos que conocer los productos que ponemos en nuestra mesa. Y en este sentido, se ha llevado a cabo la acción "Comprar robado es robar" en diferentes ciudades del Estado español.

El objetivo ha sido por un lado, informar a l@s consumidor@s de la ética de la empresa MERCADONA, antes de adquirir sus productos, y por otro, unificar la lucha con el pueblo saharaui diciendo NO al expolio de sus recursos naturales.


Carmen Giner Briz
Western Sahara Resource Watch
www.wsrw.org


Hay empresas que se lucran de la situación política y humanitaria que vive el pueblo saharaui. 

JEALSA (RIANXEIRA) y MERCADONA son dos de ellas.


Mientras el pueblo saharaui de los territorios siguen sometidos a la persecución y la tortura.

Mientras much@s de ell@s se juegan la vida cada día exigiendo su libertad y denunciando el expolio.

Mientras cientos de miles se enfrentan a unas condiciones de vida por debajo del umbral de la pobreza tanto en los campamentos de refugiad@s como en los territorios,

Jealsa y Mercadona miran a otro lado, lucrándose impunemente a costa de los recursos de los saharauis sin su consentimiento y sin que éstos se beneficien de esas actividades.

Seis chicos saharauis han estado a punto de perder la vida en Guelmin, al norte del Sahara Occidental, a causa de una huelga de hambre de más de 62 días, que decidieron comenzar para denunciar la explotación ilegal de sus recursos naturales. Jealsa y Mercadona lo saben pero no dicen ni hacen nada.

La ciudadanía tenemos que conocer los productos que ponemos en nuestra mesa. Y en este sentido, se ha llevado a cabo la acción "Comprar robado es robar" en diferentes ciudades del Estado español.

El objetivo ha sido por un lado, informar a l@s consumidor@s de la ética de la empresa MERCADONA, antes de adquirir sus productos, y por otro, unificar la lucha con el pueblo saharaui diciendo NO al expolio de sus recursos naturales.


Carmen Giner Briz
Western Sahara Resource Watch
www.wsrw.org



“El Gobierno, en el plazo de dos meses, presentará a la Comisión de Trabajo e Inmigración un informe que recoja la relación de las personas “subsaharianas” –saharauis- que trabajaban en empresas españolas el 26 de Febrero de 1976, momento en el que España se retiró del Sahara Occidental.

Aparte de las personas trabajadoras afectadas este informe incluirá el coste, su fórmula de articulación y plazos.

Este hecho se produce tras la propuesta de UPyD, basada en el abandono de España del Sahara Occidental que supuso, entre otras cosas, la pérdida de derechos de los trabajadores saharauis (entonces con nacionalidad española) que trabajaban en empresas españolas y cotizaban a la Seguridad Social. La actuación española supuso la pérdida de las carreras profesionales de esos trabajadores y la imposibilidad de que los mismos accedan a las prestaciones del sistema de Seguridad Social. El hecho singular de la actuación del régimen español de entonces, ha supuesto una lesión para los trabajadores afectados que solo puede solventarse con otro hecho singular, como es la reforma legal que se mandata al Gobierno para su elaboración.) a la regulación actual, por eso se propone su refundición y actualización.




“El Gobierno, en el plazo de dos meses, presentará a la Comisión de Trabajo e Inmigración un informe que recoja la relación de las personas “subsaharianas” –saharauis- que trabajaban en empresas españolas el 26 de Febrero de 1976, momento en el que España se retiró del Sahara Occidental.

Aparte de las personas trabajadoras afectadas este informe incluirá el coste, su fórmula de articulación y plazos.

Este hecho se produce tras la propuesta de UPyD, basada en el abandono de España del Sahara Occidental que supuso, entre otras cosas, la pérdida de derechos de los trabajadores saharauis (entonces con nacionalidad española) que trabajaban en empresas españolas y cotizaban a la Seguridad Social. La actuación española supuso la pérdida de las carreras profesionales de esos trabajadores y la imposibilidad de que los mismos accedan a las prestaciones del sistema de Seguridad Social. El hecho singular de la actuación del régimen español de entonces, ha supuesto una lesión para los trabajadores afectados que solo puede solventarse con otro hecho singular, como es la reforma legal que se mandata al Gobierno para su elaboración.) a la regulación actual, por eso se propone su refundición y actualización.


lunes, 27 de junio de 2011



A principios de julio partirá desde el Puerto Marítimo de Alicante con destino a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) una caravana solidaria organizada a nivel estatal por las asociaciones de amistad y solidaridad con el Pueblo Saharaui en coordinación con la Delegación Saharaui para España. Dicha caravana está compuesta de cerca de cien vehículos pesados y ligeros cargados con los equipamientos que financian diferentes instituciones públicas con cargo a sus partidas de Cooperación al Desarrollo y Ayuda Humanitaria, así como las donaciones de particulares, empresas e instituciones privadas en concepto de apoyo a la resistencia y subsistencia de la población refugiada saharaui.


Tanto los vehículos como su contenido son recepcionados en el Puerto argelino de Orán, por la Media Luna Roja Saharaui, y cruzarán todo el desierto argelino hasta los campamentos de refugiados, en Tinduf.
Además de la ayuda directa y tangible al Pueblo Saharaui, las caravanas son expresión de una poderosa capacidad de coordinación por parte del movimiento solidario.


Asturias participa en la citada caravana con el envío de siete vehículos todoterreno donados por la Consejería de Medio Rural del Gobierno de Asturias, dos camiones trailer subvencionados por la Agencia de Cooperación del Gobierno de Asturias y el Ayuntamiento de Gijón, la carga de los mismos, está compuesta de 1.477 cocinas de gas y elementos para su instalación, subvencionadas por los Ayuntamientos de Gijón, Oviedo y la Obra Social y Cultural de CajAstur, 500 cajas de medicinas, alimentos, material escolar, ropa y mobiliario diverso, procedentes de donaciones particulares y empresas, un vehículo todoterreno Toyota subvencionado por el Ayuntamiento de Gijón. 













A principios de julio partirá desde el Puerto Marítimo de Alicante con destino a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) una caravana solidaria organizada a nivel estatal por las asociaciones de amistad y solidaridad con el Pueblo Saharaui en coordinación con la Delegación Saharaui para España. Dicha caravana está compuesta de cerca de cien vehículos pesados y ligeros cargados con los equipamientos que financian diferentes instituciones públicas con cargo a sus partidas de Cooperación al Desarrollo y Ayuda Humanitaria, así como las donaciones de particulares, empresas e instituciones privadas en concepto de apoyo a la resistencia y subsistencia de la población refugiada saharaui.


Tanto los vehículos como su contenido son recepcionados en el Puerto argelino de Orán, por la Media Luna Roja Saharaui, y cruzarán todo el desierto argelino hasta los campamentos de refugiados, en Tinduf.
Además de la ayuda directa y tangible al Pueblo Saharaui, las caravanas son expresión de una poderosa capacidad de coordinación por parte del movimiento solidario.


Asturias participa en la citada caravana con el envío de siete vehículos todoterreno donados por la Consejería de Medio Rural del Gobierno de Asturias, dos camiones trailer subvencionados por la Agencia de Cooperación del Gobierno de Asturias y el Ayuntamiento de Gijón, la carga de los mismos, está compuesta de 1.477 cocinas de gas y elementos para su instalación, subvencionadas por los Ayuntamientos de Gijón, Oviedo y la Obra Social y Cultural de CajAstur, 500 cajas de medicinas, alimentos, material escolar, ropa y mobiliario diverso, procedentes de donaciones particulares y empresas, un vehículo todoterreno Toyota subvencionado por el Ayuntamiento de Gijón. 











Ali Salem Tamek. Activista y expreso político saharaui.

El expreso político saharaui, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. graciela del río
La vida de Ali Salem Tamek (Assa, 1973) es todo un manifiesto. Marruecos lo ha encarcelado en seis ocasiones, ha mantenido 29 huelgas de hambre y cuando nació su hija la llamó Zaura (Revolución). El activista saharaui obtuvo la libertad provisional el 14 de abril, tras pasar 18 meses encarcelado junto con seis compañeros por haber visitado los campamentos de refugiados de Tinduf. Tamek, vicepresidente de Codesa, la asociación de derechos humanos que preside Aminatu Haidar, defiende que el campamento Dignidad, brutalmente desmantelado por Marruecos en noviembre, fue el detonante de las revueltas prodemocráticas en los países árabes.

Usted defiende la hipótesis de Noam Chomsky de que la resistencia pacífica en el Sáhara inició las revueltas. ¿En qué se basa?

Chomsky es un filósofo que ve las cosas de forma objetiva y por ello considera que Gdeim Izik [el campamento Dignidad] fue la chispa de las revueltas, pues se trató de un ejemplo de lucha pacífica de una población por sus derechos. Gdeim Izik no se produjo en una isla y es lógico que haya tenido una repercusión en su entorno. En los 29 días que duró el campamento se produjeron además formas nuevas de organización de la población. También se debe tener en cuenta que estamos hablando de 34.000 saharauis, un número muy importante para un pueblo pequeño.

El campamento empezó para reclamar el acceso de los saharauis a sus recursos y el fin de la marginación.

La explotación de los recursos naturales del Sáhara es un aspecto fundamental y una de las cuestiones de fondo del conflicto. Estamos hablando de unas riquezas, la pesca, los fosfatos, de las que los saharauis no se benefician, pese a que la legalidad internacional, el dictamen Corell [de la ONU] y los propios servicios jurídicos del Parlamento Europeo [en su informe sobre el acuerdo de pesca] establecieron que su explotación por parte de Marruecos es ilegal.

¿Cómo repercute esto en los saharauis?

Cuando la UE ofrece 144 millones de euros [por los cuatro años del convenio] al régimen marroquí por el acuerdo pesquero y aplaude todo lo que hace, está contribuyendo a mantener la ocupación. Cuando España vota a favor de este acuerdo inmoral, lo que consigue es aumentar la pobreza en los territorios ocupados. Mientras Marruecos lleva a cabo este robo, esta estafa contraria a las leyes internacionales, nuestros niños padecen déficits alimentarios debido, según médicos especialistas, a que no comen suficiente pescado. Los saharauis hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que no descuide este asunto y preste atención a la cuestión de la explotación de nuestros recursos naturales.

Hace apenas dos meses, la ONU ha decidido de nuevo no imponer a Marruecos un mecanismo de observación de los derechos humanos en el Sáhara.

Sí, cuando la creación de ese mecanismo debería ser la medida más elemental para paliar la catástrofe humana que padecen los saharauis. Este mecanismo podría tener además un efecto psicológico fundamental en la población, eso por no hablar de que Naciones Unidas podría acceder a información de los abusos de primera mano. Pero la responsabilidad de que la ONU siga sin imponer esta vigilancia la tiene fundamentalmente Francia, aunque también el Gobierno español, que agrava así la responsabilidad que lleva acumulando años. Sin embargo, quiero señalar que la cuestión de fondo de los derechos humanos en el Sáhara es política: los abusos no se solucionarán mientras los saharauis no accedamos a la autodeterminación.


Ali Salem Tamek. Activista y expreso político saharaui.

El expreso político saharaui, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. graciela del río
La vida de Ali Salem Tamek (Assa, 1973) es todo un manifiesto. Marruecos lo ha encarcelado en seis ocasiones, ha mantenido 29 huelgas de hambre y cuando nació su hija la llamó Zaura (Revolución). El activista saharaui obtuvo la libertad provisional el 14 de abril, tras pasar 18 meses encarcelado junto con seis compañeros por haber visitado los campamentos de refugiados de Tinduf. Tamek, vicepresidente de Codesa, la asociación de derechos humanos que preside Aminatu Haidar, defiende que el campamento Dignidad, brutalmente desmantelado por Marruecos en noviembre, fue el detonante de las revueltas prodemocráticas en los países árabes.

Usted defiende la hipótesis de Noam Chomsky de que la resistencia pacífica en el Sáhara inició las revueltas. ¿En qué se basa?

Chomsky es un filósofo que ve las cosas de forma objetiva y por ello considera que Gdeim Izik [el campamento Dignidad] fue la chispa de las revueltas, pues se trató de un ejemplo de lucha pacífica de una población por sus derechos. Gdeim Izik no se produjo en una isla y es lógico que haya tenido una repercusión en su entorno. En los 29 días que duró el campamento se produjeron además formas nuevas de organización de la población. También se debe tener en cuenta que estamos hablando de 34.000 saharauis, un número muy importante para un pueblo pequeño.

El campamento empezó para reclamar el acceso de los saharauis a sus recursos y el fin de la marginación.

La explotación de los recursos naturales del Sáhara es un aspecto fundamental y una de las cuestiones de fondo del conflicto. Estamos hablando de unas riquezas, la pesca, los fosfatos, de las que los saharauis no se benefician, pese a que la legalidad internacional, el dictamen Corell [de la ONU] y los propios servicios jurídicos del Parlamento Europeo [en su informe sobre el acuerdo de pesca] establecieron que su explotación por parte de Marruecos es ilegal.

¿Cómo repercute esto en los saharauis?

Cuando la UE ofrece 144 millones de euros [por los cuatro años del convenio] al régimen marroquí por el acuerdo pesquero y aplaude todo lo que hace, está contribuyendo a mantener la ocupación. Cuando España vota a favor de este acuerdo inmoral, lo que consigue es aumentar la pobreza en los territorios ocupados. Mientras Marruecos lleva a cabo este robo, esta estafa contraria a las leyes internacionales, nuestros niños padecen déficits alimentarios debido, según médicos especialistas, a que no comen suficiente pescado. Los saharauis hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que no descuide este asunto y preste atención a la cuestión de la explotación de nuestros recursos naturales.

Hace apenas dos meses, la ONU ha decidido de nuevo no imponer a Marruecos un mecanismo de observación de los derechos humanos en el Sáhara.

Sí, cuando la creación de ese mecanismo debería ser la medida más elemental para paliar la catástrofe humana que padecen los saharauis. Este mecanismo podría tener además un efecto psicológico fundamental en la población, eso por no hablar de que Naciones Unidas podría acceder a información de los abusos de primera mano. Pero la responsabilidad de que la ONU siga sin imponer esta vigilancia la tiene fundamentalmente Francia, aunque también el Gobierno español, que agrava así la responsabilidad que lleva acumulando años. Sin embargo, quiero señalar que la cuestión de fondo de los derechos humanos en el Sáhara es política: los abusos no se solucionarán mientras los saharauis no accedamos a la autodeterminación.



La denuncia de que Marruecos explota ilegalmente las riquezas del territorio se convierte en uno de los caballos de batalla del conflicto.

Los servicios jurídicos del Parlamento Europeo asestaron en enero de 2010 un severo golpe a la política de hechos consumados que Marruecos impone en el Sáhara Occidental desde 1975. Los expertos legales de la Eurocámara denunciaron entonces la ilegalidad de "la aplicación" del acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos, que incluye las aguas saharauis, subrayando la realidad que Marruecos quiere ocultar: que el Sáhara no es otra cosa que un territorio no autónomo; una colonia.

Pescadores en el puerto de El Aaiún, en el Sáhara.

Partiendo de esta condición, los abogados del Parlamento de Estrasburgo argumentaron, siguiendo la doctrina de Naciones Unidas, que para que el acuerdo fuera legal la población autóctona debería haber dado su visto bueno al convenio y haberse beneficiado de la actividad pesquera. Dos condiciones cuyo cumplimiento se ponía seriamente en duda.

Aunque el dictamen no logró que se suspendiera el convenio -o bien que se excluyeran las aguas saharauis- sí tuvo como consecuencia que el acuerdo pesquero no fuese renovado automáticamente sino que sólo se prorrogara por un año, para disgusto de Marruecos y de sus valedores en la UE, España y Francia. Un plazo que venció el pasado miércoles sin que hubiera acuerdo en Bruselas para sancionar una nueva prórroga de 12 meses, que volverá a ser discutida en unos días.

Pero ya antes de llegar a los despachos de Estrasburgo, la cuestión de la explotación de riquezas naturales del Sáhara como la pesca, los fosfatos y la promesa nunca confirmada de que su subsuelo atesora petróleo, había saltado a la conciencia del pueblo saharaui. Algo que el catedrático de Derecho Carlos Ruiz Miguel define como un "despertar", que atribuye "al 45% de paro, los salarios de miseria de los pocos saharauis que trabajan y a que el sector de los fosfatos y de la pesca está empleando fundamentalmente a colonos marroquíes".

Una huelga de hambre En realidad, trabajadores y activistas de la excolonia española vienen denunciando desde hace años la "marginación" que padecen frente a los marroquíes que viven en su tierra; la precariedad de una población cuyos recursos naturales deberían bastar para ofrecerles una vida digna y sin estrecheces.

Eddaowdi Aomar, de 26 años, es uno de los seis saharauis que hasta el pasado lunes mantuvo una huelga de hambre que duró más de 60 días en la ciudad marroquí de Guelmim. Su objetivo era reclamar el fin "del expolio masivo de los recursos naturales del Sáhara por parte de Marruecos y la mejora de las condiciones económicas de la población saharaui", según un testimonio recogido por un activista de la asociación "Sahara Thawra".

Estos seis jóvenes tomaron el testigo de los miles de saharauis que el otoño pasado montaron el campamento Dignidad para exigir trabajo, pan y respeto, antes de ser desalojados por Marruecos el 8 de noviembre. También lo hizo Ali Saaduni, detenido por la Policía marroquí el 1 de junio en El Aaiún por intentar organizar una manifestación para denunciar el "pillaje de los recursos naturales".

"Muchos jóvenes que estudian en Marruecos están marginados por ser saharauis, mientras que los marroquíes que viven en el Sáhara se benefician de los puestos de trabajo. Las riquezas del Sáhara están además controladas por mafias y por empresas ligadas al Gobierno marroquí", asegura Javier García Lachica, del Observatorio de los Recursos Naturales del Sáhara (WSRW en sus siglas en inglés). Esta red internacional de denuncia creada en 2005 ve en los recursos del Sáhara uno de los motivos que justifican la "ocupación marroquí", subraya García Lachica.

"Sabemos que esta ocupación tiene otros aspectos, como el territorial, pero aun así creemos que lo que en buena parte justifica la ocupación son los beneficios que las autoridades y el rey obtienen del territorio. Mohamed VI se beneficia de los fosfatos y su entorno también: bien lo saben las empresas españolas que han creado empresas mixtas con allegados del rey para operar en el Sáhara", deplora.

Para el responsable del Observatorio, el dictamen de la Eurocámara ha sido crucial en la reivindicación saharaui: "Fue una pequeña revolución.El juego de intereses políticos y el statu quo quedó patas arriba, sobre todo porque luego ha habido un dictamen similar con respecto al acuerdo agrícola y de conservas pesqueras. Todo esto ha puesto muy nervioso a Marruecos, que ha movilizado toda su capacidad de lobby en la UE. Lo dejó claro el ministro de Asuntos Exteriores marroquí [Taieb Fassi-Fihri], cuando dijo que el acuerdo de pesca era sobre todo una cuestión política".

Además de subrayar la ilegalidad de la aplicación del acuerdo, el dictamen amenaza con socavar los argumentos de las muchas empresas extranjeras que, según WSRW, "contribuyen al expolio" con una presencia en el Sáhara que "legitima la ocupación marroquí", asegura García Lachica. "Hay muchas empresas que justifican su presencia allí arguyendo que si la UE lo hace, pues ellos también", precisa el activista.

El ejemplo de la UE.

Público se puso en contacto con dos de las empresas denunciadas en las últimas campañas de WSRW: la conservera de pescado Jealsa Rianxeira y los supermercados Mercadona, que compra para su marca blanca, Hacendado, las sardinas que Jealsa envasa en su fábrica de El Aaiún.

Miguel Mercadona se limitó a remitir a este diario al distribuidor, Jealsa Rianxeira, mientras que fuentes de esta última empresa aseguraron que su presencia en el Sáhara se produce "en virtud de unos acuerdos vigentes y legales en la UE". Jealsa también precisó que "genera riqueza en la zona" y que de sus "350 empleados, entre 67 y 70 son saharauis".

Carlos Ruiz Miguel tiene claro por qué que la cuestión de la explotación de las riquezas del Sáhara es tan "sensible para Marruecos". En su opinión, la razón última es que "si queda claro que el país es rico nadie pondría en duda la viabilidad del Estado saharaui", una realidad que, concluye, "Marruecos y el Gobierno español quieren ocultar".



La denuncia de que Marruecos explota ilegalmente las riquezas del territorio se convierte en uno de los caballos de batalla del conflicto.

Los servicios jurídicos del Parlamento Europeo asestaron en enero de 2010 un severo golpe a la política de hechos consumados que Marruecos impone en el Sáhara Occidental desde 1975. Los expertos legales de la Eurocámara denunciaron entonces la ilegalidad de "la aplicación" del acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos, que incluye las aguas saharauis, subrayando la realidad que Marruecos quiere ocultar: que el Sáhara no es otra cosa que un territorio no autónomo; una colonia.

Pescadores en el puerto de El Aaiún, en el Sáhara.

Partiendo de esta condición, los abogados del Parlamento de Estrasburgo argumentaron, siguiendo la doctrina de Naciones Unidas, que para que el acuerdo fuera legal la población autóctona debería haber dado su visto bueno al convenio y haberse beneficiado de la actividad pesquera. Dos condiciones cuyo cumplimiento se ponía seriamente en duda.

Aunque el dictamen no logró que se suspendiera el convenio -o bien que se excluyeran las aguas saharauis- sí tuvo como consecuencia que el acuerdo pesquero no fuese renovado automáticamente sino que sólo se prorrogara por un año, para disgusto de Marruecos y de sus valedores en la UE, España y Francia. Un plazo que venció el pasado miércoles sin que hubiera acuerdo en Bruselas para sancionar una nueva prórroga de 12 meses, que volverá a ser discutida en unos días.

Pero ya antes de llegar a los despachos de Estrasburgo, la cuestión de la explotación de riquezas naturales del Sáhara como la pesca, los fosfatos y la promesa nunca confirmada de que su subsuelo atesora petróleo, había saltado a la conciencia del pueblo saharaui. Algo que el catedrático de Derecho Carlos Ruiz Miguel define como un "despertar", que atribuye "al 45% de paro, los salarios de miseria de los pocos saharauis que trabajan y a que el sector de los fosfatos y de la pesca está empleando fundamentalmente a colonos marroquíes".

Una huelga de hambre En realidad, trabajadores y activistas de la excolonia española vienen denunciando desde hace años la "marginación" que padecen frente a los marroquíes que viven en su tierra; la precariedad de una población cuyos recursos naturales deberían bastar para ofrecerles una vida digna y sin estrecheces.

Eddaowdi Aomar, de 26 años, es uno de los seis saharauis que hasta el pasado lunes mantuvo una huelga de hambre que duró más de 60 días en la ciudad marroquí de Guelmim. Su objetivo era reclamar el fin "del expolio masivo de los recursos naturales del Sáhara por parte de Marruecos y la mejora de las condiciones económicas de la población saharaui", según un testimonio recogido por un activista de la asociación "Sahara Thawra".

Estos seis jóvenes tomaron el testigo de los miles de saharauis que el otoño pasado montaron el campamento Dignidad para exigir trabajo, pan y respeto, antes de ser desalojados por Marruecos el 8 de noviembre. También lo hizo Ali Saaduni, detenido por la Policía marroquí el 1 de junio en El Aaiún por intentar organizar una manifestación para denunciar el "pillaje de los recursos naturales".

"Muchos jóvenes que estudian en Marruecos están marginados por ser saharauis, mientras que los marroquíes que viven en el Sáhara se benefician de los puestos de trabajo. Las riquezas del Sáhara están además controladas por mafias y por empresas ligadas al Gobierno marroquí", asegura Javier García Lachica, del Observatorio de los Recursos Naturales del Sáhara (WSRW en sus siglas en inglés). Esta red internacional de denuncia creada en 2005 ve en los recursos del Sáhara uno de los motivos que justifican la "ocupación marroquí", subraya García Lachica.

"Sabemos que esta ocupación tiene otros aspectos, como el territorial, pero aun así creemos que lo que en buena parte justifica la ocupación son los beneficios que las autoridades y el rey obtienen del territorio. Mohamed VI se beneficia de los fosfatos y su entorno también: bien lo saben las empresas españolas que han creado empresas mixtas con allegados del rey para operar en el Sáhara", deplora.

Para el responsable del Observatorio, el dictamen de la Eurocámara ha sido crucial en la reivindicación saharaui: "Fue una pequeña revolución.El juego de intereses políticos y el statu quo quedó patas arriba, sobre todo porque luego ha habido un dictamen similar con respecto al acuerdo agrícola y de conservas pesqueras. Todo esto ha puesto muy nervioso a Marruecos, que ha movilizado toda su capacidad de lobby en la UE. Lo dejó claro el ministro de Asuntos Exteriores marroquí [Taieb Fassi-Fihri], cuando dijo que el acuerdo de pesca era sobre todo una cuestión política".

Además de subrayar la ilegalidad de la aplicación del acuerdo, el dictamen amenaza con socavar los argumentos de las muchas empresas extranjeras que, según WSRW, "contribuyen al expolio" con una presencia en el Sáhara que "legitima la ocupación marroquí", asegura García Lachica. "Hay muchas empresas que justifican su presencia allí arguyendo que si la UE lo hace, pues ellos también", precisa el activista.

El ejemplo de la UE.

Público se puso en contacto con dos de las empresas denunciadas en las últimas campañas de WSRW: la conservera de pescado Jealsa Rianxeira y los supermercados Mercadona, que compra para su marca blanca, Hacendado, las sardinas que Jealsa envasa en su fábrica de El Aaiún.

Miguel Mercadona se limitó a remitir a este diario al distribuidor, Jealsa Rianxeira, mientras que fuentes de esta última empresa aseguraron que su presencia en el Sáhara se produce "en virtud de unos acuerdos vigentes y legales en la UE". Jealsa también precisó que "genera riqueza en la zona" y que de sus "350 empleados, entre 67 y 70 son saharauis".

Carlos Ruiz Miguel tiene claro por qué que la cuestión de la explotación de las riquezas del Sáhara es tan "sensible para Marruecos". En su opinión, la razón última es que "si queda claro que el país es rico nadie pondría en duda la viabilidad del Estado saharaui", una realidad que, concluye, "Marruecos y el Gobierno español quieren ocultar".

martes, 14 de junio de 2011


En los campamentos de refugiados saharauis, al suroeste de Argelia, la educación obligatoria llega hasta los 16 años, momento en el cual, los jóvenes becados continúan sus estudios en España, Cuba, Argelia o Libia.

Una niña en los campamentos de refugiados en suelo argelino./ PILAR CELI

El próximo curso académico, los estudiantes saharauis podrán continuar su formación sin salir de los campamentos gracias a un centro de educación secundaria impulsado por los gobiernos de Cuba y Venezuela. La escuela será inaugurada a mediados de septiembre, coincidiendo con el inicio de las clases, según han confirmado fuentes del Polisario a Público.es.

El edificio,  que acogerá a más de 600 alumnos y se ubica en el campamento de Smara, aún está en fase de construcción. Del trabajo de asesoramiento y supervisión del centro se encargan expertos de Cuba. Venezuela ha financiado con un millón de dólares el proyecto que, en una primera fase, permitirá la matrícula de 360 alumnos de secundaria, informa EFE. 

Posteriormente, otro millón de dólares de financiación venezolana posibilitará la matrícula de un total de 600 alumnos en los cursos de séptimo a noveno grado. 

La apertura de la escuela permitirá que los niños de los campamentos de refugiados que no logren becas para estudiar en el extranjero, puedan quedarse en los campamentos y optar por la formación previa a la universitaria. "A lo largo de estos años hemos ido experimentando iniciativas. Ahora empezamos con un centro y después iremos viendo según el volumen de alumnos y de recursos que tengamos", ha indicado Dahan Abdelfatah, subdelegado del Polisario en Aragón a Público. 

En el centro, que llevará el nombre de Simón Bolívar, se impartirán clases de inglés y francés y las materias curriculares serán en árabe y en español, tal y como se hace en las escuelas de educación primaria en los campamentos.

Los estudiantes, que podrán acudir desde todos los campamentos en suelo argelino, podrán optar a un régimen de internado o semi-internado. En los tres años de estudio que ofrecerá la escuela, también se impartirán talleres de educación laboral y laboratorios de biología, química, física e informática. 

El proyecto incluye igualmente 18 aulas, una biblioteca, comedores y cocina, oficinas administrativas, dormitorios para profesores y alumnos, instalaciones exteriores deportivas y un anfiteatro.

Vida provisional.

Los saharauis llevan viviendo en estos campamentos provisionales desde que Marruecos y Mauritania invadieran los territorios del Sáhara Occidental, donde vivían como provincia española desde 1958. El enfrentamiento, propiciado tras la salida de España del territorio en 1975, terminó con el alto el fuego entre Marruecos y el frente Polisario, en 1991.

El aliciente para el fin de las hostilidades fue la promesa de Naciones Unidas de celebrar un referéndum para la autodeterminación del pueblo saharaui, algo que nunca llegó y confinó a una parte de los saharauis a vivir en la zona del desierto prestada por Argelia, y a la otra, a vivir al otro lado del muro , en los territorios ocupados. 

La semana pasada, se llevó a cabo la séptima ronda de conversaciones en Nueva York entre las partes implicadas con el impulso de Naciones Unidas. 



En los campamentos de refugiados saharauis, al suroeste de Argelia, la educación obligatoria llega hasta los 16 años, momento en el cual, los jóvenes becados continúan sus estudios en España, Cuba, Argelia o Libia.

Una niña en los campamentos de refugiados en suelo argelino./ PILAR CELI

El próximo curso académico, los estudiantes saharauis podrán continuar su formación sin salir de los campamentos gracias a un centro de educación secundaria impulsado por los gobiernos de Cuba y Venezuela. La escuela será inaugurada a mediados de septiembre, coincidiendo con el inicio de las clases, según han confirmado fuentes del Polisario a Público.es.

El edificio,  que acogerá a más de 600 alumnos y se ubica en el campamento de Smara, aún está en fase de construcción. Del trabajo de asesoramiento y supervisión del centro se encargan expertos de Cuba. Venezuela ha financiado con un millón de dólares el proyecto que, en una primera fase, permitirá la matrícula de 360 alumnos de secundaria, informa EFE. 

Posteriormente, otro millón de dólares de financiación venezolana posibilitará la matrícula de un total de 600 alumnos en los cursos de séptimo a noveno grado. 

La apertura de la escuela permitirá que los niños de los campamentos de refugiados que no logren becas para estudiar en el extranjero, puedan quedarse en los campamentos y optar por la formación previa a la universitaria. "A lo largo de estos años hemos ido experimentando iniciativas. Ahora empezamos con un centro y después iremos viendo según el volumen de alumnos y de recursos que tengamos", ha indicado Dahan Abdelfatah, subdelegado del Polisario en Aragón a Público. 

En el centro, que llevará el nombre de Simón Bolívar, se impartirán clases de inglés y francés y las materias curriculares serán en árabe y en español, tal y como se hace en las escuelas de educación primaria en los campamentos.

Los estudiantes, que podrán acudir desde todos los campamentos en suelo argelino, podrán optar a un régimen de internado o semi-internado. En los tres años de estudio que ofrecerá la escuela, también se impartirán talleres de educación laboral y laboratorios de biología, química, física e informática. 

El proyecto incluye igualmente 18 aulas, una biblioteca, comedores y cocina, oficinas administrativas, dormitorios para profesores y alumnos, instalaciones exteriores deportivas y un anfiteatro.

Vida provisional.

Los saharauis llevan viviendo en estos campamentos provisionales desde que Marruecos y Mauritania invadieran los territorios del Sáhara Occidental, donde vivían como provincia española desde 1958. El enfrentamiento, propiciado tras la salida de España del territorio en 1975, terminó con el alto el fuego entre Marruecos y el frente Polisario, en 1991.

El aliciente para el fin de las hostilidades fue la promesa de Naciones Unidas de celebrar un referéndum para la autodeterminación del pueblo saharaui, algo que nunca llegó y confinó a una parte de los saharauis a vivir en la zona del desierto prestada por Argelia, y a la otra, a vivir al otro lado del muro , en los territorios ocupados. 

La semana pasada, se llevó a cabo la séptima ronda de conversaciones en Nueva York entre las partes implicadas con el impulso de Naciones Unidas. 

sábado, 11 de junio de 2011


Todos los años coincidiendo con la proximidad de la llegada de los niños y niñas saharauis que participan en el programa “Vacaciones en Paz”, e incluso durante el periodo de estancia de los mismos, aparecen una serie de estómagos agradecidos al régimen marroquí, periodistas, políticos, representantes institucionales, etc., que se despachan a gusto a través de las tribunas y columnas de opinión de diferentes medios de comunicación arremetiendo contra el citado programa con el fin  de desacreditarlo ante la opinión pública, con reflexiones como las que a continuación se citan: 

“¿Qué ventajas les reporta a los niños saharauis la estancia de unos veranos placenteros en España para regresar luego a la miseria de los campamentos de Tinduf?” 

“Aplauden y justifican la irresponsable decisión de algunas familias de acogida de prolongar irregularmente la estancia de los niños en España más allá de la duración de los meses del programa, es decir, de forma indefinida”

“Si no sería mejor para muchos niños y niñas saharauis estudiar en España y pasar los veranos con su familia en Tinduf, y no al revés”

“Acusación a las autoridades saharauis de mantener a los niños en los campamentos de refugiados como rehenes de la causa de la independencia de su pueblo”

Generalmente suelen coincidir todos ellos en estas argumentaciones, que saben indefendibles, y carentes de cualquier signo de solidaridad y de  preocupación por la situación de los niños y niñas saharauis, pero que no es difícil de intuir que están dictadas y recogidas de cierto lobby promarroquí al que pertenecen y de ciertas esferas de poder, de Marruecos y de aquí, interesados en deslegitimar los auténticos objetivos y fines del programa “Vacaciones en Paz” con el fin de desanimar, desmovilizar y neutralizar al amplio movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui y su justa causa que existe en España.

En ese sentido, la gran asignatura pendiente del régimen marroquí, de su lobby en España y de sectores próximos a los diferentes gobiernos que se han sucedido desde el inicio de la democracia, ha sido el no haber logrado convencer a la opinión pública española de que renuncie al apoyo al pueblo saharaui y la justa causa que defiende, con el fin de imponerle a este el hecho consumado de la ilegal ocupación de su territorio por parte del reino de Marruecos. Es por ello, que su principal foco de atención se centre desde hace varios años en la estrategia de atacar de forma despiadada y sistemática al programa “Vacaciones en Paz” por su capacidad de difusión de la causa saharaui entre las personas que entran en contacto con cualquier parte implicada en el mismo, desde aquellos que conviven directamente con el niño o niña, familiares, amigos o vecinos, hasta quienes mantienen un contacto puntual como personal sanitario, representantes políticos e institucionales, etc… 

El régimen marroquí y las plumas a sueldo del mismo, no soportan que la presencia de los niños y niñas saharauis del programa “Vacaciones en Paz” en cualquier lugar de España, actualice la problemática de los campamentos de refugiados, de a conocer la realidad y el sufrimiento de todo un pueblo y levante multitud de adhesiones a favor de su causa. En definitiva no soportan que “Vacaciones en Paz”, además de contribuir a paliar los sufrimientos de estos niños y niñas y sus familias haya logrado consolidar en todo el Estado español unas redes solidarias implicando a partidos políticos, instituciones públicas y sociedad civil en general.

Ladran, pero el Movimiento de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, un año más, cabalga hacia la consecución de los fines y objetivos descritos esperando la pronta llegada a España de miles de niños y niñas del programa “Vacaciones en Paz”, que durante dos meses del verano, alegraran miles de hogares españoles solidarios con su justa causa, y que regresarán felices junto a sus familias a los campamentos de refugiados una vez cumplido el sueño de conocer otra sociedad distinta pero ni mejor ni peor que la suya. 


Alberto Suárez Montiel (Vicepresidente de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui) 



Todos los años coincidiendo con la proximidad de la llegada de los niños y niñas saharauis que participan en el programa “Vacaciones en Paz”, e incluso durante el periodo de estancia de los mismos, aparecen una serie de estómagos agradecidos al régimen marroquí, periodistas, políticos, representantes institucionales, etc., que se despachan a gusto a través de las tribunas y columnas de opinión de diferentes medios de comunicación arremetiendo contra el citado programa con el fin  de desacreditarlo ante la opinión pública, con reflexiones como las que a continuación se citan: 

“¿Qué ventajas les reporta a los niños saharauis la estancia de unos veranos placenteros en España para regresar luego a la miseria de los campamentos de Tinduf?” 

“Aplauden y justifican la irresponsable decisión de algunas familias de acogida de prolongar irregularmente la estancia de los niños en España más allá de la duración de los meses del programa, es decir, de forma indefinida”

“Si no sería mejor para muchos niños y niñas saharauis estudiar en España y pasar los veranos con su familia en Tinduf, y no al revés”

“Acusación a las autoridades saharauis de mantener a los niños en los campamentos de refugiados como rehenes de la causa de la independencia de su pueblo”

Generalmente suelen coincidir todos ellos en estas argumentaciones, que saben indefendibles, y carentes de cualquier signo de solidaridad y de  preocupación por la situación de los niños y niñas saharauis, pero que no es difícil de intuir que están dictadas y recogidas de cierto lobby promarroquí al que pertenecen y de ciertas esferas de poder, de Marruecos y de aquí, interesados en deslegitimar los auténticos objetivos y fines del programa “Vacaciones en Paz” con el fin de desanimar, desmovilizar y neutralizar al amplio movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui y su justa causa que existe en España.

En ese sentido, la gran asignatura pendiente del régimen marroquí, de su lobby en España y de sectores próximos a los diferentes gobiernos que se han sucedido desde el inicio de la democracia, ha sido el no haber logrado convencer a la opinión pública española de que renuncie al apoyo al pueblo saharaui y la justa causa que defiende, con el fin de imponerle a este el hecho consumado de la ilegal ocupación de su territorio por parte del reino de Marruecos. Es por ello, que su principal foco de atención se centre desde hace varios años en la estrategia de atacar de forma despiadada y sistemática al programa “Vacaciones en Paz” por su capacidad de difusión de la causa saharaui entre las personas que entran en contacto con cualquier parte implicada en el mismo, desde aquellos que conviven directamente con el niño o niña, familiares, amigos o vecinos, hasta quienes mantienen un contacto puntual como personal sanitario, representantes políticos e institucionales, etc… 

El régimen marroquí y las plumas a sueldo del mismo, no soportan que la presencia de los niños y niñas saharauis del programa “Vacaciones en Paz” en cualquier lugar de España, actualice la problemática de los campamentos de refugiados, de a conocer la realidad y el sufrimiento de todo un pueblo y levante multitud de adhesiones a favor de su causa. En definitiva no soportan que “Vacaciones en Paz”, además de contribuir a paliar los sufrimientos de estos niños y niñas y sus familias haya logrado consolidar en todo el Estado español unas redes solidarias implicando a partidos políticos, instituciones públicas y sociedad civil en general.

Ladran, pero el Movimiento de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, un año más, cabalga hacia la consecución de los fines y objetivos descritos esperando la pronta llegada a España de miles de niños y niñas del programa “Vacaciones en Paz”, que durante dos meses del verano, alegraran miles de hogares españoles solidarios con su justa causa, y que regresarán felices junto a sus familias a los campamentos de refugiados una vez cumplido el sueño de conocer otra sociedad distinta pero ni mejor ni peor que la suya. 


Alberto Suárez Montiel (Vicepresidente de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui) 


PUBLICO.ES/EFE Madrid 06/06/2011

Marruecos y el Frente Polisario dieron hoy por iniciada su séptima ronda de conversaciones informales bajo el auspicio de Naciones Unidas, unas reuniones que se celebran como en otras ocasiones en la localidad neoyorquina de Manhasset y que siguen a las mantenidas en marzo en Malta.

Museo de la Resistencia Saharaui, en el campamento de refugiados '27 de Febrero', en Tindouf (Argelia)./PILAR CELI

Las delegaciones de ambas partes llegaron el domingo a esa población a las afueras de Nueva York para tratar de acabar con el punto muerto en que se encuentran las negociaciones sobre el conflicto por la soberanía del Sahara Occidental.

Los encuentros, que se alargarán hasta este martes, se mantienen a puerta cerrada y están dirigidos por el enviado especial de la ONU para el Sahara, Cristopher Ross, que intenta que ambas partes profundicen en sus respectivas propuestas para lograr un acuerdo que desbloquee la actual situación.

En las reuniones participan al igual que en otras ocasiones Argelia y Mauritania, en calidad de estados vecinos.

Las conversaciones informales anteriores sobre la soberanía de la excolonia —descolonizada en 1958 para pasar a ser la 53 provincia española— concluyeron siempre sin alcanzar un mínimo avance que pueda abrir la puerta a un acercamiento de posiciones entre Marruecos y el Frente Polisario.

Autonomía, integración o independencia.

Marruecos sostiene que su plan de autonomía es la única salida viable a un conflicto que dura más de treinta años, mientras que el Polisario apuesta por la celebración de un referéndum en el que la independencia sea una de las opciones.

El Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) también plantea la opción de la autonomía en incluso la integración en Marruecos, pero siempre a través de un referéndum. De este modo, el Polisario exige el cumplimiento de la promesa que Naciones Unidas hizo en 1991 de celebrar la consulta a cambio de llegar a un alto el fuego de las hostilidades entre ambas partes. 

Esta séptima ronda de conversaciones tiene lugar después de la renovación en abril del mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), adoptado por el Consejo de Seguridad en una resolución que reconoció la necesidad de mejorar la situación de los derechos humanos en la excolonia española, aunque no creó un mecanismo para su supervisión.

LA ONU pidió así a Marruecos y el Frente Polisario que colaboren con la comunidad internacional para desarrollar y poner en marcha medidas "independientes y creíbles para asegurar el completo respeto a los derechos humanos", según la resolución aprobada el pasado 27 de abril, una medida que contó, en parte, con la complacencia de las autoridades saharauis.

Marruecos y el Polisario celebraron cuatro reuniones directas en Manhasset auspiciadas por Naciones Unidas entre 2007 y 2008 sin que se lograra el mas mínimo avance en las cuestiones de fondo, por lo que desde entonces se acudió a la fórmula de las conversaciones informales para tratar de rescatar el proceso.

A esas reuniones, les siguieron otras similares en la población austríaca de Durnstein en agosto de 2009, a las que siguieron las mantenidas en Armonk (Nueva York) en febrero de 2010, y las de los pasados noviembre, diciembre y enero también en Manhasset, mientras que la ronda anterior se celebró en marzo en la isla de Malta.


PUBLICO.ES/EFE Madrid 06/06/2011

Marruecos y el Frente Polisario dieron hoy por iniciada su séptima ronda de conversaciones informales bajo el auspicio de Naciones Unidas, unas reuniones que se celebran como en otras ocasiones en la localidad neoyorquina de Manhasset y que siguen a las mantenidas en marzo en Malta.

Museo de la Resistencia Saharaui, en el campamento de refugiados '27 de Febrero', en Tindouf (Argelia)./PILAR CELI

Las delegaciones de ambas partes llegaron el domingo a esa población a las afueras de Nueva York para tratar de acabar con el punto muerto en que se encuentran las negociaciones sobre el conflicto por la soberanía del Sahara Occidental.

Los encuentros, que se alargarán hasta este martes, se mantienen a puerta cerrada y están dirigidos por el enviado especial de la ONU para el Sahara, Cristopher Ross, que intenta que ambas partes profundicen en sus respectivas propuestas para lograr un acuerdo que desbloquee la actual situación.

En las reuniones participan al igual que en otras ocasiones Argelia y Mauritania, en calidad de estados vecinos.

Las conversaciones informales anteriores sobre la soberanía de la excolonia —descolonizada en 1958 para pasar a ser la 53 provincia española— concluyeron siempre sin alcanzar un mínimo avance que pueda abrir la puerta a un acercamiento de posiciones entre Marruecos y el Frente Polisario.

Autonomía, integración o independencia.

Marruecos sostiene que su plan de autonomía es la única salida viable a un conflicto que dura más de treinta años, mientras que el Polisario apuesta por la celebración de un referéndum en el que la independencia sea una de las opciones.

El Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) también plantea la opción de la autonomía en incluso la integración en Marruecos, pero siempre a través de un referéndum. De este modo, el Polisario exige el cumplimiento de la promesa que Naciones Unidas hizo en 1991 de celebrar la consulta a cambio de llegar a un alto el fuego de las hostilidades entre ambas partes. 

Esta séptima ronda de conversaciones tiene lugar después de la renovación en abril del mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso), adoptado por el Consejo de Seguridad en una resolución que reconoció la necesidad de mejorar la situación de los derechos humanos en la excolonia española, aunque no creó un mecanismo para su supervisión.

LA ONU pidió así a Marruecos y el Frente Polisario que colaboren con la comunidad internacional para desarrollar y poner en marcha medidas "independientes y creíbles para asegurar el completo respeto a los derechos humanos", según la resolución aprobada el pasado 27 de abril, una medida que contó, en parte, con la complacencia de las autoridades saharauis.

Marruecos y el Polisario celebraron cuatro reuniones directas en Manhasset auspiciadas por Naciones Unidas entre 2007 y 2008 sin que se lograra el mas mínimo avance en las cuestiones de fondo, por lo que desde entonces se acudió a la fórmula de las conversaciones informales para tratar de rescatar el proceso.

A esas reuniones, les siguieron otras similares en la población austríaca de Durnstein en agosto de 2009, a las que siguieron las mantenidas en Armonk (Nueva York) en febrero de 2010, y las de los pasados noviembre, diciembre y enero también en Manhasset, mientras que la ronda anterior se celebró en marzo en la isla de Malta.

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