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viernes, 29 de abril de 2011
*****
Nota de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui:
Aquí en Asturias hacen falta 25 familias de acogida para este verano. Si estás interesad@, ponte en contacto con la Asociación en el teléfono 667 713 996. 
¡Anímate!
*****

La actual crisis económica está complicando un poco más el programa anual ‘Vacaciones en Paz’ que cada año permite la acogida durante los meses de verano de alrededor de 8.600 niños y niñas saharauis que se distribuyen por las CCAA de todo el Estado. Actualmente, las distintas Asociaciones de Ayuda y Solidaridad con el Pueblo Saharaui están trabajando muy activamente en la búsqueda de estas familias de acogida. Para reforzar su trabajo, la Comisión Estatal de “Vacaciones en Paz” ha lanzado la campaña para este año 2011, bajo el lema “ACOGE UNA SONRISA”.



Para los pequeños saharauis ésta es la única oportunidad que tienen de salir del desierto en unos meses muy duros, los del verano, cuando las temperaturas superan diariamente los 50º C. Su visita a nuestro país es un premio por sus buenas notas en el colegio y esperan estos meses con verdadero entusiasmo. Las edades de los menores que participan en este proyecto oscilan entre los 7 y los 12 años.

El programa ‘Vacaciones en Paz’ es uno de los más arraigados en todo el Estado ya que se crean vínculos muy fuertes entre las familias de acogida, los niños y sus familias. Si no hay ningún problema, los niños repiten con sus familias de acogida mientras están en el rango de edad que les permite participar en este proyecto. Para casi 2.000 niños del total que nos visiten, será la primera vez que viajen fuera de los Campamentos.



Gracias a ‘Vacaciones en Paz’ los niños completan su dieta que normalmente es insuficiente, ya que difícilmente en los Campamentos comen verdura, pescado o carne. Además, gracias a diferentes convenios firmados con las administraciones de cada CCAA, los niños pasan diferentes revisiones médicas para detectar si hay algún problema de salud, aunque la mayoría de éstos suelen ser anemias o problemas estomacales.

Para acoger, las familias interesadas tienen que ponerse en contacto con la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, en el teléfono 91 531 76 04, o en la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de su localidad, y allí les informarán en detalle de los pasos a seguir para disfrutar de este Programa.

Contexto general.

El conflicto del Sáhara Occidental data de 1975 y es fruto de una descolonización no concluida por la actitud de obstrucción del Gobierno de Marruecos, con la permisividad de la Comunidad Internacional (ONU y UE), el apoyo explícito del Gobierno de Francia y la no asunción de los diferentes Gobiernos de España de su responsabilidad política como antigua potencia colonial.

El pueblo saharaui tiene reconocido el derecho de autodeterminación a través de múltiples resoluciones internacionales; sin embargo, el gobierno de Marruecos impide su aplicación una vez tras otra, vulnerando la legalidad internacional y propiciando una situación en la región de inestabilidad e inseguridad.

Como fruto de esta situación, más de 150.000 saharauis viven desde hace 35 años refugiados en el desierto argelino de Tindouf, otra parte de la población continua viviendo en el Sáhara Occidental ocupado, donde diariamente Marruecos vulnera sus derechos fundamentales y son sometidos a torturas y maltratos, y una tercera parte forma la numerosa diáspora saharaui.

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Nota de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui:
Aquí en Asturias hacen falta 25 familias de acogida para este verano. Si estás interesad@, ponte en contacto con la Asociación en el teléfono 667 713 996. 
¡Anímate!
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La actual crisis económica está complicando un poco más el programa anual ‘Vacaciones en Paz’ que cada año permite la acogida durante los meses de verano de alrededor de 8.600 niños y niñas saharauis que se distribuyen por las CCAA de todo el Estado. Actualmente, las distintas Asociaciones de Ayuda y Solidaridad con el Pueblo Saharaui están trabajando muy activamente en la búsqueda de estas familias de acogida. Para reforzar su trabajo, la Comisión Estatal de “Vacaciones en Paz” ha lanzado la campaña para este año 2011, bajo el lema “ACOGE UNA SONRISA”.



Para los pequeños saharauis ésta es la única oportunidad que tienen de salir del desierto en unos meses muy duros, los del verano, cuando las temperaturas superan diariamente los 50º C. Su visita a nuestro país es un premio por sus buenas notas en el colegio y esperan estos meses con verdadero entusiasmo. Las edades de los menores que participan en este proyecto oscilan entre los 7 y los 12 años.

El programa ‘Vacaciones en Paz’ es uno de los más arraigados en todo el Estado ya que se crean vínculos muy fuertes entre las familias de acogida, los niños y sus familias. Si no hay ningún problema, los niños repiten con sus familias de acogida mientras están en el rango de edad que les permite participar en este proyecto. Para casi 2.000 niños del total que nos visiten, será la primera vez que viajen fuera de los Campamentos.



Gracias a ‘Vacaciones en Paz’ los niños completan su dieta que normalmente es insuficiente, ya que difícilmente en los Campamentos comen verdura, pescado o carne. Además, gracias a diferentes convenios firmados con las administraciones de cada CCAA, los niños pasan diferentes revisiones médicas para detectar si hay algún problema de salud, aunque la mayoría de éstos suelen ser anemias o problemas estomacales.

Para acoger, las familias interesadas tienen que ponerse en contacto con la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, en el teléfono 91 531 76 04, o en la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de su localidad, y allí les informarán en detalle de los pasos a seguir para disfrutar de este Programa.

Contexto general.

El conflicto del Sáhara Occidental data de 1975 y es fruto de una descolonización no concluida por la actitud de obstrucción del Gobierno de Marruecos, con la permisividad de la Comunidad Internacional (ONU y UE), el apoyo explícito del Gobierno de Francia y la no asunción de los diferentes Gobiernos de España de su responsabilidad política como antigua potencia colonial.

El pueblo saharaui tiene reconocido el derecho de autodeterminación a través de múltiples resoluciones internacionales; sin embargo, el gobierno de Marruecos impide su aplicación una vez tras otra, vulnerando la legalidad internacional y propiciando una situación en la región de inestabilidad e inseguridad.

Como fruto de esta situación, más de 150.000 saharauis viven desde hace 35 años refugiados en el desierto argelino de Tindouf, otra parte de la población continua viviendo en el Sáhara Occidental ocupado, donde diariamente Marruecos vulnera sus derechos fundamentales y son sometidos a torturas y maltratos, y una tercera parte forma la numerosa diáspora saharaui.



La resolución 1979 del Consejo de Seguridad de la ONU prolonga ayer durante un año más la misión del organismo para el Referéndum del Sahara Occidental (Minurso) pero acotó que el organismo no se encargará de supervisar el respeto de los derechos humanos en la zona.




A falta de tres días para que expirara el mandato de los "cascos azules", el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una resolución que amplía su presencia en el territorio hasta el 30 de abril de 2012, y reconoce la necesidad de mejorar la situación de los derechos humanos en la excolonia española aunque sin crear un mecanismo para su supervisión.

En un comunicado difundido por su Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Rabat consideró que la resolución "mantiene y refuerza los logros alcanzados por Marruecos durante los últimos años a favor de su Iniciativa de Autonomía", que presenta como solución al conflicto del Sahara Occidental. Como era previsible, también se alegró por la decisión de no incluir la vigilancia de los derechos humanos en el mandato de la Minurso, la cual considera que "es una renuncia sin precedentes a la estrategia de las otras partes" del conflicto.

La semana pasada, el Frente Polisario pidió al Consejo de Seguridad un mayor compromiso a la hora de velar por los derechos humanos, y animó a sus miembros a votar a favor de que la Minurso supervisase su respeto.

En un informe previo a la votación de ayer y que se utilizó como base para tomar la decisión final, Ban Ki-moon apostó porque el respeto de esos derechos corresponda al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en lugar de a la Minurso. El Consejo es un organismo menos eficaz y que no tiene presencia en el territorio. Esta propuesta del secretario general de la ONU fue en contra de la del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que sí apostaba por una Minurso guardiana.


La Minurso es el único contingente de mantenimiento de la paz desplegado en África que carece de competencias en materia de derechos humanos. Fue creada en 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Polisario y para organizar un referéndum de autodeterminación en el territorio, una tarea que dejó de cumplir en 1999.

Ban Ki-moon recalcaba en su informe que las revueltas en el mundo árabe hacen más necesario que nunca lograr la paz en el Sáhara. "Los llamamientos a mayores derechos políticos y económicos [en la región] colocan ante nuevos desafíos a la estabilidad y seguridad en el Sáhara Occidental que pueden, potencialmente, amenazar el statu quo" y provocar nuevas rachas de violencia.

Marruecos sostiene que la única solución realista al conflicto es su propuesta de conceder una autonomía al territorio que ocupa militarmente desde hace 36 años, mientras que el Polisario insiste en la celebración de un referéndum que incluya la independencia entre las opciones.



La resolución 1979 del Consejo de Seguridad de la ONU prolonga ayer durante un año más la misión del organismo para el Referéndum del Sahara Occidental (Minurso) pero acotó que el organismo no se encargará de supervisar el respeto de los derechos humanos en la zona.




A falta de tres días para que expirara el mandato de los "cascos azules", el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una resolución que amplía su presencia en el territorio hasta el 30 de abril de 2012, y reconoce la necesidad de mejorar la situación de los derechos humanos en la excolonia española aunque sin crear un mecanismo para su supervisión.

En un comunicado difundido por su Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, Rabat consideró que la resolución "mantiene y refuerza los logros alcanzados por Marruecos durante los últimos años a favor de su Iniciativa de Autonomía", que presenta como solución al conflicto del Sahara Occidental. Como era previsible, también se alegró por la decisión de no incluir la vigilancia de los derechos humanos en el mandato de la Minurso, la cual considera que "es una renuncia sin precedentes a la estrategia de las otras partes" del conflicto.

La semana pasada, el Frente Polisario pidió al Consejo de Seguridad un mayor compromiso a la hora de velar por los derechos humanos, y animó a sus miembros a votar a favor de que la Minurso supervisase su respeto.

En un informe previo a la votación de ayer y que se utilizó como base para tomar la decisión final, Ban Ki-moon apostó porque el respeto de esos derechos corresponda al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en lugar de a la Minurso. El Consejo es un organismo menos eficaz y que no tiene presencia en el territorio. Esta propuesta del secretario general de la ONU fue en contra de la del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que sí apostaba por una Minurso guardiana.


La Minurso es el único contingente de mantenimiento de la paz desplegado en África que carece de competencias en materia de derechos humanos. Fue creada en 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Polisario y para organizar un referéndum de autodeterminación en el territorio, una tarea que dejó de cumplir en 1999.

Ban Ki-moon recalcaba en su informe que las revueltas en el mundo árabe hacen más necesario que nunca lograr la paz en el Sáhara. "Los llamamientos a mayores derechos políticos y económicos [en la región] colocan ante nuevos desafíos a la estabilidad y seguridad en el Sáhara Occidental que pueden, potencialmente, amenazar el statu quo" y provocar nuevas rachas de violencia.

Marruecos sostiene que la única solución realista al conflicto es su propuesta de conceder una autonomía al territorio que ocupa militarmente desde hace 36 años, mientras que el Polisario insiste en la celebración de un referéndum que incluya la independencia entre las opciones.

miércoles, 27 de abril de 2011

No sabemos si el Consejo de Seguridad (CS) aceptará que la Misión de Paz para el Sáhara se encargue de vigilar y denunciar posibles violaciones de los derechos humanos de la población saharaui. Hasta ahora no lo ha hecho y hay pocos motivos para esperar que lo haga. Ya ha intervenido Francia para boicotear dicha posibilidad

La ONU da muestras constantes de su inoperancia salvo cuando se trata de algún asunto en el que esté interesado alguno de los países miembro permanente del propio Consejo. En el caso del Sáhara, siempre es Francia la que está detrás de todos los entuertos. EEUU y otros países sobre todo monarquías árabes también apoyan incondicionalmente a Marruecos.

En numerosas ocasiones la ONU, que nació como Organización para el mantenimiento de la Paz, parece como si la paz no fuese lo suyo, a lo más lo de unos pocos, cuando a estos pocos les interesa. Por eso, más que de inoperancia se podría hablar de arbitrariedad. La ONU se ha convertido en la herramienta jurídica que cubre con una pátina de legalidad los abusos y las arbitrariedades de los poderosos. La ONU, donde estamos todos, se ha convertido en la de unos pocos, en la que la mayoría estamos de comparsas.

La MINURSO, Misión de las Naciones Unidas para el Referendo del Sáhara Occidental, es el instrumento que se creó en 1991 para hacer posible la realización del Plan de Paz; como lo demuestra su primera tarea: verificar el alto el fuego entre las partes enfrentadas.

Cualquier Misión de Paz de las Naciones Unidas tiene como principal cometido la vigilancia de la defensa de los derechos humanos de la población en cuestión; como por otro lado es lógico. ¿Cómo puede haber paz en un país si no se respetan los derechos humanos de las personas?, ¿de qué paz estaríamos hablando? Obviamente no me refiero a la paz de los cementerios.

Ya en 1975, cuando la Marcha Verde, la ONU dejó entrever algún disimulado mensaje de por donde iba a ir su actitud con la cuestión saharaui. En aquella ocasión el Consejo de Seguridad no se decidía a tomar una posición clara por lo que ni siquiera pedía a Hassan II que detuviera la Marcha Verde, lo cual alentaba a Marruecos a proseguir en su empeño. ¡Qué diferencia con la actitud que el Consejo de Seguridad tuvo en 1990 cuando Sadam Hussein invadió Kuwait! Entonces sí, entonces sí estuvo enérgico el Consejo de Seguridad. El mismo día de la invasión, dos de agosto, ya emitió su primera resolución condenatoria y el día 6, actuando en conformidad con el capítulo VII de la carta de las Naciones Unidas, emitía una fortísima resolución en la que se condenaba la invasión y se pedía a todas las naciones que se sumaran a un completo boicot en todas las relaciones con Irak. Y así otras más hasta que se produjo la brutal Tormenta del Desierto con miles de humildes iraquíes muertos, a pesar de que ya no era necesaria pues Sadam ya había anunciado su retirada de Kuwait.

Pero en 1975 ¡oh, paradoja! Mauritania, que era parte interesada en el reparto del Sáhara, formaba parte del Consejo de Seguridad. Pero lo que más importancia tuvo en las decisiones del Consejo de Seguridad, y desde entonces así ha sido, fue la actitud de Francia cuyo Presidente en aquel tiempo era Giscard d`Estaing. Sí, el mismo que aceptaba los diamantes que le regalaba su amigo el caníbal Bocassa I, Emperador de Centro África, apóstol de la paz y servidor de Jesucristo.

Otro caso no menos llamativo y reciente, el de Libia, que a menos de quince días del inicio de la crisis (empezó el 15 febrero) el Consejo de Seguridad ya decreta un embargo contra Gadafi y en apenas transcurrido un mes autoriza el empleo de la fuerza. Dicen que para proteger los derechos humanos de la población libia y en defensa de unos insurgentes que al empezar su protesta tenían armas y las usaron.. ¿Aceptaría la ONU que los saharauis emplearan armas en sus protestas? Anda que no investigaron en Bruselas y otros foros a ver si los saharauis del campamento de Gdeim Izik tenían armas o no, para exculpar a Marruecos. ¿Era peor o mas injusta la situación de estos anti Gadafi que la de los saharauis en los territorios ocupados, prisioneros en su tierra?

Pero ¿por qué no se protegen los derechos de los saharauis? esta pregunta se la hace mucha gente y sólo tiene una respuesta: porque no se quiere privar a Marruecos de su capacidad intimidatoria sobre la población. Y es que no hay nada nuevo bajo el sol: a una población que quiere ser libre solo se la somete por la fuerza, que es lo que hace Marruecos con el apoyo de la ONU. Todo esto me parece de un cinismo espantoso.

Desde 1976 a 1991 hubo en el territorio del Sáhara una verdadera guerra que también se extendió al mar e incluso al aire. Pero en todo ese tiempo el Consejo de Seguridad no consideró que se daban las condiciones para intervenir en conformidad con el Capítulo VII de la Carta, como ocurrió en el caso de Irak, a pesar de las barbaridades que estaba cometiendo el ejército de Marruecos, que bombardeaba con fósforo a una población civil que huía en busca de refugio en Argelia. Y a pesar también de la bestial represión que se empezó a ejercer sobre la población saharaui que no quiso o no pudo huir a la llegada de los marroquíes. Años después se descubriría la estremecedora realidad de lo que fueron las cárceles secretas en las que sufrieron hasta veinte años de prisión muchos saharauis, mujeres y niños incluidos, de los que se había perdido toda pista y que simplemente se les daba por desaparecidos. Para mas “inri” el régimen prohibía toda mención a un prisionero, hasta el punto que un niño en su escuela no se atrevía a decir que su padre estaba desaparecido y solo decía que se había fugado dejándoles abandonados. Todo por el delito de ser saharaui.

¡Es imposible que el pueblo saharaui olvide esto! Perdonar puede que sí, pero olvidar...

En aquella guerra, en la que EEUU y Francia participaron con todo el descaro en favor de Marruecos, sólo se llegó a un alto el fuego cuando aquellos dos socios, ante la decidida voluntad de defenderse del pueblo saharaui, buscaron una solución que sin renunciar a sus apetencias les fuese menos onerosa. Pensaron que una vez terminados los últimos kilómetros de muros, minas y alambradas que dejaban casi todo el territorio en poder de Marruecos y protegido contra los ataques de los saharauis, ya no había razón para continuar con una costosa guerra cuando se podían conseguir los mismos fines por otros medios.

Y así se llego al Plan de Paz aceptado por ambas partes en el cual se indicaba la fecha del alto el fuego y el período de tiempo precedente a esta fecha en que se suspenderían todas las operaciones militares. A pesar de pactos, palabras y firmas, Marruecos continuó bombardeando poblaciones como Birlehlu y Tifariti, destruyendo los pozos de agua de la zona en pleno mes de agosto.

Estas acciones serían las primeras muestras de la nula voluntad de Marruecos de llevar adelante el acuerdo aceptado. Después pondrían en juego toda una imaginativa gama de triquiñuelas administrativas alterando incluso partes ya aprobadas para entorpecer el desarrollo del Plan. Tampoco se privaron de poner en práctica su arma secreta: el soborno. Altos funcionarios de la ONU fueron sospechosamente complacientes con las pretensiones marroquíes; el paquistaní Zia Rizvi, el consejero jurídico Ben Achour, Pérez de Cuellar, Butros Gali, Kofi Annan, Yaqub Kahn y otros. Es conocida la maniobra de Pérez de Cuellar que pocos días antes de cesar en el cargo de Secretario General introducía modificaciones favorables a Marruecos en el censo de votantes sin consultar con el Frente Polisario, pero tiempo después nos enteramos que había sido nombrado alto directivo en una empresa del imperio económico del Rey de Marruecos, o Kofi Annan que cuando nombra representante personal a James Baker le envía el mensaje de que debe buscar una solución que prevea una autonomía bajo la soberanía de Marruecos, etc, etc.

El Plan de Paz se ha convertido en un engaño más, una maniobra retardatriz con el fin de que vaya pasando el tiempo y Marruecos se asiente sólidamente en el Sáhara. Solo así se explican esos eufemismos con los que se trata de evitar un pronunciamiento rotundo en favor del referendo de autodeterminación. ¿Cómo es posible que después del acuerdo al que llegaron ambas partes adoptando el Plan de Paz, todavía al cabo de veinte años el Consejo de Seguridad pida en todas sus resoluciones que las partes se pongan de acuerdo en una solución que sea justa, duradera y mutuamente aceptable. El Plan de Paz ya fue ese acuerdo. Si ahora hay que buscar un nuevo acuerdo ¿quién asegura que luego no pedirían un nuevo acuerdo dentro del acuerdo anterior y este a su vez dentro del acuerdo y así hasta.... ¿hasta cuando? Esta fue una de las tácticas que empleó Moratinos para hacerle el juego a Francia; ir dilatando el asunto, a ver si se cansaban los saharauis. Que dialoguen las partes, decía, que se pongan de acuerdo, cuando ya no había nada más que acordar y solo faltaba que se cumpliera lo acordado.

Este Moratinos es que no descansa, acaba de dejar el puesto de Ministro y ahora quiere ser Director General de la FAO (Agencia de Alimentación) y a Guinea que se ha ido el tío, a ver a su amigo Obiang (íntimo de Marruecos) a pedir su apoyo. Menudos paseos se está dando con toda una corte asesores y demás a gastos pagados; con nuestro dinero por supuesto. ¿Será posible que con cinco millones de parados el Gobierno español se vaya a fijar en semejante calamidad para promocionarle a ese puesto tan goloso? ¿No tiene bastante con la pensión de Ministro?

La misma muestra de cinismo fue a la que se agarró la ministra Jiménez al poco tiempo de asumir su cargo, siguiendo las directrices del anterior ministro, y en ella sigue cada vez que se le pregunta por la cuestión del Sahara: una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, responde. Es de señalar que después de tantas resoluciones en las que se repite la frase nadie haya puesto un ejemplo de lo que podría ser esa solución. ¿En qué consistiría?, ¿puede haber una solución justa que no sea restituir al pueblo saharaui sus derechos?, ¿piensa alguien que esa oferta de autonomía que hace Marruecos de un territorio que no es suyo a sus verdaderos dueños puede ser esa solución justa, duradera y aceptable para los saharauis? Está claro que los marroquíes no están dispuestos a ceder ni una migaja de lo que han conseguido estos años de negociaciones fraudulentas con la necesaria cooperación de la ONU. Pero los saharauis ya no pueden ceder más en favor de esa supuesta solución justa, duradera aceptable etc. Ellos ya ha puesto de su parte todo lo que podían. Mas de lo que podían.

Es escandaloso que a estas alturas el Secretario General de la ONU no se atreva (tiene que portarse bien o no lo elegirán para un segundo mandato) a enviar al Consejo de Seguridad un informe en el que recomiende que la Minurso, que es quien mejor podría hacerlo, se preocupe de la vigilancia de los derechos humanos de los habitantes del Sáhara, ¿para qué está la ONU? y a cambio recomienda que esta cuestión sea ejercida por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ACONDH, que solo cuenta con limitadas posibilidades de ejercer esas funciones, y a un organismo del propio Marruecos como es el nuevo Consejo Nacional de Derechos Humanos. Es decir; la ONU, organismo de Derecho Internacional, propone a un gobierno dictatorial que se preocupe de los abusos y la represión que sufre un pueblo que ese mismo gobierno reprime. La mayor violación de los derechos del pueblo saharaui es la que ejerce Marruecos al ocupar su tierra por la fuerza y negarle el derecho a la independencia.

Parece que se estuvieran programando los hechos con la oculta intención de forzar a los saharauis a embarcarse en una guerra que desde hace algún tiempo la juventud reclama. No seré yo quien critique el empleo inteligente de medios más coercitivos en su lucha de liberación, aunque pienso que una guerra abierta debe ser el último recurso. Seguro que los saharauis lucharían heroicamente y escribirían páginas de gloria pero ante los medios tan poderosos que posee el enemigo (Francia acudiría en ayuda Marruecos como hizo anteriormente) poco podrían hacer. Una guerra trae muchos padecimientos para toda la población, muere mucha gente, se producen muchos heridos, algunos con lesiones graves para toda su vida. Pero hay otros sistemas también contundentes y quizás más efectivos para ejercer presión sobre las personas directamente responsables de que la cuestión no se resuelva, es cuestión de echarle imaginación.

Hace unos días la agencia marroquí de información volvía sobre el recurrente tema de acusar al Polisario de terrorismo. No se conoce ningún acto de terrorismo cometido por los saharauis, y dudo que cualquier persona imparcial convenientemente informada sobre la causa saharaui pudiera acusar a los saharauis de terroristas en el caso de que pongan en práctica algún tipo de lucha armada. Pienso que después de haber sido desgajados de su tierra los veinte y cinco mil kilómetros de Tarfaya, haber sido fusilados compañeros que habían caído heridos en el campo de batalla, compañeros torturados en la cárcel hasta la muerte y sufrido los treinta y cinco años de continua opresión y barbarie de Marruecos se han ganado el derecho a usar el procedimiento que mejor crean para conseguir su libertad.. Pero si algún día recurren a practicar algún tipo de violencia, pido que no lo hagan indiscriminadamente, que no paguen justos por pecadores, y que ajusten cuentas con aquellos/as que han sido los verdaderos culpables de sus sufrimientos. Son muchos y ya están señalados en rojo en el semáforo de la historia.

Una vez leído este escrito, se comprende que yo no vea con buenos ojos la parte final de la iniciativa que la APDH ha presentado en el Congreso en la que se contempla la posibilidad de que, dada la inoperancia de España como potencia administradora, se hiciera cargo de la administración la propia ONU. Simplemente, es que no me fío de la ONU, creo que desde el principio no ha jugado limpio en la cuestión del Sahara.

Javier Perote 

No sabemos si el Consejo de Seguridad (CS) aceptará que la Misión de Paz para el Sáhara se encargue de vigilar y denunciar posibles violaciones de los derechos humanos de la población saharaui. Hasta ahora no lo ha hecho y hay pocos motivos para esperar que lo haga. Ya ha intervenido Francia para boicotear dicha posibilidad

La ONU da muestras constantes de su inoperancia salvo cuando se trata de algún asunto en el que esté interesado alguno de los países miembro permanente del propio Consejo. En el caso del Sáhara, siempre es Francia la que está detrás de todos los entuertos. EEUU y otros países sobre todo monarquías árabes también apoyan incondicionalmente a Marruecos.

En numerosas ocasiones la ONU, que nació como Organización para el mantenimiento de la Paz, parece como si la paz no fuese lo suyo, a lo más lo de unos pocos, cuando a estos pocos les interesa. Por eso, más que de inoperancia se podría hablar de arbitrariedad. La ONU se ha convertido en la herramienta jurídica que cubre con una pátina de legalidad los abusos y las arbitrariedades de los poderosos. La ONU, donde estamos todos, se ha convertido en la de unos pocos, en la que la mayoría estamos de comparsas.

La MINURSO, Misión de las Naciones Unidas para el Referendo del Sáhara Occidental, es el instrumento que se creó en 1991 para hacer posible la realización del Plan de Paz; como lo demuestra su primera tarea: verificar el alto el fuego entre las partes enfrentadas.

Cualquier Misión de Paz de las Naciones Unidas tiene como principal cometido la vigilancia de la defensa de los derechos humanos de la población en cuestión; como por otro lado es lógico. ¿Cómo puede haber paz en un país si no se respetan los derechos humanos de las personas?, ¿de qué paz estaríamos hablando? Obviamente no me refiero a la paz de los cementerios.

Ya en 1975, cuando la Marcha Verde, la ONU dejó entrever algún disimulado mensaje de por donde iba a ir su actitud con la cuestión saharaui. En aquella ocasión el Consejo de Seguridad no se decidía a tomar una posición clara por lo que ni siquiera pedía a Hassan II que detuviera la Marcha Verde, lo cual alentaba a Marruecos a proseguir en su empeño. ¡Qué diferencia con la actitud que el Consejo de Seguridad tuvo en 1990 cuando Sadam Hussein invadió Kuwait! Entonces sí, entonces sí estuvo enérgico el Consejo de Seguridad. El mismo día de la invasión, dos de agosto, ya emitió su primera resolución condenatoria y el día 6, actuando en conformidad con el capítulo VII de la carta de las Naciones Unidas, emitía una fortísima resolución en la que se condenaba la invasión y se pedía a todas las naciones que se sumaran a un completo boicot en todas las relaciones con Irak. Y así otras más hasta que se produjo la brutal Tormenta del Desierto con miles de humildes iraquíes muertos, a pesar de que ya no era necesaria pues Sadam ya había anunciado su retirada de Kuwait.

Pero en 1975 ¡oh, paradoja! Mauritania, que era parte interesada en el reparto del Sáhara, formaba parte del Consejo de Seguridad. Pero lo que más importancia tuvo en las decisiones del Consejo de Seguridad, y desde entonces así ha sido, fue la actitud de Francia cuyo Presidente en aquel tiempo era Giscard d`Estaing. Sí, el mismo que aceptaba los diamantes que le regalaba su amigo el caníbal Bocassa I, Emperador de Centro África, apóstol de la paz y servidor de Jesucristo.

Otro caso no menos llamativo y reciente, el de Libia, que a menos de quince días del inicio de la crisis (empezó el 15 febrero) el Consejo de Seguridad ya decreta un embargo contra Gadafi y en apenas transcurrido un mes autoriza el empleo de la fuerza. Dicen que para proteger los derechos humanos de la población libia y en defensa de unos insurgentes que al empezar su protesta tenían armas y las usaron.. ¿Aceptaría la ONU que los saharauis emplearan armas en sus protestas? Anda que no investigaron en Bruselas y otros foros a ver si los saharauis del campamento de Gdeim Izik tenían armas o no, para exculpar a Marruecos. ¿Era peor o mas injusta la situación de estos anti Gadafi que la de los saharauis en los territorios ocupados, prisioneros en su tierra?

Pero ¿por qué no se protegen los derechos de los saharauis? esta pregunta se la hace mucha gente y sólo tiene una respuesta: porque no se quiere privar a Marruecos de su capacidad intimidatoria sobre la población. Y es que no hay nada nuevo bajo el sol: a una población que quiere ser libre solo se la somete por la fuerza, que es lo que hace Marruecos con el apoyo de la ONU. Todo esto me parece de un cinismo espantoso.

Desde 1976 a 1991 hubo en el territorio del Sáhara una verdadera guerra que también se extendió al mar e incluso al aire. Pero en todo ese tiempo el Consejo de Seguridad no consideró que se daban las condiciones para intervenir en conformidad con el Capítulo VII de la Carta, como ocurrió en el caso de Irak, a pesar de las barbaridades que estaba cometiendo el ejército de Marruecos, que bombardeaba con fósforo a una población civil que huía en busca de refugio en Argelia. Y a pesar también de la bestial represión que se empezó a ejercer sobre la población saharaui que no quiso o no pudo huir a la llegada de los marroquíes. Años después se descubriría la estremecedora realidad de lo que fueron las cárceles secretas en las que sufrieron hasta veinte años de prisión muchos saharauis, mujeres y niños incluidos, de los que se había perdido toda pista y que simplemente se les daba por desaparecidos. Para mas “inri” el régimen prohibía toda mención a un prisionero, hasta el punto que un niño en su escuela no se atrevía a decir que su padre estaba desaparecido y solo decía que se había fugado dejándoles abandonados. Todo por el delito de ser saharaui.

¡Es imposible que el pueblo saharaui olvide esto! Perdonar puede que sí, pero olvidar...

En aquella guerra, en la que EEUU y Francia participaron con todo el descaro en favor de Marruecos, sólo se llegó a un alto el fuego cuando aquellos dos socios, ante la decidida voluntad de defenderse del pueblo saharaui, buscaron una solución que sin renunciar a sus apetencias les fuese menos onerosa. Pensaron que una vez terminados los últimos kilómetros de muros, minas y alambradas que dejaban casi todo el territorio en poder de Marruecos y protegido contra los ataques de los saharauis, ya no había razón para continuar con una costosa guerra cuando se podían conseguir los mismos fines por otros medios.

Y así se llego al Plan de Paz aceptado por ambas partes en el cual se indicaba la fecha del alto el fuego y el período de tiempo precedente a esta fecha en que se suspenderían todas las operaciones militares. A pesar de pactos, palabras y firmas, Marruecos continuó bombardeando poblaciones como Birlehlu y Tifariti, destruyendo los pozos de agua de la zona en pleno mes de agosto.

Estas acciones serían las primeras muestras de la nula voluntad de Marruecos de llevar adelante el acuerdo aceptado. Después pondrían en juego toda una imaginativa gama de triquiñuelas administrativas alterando incluso partes ya aprobadas para entorpecer el desarrollo del Plan. Tampoco se privaron de poner en práctica su arma secreta: el soborno. Altos funcionarios de la ONU fueron sospechosamente complacientes con las pretensiones marroquíes; el paquistaní Zia Rizvi, el consejero jurídico Ben Achour, Pérez de Cuellar, Butros Gali, Kofi Annan, Yaqub Kahn y otros. Es conocida la maniobra de Pérez de Cuellar que pocos días antes de cesar en el cargo de Secretario General introducía modificaciones favorables a Marruecos en el censo de votantes sin consultar con el Frente Polisario, pero tiempo después nos enteramos que había sido nombrado alto directivo en una empresa del imperio económico del Rey de Marruecos, o Kofi Annan que cuando nombra representante personal a James Baker le envía el mensaje de que debe buscar una solución que prevea una autonomía bajo la soberanía de Marruecos, etc, etc.

El Plan de Paz se ha convertido en un engaño más, una maniobra retardatriz con el fin de que vaya pasando el tiempo y Marruecos se asiente sólidamente en el Sáhara. Solo así se explican esos eufemismos con los que se trata de evitar un pronunciamiento rotundo en favor del referendo de autodeterminación. ¿Cómo es posible que después del acuerdo al que llegaron ambas partes adoptando el Plan de Paz, todavía al cabo de veinte años el Consejo de Seguridad pida en todas sus resoluciones que las partes se pongan de acuerdo en una solución que sea justa, duradera y mutuamente aceptable. El Plan de Paz ya fue ese acuerdo. Si ahora hay que buscar un nuevo acuerdo ¿quién asegura que luego no pedirían un nuevo acuerdo dentro del acuerdo anterior y este a su vez dentro del acuerdo y así hasta.... ¿hasta cuando? Esta fue una de las tácticas que empleó Moratinos para hacerle el juego a Francia; ir dilatando el asunto, a ver si se cansaban los saharauis. Que dialoguen las partes, decía, que se pongan de acuerdo, cuando ya no había nada más que acordar y solo faltaba que se cumpliera lo acordado.

Este Moratinos es que no descansa, acaba de dejar el puesto de Ministro y ahora quiere ser Director General de la FAO (Agencia de Alimentación) y a Guinea que se ha ido el tío, a ver a su amigo Obiang (íntimo de Marruecos) a pedir su apoyo. Menudos paseos se está dando con toda una corte asesores y demás a gastos pagados; con nuestro dinero por supuesto. ¿Será posible que con cinco millones de parados el Gobierno español se vaya a fijar en semejante calamidad para promocionarle a ese puesto tan goloso? ¿No tiene bastante con la pensión de Ministro?

La misma muestra de cinismo fue a la que se agarró la ministra Jiménez al poco tiempo de asumir su cargo, siguiendo las directrices del anterior ministro, y en ella sigue cada vez que se le pregunta por la cuestión del Sahara: una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, responde. Es de señalar que después de tantas resoluciones en las que se repite la frase nadie haya puesto un ejemplo de lo que podría ser esa solución. ¿En qué consistiría?, ¿puede haber una solución justa que no sea restituir al pueblo saharaui sus derechos?, ¿piensa alguien que esa oferta de autonomía que hace Marruecos de un territorio que no es suyo a sus verdaderos dueños puede ser esa solución justa, duradera y aceptable para los saharauis? Está claro que los marroquíes no están dispuestos a ceder ni una migaja de lo que han conseguido estos años de negociaciones fraudulentas con la necesaria cooperación de la ONU. Pero los saharauis ya no pueden ceder más en favor de esa supuesta solución justa, duradera aceptable etc. Ellos ya ha puesto de su parte todo lo que podían. Mas de lo que podían.

Es escandaloso que a estas alturas el Secretario General de la ONU no se atreva (tiene que portarse bien o no lo elegirán para un segundo mandato) a enviar al Consejo de Seguridad un informe en el que recomiende que la Minurso, que es quien mejor podría hacerlo, se preocupe de la vigilancia de los derechos humanos de los habitantes del Sáhara, ¿para qué está la ONU? y a cambio recomienda que esta cuestión sea ejercida por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ACONDH, que solo cuenta con limitadas posibilidades de ejercer esas funciones, y a un organismo del propio Marruecos como es el nuevo Consejo Nacional de Derechos Humanos. Es decir; la ONU, organismo de Derecho Internacional, propone a un gobierno dictatorial que se preocupe de los abusos y la represión que sufre un pueblo que ese mismo gobierno reprime. La mayor violación de los derechos del pueblo saharaui es la que ejerce Marruecos al ocupar su tierra por la fuerza y negarle el derecho a la independencia.

Parece que se estuvieran programando los hechos con la oculta intención de forzar a los saharauis a embarcarse en una guerra que desde hace algún tiempo la juventud reclama. No seré yo quien critique el empleo inteligente de medios más coercitivos en su lucha de liberación, aunque pienso que una guerra abierta debe ser el último recurso. Seguro que los saharauis lucharían heroicamente y escribirían páginas de gloria pero ante los medios tan poderosos que posee el enemigo (Francia acudiría en ayuda Marruecos como hizo anteriormente) poco podrían hacer. Una guerra trae muchos padecimientos para toda la población, muere mucha gente, se producen muchos heridos, algunos con lesiones graves para toda su vida. Pero hay otros sistemas también contundentes y quizás más efectivos para ejercer presión sobre las personas directamente responsables de que la cuestión no se resuelva, es cuestión de echarle imaginación.

Hace unos días la agencia marroquí de información volvía sobre el recurrente tema de acusar al Polisario de terrorismo. No se conoce ningún acto de terrorismo cometido por los saharauis, y dudo que cualquier persona imparcial convenientemente informada sobre la causa saharaui pudiera acusar a los saharauis de terroristas en el caso de que pongan en práctica algún tipo de lucha armada. Pienso que después de haber sido desgajados de su tierra los veinte y cinco mil kilómetros de Tarfaya, haber sido fusilados compañeros que habían caído heridos en el campo de batalla, compañeros torturados en la cárcel hasta la muerte y sufrido los treinta y cinco años de continua opresión y barbarie de Marruecos se han ganado el derecho a usar el procedimiento que mejor crean para conseguir su libertad.. Pero si algún día recurren a practicar algún tipo de violencia, pido que no lo hagan indiscriminadamente, que no paguen justos por pecadores, y que ajusten cuentas con aquellos/as que han sido los verdaderos culpables de sus sufrimientos. Son muchos y ya están señalados en rojo en el semáforo de la historia.

Una vez leído este escrito, se comprende que yo no vea con buenos ojos la parte final de la iniciativa que la APDH ha presentado en el Congreso en la que se contempla la posibilidad de que, dada la inoperancia de España como potencia administradora, se hiciera cargo de la administración la propia ONU. Simplemente, es que no me fío de la ONU, creo que desde el principio no ha jugado limpio en la cuestión del Sahara.

Javier Perote 
lunes, 25 de abril de 2011


Habdad Amad tenía 25 años, era saharaui y estudiaba en la Universidad Mohamed V, en Rabat. Murió el pasado viernes apuñalado en una pelea con otro estudiante marroquí. Los compañeros de Amad que protestaron por los hechos fueron detenidos por la policía, según indicaron fuentes del Gobierno saharaui en Argelia.



"Marruecos moviliza a los estudiantes para intimidar a los saharauis", explica Abdelkader Taleb Omar, primer ministro saharaui, en relación a la situación que vive su población en territorio marroquí.

Por su parte, el gobierno de Marruecos acusó a los estudiantes saharauis de haber provocado daños materiales en una residencia universitaria tras la muerte del joven. La agencia de noticias MAP apuntó que la policía judicial ha iniciado una investigación para aclarar los hechos y detener al autor la muerte del estudiante.

Reivindicación "pacífica".

En el acto de despedida de los voluntarios españoles que el jueves protagonizaron una protesta pacífica frente al muro marroquí, el primer ministro recordó ayer, en el Campamento de refugiados saharauis 27 de Febrero, que la reivindicación pacífica se ha convertido en "una constante" desde los hechos de Gdem Izik -cuando el ejército de Marruecos desmanteló con violencia un campamento de protesta a las afueras de El Aaiún-.

Taleb Omar defiende la "protesta pacífica" como modo de denunciar las "violaciones de derechos humanos" y añade que "no se puede garantizar la continuidad de un Gobierno con tanques y ejércitos, sino con el respeto a los derechos del pueblo". El primer ministro afirma que esta línea de actuación que siguen el Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática y el Frente Polisario ante Marruecos ya ha tenido resultados en otros países como Túnez y Egipto: "Ben Ali y a Mubarak no pudieron garantizar con ejércitos la estabilidad de sus gobiernos".

"Con la excusa de combatir el terrorismo, atacan a las democracias", añade y subraya la necesidad de respetar "la voluntad del pueblo".

Esfuerzo de la sociedad civil.

Tras agradecer a los activistas haberse aproximado al muro impuesto por Marruecos, "con el peligro que conlleva al ser una zona llena de minas", subrayó las diferencias entre la movilización ciudadana y la acción del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental: "Está demostrado que el pueblo español está con el saharaui, se vio con el destierro de Aminatou Haidar, cuya protesta llegó al Parlamento Europeo".

"Todos los Gobiernos que ha tenido España, nuestra potencia colonial, nos han dejado huérfanos", sostiene para congratularse de que la sociedad civil "no sea como su Gobierno".

La independencia de Timor Oriental en 2002 tras del referéndum auspiciado por Naciones Unidas o la de Indonesia en 1949 son los espejos donde se miran los políticos saharauis. "Allí lo consiguieron; nosotros seguiremos reivindicando que un día llegue algún Gobierno que le diga ‘basta' a Marruecos y termine la descolonización del Sáhara".


Habdad Amad tenía 25 años, era saharaui y estudiaba en la Universidad Mohamed V, en Rabat. Murió el pasado viernes apuñalado en una pelea con otro estudiante marroquí. Los compañeros de Amad que protestaron por los hechos fueron detenidos por la policía, según indicaron fuentes del Gobierno saharaui en Argelia.



"Marruecos moviliza a los estudiantes para intimidar a los saharauis", explica Abdelkader Taleb Omar, primer ministro saharaui, en relación a la situación que vive su población en territorio marroquí.

Por su parte, el gobierno de Marruecos acusó a los estudiantes saharauis de haber provocado daños materiales en una residencia universitaria tras la muerte del joven. La agencia de noticias MAP apuntó que la policía judicial ha iniciado una investigación para aclarar los hechos y detener al autor la muerte del estudiante.

Reivindicación "pacífica".

En el acto de despedida de los voluntarios españoles que el jueves protagonizaron una protesta pacífica frente al muro marroquí, el primer ministro recordó ayer, en el Campamento de refugiados saharauis 27 de Febrero, que la reivindicación pacífica se ha convertido en "una constante" desde los hechos de Gdem Izik -cuando el ejército de Marruecos desmanteló con violencia un campamento de protesta a las afueras de El Aaiún-.

Taleb Omar defiende la "protesta pacífica" como modo de denunciar las "violaciones de derechos humanos" y añade que "no se puede garantizar la continuidad de un Gobierno con tanques y ejércitos, sino con el respeto a los derechos del pueblo". El primer ministro afirma que esta línea de actuación que siguen el Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática y el Frente Polisario ante Marruecos ya ha tenido resultados en otros países como Túnez y Egipto: "Ben Ali y a Mubarak no pudieron garantizar con ejércitos la estabilidad de sus gobiernos".

"Con la excusa de combatir el terrorismo, atacan a las democracias", añade y subraya la necesidad de respetar "la voluntad del pueblo".

Esfuerzo de la sociedad civil.

Tras agradecer a los activistas haberse aproximado al muro impuesto por Marruecos, "con el peligro que conlleva al ser una zona llena de minas", subrayó las diferencias entre la movilización ciudadana y la acción del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental: "Está demostrado que el pueblo español está con el saharaui, se vio con el destierro de Aminatou Haidar, cuya protesta llegó al Parlamento Europeo".

"Todos los Gobiernos que ha tenido España, nuestra potencia colonial, nos han dejado huérfanos", sostiene para congratularse de que la sociedad civil "no sea como su Gobierno".

La independencia de Timor Oriental en 2002 tras del referéndum auspiciado por Naciones Unidas o la de Indonesia en 1949 son los espejos donde se miran los políticos saharauis. "Allí lo consiguieron; nosotros seguiremos reivindicando que un día llegue algún Gobierno que le diga ‘basta' a Marruecos y termine la descolonización del Sáhara".

Publico.es PATRICIA CAMPELO Campamento 27 de Febrero (Argelia) 21/04/2011.

Con gritos de "saharauis unidos de la mano vamos hacia la libertad" y "¡venceremos!", cientos de ciudadanos se han manifestado frente al muro militarizado que mantiene separados a los habitantes del Sáhara desde 1980. En pleno desierto, a 80 kilómetros de los campos de refugiados y a una distancia de 800 metros de la zona militarizada, los activistas han mostrado su rechazo a lo que consideran un abuso por parte del Gobierno marroquí, responsable de la construcción del muro de 2.400 kilómetros. Las 35 banderas saharauis que ondeaban con el fuerte viento de siroco representaban el número de años que la población del desierto lleva esperando para ejercer el derecho a la autodeterminación.



El acto simbólico de denuncia pacífica, que este año celebra su cuarta edición, se ha convertido en una convocatoria anual que congrega a diversas organizaciones españolas de apoyo al pueblo saharaui y de varios países africanos. Este año, participaban integrantes de la Unión de Mujeres Argelina, la Unión de Mujeres de Guinea-Bissau, organizaciones españolas vinculadas a los programas de vacaciones con niños saharauis, activistas llegados de los territorios ocupados y la organización de la Columna de los Mil, impulsora de la iniciativa y entidad que organiza semanas de convivencia en el desierto con las familias refugiadas en Argelia.

Territorio minado.

Frente al muro político custodiado por 180.000 soldados se plasma la indignación de un pueblo que se constituyó como República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976.

Las inmediaciones de llamado "muro de la vergüenza", uno de los más grandes del mundo, son un espacio peligroso para los habitantes del desierto: cinco millones de minas antipersona , según datos del Polisario, continúan activas en la zona, pese a ser una munición prohibida por Naciones Unidas. La última en estallar estaba fabricada en Italia y le sesgó la mitad del pie a uno de los voluntarios saharauis durante la protesta de 208. Brahim Hosin, exasperado por la "impotencia que sienten los saharauis delante del muro, se aproximó con rabia al cerco militar y pisó la mina", recuerda Pilar, profesora de la Universidad de La Laguna que presenció el incidente.

Ahmed Saleam es un antiguo soldado del ejército del Frente Polisario y trabaja en la localización de las minas antipersona. Acude a la protesta frente al muro como parte del dispositivo de seguridad del ministerio de Defensa de la RASD. "La mayor parte vienen de Francia y son de los años 70", asegura Saleam. El proceso de localización de estas municiones se dificulta con el paso del tiempo y la acción de la climatología. "Van quedando enterradas y es complicado llegar a ellas".

Para conocer el lugar donde se ubican, se realizan estudios en los que los testimonios orales juegan un papel fundamental: "Tenemos que preguntar a los pastores de la zona o los habitantes más antiguos que puedan recordar los puntos donde el ejército marroquí colocó las minas". Saleanno es un profesional, tampoco los compañeros de su brigada: "La única formación aquí es la experiencia".

Rabia en la piel.

Varios activistas de las ciudades ocupadas por Marruecos en el Sáhara Occidental acudieron a la protesta. El recuerdo de Gdem Izik- el campamento de protesta a las afueras de El Aaiún que desmanteló con violencia el ejército de Marruecos el pasado 8 de noviembre, ha marcado la jornada de reivindicaciones.

Naima Soufi, activista encarcelada durante una semana tras los hechos de Gdem Izik, acudió a las inmediaciones del muro a pesar de reconocer que a su regreso a El Aaiún, "tendré problemas". Bushlan Ali, que estuvo "desaparecido" durante diez años en el centro de detención marroquí de Maguna, asegura que a su vuelta a la libertad siguió con el activismo porque es una persona "de una causa justa". Ali es un testigo vivo de las desapariciones forzadas que se dieron entre 1975 y 1981.

Frente al muro se concentran las historias de la represión del pueblo saharaui. La de Nhabouha Bontauguiza es la de una mujer que encarna la lucha de la mujer saharaui. Es una activistaintegrante del Comité de madres de 15 secuestrados durante la intifada de 2005. Atribuye al Gobierno marroquí la desaparición de dos de sus hermanos y en el proceso de clarificar los hechos ha mantenido contactos con altos cargos del equipo de Mohamed VI. "El ministro de Justicia marroquí vino un día a identificarnos y después archivaron nuestro caso".

La protesta celebrada hoy finalizó tras algo menos de una hora con una comida organizada por UJSARIO, los jóvenes del Frente Polisario. Muchos de los que allí estaban tienen claroque repetirán el año que viene, "hasta que logremos la libertad, sin ella, no tenemos nada", concluía Ali.

Publico.es PATRICIA CAMPELO Campamento 27 de Febrero (Argelia) 21/04/2011.

Con gritos de "saharauis unidos de la mano vamos hacia la libertad" y "¡venceremos!", cientos de ciudadanos se han manifestado frente al muro militarizado que mantiene separados a los habitantes del Sáhara desde 1980. En pleno desierto, a 80 kilómetros de los campos de refugiados y a una distancia de 800 metros de la zona militarizada, los activistas han mostrado su rechazo a lo que consideran un abuso por parte del Gobierno marroquí, responsable de la construcción del muro de 2.400 kilómetros. Las 35 banderas saharauis que ondeaban con el fuerte viento de siroco representaban el número de años que la población del desierto lleva esperando para ejercer el derecho a la autodeterminación.



El acto simbólico de denuncia pacífica, que este año celebra su cuarta edición, se ha convertido en una convocatoria anual que congrega a diversas organizaciones españolas de apoyo al pueblo saharaui y de varios países africanos. Este año, participaban integrantes de la Unión de Mujeres Argelina, la Unión de Mujeres de Guinea-Bissau, organizaciones españolas vinculadas a los programas de vacaciones con niños saharauis, activistas llegados de los territorios ocupados y la organización de la Columna de los Mil, impulsora de la iniciativa y entidad que organiza semanas de convivencia en el desierto con las familias refugiadas en Argelia.

Territorio minado.

Frente al muro político custodiado por 180.000 soldados se plasma la indignación de un pueblo que se constituyó como República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976.

Las inmediaciones de llamado "muro de la vergüenza", uno de los más grandes del mundo, son un espacio peligroso para los habitantes del desierto: cinco millones de minas antipersona , según datos del Polisario, continúan activas en la zona, pese a ser una munición prohibida por Naciones Unidas. La última en estallar estaba fabricada en Italia y le sesgó la mitad del pie a uno de los voluntarios saharauis durante la protesta de 208. Brahim Hosin, exasperado por la "impotencia que sienten los saharauis delante del muro, se aproximó con rabia al cerco militar y pisó la mina", recuerda Pilar, profesora de la Universidad de La Laguna que presenció el incidente.

Ahmed Saleam es un antiguo soldado del ejército del Frente Polisario y trabaja en la localización de las minas antipersona. Acude a la protesta frente al muro como parte del dispositivo de seguridad del ministerio de Defensa de la RASD. "La mayor parte vienen de Francia y son de los años 70", asegura Saleam. El proceso de localización de estas municiones se dificulta con el paso del tiempo y la acción de la climatología. "Van quedando enterradas y es complicado llegar a ellas".

Para conocer el lugar donde se ubican, se realizan estudios en los que los testimonios orales juegan un papel fundamental: "Tenemos que preguntar a los pastores de la zona o los habitantes más antiguos que puedan recordar los puntos donde el ejército marroquí colocó las minas". Saleanno es un profesional, tampoco los compañeros de su brigada: "La única formación aquí es la experiencia".

Rabia en la piel.

Varios activistas de las ciudades ocupadas por Marruecos en el Sáhara Occidental acudieron a la protesta. El recuerdo de Gdem Izik- el campamento de protesta a las afueras de El Aaiún que desmanteló con violencia el ejército de Marruecos el pasado 8 de noviembre, ha marcado la jornada de reivindicaciones.

Naima Soufi, activista encarcelada durante una semana tras los hechos de Gdem Izik, acudió a las inmediaciones del muro a pesar de reconocer que a su regreso a El Aaiún, "tendré problemas". Bushlan Ali, que estuvo "desaparecido" durante diez años en el centro de detención marroquí de Maguna, asegura que a su vuelta a la libertad siguió con el activismo porque es una persona "de una causa justa". Ali es un testigo vivo de las desapariciones forzadas que se dieron entre 1975 y 1981.

Frente al muro se concentran las historias de la represión del pueblo saharaui. La de Nhabouha Bontauguiza es la de una mujer que encarna la lucha de la mujer saharaui. Es una activistaintegrante del Comité de madres de 15 secuestrados durante la intifada de 2005. Atribuye al Gobierno marroquí la desaparición de dos de sus hermanos y en el proceso de clarificar los hechos ha mantenido contactos con altos cargos del equipo de Mohamed VI. "El ministro de Justicia marroquí vino un día a identificarnos y después archivaron nuestro caso".

La protesta celebrada hoy finalizó tras algo menos de una hora con una comida organizada por UJSARIO, los jóvenes del Frente Polisario. Muchos de los que allí estaban tienen claroque repetirán el año que viene, "hasta que logremos la libertad, sin ella, no tenemos nada", concluía Ali.

Publico.es PATRICIA CAMPELO Campamento 27 de Febrero (Argelia) 23/04/2011

Ahmed El Hocssine asegura que en los campamentos de refugiados en suelo argelino “todos tenemos 35 años”. Es el tiempo que llevan viviendo de forma “provisional” en medio del desierto mientras esperan la reunificación de su pueblo en un Estado independiente.



El Hocssine fue uno de los primero niños que nació con la condición de refugiado saharaui. Tras vivir 15 años en La Habana, donde estudió la carrera de Medicina, volvió al campamento levantado por sus mayores, huidos de los bombardeos de Marruecos sobre el Sáhara tras la salida de España del territorio en 1975. “Me importa más la familia que el dinero, la causa es lo principal”. Cerca de 200.000 saharauis han pasado por Cuba en los últimos años para estudiar, según datos del Frente Polisario, el movimiento político de representación del pueblo saharaui.

Los anhelos de El Hocssine se repiten en Elwali Malainin que, a sus 22 años, ha pasado los últimos 13 de su vida estudiando en España y acaba de regresar a los campamentos para quedarse. Con su formación en informática espera poder trabajar “en cualquier cosa”.

La estela revolucionaria de Gdem Izik.

Tras el brutal desmantelamiento del Campamento Dignidad por parte del ejército de Marruecos el 8 de noviembre de 2010, el sentimiento revolucionario se palpa con facilidad entre la juventud saharaui. En el Campamento 27 de Febrero, uno de los primeros asentamientos, a 20 kilómetros de Tindouf, los jóvenes refugiados se reúnen con los voluntarios españoles que estos días conviven con ellos gracias a la iniciativa de la Columna de los Mil, para hablar de sus expectativas y del camino hacia la autodeterminación. La iniciativa española tiene el objetivo de denunciar la situación de los campos de refugiados y los abusos del Gobierno marroquí con los habitantes de las zonas ocupadas.

El presidente de la UJSARIO, la unión de jóvenes del Frente Polisario, Sidahmed Lud, considera que tras la larga espera no ven avances que desemboquen en la solución final. “La comunidad internacional le sigue el juego a Marruecos y mientras, continúa la explotación”. El líder juvenil no descartaría una nueva intifada.



“No conocemos nuestra tierra y vemos muy negro nuestro futuro”, sentencia Ahmed El Bayun, saharaui refugiado de 33 años. Una desesperanza que también se plasma en las palabras de Luchaá Saleh (24 años), quien no duda a la hora de afirmar que “la solución es coger las armas; moriría por un Sáhara libre”. Presión y conciencia política son los instrumentos más factibles para lograr la autodeterminación del pueblo a juicio de Talebuya Hamadi Faragi. A sus 24 años parece estar llamado a ser el nuevo El Luali Mustafa, el joven líder que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976 y murió durante la invasión mauritana de los territorios saharauis del sur. “Hay que dar un paso político hacia adelante con conciencia política; sin actos como el de la Columna o el Fisáhara no se sabría nada de nosotros, pero no vengáis a tomar el té o a darnos latas de atún de nuestro mar y decir que colaboráis con el pueblo saharaui; hay que llevar esa conciencia más allá”, sentencia.

Otros jóvenes se atienen a la línea de conversaciones con Marruecos marcada por el Polisario desde 1978 y defienden la actitud condescendiente del brazo político de la RASD respecto a los acontecimientos de Gdem Izik. Bachir Mahyub, saharaui refugiado en Argelia, subraya que “un problema político se resuelve por la vía política y la presión hay que hacerla con los mecanismos legítimos a nuestro alcance”.

Sidi Zaqui, profesor de español en la escuela de Dahkja, considera que “todos los jóvenes saharauis llevan la política en su sangre” pero que no han alcanzado la “madurez” para gobernar: “Hay que respetar los tiempos en pro de la autodeterminación”, añade.

Lehbib Mohame, el joven periodista que al principio de la reunión daba la bienvenida “aunque no estemos en nuestra tierra”, lanza un mensaje a los españoles que aglutina un sentir generalizado: “Llegad con vuestra voz donde nosotros no podemos”.

La construcción de un Estado.

El vínculo de los campamentos de refugiados argelinos- donde viven 170.000 saharaui- con las ciudades ocupadas por Marruecos al otro lado del muro levantado por el gobierno alauí se palpa a cada paso. Las wilayas –provincias- llevan el nombre de las principales ciudades ocupadas “para no perder el vínculo con la tierra” de la que fueron expulsados después de que España abandonara la 53 provincia española sin posibilitar la autodeterminación de la que fuera su excolonia. Así explica Dahan Abdelfatah, subdelegado del Polisario en Aragón, el exilio de su pueblo. Es el momento del té y de recuperar la memoria en la jaima, símbolo de la cultura saharaui. “El Polisario tuvo que gestionar una gran masa de refugiados sin tener experiencia político-administrativa. Creó congresos populares de base, con elecciones cada dos años e impuso la educación obligatoria”. Según indica Abdelfatah, “España dejó una tasa de analfabetismo del 84% cuando salió del Sáhara. Para gestionar un estado independiente, educar era la clave”.

Esta premisa la tienen presente jóvenes como Chej Muhftah, miembro de UJSARIO, quien agradece la “alta formación” que han recibido los jóvenes en diferentes países. “Era un desafío montar un Estado en el exilio y formar una nación”, añade.

Cada barrio tiene una directora que se encarga de la administrar la ayuda humanitaria de Naciones Unidas que reciben una vez al mes. Rabuni es la capital administrativa, donde están los ministerios, el hospital nacional, la radio y televisión oficial de la RASD y varios comercios.

Todo en edificaciones de una planta, de adobe, con paredes agrietadas, y un precario tendido eléctrico que se extiende desde Tindouf, la última ciudad argelina, hasta el centro neurálgico del Sáhara de refugiados. Las demás wilayas no disponen de luz eléctrica. Las condiciones climatológicas son extremas, alcanzando los 60 grados en verano y con un frecuente viento de siroco que levanta con violencia la arena del desierto e imposibilita la vida cotidiana.

En el Campamento 9 de Julio se ubica el parlamento de la RASD y el Centro de Víctimas de guerra y de minas. El 27 de Febrero, en cambio, se fundó como una escuela para mujeres y hoy en día viven varios miembros del Gobierno saharaui. “Se ha creado un sistema político que se basa en la concepción del Estado moderno; hay división de poderes, la justicia saharaui es de las más modernas del entorno y todo ello encaminado a lograr un Sáhara independiente, libre y soberano”, señala el presidente del Parlamento, Jadri Aduh. El objetivo final es que los saharauis “se acostumbren a un estado moderno; crear ciudadanía”.

A tenor de la madurez institucionalidad consolidada a lo largo de estos 35 años la juventud saharaui pide que la autodeterminación sea ya una realidad. “No queremos caridad, queremos justicia” es la proclama más escuchada en los campos de refugiados saharauis.

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