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lunes, 30 de julio de 2012

Las organizaciones que trabajamos en Cooperación y Ayuda humanitaria con los saharauis en los campamentos de refugiados, y ante la precipitada evacuación y repatriación a sus lugares de origen, por decisión del Gobierno español alegando " razones de seguridad en la zona", de nuestros compañeros que estaban trabajando sobre el terreno, queremos dar a conocer a la opinión pública las siguientes consideraciones:

Recalcar nuestra preocupación permanente, por la seguridad de los y las cooperantes en misión en los campamentos, que con su loable y valiente trabajo alivian la vida diaria de miles de refugiados saharauis. Habiéndose tomado todas las medidas de seguridad necesarias para poder garantizar su trabajo humanitario. Para nadie es un secreto el riesgo que corren a diario muchos profesionales, ya sean periodistas o cooperantes, que trabajan desafiando el peligro que significa para sus vidas el salvar otras vidas humanas en zonas de conflicto o campamentos de refugiados de todo el mundo.

La inseguridad que pueda existir en estas regiones del mundo, por muy real que sea, no puede ser justificante para ceder al chantaje y dejar abandonadas a su suerte a decenas de miles de refugiados que sus vidas dependen totalmente de la presencia y el sacrificado trabajo de los cooperantes y gente solidaria con y para ellos.

Afirmamos rotundamente que a raíz del secuestro de nuestros compañeros, Ainoha, Enric y Rosella, hoy felizmente liberados, el Frente Polisario, en coordinación con la Minurso, los distintos Gobiernos directamente afectados, y por supuesto con el Gobierno español, se han fortalecido las condiciones de seguridad en su trabajo, firmándose un protocolo que contempla estas nuevas medidas adoptadas, minimizando los posibles riesgos de estas especiales circunstancias que persiguen perjudicar las estrechas relaciones de cooperación que existen entre los distintos pueblos del Estado español y el Pueblo Saharaui.

Nuestro objetivo es ayudar a los refugiados saharauis, y cualquier retirada de los cooperantes, no justificada, tendría repercusiones muy negativas sobre su situación ya que subsisten gracias a la ayuda y cooperación internacional, asfixiándolos, aislándolos y sometiéndolos a un cerco de hambre.

Reiteramos nuestra confianza absoluta en las medidas y medios, que las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), han adoptado para la protección y seguridad de cooperantes, familias y representantes de todo tipo de grupos e instituciones que durante más de 35 años visitan regularmente los campamentos de la población refugiada saharaui.

Debemos buscar nuevas formulas, entre las distintas ONGs, Asociaciones, Ayuntamientos, Universidades, etc, para evitar la provocación de una una situación de aislamiento, que acentúe las condiciones ya de por si difíciles que se viven en los campamentos de refugiados, y encontrar alternativas para mantener y garantizar una asistencia adecuada y normal.
Lo sucedido no hace sino reiterar la necesidad de una acción política y diplomática más decidida para poner fin a la situación de injusticia que padece el Pueblo Saharaui desde hace más de 35 años, que le obliga al exilio y a recurrir a la ayuda internacional para garantizar su supervivencia. Esta solución pasa inexorablemente por el fin de la ocupación de su país por Marruecos y por el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

Mientras la Comunidad Internacional no ejerza las responsabilidades que le corresponden para alcanzar una solución justa y duradera al conflicto del Sáhara Occidental, las organizaciones de solidaridad y cooperación que trabajamos en el Sáhara Occidental mantendremos nuestro esfuerzo y nuestra presencia tanto en los campamentos de población refugiada como en los territorios ocupados siempre que la población saharaui y sus autoridades legítimas así nos lo soliciten.

Por último, en estos duros momentos para todas y todos nosotros, no olvidamos a las dos cooperantes de Médicos Sin Fronteras secuestradas igualmente en Somalia, a cuyas familias y allegados trasladamos nuestra profunda y sincera solidaridad.

Madrid, 28 de julio de 2012
CEAS-Sahara
Medicos del Mundo
FEDISSA
IEPALA
Mundubat

Las organizaciones que trabajamos en Cooperación y Ayuda humanitaria con los saharauis en los campamentos de refugiados, y ante la precipitada evacuación y repatriación a sus lugares de origen, por decisión del Gobierno español alegando " razones de seguridad en la zona", de nuestros compañeros que estaban trabajando sobre el terreno, queremos dar a conocer a la opinión pública las siguientes consideraciones:

Recalcar nuestra preocupación permanente, por la seguridad de los y las cooperantes en misión en los campamentos, que con su loable y valiente trabajo alivian la vida diaria de miles de refugiados saharauis. Habiéndose tomado todas las medidas de seguridad necesarias para poder garantizar su trabajo humanitario. Para nadie es un secreto el riesgo que corren a diario muchos profesionales, ya sean periodistas o cooperantes, que trabajan desafiando el peligro que significa para sus vidas el salvar otras vidas humanas en zonas de conflicto o campamentos de refugiados de todo el mundo.

La inseguridad que pueda existir en estas regiones del mundo, por muy real que sea, no puede ser justificante para ceder al chantaje y dejar abandonadas a su suerte a decenas de miles de refugiados que sus vidas dependen totalmente de la presencia y el sacrificado trabajo de los cooperantes y gente solidaria con y para ellos.

Afirmamos rotundamente que a raíz del secuestro de nuestros compañeros, Ainoha, Enric y Rosella, hoy felizmente liberados, el Frente Polisario, en coordinación con la Minurso, los distintos Gobiernos directamente afectados, y por supuesto con el Gobierno español, se han fortalecido las condiciones de seguridad en su trabajo, firmándose un protocolo que contempla estas nuevas medidas adoptadas, minimizando los posibles riesgos de estas especiales circunstancias que persiguen perjudicar las estrechas relaciones de cooperación que existen entre los distintos pueblos del Estado español y el Pueblo Saharaui.

Nuestro objetivo es ayudar a los refugiados saharauis, y cualquier retirada de los cooperantes, no justificada, tendría repercusiones muy negativas sobre su situación ya que subsisten gracias a la ayuda y cooperación internacional, asfixiándolos, aislándolos y sometiéndolos a un cerco de hambre.

Reiteramos nuestra confianza absoluta en las medidas y medios, que las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), han adoptado para la protección y seguridad de cooperantes, familias y representantes de todo tipo de grupos e instituciones que durante más de 35 años visitan regularmente los campamentos de la población refugiada saharaui.

Debemos buscar nuevas formulas, entre las distintas ONGs, Asociaciones, Ayuntamientos, Universidades, etc, para evitar la provocación de una una situación de aislamiento, que acentúe las condiciones ya de por si difíciles que se viven en los campamentos de refugiados, y encontrar alternativas para mantener y garantizar una asistencia adecuada y normal.
Lo sucedido no hace sino reiterar la necesidad de una acción política y diplomática más decidida para poner fin a la situación de injusticia que padece el Pueblo Saharaui desde hace más de 35 años, que le obliga al exilio y a recurrir a la ayuda internacional para garantizar su supervivencia. Esta solución pasa inexorablemente por el fin de la ocupación de su país por Marruecos y por el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

Mientras la Comunidad Internacional no ejerza las responsabilidades que le corresponden para alcanzar una solución justa y duradera al conflicto del Sáhara Occidental, las organizaciones de solidaridad y cooperación que trabajamos en el Sáhara Occidental mantendremos nuestro esfuerzo y nuestra presencia tanto en los campamentos de población refugiada como en los territorios ocupados siempre que la población saharaui y sus autoridades legítimas así nos lo soliciten.

Por último, en estos duros momentos para todas y todos nosotros, no olvidamos a las dos cooperantes de Médicos Sin Fronteras secuestradas igualmente en Somalia, a cuyas familias y allegados trasladamos nuestra profunda y sincera solidaridad.

Madrid, 28 de julio de 2012
CEAS-Sahara
Medicos del Mundo
FEDISSA
IEPALA
Mundubat
jueves, 26 de julio de 2012

LNE - Lorena CUERVO - 26/07/2012

La Junta General y los Amigos del Pueblo Saharaui destacan la «solidaridad» de las familias que este verano acogen a 314 niños.



«El pueblo asturiano es abierto, generoso y comprometido con los niños saharauis», afirma Paz Andrés, presidenta de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui. Su aseveración quedó demostrada ayer en la Junta General, donde se reunió parte de los 314 niños saharauis que, este verano, pasarán dos meses con su otra familia, lejos de los campamentos de Tinduf: la familia asturiana.

Algunos de los niños que participan en el programa «Vacaciones en Paz» llegan por primera vez al Principado; otros repiten experiencia desde hace varios años. Mari Carmen Conde y José Ramón Antuña llevan diez años acogiendo niños, y éste es el tercer año que lo hacen con Mohamed, hermano de la niña que esta pareja acogió anteriormente durante seis años. «Con la hermana de Mohamed nos entendimos más rápido y se fue hablando español, pero a él le cuesta más», explica Conde.

Nieves Álvarez y Maneli González son otra de las familias que han acogido a una niña, Nuema. Llevan seis años en el programa, pero éste será el último. «Vamos a seguir ayudando a la familia de Nuema, porque es una familia pobre que tiene problemas económicos y su madre padece una enfermedad», explica Nieves Álvarez. «Queremos desplazarnos una vez al año a visitar a la familia», añaden.

El presidente de la Junta General, Pedro Sanjurjo, recibió al grupo y destacó la importancia de que los niños «lo pasen bien» en Asturias, además de agradecer a las familias el trabajo que hacen de manera voluntaria y desinteresada.

Paz Andrés, acompañada por el representante de la República Árabe Saharaui en Asturias, Mohamed Fadel, acompañaban a las familias en el Parlamento asturiano. «La experiencia es estupenda para los niños», sentenció Andrés, «ya que salen de la zona en la que viven, reciben los controles médicos necesarios y muchos de ellos conocen, por ejemplo, el mar». Mohamed Fadel agradeció «el apoyo de la sociedad y de las instituciones asturianas, ya que la ayuda económica institucional es uno de los pilares que mantienen este programa vivo».


LNE - Lorena CUERVO - 26/07/2012

La Junta General y los Amigos del Pueblo Saharaui destacan la «solidaridad» de las familias que este verano acogen a 314 niños.



«El pueblo asturiano es abierto, generoso y comprometido con los niños saharauis», afirma Paz Andrés, presidenta de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui. Su aseveración quedó demostrada ayer en la Junta General, donde se reunió parte de los 314 niños saharauis que, este verano, pasarán dos meses con su otra familia, lejos de los campamentos de Tinduf: la familia asturiana.

Algunos de los niños que participan en el programa «Vacaciones en Paz» llegan por primera vez al Principado; otros repiten experiencia desde hace varios años. Mari Carmen Conde y José Ramón Antuña llevan diez años acogiendo niños, y éste es el tercer año que lo hacen con Mohamed, hermano de la niña que esta pareja acogió anteriormente durante seis años. «Con la hermana de Mohamed nos entendimos más rápido y se fue hablando español, pero a él le cuesta más», explica Conde.

Nieves Álvarez y Maneli González son otra de las familias que han acogido a una niña, Nuema. Llevan seis años en el programa, pero éste será el último. «Vamos a seguir ayudando a la familia de Nuema, porque es una familia pobre que tiene problemas económicos y su madre padece una enfermedad», explica Nieves Álvarez. «Queremos desplazarnos una vez al año a visitar a la familia», añaden.

El presidente de la Junta General, Pedro Sanjurjo, recibió al grupo y destacó la importancia de que los niños «lo pasen bien» en Asturias, además de agradecer a las familias el trabajo que hacen de manera voluntaria y desinteresada.

Paz Andrés, acompañada por el representante de la República Árabe Saharaui en Asturias, Mohamed Fadel, acompañaban a las familias en el Parlamento asturiano. «La experiencia es estupenda para los niños», sentenció Andrés, «ya que salen de la zona en la que viven, reciben los controles médicos necesarios y muchos de ellos conocen, por ejemplo, el mar». Mohamed Fadel agradeció «el apoyo de la sociedad y de las instituciones asturianas, ya que la ayuda económica institucional es uno de los pilares que mantienen este programa vivo».

martes, 24 de julio de 2012

El Mundo - 24/07/2012 - Noelia Suárez




"¿Qué hacemos hoy: toca piscina o fútbol? ¿Y qué me pongo? Algo guapo, ¡eh!". Empieza un día nuevo para Moulud en Leganés. Es uno de los 39 niños saharauis, del campamento de Tinduf, que pasan sus vacaciones con una familia del municipio.

María López y Mariano Bardera lo acogen por cuarto año consecutivo. "Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo. Tenía ganas de colaborar y participar. Conoces a una personita y creas un sentimiento único. El 'feeling' que tenemos con él es increíble".

El objetivo del programa es que los niños salgan del Sáhara en verano, huyendo de las altas temperaturas. Además, los pequeños, de entre 8 y 12 años, conocen otra forma de vida y viven unas auténticas vacaciones. Van a la playa, a la piscina e, incluso, pueden ver la nieve por primera vez.

"Conoces a una personita y creas un sentimiento único. El feeling que tenemos con él, es genial"
Pero no sólo se queda ahí. Los niños también vienen a revisiones médicas. Es el caso de Azuba, de 13 años. De pequeña, se quemó en el campamento en el que vive con su familia. Actualmente, va a revisiones dermatológicas, en Madrid, en las que evalúan la posibilidad de una operación estética. En los campamentos, la sanidad no cubre estas necesidades.

Pero eso será cuando crezca. Por ahora, es el quinto año que pasa con María Jesús Tamayo, que reconoce que Azuba es un torbellino y muy coqueta: "Se pasa todo el día bailando. Se pone los tacones, coge un bolso y se convierte en la protagonista. La alegría que nos da en casa no se puede describir. Merece la pena".

Moulud casi no tuvo periodo de adaptación. "Él estuvo con otra familia un año antes de conocerle. Eso nos facilitó mucho el trabajo porque ya conocía como funcionaban las cosas en España y la barrera del idioma era menos sólida. Ahora, habla a la perfección", nos cuenta María. Al principio, se acercaba únicamente a niños más pequeños, cuando la relación para jugar es más 'física' y no se necesitan tanto las palabras. "Hoy tiene su grupo de amigos, y antes de que él venga, ya me están preguntando cuándo llega", añade.

Por lo demás, Moulud disfruta sus vacaciones como un niño más. Baja cada día a la piscina, que le encanta, juega al fútbol y es fan de Messi. Además, tiene las ideas claras: "yo quiero ser médico para ayudar a la gente e ir en ambulancias. Me da igual que haya que estudiar mucho y sea difícil". Para ello, cada día se prepara con María, hacen actividades de cálculo y lectura para compensar la diferencia del nivel educativo.

Para Azuba, fue algo diferente. "Vienen del mundo musulmán, así que para relacionarse con chicos ponía más reparo. Prefiere estar entre chicas", nos comenta María Jesús. En cambio, con la familia no hay problema. "Le encanta hacer de prima mayor. Se viste con los tacones, coge a mi sobrina y no paran de jugar". Daniela tiene 19 meses y, nada más llegar, comienza a llamar a Azuba. "Son inseparables".

María Jesús primero bajó a los campamentos. Allí se informó y fue donde decidió acoger a uno de los niños: "Antes tenía miedo. Me parecía muy duro tener a un niño aquí, darle de todo y que luego volviera al Sáhara, a una situación conflictiva. Pero vi que allí están con sus familias, y aunque les faltan cosas, son felices".

Los pequeños saharauis son concientes de que esto son solo unas vacaciones
Los pequeños saharauis no tienen problemas en volver. Al final del verano, echan de menos a sus familias y están deseando verles y, por supuesto, de llevarles muchos regalos. Al fin y al cabo, los niños son conscientes de que esto son solo unas vacaciones.

Sin embargo, los periodos de adaptación tienen momentos complicados. "El tema del lenguaje hizo que no entendiéramos qué quería o qué necesitaba Moulud. Se cogía algunos berrinches, sobre todo cuando no le comprábamos algo de lo que se encaprichaba. Veía muchas cosas que le llamaban la atención y las quería todas", nos cuenta María.

Pero todo eso (y más) se ve compensado por los recuerdos que dejan en casa. "Nos acordamos de él por sus palabras. A veces, utiliza las incorrectas y nos quedamos con ellas. Por ejemplo, una vez dijo 'vamos a dar un paseyo'. Ahora, en casa, siempre damos 'paseyos' y no paseos", recuerda entre risas.

En casa de María Jesús los recuerdos quedan ligados a las canciones de Amaral "A mí me encanta, me sé muchas canciones", dice Azuba. Tras contárnoslo, no duda en cantarnos su canción favorita. Aunque quiera ser maestra, puede que el Sáhara sea hogar de pequeñas estrellas.

A Moulud solo le queda un año más en el programa. A partir de los 12 años, no pueden volver. Pero la asociación 'Leganés con el Pueblo Saharaui', el año pasado, inició un programa nuevo. Las familias pueden acoger a los niños durante el curso académico para que estudiaran en España.

Cuando María se enteró, inició los trámites. "No sabía que iba a pasar después de que se fuera el último año. ¿Qué sería de su vida?. Le hemos cogido un cariño increíble y decidimos que lo íbamos a intentar. Fuimos a conocer a la familia, para proponerles la idea y les encantó. Ahora está en manos de la burocracia".

Ambas mujeres piden que los políticos reaccionen. "Allí viven en condiciones muy duras. No tienen nada, solo un pedregal. Viven de la ayuda humanitaria y ya empieza a escasear", nos cuenta María Jesús. "Hemos tenido políticos de todos los colores y partido. Yo creo que España es responsable y hay miles de personas que lo están pasando mal. Toca reaccionar", añade.

"Esta es la parte bonita de la historia. Pero hay que recordar que estos niños vienen por algo"
"Ahora la situación es peor aquí que hace unos años. Allí acabará siendo todavía peor. Ellos no quieren asentarse porque esas no son sus tierras. Por ejemplo, han roto canalizaciones de agua que han intentado instalar", comenta María.

"Esta es la parte bonita de la historia. Pero hay que recordar, que estos niños vienen por algo", concluye María Jesús, mientras mira como Azuba juega en los columpios.

Mientras tanto, pueden dejar de pensar en su vida en el Sáhara y disfrutar de la estancia aquí. "Acabo de marcar nueve goles", nos cuenta Moulud mientras viene de jugar un partido con amigos que acaba de hacer en el parque. Quizá el Barça sea otra de las opciones con las que Moulud sueña para el mañana. Eso sí, como lo hace en el Sáhara, siempre sin zapatos

El Mundo - 24/07/2012 - Noelia Suárez




"¿Qué hacemos hoy: toca piscina o fútbol? ¿Y qué me pongo? Algo guapo, ¡eh!". Empieza un día nuevo para Moulud en Leganés. Es uno de los 39 niños saharauis, del campamento de Tinduf, que pasan sus vacaciones con una familia del municipio.

María López y Mariano Bardera lo acogen por cuarto año consecutivo. "Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo. Tenía ganas de colaborar y participar. Conoces a una personita y creas un sentimiento único. El 'feeling' que tenemos con él es increíble".

El objetivo del programa es que los niños salgan del Sáhara en verano, huyendo de las altas temperaturas. Además, los pequeños, de entre 8 y 12 años, conocen otra forma de vida y viven unas auténticas vacaciones. Van a la playa, a la piscina e, incluso, pueden ver la nieve por primera vez.

"Conoces a una personita y creas un sentimiento único. El feeling que tenemos con él, es genial"
Pero no sólo se queda ahí. Los niños también vienen a revisiones médicas. Es el caso de Azuba, de 13 años. De pequeña, se quemó en el campamento en el que vive con su familia. Actualmente, va a revisiones dermatológicas, en Madrid, en las que evalúan la posibilidad de una operación estética. En los campamentos, la sanidad no cubre estas necesidades.

Pero eso será cuando crezca. Por ahora, es el quinto año que pasa con María Jesús Tamayo, que reconoce que Azuba es un torbellino y muy coqueta: "Se pasa todo el día bailando. Se pone los tacones, coge un bolso y se convierte en la protagonista. La alegría que nos da en casa no se puede describir. Merece la pena".

Moulud casi no tuvo periodo de adaptación. "Él estuvo con otra familia un año antes de conocerle. Eso nos facilitó mucho el trabajo porque ya conocía como funcionaban las cosas en España y la barrera del idioma era menos sólida. Ahora, habla a la perfección", nos cuenta María. Al principio, se acercaba únicamente a niños más pequeños, cuando la relación para jugar es más 'física' y no se necesitan tanto las palabras. "Hoy tiene su grupo de amigos, y antes de que él venga, ya me están preguntando cuándo llega", añade.

Por lo demás, Moulud disfruta sus vacaciones como un niño más. Baja cada día a la piscina, que le encanta, juega al fútbol y es fan de Messi. Además, tiene las ideas claras: "yo quiero ser médico para ayudar a la gente e ir en ambulancias. Me da igual que haya que estudiar mucho y sea difícil". Para ello, cada día se prepara con María, hacen actividades de cálculo y lectura para compensar la diferencia del nivel educativo.

Para Azuba, fue algo diferente. "Vienen del mundo musulmán, así que para relacionarse con chicos ponía más reparo. Prefiere estar entre chicas", nos comenta María Jesús. En cambio, con la familia no hay problema. "Le encanta hacer de prima mayor. Se viste con los tacones, coge a mi sobrina y no paran de jugar". Daniela tiene 19 meses y, nada más llegar, comienza a llamar a Azuba. "Son inseparables".

María Jesús primero bajó a los campamentos. Allí se informó y fue donde decidió acoger a uno de los niños: "Antes tenía miedo. Me parecía muy duro tener a un niño aquí, darle de todo y que luego volviera al Sáhara, a una situación conflictiva. Pero vi que allí están con sus familias, y aunque les faltan cosas, son felices".

Los pequeños saharauis son concientes de que esto son solo unas vacaciones
Los pequeños saharauis no tienen problemas en volver. Al final del verano, echan de menos a sus familias y están deseando verles y, por supuesto, de llevarles muchos regalos. Al fin y al cabo, los niños son conscientes de que esto son solo unas vacaciones.

Sin embargo, los periodos de adaptación tienen momentos complicados. "El tema del lenguaje hizo que no entendiéramos qué quería o qué necesitaba Moulud. Se cogía algunos berrinches, sobre todo cuando no le comprábamos algo de lo que se encaprichaba. Veía muchas cosas que le llamaban la atención y las quería todas", nos cuenta María.

Pero todo eso (y más) se ve compensado por los recuerdos que dejan en casa. "Nos acordamos de él por sus palabras. A veces, utiliza las incorrectas y nos quedamos con ellas. Por ejemplo, una vez dijo 'vamos a dar un paseyo'. Ahora, en casa, siempre damos 'paseyos' y no paseos", recuerda entre risas.

En casa de María Jesús los recuerdos quedan ligados a las canciones de Amaral "A mí me encanta, me sé muchas canciones", dice Azuba. Tras contárnoslo, no duda en cantarnos su canción favorita. Aunque quiera ser maestra, puede que el Sáhara sea hogar de pequeñas estrellas.

A Moulud solo le queda un año más en el programa. A partir de los 12 años, no pueden volver. Pero la asociación 'Leganés con el Pueblo Saharaui', el año pasado, inició un programa nuevo. Las familias pueden acoger a los niños durante el curso académico para que estudiaran en España.

Cuando María se enteró, inició los trámites. "No sabía que iba a pasar después de que se fuera el último año. ¿Qué sería de su vida?. Le hemos cogido un cariño increíble y decidimos que lo íbamos a intentar. Fuimos a conocer a la familia, para proponerles la idea y les encantó. Ahora está en manos de la burocracia".

Ambas mujeres piden que los políticos reaccionen. "Allí viven en condiciones muy duras. No tienen nada, solo un pedregal. Viven de la ayuda humanitaria y ya empieza a escasear", nos cuenta María Jesús. "Hemos tenido políticos de todos los colores y partido. Yo creo que España es responsable y hay miles de personas que lo están pasando mal. Toca reaccionar", añade.

"Esta es la parte bonita de la historia. Pero hay que recordar que estos niños vienen por algo"
"Ahora la situación es peor aquí que hace unos años. Allí acabará siendo todavía peor. Ellos no quieren asentarse porque esas no son sus tierras. Por ejemplo, han roto canalizaciones de agua que han intentado instalar", comenta María.

"Esta es la parte bonita de la historia. Pero hay que recordar, que estos niños vienen por algo", concluye María Jesús, mientras mira como Azuba juega en los columpios.

Mientras tanto, pueden dejar de pensar en su vida en el Sáhara y disfrutar de la estancia aquí. "Acabo de marcar nueve goles", nos cuenta Moulud mientras viene de jugar un partido con amigos que acaba de hacer en el parque. Quizá el Barça sea otra de las opciones con las que Moulud sueña para el mañana. Eso sí, como lo hace en el Sáhara, siempre sin zapatos
viernes, 20 de julio de 2012


Hoy es un día de plena alegría para todas las mujeres y los hombres que participamos en el movimiento solidario con el Sáhara Occidental, para todas las organizaciones de amistad y apoyo y todos los que hemos mantenido la esperanza, en un mundo mejor entre tantas y tantas señales de desespero. Nuestra ilusión, mantenida con fuerza a lo largo de muchos meses de cautiverio, se ha visto recompensada y nuestras compañeras y compañero Ainhoa Fernández, Enric Gonyalons y Rosella Urru han podido volver a respirar la libertad y a vivir el reencuentro con sus familias y amigos. Su esfuerzo solidario y la energía que han sabido transmitirnos en su desgracia han posibilitado que reforcemos nuestra convicción en la necesidad de que las tareas en las que ellos y otros más estábamos empeñados y que seguimos desarrollando sin descanso, día a día. 



Una satisfacción compartida por todo el pueblo saharaui que, en los campamentos de población refugiada, en las tierras del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, o en cualquier rincón del mundo siente que, al menos por un instante, la historia les ha hecho justicia, consiguiendo la liberación de quienes no se esforzaban sino en ayudarlos y favorecer su propia liberación. Y que los hace vivir estos momentos como una gran fiesta.

Desde CEAS-Sáhara querríamos transmitir un saludo emocionado a sus familias, con las que hemos compartido la inquietud de la espera, reconociendo públicamente en ellas, símbolo del  constante apoyo sin el que nuestra voluntad y nuestro esfuerzo solidario acabarían por resentirse. Y agradecer la gestión y los esfuerzos de cuantos han podido contribuir a facilitar este ansiado regreso. Queremos también aprovechar la oportunidad para mostrar nuestra solidaridad con las familias y allegados de Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, cooperantes que permanecen secuestradas en el cuerno de África y cuya liberación exigimos con la misma preocupación y firmeza.

Del mismo modo, esta liberación no puede hacernos olvidar que su secuestro y cautiverio es el resultado no deseado de una violencia aún mayor: la que en su día se perpetró contra todo el pueblo saharaui, hace treinta y siete años, y que ha supuesto su fragmentación social y la ruptura de sus familias por tan largo período. Una situación de abandono mantenida hasta hoy, por la apatía y la desmemoria de la comunidad internacional. Y que nos hace seguir reclamando, más si cabe, sus derechos y que se mantengan las ayudas de cooperación necesarias para asegurar su supervivencia y su salud. Nuestra crisis no puede hacernos olvidar las dificultades y el dolor de este pueblo al que la historia ha acercado a nosotros hasta hermanarlo.

Que esta liberación sea el primer paso y el símbolo de la libertad que, más pronto que tarde, le espera a un pueblo que hoy, secas sus lágrimas, sonríe y confía en un futuro en el que la fortuna les permita poder mostrar hacia los demás el apoyo y la solidaridad que se les ha prestado.

Que el sufrimiento durante tantos meses de Ainhoa, Enric y Rosella, y de tantos años del pueblo saharaui, no caiga en saco roto.  

José Taboada Valdés
Presidente de CEAS-Sáhara



Hoy es un día de plena alegría para todas las mujeres y los hombres que participamos en el movimiento solidario con el Sáhara Occidental, para todas las organizaciones de amistad y apoyo y todos los que hemos mantenido la esperanza, en un mundo mejor entre tantas y tantas señales de desespero. Nuestra ilusión, mantenida con fuerza a lo largo de muchos meses de cautiverio, se ha visto recompensada y nuestras compañeras y compañero Ainhoa Fernández, Enric Gonyalons y Rosella Urru han podido volver a respirar la libertad y a vivir el reencuentro con sus familias y amigos. Su esfuerzo solidario y la energía que han sabido transmitirnos en su desgracia han posibilitado que reforcemos nuestra convicción en la necesidad de que las tareas en las que ellos y otros más estábamos empeñados y que seguimos desarrollando sin descanso, día a día. 



Una satisfacción compartida por todo el pueblo saharaui que, en los campamentos de población refugiada, en las tierras del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, o en cualquier rincón del mundo siente que, al menos por un instante, la historia les ha hecho justicia, consiguiendo la liberación de quienes no se esforzaban sino en ayudarlos y favorecer su propia liberación. Y que los hace vivir estos momentos como una gran fiesta.

Desde CEAS-Sáhara querríamos transmitir un saludo emocionado a sus familias, con las que hemos compartido la inquietud de la espera, reconociendo públicamente en ellas, símbolo del  constante apoyo sin el que nuestra voluntad y nuestro esfuerzo solidario acabarían por resentirse. Y agradecer la gestión y los esfuerzos de cuantos han podido contribuir a facilitar este ansiado regreso. Queremos también aprovechar la oportunidad para mostrar nuestra solidaridad con las familias y allegados de Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, cooperantes que permanecen secuestradas en el cuerno de África y cuya liberación exigimos con la misma preocupación y firmeza.

Del mismo modo, esta liberación no puede hacernos olvidar que su secuestro y cautiverio es el resultado no deseado de una violencia aún mayor: la que en su día se perpetró contra todo el pueblo saharaui, hace treinta y siete años, y que ha supuesto su fragmentación social y la ruptura de sus familias por tan largo período. Una situación de abandono mantenida hasta hoy, por la apatía y la desmemoria de la comunidad internacional. Y que nos hace seguir reclamando, más si cabe, sus derechos y que se mantengan las ayudas de cooperación necesarias para asegurar su supervivencia y su salud. Nuestra crisis no puede hacernos olvidar las dificultades y el dolor de este pueblo al que la historia ha acercado a nosotros hasta hermanarlo.

Que esta liberación sea el primer paso y el símbolo de la libertad que, más pronto que tarde, le espera a un pueblo que hoy, secas sus lágrimas, sonríe y confía en un futuro en el que la fortuna les permita poder mostrar hacia los demás el apoyo y la solidaridad que se les ha prestado.

Que el sufrimiento durante tantos meses de Ainhoa, Enric y Rosella, y de tantos años del pueblo saharaui, no caiga en saco roto.  

José Taboada Valdés
Presidente de CEAS-Sáhara

domingo, 15 de julio de 2012
Ana María Uría - La Nueva España - 13/07/2012


«Llamé a la asociación y necesitaban familias sí o sí, así que decidí tirarme a la piscina», comenta Celia Martínez. Ella es una de las ovetenses que acogerá durante los meses de julio y agosto a un niño saharaui, durante sus vacaciones de verano. Ayer las cincuenta familias de Oviedo que colaboran en el programa «Vacaciones en paz» se reunieron en el Palacio de los Niños. La Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui gestiona desde hace diecisiete años esta iniciativa solidaria, en colaboración con diversas entidades públicas y las familias de acogida. 


Las personas que ofrecen su casa y su cariño a estos niños, según Alberto Suárez, el vicepresidente de la asociación, es «gente normal, no pudiente» y a pesar de que las ayudas recibidas siguen siendo numerosas, este año han registrado importantes recortes y la supervivencia del programa peligra. La organización se plantea si podrá continuar con él adelante en próximos años.

La concejala de Cooperación, Silvia Junco, recibió ayer a familias y niños. Junco destacó que, pese a la situación de crisis económica, «el número de familias que se han unido a esta iniciativa solidaria se mantiene con respecto al año pasado». 

Abdelfatán, uno de los pequeños participantes en estas vacaciones, cumple 10 años este domingo, y según su madre de acogida, Ángeles Lazcano, «lloró el primer día, pero ya no volvió a hacerlo más». Es la primera vez que la familia participa en el programa y dice que hay que hacerlo por solidaridad, «porque si todos nos lavamos las manos?». La mujer explica que durante estos dos meses, Abdelfatán va a llevar «la vida normal que se hace en mi casa, piscina, parque, salir a hacer la compra?». 

Otros como Lucía Zapico, madre de acogida de Habib, procedente de Tinduf, afirma que «le encanta la piscina, y vamos a enseñarle a nadar». «Además, haremos con él la Senda del Oso, y hoy ha recogido frutas del bosque en El Malaín, en Villaviciosa», añadió.
Ana María Uría - La Nueva España - 13/07/2012


«Llamé a la asociación y necesitaban familias sí o sí, así que decidí tirarme a la piscina», comenta Celia Martínez. Ella es una de las ovetenses que acogerá durante los meses de julio y agosto a un niño saharaui, durante sus vacaciones de verano. Ayer las cincuenta familias de Oviedo que colaboran en el programa «Vacaciones en paz» se reunieron en el Palacio de los Niños. La Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui gestiona desde hace diecisiete años esta iniciativa solidaria, en colaboración con diversas entidades públicas y las familias de acogida. 


Las personas que ofrecen su casa y su cariño a estos niños, según Alberto Suárez, el vicepresidente de la asociación, es «gente normal, no pudiente» y a pesar de que las ayudas recibidas siguen siendo numerosas, este año han registrado importantes recortes y la supervivencia del programa peligra. La organización se plantea si podrá continuar con él adelante en próximos años.

La concejala de Cooperación, Silvia Junco, recibió ayer a familias y niños. Junco destacó que, pese a la situación de crisis económica, «el número de familias que se han unido a esta iniciativa solidaria se mantiene con respecto al año pasado». 

Abdelfatán, uno de los pequeños participantes en estas vacaciones, cumple 10 años este domingo, y según su madre de acogida, Ángeles Lazcano, «lloró el primer día, pero ya no volvió a hacerlo más». Es la primera vez que la familia participa en el programa y dice que hay que hacerlo por solidaridad, «porque si todos nos lavamos las manos?». La mujer explica que durante estos dos meses, Abdelfatán va a llevar «la vida normal que se hace en mi casa, piscina, parque, salir a hacer la compra?». 

Otros como Lucía Zapico, madre de acogida de Habib, procedente de Tinduf, afirma que «le encanta la piscina, y vamos a enseñarle a nadar». «Además, haremos con él la Senda del Oso, y hoy ha recogido frutas del bosque en El Malaín, en Villaviciosa», añadió.
sábado, 7 de julio de 2012
TPA 07/07/2012


Esta mañana ha llegado a Asturias el segundo grupo de niños saharauis que pasarán el verano en la región. 
Son más de 300 los niños que este año participarán en este programa coordinado por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharahui. 
 
El encuentro con las familias de acogida ha vuelto a tener lugar en Avilés. Para algunos es su primera visita a Asturias mientras que otros ya están acostumbrados a pasar en nuestra tierra sus vacaciones de verano. 
 
Mucha emoción también en las familias de acogida que han recibido con mucho cariño a todos los niños que retornarán a su tierra a principios del mes de septiembre.
TPA 07/07/2012


Esta mañana ha llegado a Asturias el segundo grupo de niños saharauis que pasarán el verano en la región. 
Son más de 300 los niños que este año participarán en este programa coordinado por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharahui. 
 
El encuentro con las familias de acogida ha vuelto a tener lugar en Avilés. Para algunos es su primera visita a Asturias mientras que otros ya están acostumbrados a pasar en nuestra tierra sus vacaciones de verano. 
 
Mucha emoción también en las familias de acogida que han recibido con mucho cariño a todos los niños que retornarán a su tierra a principios del mes de septiembre.
TPA - 6/7/2012


La alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, ha recibido hoy a los primeros 158 primeros niños saharauis que participan en el programa de acogida solidaria Vacaciones en Paz para pasar el verano en familias de acogida y a los que mañana se sumarán otros 150 más.
Varela se ha mostrado satisfecha porque hay 308 familias asturianas "que van a acoger a estos niños que viven en el desierto del Sahara en condiciones muy duras y les van a proporcionar todo su cariño".
Los niños han llegado al Aeropuerto de Asturias agotados por las horas de viaje y han sido trasladados al Centro Sociocultural de Los Canapés, de Avilés, donde se les ha servido un desayuno y luego han sido recibidos por la primera autoridad local.
El acto es aprovechado por las familias de acogida para hacerse cargo ya de los chavales que tienen asignados para llevarlos a su casa.
Varela ha destacado que, pese a la situación de crisis económica, el número de familias que se han sumado a esta iniciativa solidaria sigue siendo el mismo "y eso da mucho valor a lo que somos los asturianos".
Los 308 niños proceden de los campamentos de Tinduf, en Argelia, y su estancia se prolongará durante dos meses, hasta los días 5 y 6 de septiembre, para evitar temperaturas extremadamente elevadas que sufren los refugiados en las jaimas en las que viven en mitad del desierto argelino.
Los niños acogidos en familias participarán en los Talleres Infantiles de Avilés organizados por el Ayuntamiento.
Este programa se lleva a cabo desde hace años por la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, en colaboración con diversas entidades públicas y familias asturianas que acogen a estos niños durante dos meses de verano.
TPA - 6/7/2012


La alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, ha recibido hoy a los primeros 158 primeros niños saharauis que participan en el programa de acogida solidaria Vacaciones en Paz para pasar el verano en familias de acogida y a los que mañana se sumarán otros 150 más.
Varela se ha mostrado satisfecha porque hay 308 familias asturianas "que van a acoger a estos niños que viven en el desierto del Sahara en condiciones muy duras y les van a proporcionar todo su cariño".
Los niños han llegado al Aeropuerto de Asturias agotados por las horas de viaje y han sido trasladados al Centro Sociocultural de Los Canapés, de Avilés, donde se les ha servido un desayuno y luego han sido recibidos por la primera autoridad local.
El acto es aprovechado por las familias de acogida para hacerse cargo ya de los chavales que tienen asignados para llevarlos a su casa.
Varela ha destacado que, pese a la situación de crisis económica, el número de familias que se han sumado a esta iniciativa solidaria sigue siendo el mismo "y eso da mucho valor a lo que somos los asturianos".
Los 308 niños proceden de los campamentos de Tinduf, en Argelia, y su estancia se prolongará durante dos meses, hasta los días 5 y 6 de septiembre, para evitar temperaturas extremadamente elevadas que sufren los refugiados en las jaimas en las que viven en mitad del desierto argelino.
Los niños acogidos en familias participarán en los Talleres Infantiles de Avilés organizados por el Ayuntamiento.
Este programa se lleva a cabo desde hace años por la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, en colaboración con diversas entidades públicas y familias asturianas que acogen a estos niños durante dos meses de verano.
El Comercio - 07/07/2012 - Álvaro Martínez 

«Brahim es el que mejor nada de toda la playa». Ese el alegato con el que Elvira, natural de Cudillero, expresa de qué manera exprime su 'hijo' el verano. Brahim es uno de los 308 niños de entre 7 y 12 años que inundarán de júbilo algunos hogares del Principado durante los meses de julio y agosto. Los chicos llegan entre ayer y hoy al Aeropuerto de Asturias en dos tandas: el primer vuelo, ocupado por 158 de ellos, llegó en la mañana de ayer, mientras que los 150 restantes lo hacen esta misma mañana.



La iniciativa es mérito de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, en el marco de su proyecto 'Vacaciones en Paz'. Esta idea cuenta con la contribución económica de varios ayuntamientos asturianos, la Axencia Asturiana de Cooperación y la Junta General del Principado de Asturias, que son quienes subvencionan el viaje.

Sin embargo, el resto del mantenimiento corre a cargo de los 'padres' de acogida. «La manutención de los chicos corre a cargo de la familia de acogida. Nosotros simplemente proporcionamos garantía de asistencia en caso de que surja una incidencia con alguno de los niños», afirma una responsable de la organización.

Elvira aguarda junto a su hija Alejandra, mientras su nieto Álex, de 9 años, revolotea por los aledaños del polideportivo de Los Canapés. Al ser entrevistadas, lo primero que sorprende es que sea Elvira quien adopta el rol de madre de acogida. «Este chico es más espabilado que nadie», apostilla ante la llegada a sus brazos de Brahim. El niño, también de 9 años, tiene una intensa mirada, que confirma la descripción proporcionada por la mujer.

Con una permanente sonrisa, y con llamativa parsimonia, Brahim se encuentra, por tercer año consecutivo, con su otra familia. La complicidad es evidente, y es que los 4 meses de convivencia ya vividos en Asturias crean una gran conexión afectiva.

«Durante el verano jugamos mucho al fútbol. Brahim se lleva muy bien con todos mis amigos», afirma el nieto de Elvira. Esa profunda inmersión de Brahim en la rutina de Asturias ha dado como fruto una fluidez en el manejo del castellano sorprendente para la edad del chaval.

Mientras tanto, voluntarios de la plataforma 'Vacaciones en paz' ataviados con camisetas azules, velan por mantener orden en el complejo. Un año entero sin verse las caras da para mucho, y eso se palpa en la inquietud de familias y niños.

María de la Sierra es avilesina, y forma parte de esta plataforma, que lleva dando cobijo a niños saharauis en Asturias desde 1995. «Me involucré en esto hace 13 años, cuando me decidí a acoger a uno de los chicos. Ahora tiene 22 años, y nos ponemos en contacto con frecuencia», explica.

Años más tarde, y fruto del entusiasmo que impera en estos ambientes, María creyó oportuno involucrarse más aún. Fue entonces cuando se introdujo en la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, actividad que explica su presencia en el lugar.

«Es el cuarto año que acojo a la misma chiquilla en mi casa», aclara María. El enriquecimiento que supone para uno observar la gratitud con la que los chicos responden a los cuidados de las familias parece crear una verdadera adicción.

La labor de los gestores de esta iniciativa es digna de alabar. La mencionada asociación inició su impenitente tarea a mediados de la década de los ochenta, prestando todos los recursos posibles a una región tan desfavorecida. Comenzaron a trabajar con numerosas labores de ayuda humanitaria, y en 1995 se embarcaron en la iniciativa 'Vacaciones en Paz' que engloba todas las tareas de acogida de niños del Sáhara.

Con una admirable respuesta por parte de la población asturiana desde el primer año, la cifra de niños recibidos en la campaña de este verano supera los 300. «Se reparten por todos los concejos del Principado», según afirma María José Fernández Díaz, coordinadora de 'Vacaciones en Paz' en la zona de Asturias desde 2002.

Como la mayoría de los voluntarios, María José, natural de Avilés, se enroló en esto como madre de acogida de uno de los muchachos, participación que compaginó, durante un par de años, con la de su actual cargo de coordinadora.

La mayoría de familias aclara que la relación no se limita al período de dos meses de convivencia. «Durante todo el año, mantenemos la comunicación con ellos por vía telefónica. Ellos nos hacen una llamada perdida y nosotros les llamamos. Hablamos largo y tendido, y cuando vuelven en verano, la confianza permanece intacta», sentencia uno de los 'padres' presentes ayer en Los Canapés.

Los recursos en su país de origen son bastante precarios. «Tenemos habilitado un depósito de teléfonos móviles y cargadores, que son enviados al Sáhara». De esta manera, es posible mantener el contacto con los chicos durante el año regular.

Además de para el ocio y la diversión, la estancia en Asturias es el pretexto ideal para verificar el adecuado estado físico y mental de los niños. Los más pequeños, cuando vienen por primera vez, presentan siempre alguna clase de anomalía en la vista, normalmente conjuntivitis. «Eso se arregla el primer año, ya que es una afección muy leve», declara una de las madres de acogida.

Aparte de los siempre presentes problemas en la vista, causados por el constante azote de las corrientes de arena que caracterizan a aquella región, es siempre preciso que los niños sean debidamente vacunados, y que un especialista revise su salud dental.

La colaboración es inmejorable en este sentido. Son varios los profesionales que prestan a velar porque el estado de salud de los críos sea el óptimo. Además, se pueden beneficiar de la atención de la Seguridad Social.

En cuanto a la integración de los chicos en el ambiente de la provincia, la unanimidad con la que las familias responden es abrumadora. «Le tratamos como a un hijo biológico. Mientras está aquí, seguimos con los mismos hábitos que durante el resto del año», alega un matrimonio de las cuencas mineras. Es el quinto año que apuestan por esta iniciativa, y también la quinta ocasión consecutiva en la que acogen al mismo chico. La ansiedad del padre salta la vista, y es que aún no les han entregado a su 'hijo'. «Cuándo marchan, los que sufrimos más somos los 'padres'», responden a la hora de describir el momento de la despedida. Esto es un ejemplo del grado de cariño que llegan a recibir los chicos por parte de las familias que les hacen sentir como en casa durante estos dos meses.
Los niños que corretean por las inmediaciones del recinto son la viva imagen de la felicidad. La energía con la que aterrizan en el Aeropuerto de Asturias es el preludio de lo que a todas luces será un verano inolvidable. Sólo unos pocos, los que son separados de sus hermanos biológicos al llegar a Los Canapés, muestran un rostro repleto de lágrimas. Algunos de los niños, a pesar de pertenecer a la misma familia, pueden vivir bajo un diferente techo durante estos dos meses. Pese a todo, estos sollozos son un sentimiento completamente transitorio, ya que será superado por el júbilo que provoca el mimo y el cuidado con el que serán tratados.

En el polideportivo, las familias presentes se emocionan al profundizar en la gratitud con la que los muchachos responden a la atención que reciben. Esa manifestación de agradecimiento es la compensación más valiosa que pueden recibir las familias a cambio del desembolso en el que incurren durante este tiempo.
Brahim y Alejandro se alejan del polideportivo , sin sembrar ni una duda de que la suya es ya una sólida amistad. Ahora es momento de reemprender ese partido de fútbol eterno que para ellos simboliza el verano asturiano.
El Comercio - 07/07/2012 - Álvaro Martínez 

«Brahim es el que mejor nada de toda la playa». Ese el alegato con el que Elvira, natural de Cudillero, expresa de qué manera exprime su 'hijo' el verano. Brahim es uno de los 308 niños de entre 7 y 12 años que inundarán de júbilo algunos hogares del Principado durante los meses de julio y agosto. Los chicos llegan entre ayer y hoy al Aeropuerto de Asturias en dos tandas: el primer vuelo, ocupado por 158 de ellos, llegó en la mañana de ayer, mientras que los 150 restantes lo hacen esta misma mañana.



La iniciativa es mérito de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui, en el marco de su proyecto 'Vacaciones en Paz'. Esta idea cuenta con la contribución económica de varios ayuntamientos asturianos, la Axencia Asturiana de Cooperación y la Junta General del Principado de Asturias, que son quienes subvencionan el viaje.

Sin embargo, el resto del mantenimiento corre a cargo de los 'padres' de acogida. «La manutención de los chicos corre a cargo de la familia de acogida. Nosotros simplemente proporcionamos garantía de asistencia en caso de que surja una incidencia con alguno de los niños», afirma una responsable de la organización.

Elvira aguarda junto a su hija Alejandra, mientras su nieto Álex, de 9 años, revolotea por los aledaños del polideportivo de Los Canapés. Al ser entrevistadas, lo primero que sorprende es que sea Elvira quien adopta el rol de madre de acogida. «Este chico es más espabilado que nadie», apostilla ante la llegada a sus brazos de Brahim. El niño, también de 9 años, tiene una intensa mirada, que confirma la descripción proporcionada por la mujer.

Con una permanente sonrisa, y con llamativa parsimonia, Brahim se encuentra, por tercer año consecutivo, con su otra familia. La complicidad es evidente, y es que los 4 meses de convivencia ya vividos en Asturias crean una gran conexión afectiva.

«Durante el verano jugamos mucho al fútbol. Brahim se lleva muy bien con todos mis amigos», afirma el nieto de Elvira. Esa profunda inmersión de Brahim en la rutina de Asturias ha dado como fruto una fluidez en el manejo del castellano sorprendente para la edad del chaval.

Mientras tanto, voluntarios de la plataforma 'Vacaciones en paz' ataviados con camisetas azules, velan por mantener orden en el complejo. Un año entero sin verse las caras da para mucho, y eso se palpa en la inquietud de familias y niños.

María de la Sierra es avilesina, y forma parte de esta plataforma, que lleva dando cobijo a niños saharauis en Asturias desde 1995. «Me involucré en esto hace 13 años, cuando me decidí a acoger a uno de los chicos. Ahora tiene 22 años, y nos ponemos en contacto con frecuencia», explica.

Años más tarde, y fruto del entusiasmo que impera en estos ambientes, María creyó oportuno involucrarse más aún. Fue entonces cuando se introdujo en la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, actividad que explica su presencia en el lugar.

«Es el cuarto año que acojo a la misma chiquilla en mi casa», aclara María. El enriquecimiento que supone para uno observar la gratitud con la que los chicos responden a los cuidados de las familias parece crear una verdadera adicción.

La labor de los gestores de esta iniciativa es digna de alabar. La mencionada asociación inició su impenitente tarea a mediados de la década de los ochenta, prestando todos los recursos posibles a una región tan desfavorecida. Comenzaron a trabajar con numerosas labores de ayuda humanitaria, y en 1995 se embarcaron en la iniciativa 'Vacaciones en Paz' que engloba todas las tareas de acogida de niños del Sáhara.

Con una admirable respuesta por parte de la población asturiana desde el primer año, la cifra de niños recibidos en la campaña de este verano supera los 300. «Se reparten por todos los concejos del Principado», según afirma María José Fernández Díaz, coordinadora de 'Vacaciones en Paz' en la zona de Asturias desde 2002.

Como la mayoría de los voluntarios, María José, natural de Avilés, se enroló en esto como madre de acogida de uno de los muchachos, participación que compaginó, durante un par de años, con la de su actual cargo de coordinadora.

La mayoría de familias aclara que la relación no se limita al período de dos meses de convivencia. «Durante todo el año, mantenemos la comunicación con ellos por vía telefónica. Ellos nos hacen una llamada perdida y nosotros les llamamos. Hablamos largo y tendido, y cuando vuelven en verano, la confianza permanece intacta», sentencia uno de los 'padres' presentes ayer en Los Canapés.

Los recursos en su país de origen son bastante precarios. «Tenemos habilitado un depósito de teléfonos móviles y cargadores, que son enviados al Sáhara». De esta manera, es posible mantener el contacto con los chicos durante el año regular.

Además de para el ocio y la diversión, la estancia en Asturias es el pretexto ideal para verificar el adecuado estado físico y mental de los niños. Los más pequeños, cuando vienen por primera vez, presentan siempre alguna clase de anomalía en la vista, normalmente conjuntivitis. «Eso se arregla el primer año, ya que es una afección muy leve», declara una de las madres de acogida.

Aparte de los siempre presentes problemas en la vista, causados por el constante azote de las corrientes de arena que caracterizan a aquella región, es siempre preciso que los niños sean debidamente vacunados, y que un especialista revise su salud dental.

La colaboración es inmejorable en este sentido. Son varios los profesionales que prestan a velar porque el estado de salud de los críos sea el óptimo. Además, se pueden beneficiar de la atención de la Seguridad Social.

En cuanto a la integración de los chicos en el ambiente de la provincia, la unanimidad con la que las familias responden es abrumadora. «Le tratamos como a un hijo biológico. Mientras está aquí, seguimos con los mismos hábitos que durante el resto del año», alega un matrimonio de las cuencas mineras. Es el quinto año que apuestan por esta iniciativa, y también la quinta ocasión consecutiva en la que acogen al mismo chico. La ansiedad del padre salta la vista, y es que aún no les han entregado a su 'hijo'. «Cuándo marchan, los que sufrimos más somos los 'padres'», responden a la hora de describir el momento de la despedida. Esto es un ejemplo del grado de cariño que llegan a recibir los chicos por parte de las familias que les hacen sentir como en casa durante estos dos meses.
Los niños que corretean por las inmediaciones del recinto son la viva imagen de la felicidad. La energía con la que aterrizan en el Aeropuerto de Asturias es el preludio de lo que a todas luces será un verano inolvidable. Sólo unos pocos, los que son separados de sus hermanos biológicos al llegar a Los Canapés, muestran un rostro repleto de lágrimas. Algunos de los niños, a pesar de pertenecer a la misma familia, pueden vivir bajo un diferente techo durante estos dos meses. Pese a todo, estos sollozos son un sentimiento completamente transitorio, ya que será superado por el júbilo que provoca el mimo y el cuidado con el que serán tratados.

En el polideportivo, las familias presentes se emocionan al profundizar en la gratitud con la que los muchachos responden a la atención que reciben. Esa manifestación de agradecimiento es la compensación más valiosa que pueden recibir las familias a cambio del desembolso en el que incurren durante este tiempo.
Brahim y Alejandro se alejan del polideportivo , sin sembrar ni una duda de que la suya es ya una sólida amistad. Ahora es momento de reemprender ese partido de fútbol eterno que para ellos simboliza el verano asturiano.

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