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domingo, 18 de noviembre de 2012

EDUARDO MURIEL Salé (Marruecos) - Público -17/11/2012

Dos años después del desmantelamiento del campamento de protesta, 24 activistas permanecen en prisión cerca de Rabat


"No voy a volver a El Aiún hasta que lo haga con mi hijo". Éste fue el juramento que pronunció cuando llegó a Salé, hace ya un año y medio, la madre del activista saharaui Ahmed Mjayad, preso tras el desmantelamiento de Gdeim Izik. Su hijo llevaba seis meses encarcelado, pero su familia no sabía de su paradero. Ahmed había sido detenido en el Sáhara ocupado y puesto en régimen de incomunicación.

Ella ha cumplido su promesa en parte: nunca volverá a El Aiún, ya que murió el pasado junio, al no recibir tratamiento médico para una enfermedad grave que padecía. Su hermana, Mbarka Mjayad, lo recuerda sin poder reprimir el llanto. "A mi hermano lo atraparon porque era muy activo en la lucha por la autodeterminación, y siempre había en su casa activistas españoles y europeos solidarios", cuenta.

Tras su detención, la familia no supo del paradero de Ahmed hasta seis meses después. "Vinimos a Salé porque vimos que más familias saharauis estaban acercándose aquí", explica Mjayad. A su lado, una decena de mujeres —madres, primas, hijas, hermanas de los presos—, comparten espacio en un pequeño apartamento a pocas calles de distancia de la cárcel de Salé. Una de ellas prepara té saharaui mientras otra esparce incienso por el piso. El resto, sentadas sobre los cojines que cubren todo el suelo, se escuchan las unas a las otras, se dan ánimos y buscan la manera de ayudar a sus familiares.

Han pasado dos años desde que la policía marroquí arrasara las 6.500 tiendas de campaña que formaban el campamento de Gdeim Izik. Este hecho, que estudiosos como Noam Chomsky consideran el verdadero inicio de la Primavera Árabe, sirvió para que los saharauis mostraran de forma pacífica su descontento con la situación económica y, sobre todo, su reivindicación principal: el derecho a la autodeterminación del Sáhara Occidental.


Sin embargo, la policía marroquí usó el lenguaje de la fuerza. Las semanas siguientes, se desencadenaron detenciones selectivas y arbitrarias. Decenas de activistas fueron sorprendidos en plena noche en sus casas y detenidos sin dar información alguna a las familias. Dos años después, 24 presos políticos continúan en la prisión de Salé, junto a Rabat, a la espera de un juicio militar que no deja de retrasarse.

Junto a Mbarka, sobre los cojines dispuestos en el suelo por toda la sala, Mainmnin Laaroussi, madre de otro preso, explica que organizaron el campamento de Gdeim Izik porque necesitaban expresar la indignación acumulada. "Salimos al desierto para reclamar nuestros derechos, ya que no tenemos trabajo, ni nuestros hijos, y además queremos la autodeterminación", asegura.

"España tiene la culpa, era nuestro gobierno, así que es responsable de habernos abandonado; ahora nuestros hijos están siendo torturados y estamos sufriendo mucho, por eso pedimos al resto de países que nos protejan", lamenta. "Tenemos recursos naturales, como el fosfato o la pesca, y queremos participar de los beneficios que nos da nuestra tierra".

El activista por los derechos humanos Dafi Daich fue detenido a medianoche a mediados de diciembre de 2010. En Salé, fue víctima de maltrato y duras torturas los primeros días. Como en el resto de casos, su familia no sabía dónde estaba hasta que llegaron noticias, seis meses después, de que se encontraba en una cárcel cerca de Rabat.

Elkouria Daich, su hermana, cuenta las duras condiciones en las que se encuentra. "En la cárcel sufre tortura, los trabajadores de la prisión le maltratan, le roban la comida, y cada vez que vamos a verle nos dicen que estamos visitando a un criminal", explica. Las visitas son de cinco minutos.

Dafi, igual que otros compañeros saharauis, se ha puesto en varias ocasiones en huelga de hambre para pedir que se realice un juicio. Una lucha que es respaldada desde fuera, ya que las familias han hecho varias manifestaciones para que la comparecencia ante el tribunal militar no se retrase más.

"Ahora, a mi hermano le duelen los ojos y la cabeza debido a la tortura a la que ha sido sometido, pero no tiene asistencia médica", lamenta Elkouria. "Envié una carta a la dirección del centro reclamando un médico, pero me respondieron que sólo le será concedido cuando llegue el juicio".

Pese a todo el sufrimiento y las miserias diarias, estas mujeres no pierden el objetivo de su lucha: la autodeterminación del pueblo saharaui. "Seguimos luchando por nuestros presos políticos, por el dolor que pasamos todos los días, y por la libertad de nuestro pueblo", zanja Elkouria.

domingo, 11 de noviembre de 2012

PATRICIA CAMPELO - Público - 10/11/2012

Una marcha en Madrid exige el fin de de las constantes trabas que pone Exteriores para viajar a los campamentos de refugiados. "Que deje de crear alarmismo", dicen al ministro.


Con el impulso que ha dado la visita del representante personal del secretario general de la ONU para el Sáhara, Christopher Ross, a las ciudades ocupadas y a los campamentos de refugiados, miles de personas se han manifestado hoy en Madrid en solidaridad con el pueblo saharaui.

Después de 38 años de conflicto, el encuentro de Ross con saharauis que viven a ambos lados del muro minado levantado por Marruecos para separar el Sáhara ha supuesto un paso esperanzador. "Es la primera visita que hace el delegado de la ONU a los territorios ocupados después de que Marruecos le retirara su confianza", explica a pie de manifestación Brahim Gali, representante de los jóvenes saharauis (UJSARIO) en Europa.

Este factor, junto con el descontento provocado por los últimos acontecimientos -como la expulsión de 18 activistas españoles que trataron de llegar a El Aaiún esta semana- , ha sido clave para explicar la masiva participación. Así opina también José Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones de solidaridad con el Sáhara (CEAS). "La solidaridad va en aumento, al igual que la impaciencia; la visita de Ross es un paso esperanzador y demuestra que la ONU se impone y Marruecos lo ha podido vetar". Y, ¿cuál es el mensaje que le llevan al ministro Margallo?: "Vamos a decirle que no vamos a abandonar a los saharauis, que no sean utilizados como moneda de cambio y se reconozca que son parte de nuestra historia". "También, que no puede crear alarma social", añade Taboada en referencia a la alerta del ministerio de Exteriores que puso en duda la seguridad en los campamentos de refugiados el pasado verano.

El mismo mensaje trae desde Valdepeñas Carmen Arraque, miembro de la asociación local Hausa, y madre de acogida de tres jóvenes saharauis. Carmen lleva más de 15 años viniendo a la manifestación que recuerda el traspaso de soberanía que hizo España del Sáhara a Marruecos y Mauritania, el 14 de noviembre de 1975, en virtud de unos acuerdos ilegales a efectos de la comunidad internacional. "He ido varias veces a los campamentos de refugiados y no tengo ningún miedo, me siento muy segura allí", confiesa. Con los jóvenes saharauis que pasaron los veranos en su casa de niños mantiene una relación constante, sigue apoyándoles y asegura que siempre les ha animado a que estudien "sin abandonar su causa".

Y que es muchos ven en los jóvenes saharauis la resolución de un conflicto enquistado desde hace casi cuatro décadas. "Sin el fervor revolucionario de la juventud, no hay esperanza", entona Brahim Gali a mitad del recorrido de la manifestación que termina frente al ministerio de Exteriores. "Como joven, sé que el futuro está en nuestras manos, y tenemos que seguir reivindicando lo que nos arrebataron hace 38 años". "Hace cinco días terminó una ronda de negociación, y se están dando pasos hacia adelante", asegura.

Los logros que identifica Gali tienen que ver con la educación, la cultura y el aspecto político y económico. Un ejemplo es el veto de la Unión Europea a renovar el acuerdo de pesca con Marruecos e impedir así que los barcos faenen en aguas del Sáhara, cuyo pueblo que no se beneficia de esa pesca.

Morir por falta de medicinas.

Gali es médico y trabaja en España, pero utiliza sus vacaciones para ejercer en los centros de atención sanitaria de los campamentos de refugiados. Además del caso de Ahmed Moulay, fallecido esta semana de cáncer sin cuidados paliativos, destaca otros casos de saharauis que están muriendo por falta de recursos farmacéuticos. "El año pasado falleció una niña de cuatro años porque no había antídoto contra la picadura que recibió de una serpiente", lamenta. "Faltan muchos recursos, como insulina para diabéticos o incluso leche para niños intolerantes a la lactosa".


Los motivos que han llevado al joven saharaui Jatri, nacido en los campamentos de refugiados, tienen que ver con la esperanza de alcanzar "un futuro mejor". Jatri hizo un curso de comunicación y trabajó en la Radio Nacional de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Rabuni, la capital administrativa del Sáhara refugiado. Lleva dos meses en España y es la primera vez que acude a la manifestación. Observa atónito el torrente de gente con banderas de su pueblo que sube por la calle Atocha hasta la sede de Exteriores.

"Esto le viene muy bien a la causa", augura. Tiene esperanzas incluso en el gobierno del PP. "Hasta ahora no han hecho nada, pero hay un nuevo equipo; vamos a ver".

Entre los más de 7.000 asistentes, según CEAS y las organizaciones convocantes, también se encontraba Lafkir Kaziza, el joven saharaui que inició una huelga de hambre el pasado verano frente a la embajada de Marruecos en Madrid. Kaziza pidió entonces libertad para los presos políticos saharauis y, aunque la iniciativa no logró su propósito y su salud quedó resentida, asegura que volvería a hacerlo. "Fue una denuncia pública por la libertad, y lo repetiré siempre que sea necesario", sentencia apostado tras una pancarta que sostiene con dificultad porque aún tiene el brazo afectado por una paliza que recibió de la policía de Marruecos. Ahora vive en Valladolid: "No podría volver a las ciudades ocupadas, allí mi vida corre riesgo".

A la histórica protesta que se realiza cada año en Madrid desde hace dos décadas llegan personas solidarias con el Sáhara procedentes de numerosas ciudades españolas. El itinerario, como en anteriores convocatorias, ha terminado frente al ministerio de Exteriores donde los actores Carlos Bardem y Rosa María Sardá han leído un manifiesto de apoyo al pueblo saharaui.

El delegado del Frente Polisario en España, Bucharaya Beyún, ha reclamado al Gobierno español que asuma su responsabilidad histórica. "España no estaba legitimada para entregar el Sáhara en 1975, por lo que sigue siendo la potencia administradora", ha recordado. Asimismo se ha referido a la expulsión de los 18 cooperantes españoles y ha señalado que "si hubieran sido ciudadanos franceses no habría pasado lo mismo". "No se puede contentar a Marruecos en detrimento del pueblo saharaui", ha sentenciado.

Por su parte, Taboada anunció que no van a cesar los viajes a los campamentos pese a la alerta de seguridad. "Vamos a seguir yendo a las jaimas con nuestras familias saharauis". Y le ha recordado al PP que cuando estaba en la oposición hablaba de los derechos de este pueblo "y al llegar al Gobierno parece que se les olvida".

Los aplausos más calurosos han ido para los cooperantes Enric Gonyalos y Ainhoa Fernández, secuestrados en Rabuni en octubre de 2011 y puestos en libertad tras nueve meses de cautiverio. "Ratificamos nuestro compromiso con el pueblo saharaui y anunciamos que muy pronto volveremos a los campamentos", ha señalado Gonyalos. El cooperante andaluz Pepe Oropesa, el único español que decidió permanecer en los campamentos este verano tras la repatriación de doce españoles, ha incidido en la seguridad asegurando que "más de uno hubiera hecho lo que yo".

Por último, la cantante saharaui Mariem Hassan ha puesto, con su música, las notas finales a la manifestación que ha reclamado un año más la autodeterminación del Sáhara.
viernes, 9 de noviembre de 2012

PÚBLICO Agadir / Madrid 07/11/2012

Un grupo de cinco activistas españoles, de los 18 que fueron expulsados de los territorios saharauis este martes, han ocupado de forma indefinida y simbólica el consulado español de la ciudad de Agadir, en Marruecos. Con esta acción los jóvenes pretender presionar al Gobierno de España para que atienda sus tres demandas: que se haga cargo de ellos y les lleve de vuelta con sus familas; que llame a consultas al embajador marroquí para pedirle explicaciones sobre los hechos y que emita una firme condena de España a la ocupación del Sahara Occidental, tal y como declaraba uno de los activistas en una entrevista con Público este miércoles.

Estos activistas fueron expulsados el martes de los territorios ocupados del Sáhara Occidental cuando trataban de llegar a El Aiún para ejercer de observadores internacionales durante las protestas previstas para los próximos días 8 y 9 de noviembre, segundo aniversario del desmantelamiento del campamento de protesta Gdeim Izik.

Además, las mismas fuentes han informado a Público de que la misma acción va a ser repetida en el consulado español de Rabat por parte de otros activistas pertenecientes a la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS) con las mismas exigencias que sus compañeros.

Con otras tres expulsiones llevadas a cabo este miércoles, en las últimas horas la Policía marroquí ha expulsado del territorio del Sáhara Occidental a un total de 21 ciudadanos españoles y cuatro noruegos, informa la agencia Efe.

Según relata a Efe Carmelo Ramírez, presidente de la Federación Estatal de Instituciones Solidarias con el Sáhara, que viaja junto a Josefa Milán, concejala del Ayuntamiento de Telde, y la periodista Laura Gallego, la Policía marroquí les obligó a abandonar El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, media hora después de llegar a la ciudad. Las autoridades marroquíes insistieron en el hecho de que "no están detenidos", pero no dieron ninguna razón que justifique su expulsión del territorio de la ex colonia española.

Ninguna fuente oficial marroquí ha querido hacer alusión a los hechos, pese a los requerimientos de los medios de comunicación.

Mañana se cumple el segundo aniversario del desmantelamiento del campamento de Gdaim Izik, que comenzó como un acto de protesta social y terminó como un acto de reivindicación independentista saharaui. Aquel suceso, que se saldó con 13 muertos (11 de ellos policías marroquíes), fue el más grave registrado durante décadas en el territorio saharaui.

Andrés Dueñas, miembro del Movimiento de Solidaridad Brigadista (MSB), es uno de los dieciocho activistas expulsados ayer de los territorios ocupados del Sáhara Occidental, cuando trataban de llegar a El Aaiún para ejercer de observadores internacionales durante las protestas previstas para los próximos días 8 y 9 de noviembre, segundo aniversario del desmantelamiento del campamento de protesta Gdeim Izik.



Dueñas, junto con otros cinco compañeros, continúa en Agadir bajo vigilancia de las fuerzas de seguridad marroquíes, donde ha respondido a las preguntas de Público.

¿Cómo fue vuestra expulsión?

Nuestro grupo, formado por tres personas, cogió el autobús el día 5 en desde Casablanca en dirección a El Aaiún. Una vez en los territorios ocupados, pasamos tres controles, el primero en Tantan, el segundo en Tarfaya y el ultimo en El Aaiún. Los dos primeros los atravesamos sin problema pero, en el último, a punto de entrar en El Aaiún nos volvieron a parar. Allí desde el autobús vimos a otro grupo de españoles, de los activistas de la Coordinadora Estatal de Apoyo al Sáhara (CEAS), que estaban siendo expulsados. Después subieron a por nosotros. Nos hicieron bajar, nos llevaron a una pequeña sala, nos quitaron las maletas e hicieron irse al autobús.

El motivo que nos dieron es que el gobernador de El Aaiún había ordenado que por motivos de seguridad no hubiera ningún extranjero. Nosotros nos negamos, les dijimos que íbamos a Dakhla, y que en todo caso nos lo dieran por escrito. Les pedimos que nos pusieran en contacto con las autoridades consulares. Nos hicieron fotos a todos. Les dijimos que no estaban en su derecho, entre forcejeos y empujones, nos metieron en un taxi y nos trajeron para Agadir. Yo lo considero casi un rapto, porque nos metieron en un taxi que no sabíamos a dónde nos llevaba, continuamente escoltados por dos coches, uno de policía secreta y otro normal. Por el camino hicimos hasta ocho controles.

¿Qué pensáis de los motivos de vuestra expulsión?

La excusa de la seguridad la suelen usar pero es irreal. Ante la visita Cristopher Ross, enviado especial de la ONU, han estado realizando manifestaciones. Lo que pretenden las autoridades es que los que venimos de fuera no veamos lo que pasa El Aaiún. El derecho internacional nos da la razón: la ocupación no es legítima, y lo más grave es que se produce con la complacencia del Estado español, que es quien tenía que haber organizado en su momento un referéndum de autodeterminación. Les dejamos en desamparo. Ahora parece que la situación en los territorios es de normalidad, pero con esto hemos comprobado que no, que no hay libertad de circulación.

¿Qué vais a hacer ahora?

Ahora vamos a ir al consulado para pedirle tres demandas claras. Ahora mismo nos encontramos en situación de desamparo, no tenemos manera de volver al Estado español, así que pedimos que éste se ocupe de sus ciudadanos y nos lleve de vuelta con nuestras familias.

En segundo lugar, que el Gobierno llame a consultas al embajador marroquí en España para que se pida explicaciones sobre el hecho de que no se permita libertad de circulación.

Y por último, una firme condena de la actuación del Estado español a la ocupación del Sahara Occidental.

¿Cuál ha sido la experiencia del resto de grupos?

El primero llegó por la mañana a El Aiún y fue al hotel previsto. No tuvieron ningún problema para entrar pero, a las tres o cuatro horas de estar allí, unos 30 policías irrumpieron en su habitación, entraron por la fuerza y, con resistencia, les obligaron a ir a Agadir. De nuevo por orden del gobernador de El Aaiún, por motivos de seguridad, pero sin nada por escrito. Por la fuerza les metieron en un taxi y volvieron.

El segundo grupo había entrado a mediodía, estaban ya en casa de saharauis cuando entraron unos 25 policías y les echaron a la fuerza de allí, también con resistencia. Fue el grupo que nos encontramos en el autobús, el de CEAS, en el último control. Estaban pidiendo el escrito de expulsión con voces y forcejeos. Es cuando a nosotros nos hicieron bajar del autobús.

¿Qué opinas de la situación del Sáhara Occidental?

Yo estuve en los campamentos en Argelia, y la situación de los refugiados me dio mucha rabia. No quiero ni imaginar como es la situación en los territorios, lo que tiene que estar ocurriendo para que esta autoridad ilegitima no quiera dejar pasar a extranjeros para que vean lo que pasa.

Creo que este conflicto mas tarde o temprano se tiene que resolver. Desde 1991 se firmó la paz entre el Frente Polisario y Marruecos con la promesa de que se celebraría un referéndum. Esto no se ha cumplido en ningún momento. Están intentando dar una apariencia de normalidad, pero en realidad están transmitiendo lo contrario.

El gobierno español tiene que tomar parte porque es el responsable de que esto esté ocurriendo. Es su antigua colonia, ya basta de hipocresía. Que España no hable tanto de derechos humanos si no hace que se cumplan, que no firme acuerdos comerciales con Marruecos cuando hay un pueblo oprimido que lo está pasando mal, que vive en condiciones extremas. No nos podemos imaginar hasta qué punto, a menos que vayamos a verlo nosotros mismos a los campamentos de refugiados o los territorios ocupados. No se puede tolerar. Afortunadamente, creo que el pueblo español está muy identificado por la causa saharaui.

¿Por qué habéis organizado esta brigada?

Lo que nos cuentan los grandes medios no son realidades. Ir allí en calidad de observadores internacionales es muy importantes para ver dónde el imperialismo y el colonialismo atacan con más fuerza. En este caso la causa saharaui, pero ya hemos estado antes en Palestina y otros lugares, para ver qué ocurre, volver y contar aquí lo que vemos. Nadie se acordaba ya de que estos días es el aniversario de la Marcha Verde o de Gdeim Izik, y que no pueden entrar ni reporteros gráficos. Es muy importante tratar de contar todo eso.

La imagen de apertura del régimen es falsa. Nos hemos visto con activistas marroquíes que también luchan contra la opresión, tanto al pueblo marroquí como al pueblo saharaui, contra el régimen de la monarquía. Basta de fotos entre el rey de España y Marruecos, que pidan explicaciones por los derechos humanos de los saharauis, que están por encima de cualquier motivo económico.

RABAT. 7/11/2012. 17.00 HRS. 

Tres de los ciudadanos españoles expulsados por las autoridades marroquíes de la ciudad de El Aaiún se encuentran en Rabat, con el objetivo de denunciar lo ocurrido ante la embajada española. Habían conseguido entrar en el Sáhara Occidental en la mañana del martes 6 de noviembre, pero finalmente fueron expulsados al mediodía. El objetivo de este viaje, organizado por CEAS-Sáhara y el colectivo Sahara Thawra era permanecer en el territorio para dar testimonio de la represión que está sufriendo la población saharaui en los últimos días y ante las posibles manifestaciones de celebración del segundo aniversario del desmantelamiento de Gdeim Izik. Hasta este momento, 23 ciudadanos españoles y 4 noruegos que intentaron entrar en el territorio con el mismo objetivo han sido expulsados sin recibir explicaciones. Algunas de estas personas habrían iniciado acciones similares en el Consulado español en Agadir.

El grupo formado por Amancay Villaba, Íñigo Gutiérrez y Adrián Gallero,  va a presentar una queja formal en el Consulado de la capital marroquí, en la que denuncian lo ocurrido, y exigen explicaciones a la legación diplomática española. Después tienen previsto dirigirse a la Embajada para protestar en el mismo sentido y solicitar un encuentro con el Embajador, Alberto José Navarro González.

“No pueden acusarnos de nada, ya que en el momento de la expulsión no habíamos hecho absolutamente nada ilegal” asegura Íñigo Gutiérrez quien añade que “nuestra única misión era ejercer como observadores de derechos humanos, y nuestra expulsión evidencia que Marruecos tiene algo que ocultar en el territorio”.

Sobre las limitaciones a la libertad de circulación, los organizadores de esta misión de observación aseguran que “Las autoridades marroquíes está violando todos los tratados y convenciones de derechos humanos que se supone que ha firmado y ratificado” y añaden “El Gobierno español aplaude los supuestos avances de Marruecos hacia la democracia mientras la población saharaui es brutalmente reprimida y se prohíbe cualquier intento de investigar lo sucedido”. “Exigimos una respuesta contundente e inmediata del Gobierno español.” Los tres activistas han asegurado que no abandonarán la ciudad hasta que la Embajada española les dé explicaciones sobre lo sucedido, transmita sus quejas al Gobierno marroquí y condene lo sucedido. 

En anteriores crisis relacionadas con el conflicto saharaui, la expulsión de ciudadanos españoles del territorio solo ha obtenido respuestas tibias por parte de la diplomacia española. Incluso la anterior titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, tuvo que rectificar algunas declaraciones polémicas de miembros de su partido que tras acontecimientos similares legitimaban la actuación marroquí reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el territorio.

El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo según la ONU, un territorio pendiente de descolonización cuya administración de iure sigue ostentando el Estado español. La soberanía de Marruecos no ha sido reconocida por ningún país, ni siquiera Francia, principal aliado del Reino alauí.

PÚBLICO Agadir (Marruecos) 06/11/2012

La policía marroquí expulsó en las últimas horas del territorio del Sáhara Occidental a 18 ciudadanos españoles y cuatro noruegos, simpatizantes de la causa independentista saharaui. Según dijeron fuentes consulares españolas, que recibieron la información de la Policía y la Gendarmería marroquíes, hay un grupo de ocho españoles que han sido conducidos en la tarde-noche de ayer desde El Aaiún (capital administrativa del Sáhara Occidental) a la ciudad marroquí de Agadir y otro de diez que fueron enviados a Marrakech.

Las autoridades marroquíes insistieron en el hecho de que "no están detenidos", pero no dieron ninguna razón que justifique su expulsión del territorio de la ex colonia española. Ninguna fuente oficial marroquí ha querido hacer alusión a los hechos, pese a los requerimientos de los medios de comunicación.   A los españoles hay que sumar un grupo de cuatro noruegos, miembros de las juventudes de dos partidos políticos de su país, que también fueron expulsados ayer y conducidos hasta Agadir, según explicó uno de los cuatro, que se identificó como Kris Hallingstad.

Las expulsiones se produjeron en distintos momentos del día por policías vestidos de paisano, que expresaron a los implicados su intención de sacar del territorio a los extranjeros "por razones de seguridad" ante un previsible aumento de la tensión en los próximos días. La mayoría de los españoles pertenecen a movimientos de solidaridad con el pueblo saharaui, y concretamente al Movimiento de Solidaridad Brigadista, según explicó a Efe Jefferson Cárdenas, uno de los expulsados. Los jóvenes  se encontraban realizando trabajos de solidaridad y observación de derechos humanos en un programa organizado por el Movimiento de Solidaridad Brigadista (MBS)

Tanto Cárdenas como Hallignstad coincidieron en su relato de los hechos: fueron conminados a abandonar el territorio del Sáhara, introducidos en grandes taxis que llevaban la instrucción de continuar su viaje hasta Agadir sin parar, llevando escolta policial al menos durante una parte del camino, y luego depositados en Agadir con aparente libertad de movimientos.

El próximo jueves se cumple el segundo aniversario del desmantelamiento del campamento de Gdaim Izik, que comenzó como un acto de protesta social y terminó como un acto de reivindicación independentista saharaui. Aquel suceso, que se saldó con 13 muertos (11 de ellos policías marroquíes), fue el más grave registrado durante décadas en el territorio saharaui. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Erena Calvo - Rabat - 01/11/2012 El Mundo

Losderechos humanos han sido parte importante del menú que han puesto sobre la mesa los independentistas saharauis en sus encuentros con el enviado especial de Naciones Unidas (ONU), Christopher Ross, durante la jornada de hoy en El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental.



Aunque estaban convocados oficialmente como parte de la sociedad civil saharaui las reuniones revisten especial importancia porque es la primera ocasión en que un enviado especial se da cita con los saharauis independentistas en el Sáhara Occidental.

Tras las reuniones, según aseguraron fuentes saharauis a ELMUNDO.es, cientos de activistas salieron a las calles de la capital de la ex colonia española para manifestarse "por el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui". Habían sido convocados por distintos colectivos que defienden las posturas del Frente Polisario a las cinco de la tarde en la arteria principal de la ciudad, la Avenida Smara.

"Ha sido imposible que nos reuniéramos por la fuerte presencia policial que hay en El Aaiún, todas las calles están cortadas e intervienen contra toda concentración de personas", ha asegurado a este periódico Brahim Dahane, presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de los Derechos Humanos (Asvdh), una de las que se encontraron hoy con Ross.

"No puedo ahablar ahora, tengo a mi lado a un chico que ha sufrido fuertes golpes de los agentes y tengo que atenderlo", gritaba hace escasos minutos al otro lado del teléfono Hassana Duihi, miembro del Colectivo de Defensa de Presos Saharauis, quien habla de "varios" heridos a falta de un recuento. Según asociaciones saharauis, más de medio centenar de activistas salió de sus casas para manifestarse.

Una información que este periódico trató de contrastar con fuentes del Ejecutivo marroquí, así como de la Wilaya (gobernación) de El Aaiún sin éxito. "La violación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, nuestra marginación o el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de los marroquíes son algunos de los puntos que hemos expresado hoy a Ross", según declaraciones de Dahane, quien ha añadido que "el enviado nos ha escuchado, nos ha explicado cuál es su misión y su deseo de recabar las impresiones de la sociedad civil".

Otra de las cuestiones que se abordaron en el encuentro fue la de la renovación de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), mecanismo establecido en 1991, y del que "esperamos que empiece a cumplir con su mandato, es decir el de actuar en los casos en que se violan los derechos del pueblo saharaui", consideró Dahane.

El viaje de Ross a El Aaiún tiene lugar a sólo cinco días del aniversario de la Marcha Verde en Marruecos, fiesta nacional que rememora la entrada de Hassan II con miles de marroquíes en el Sáhara Occidental tras la salida de España de la que fuera su colonia.

Fuentes saharauis consideran un éxito el que saharauis independentistas hayan sido recibidos por Ross, en especial después de que Marruecos quisiera imponer a Naciones Unidas la retirada de su enviado para el Sáhara el pasado mayo.


Erena Calvo - Rabat - 01/11/2012 El Mundo

Losderechos humanos han sido parte importante del menú que han puesto sobre la mesa los independentistas saharauis en sus encuentros con el enviado especial de Naciones Unidas (ONU), Christopher Ross, durante la jornada de hoy en El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental.



Aunque estaban convocados oficialmente como parte de la sociedad civil saharaui las reuniones revisten especial importancia porque es la primera ocasión en que un enviado especial se da cita con los saharauis independentistas en el Sáhara Occidental.

Tras las reuniones, según aseguraron fuentes saharauis a ELMUNDO.es, cientos de activistas salieron a las calles de la capital de la ex colonia española para manifestarse "por el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui". Habían sido convocados por distintos colectivos que defienden las posturas del Frente Polisario a las cinco de la tarde en la arteria principal de la ciudad, la Avenida Smara.

"Ha sido imposible que nos reuniéramos por la fuerte presencia policial que hay en El Aaiún, todas las calles están cortadas e intervienen contra toda concentración de personas", ha asegurado a este periódico Brahim Dahane, presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de los Derechos Humanos (Asvdh), una de las que se encontraron hoy con Ross.

"No puedo ahablar ahora, tengo a mi lado a un chico que ha sufrido fuertes golpes de los agentes y tengo que atenderlo", gritaba hace escasos minutos al otro lado del teléfono Hassana Duihi, miembro del Colectivo de Defensa de Presos Saharauis, quien habla de "varios" heridos a falta de un recuento. Según asociaciones saharauis, más de medio centenar de activistas salió de sus casas para manifestarse.

Una información que este periódico trató de contrastar con fuentes del Ejecutivo marroquí, así como de la Wilaya (gobernación) de El Aaiún sin éxito. "La violación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, nuestra marginación o el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de los marroquíes son algunos de los puntos que hemos expresado hoy a Ross", según declaraciones de Dahane, quien ha añadido que "el enviado nos ha escuchado, nos ha explicado cuál es su misión y su deseo de recabar las impresiones de la sociedad civil".

Otra de las cuestiones que se abordaron en el encuentro fue la de la renovación de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), mecanismo establecido en 1991, y del que "esperamos que empiece a cumplir con su mandato, es decir el de actuar en los casos en que se violan los derechos del pueblo saharaui", consideró Dahane.

El viaje de Ross a El Aaiún tiene lugar a sólo cinco días del aniversario de la Marcha Verde en Marruecos, fiesta nacional que rememora la entrada de Hassan II con miles de marroquíes en el Sáhara Occidental tras la salida de España de la que fuera su colonia.

Fuentes saharauis consideran un éxito el que saharauis independentistas hayan sido recibidos por Ross, en especial después de que Marruecos quisiera imponer a Naciones Unidas la retirada de su enviado para el Sáhara el pasado mayo.


MADRID, 01/11/2012 (EUROPA PRESS) -

La presidenta del Colectivo de los Defensores Saharauis de Derechos Humanos (CODESA), Aminetu Haidar, ha denunciado que policías al servicio del Gobierno marroquí han reprimido con dureza las manifestaciones convocadas este jueves en El Aaiún (Sáhara Occidental) para reivindicar la autodeterminación de la excolonia española y ha declarado que ella misma ha sido agredida por los agentes.


Cientos de personas han salido a las calles de El Aaiún coincidiendo con la visita a la zona del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, con quien la propia Haidar y otros activistas se han reunido este jueves por la mañana durante dos horas.

Durante las marchas, en las que se ha defendido el derecho de los saharauis a decidir su futuro, las fuerzas de seguridad marroquíes han agredido a varios de los asistentes, incluido un anciano, ha explicado la presidenta de CODESA en declaraciones a Europa Press.

La activista, según su propio relato, se ha acercado a dialogar con los agentes para advertirles de que "no tienen derecho" a reprimir a quienes se concentran "de forma pacífica". Varios policías comenzaron entonces a perseguirla y agredirla, ha recordado Haidar.

"No hay ningún ciudadano marroquí, los que me han atacado son policías", ha explicado, al denunciar una violencia en la que ha recibido golpes en distintas partes de su cuerpo y en la que incluso llegó a ser amenazada con un cuchillo por uno de los agentes que proclamó: "Vamos a matar a la traidora". "Otros activistas me han protegido", ha indicado.

Según Haidar, su coche también ha quedado destruido y su casa se encontraba este jueves por la tarde bajo "estado de sitio", rodeada por policías que le impedían, tanto a ella como a unas 40 personas más, abandonar la vivienda.

VISITA DE ROSS

Ross mantiene durante estos días reuniones con autoridades marroquíes y representantes saharauis en el marco de una visita que le llevará el sábado a Tifariti, enclave situado dentro de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que controla el Frente Polisario.

El enviado de la ONU se ha reunido con Haidar y otros activistas en El Aaiún con intención de "buscar ideas" para las negociaciones, según la presidenta de CODESA. Durante el encuentro, Ross escuchó las tradicionales consignas de los colectivos saharauis que abogan por "respetar el derecho a la autodeterminación" de la antigua colonia, perseguir las "violaciones de Derechos Humanos" y promover la liberación de los presos políticos encarcelados en cárceles marroquíes, entre otros planteamientos.

El portavoz del Gobierno marroquí, Mustapha el Jalfi, ha aprovechado la visita de Ross a la zona para reiterar el compromiso de Rabat con el "plan de autonomía" ya planteado, bajo el cual el Sáhara Occidental ganaría autonomía pero seguiría controlado por Marruecos.

El Jalfi ha defendido en rueda de prensa "el carácter serio y creíble" de la propuesta de Rabat, según declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias MAP. En este sentido, ha subrayado que Marruecos sigue comprometido con el "diálogo" para "encontrar una solución al conflicto".

MADRID, 01/11/2012 (EUROPA PRESS) -

La presidenta del Colectivo de los Defensores Saharauis de Derechos Humanos (CODESA), Aminetu Haidar, ha denunciado que policías al servicio del Gobierno marroquí han reprimido con dureza las manifestaciones convocadas este jueves en El Aaiún (Sáhara Occidental) para reivindicar la autodeterminación de la excolonia española y ha declarado que ella misma ha sido agredida por los agentes.


Cientos de personas han salido a las calles de El Aaiún coincidiendo con la visita a la zona del enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, con quien la propia Haidar y otros activistas se han reunido este jueves por la mañana durante dos horas.

Durante las marchas, en las que se ha defendido el derecho de los saharauis a decidir su futuro, las fuerzas de seguridad marroquíes han agredido a varios de los asistentes, incluido un anciano, ha explicado la presidenta de CODESA en declaraciones a Europa Press.

La activista, según su propio relato, se ha acercado a dialogar con los agentes para advertirles de que "no tienen derecho" a reprimir a quienes se concentran "de forma pacífica". Varios policías comenzaron entonces a perseguirla y agredirla, ha recordado Haidar.

"No hay ningún ciudadano marroquí, los que me han atacado son policías", ha explicado, al denunciar una violencia en la que ha recibido golpes en distintas partes de su cuerpo y en la que incluso llegó a ser amenazada con un cuchillo por uno de los agentes que proclamó: "Vamos a matar a la traidora". "Otros activistas me han protegido", ha indicado.

Según Haidar, su coche también ha quedado destruido y su casa se encontraba este jueves por la tarde bajo "estado de sitio", rodeada por policías que le impedían, tanto a ella como a unas 40 personas más, abandonar la vivienda.

VISITA DE ROSS

Ross mantiene durante estos días reuniones con autoridades marroquíes y representantes saharauis en el marco de una visita que le llevará el sábado a Tifariti, enclave situado dentro de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que controla el Frente Polisario.

El enviado de la ONU se ha reunido con Haidar y otros activistas en El Aaiún con intención de "buscar ideas" para las negociaciones, según la presidenta de CODESA. Durante el encuentro, Ross escuchó las tradicionales consignas de los colectivos saharauis que abogan por "respetar el derecho a la autodeterminación" de la antigua colonia, perseguir las "violaciones de Derechos Humanos" y promover la liberación de los presos políticos encarcelados en cárceles marroquíes, entre otros planteamientos.

El portavoz del Gobierno marroquí, Mustapha el Jalfi, ha aprovechado la visita de Ross a la zona para reiterar el compromiso de Rabat con el "plan de autonomía" ya planteado, bajo el cual el Sáhara Occidental ganaría autonomía pero seguiría controlado por Marruecos.

El Jalfi ha defendido en rueda de prensa "el carácter serio y creíble" de la propuesta de Rabat, según declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias MAP. En este sentido, ha subrayado que Marruecos sigue comprometido con el "diálogo" para "encontrar una solución al conflicto".
jueves, 1 de noviembre de 2012


Ahora más que nunca, debemos reafirmar nuestra solidaridad con el pueblo saharaui y seguir luchando por la descolonización del Sáhara Occidental, contra la violación sistemática de los Derechos Humanos por parte de Marruecos en los territorios ocupados, y ayudando y cooperando, a pesar de las dificultades por las que atraviesa nuestro país, para que pueda seguir resistiendo y luchando con dignidad.

No podemos aceptar que las relaciones con Marruecos se usen como pretexto para encubrir y silenciar una situación de injusticia, de ocupación por la fuerza, de intransigencia e impunidad por parte de Marruecos, que incumple sistemáticamente las normas básicas del derecho internacional y sigue masacrando y aniquilando al Pueblo Saharaui.

No es admisible que se esgrima la defensa de los intereses españoles en Marruecos como excusa o pretexto para adoptar un silencio cómplice ante las graves violaciones de los derechos humanos que se están produciendo en el Sáhara Occidental, así como en el expolio ilegal de los recursos naturales. Menos aún se puede aceptar que se utilice el apoyo a una solución justa y  duradera, como moneda de cambio, con vistas a seguir llevándose “bien” con el Reino de Marruecos.

Nuestro país, que sigue siendo la potencia administradora, manchó de forma grave su nombre al abandonar al Pueblo Saharaui a merced de la invasión marroquí, tras la firma de los acuerdos de Madrid de 14 de noviembre de 1975. Es evidente para la opinión pública española que las últimas declaraciones y actuaciones del Gobierno no ayudan a limpiar esa terrible mancha que golpea la conciencia de todo demócrata. CEAS-Sáhara hará todos los esfuerzos posibles para contrarrestar estas maniobras descaradamente favorables a la posición e intereses de Marruecos, verdugo del Pueblo Saharaui y del propio derecho internacional.

La justicia de nuestra causa, la voluntad, unidad y determinación del Pueblo Saharaui, junto con nuestra solidaridad, hará posible que un día, más pronto que tarde, llegue la libertad e independencia al Sáhara Occidental. Mientras el pueblo saharaui siga sufriendo, nosotras y nosotros, miles de personas solidarias y conscientes de nuestras responsabilidad seguiremos luchando junto a este pueblo hermano.


Ahora más que nunca, debemos reafirmar nuestra solidaridad con el pueblo saharaui y seguir luchando por la descolonización del Sáhara Occidental, contra la violación sistemática de los Derechos Humanos por parte de Marruecos en los territorios ocupados, y ayudando y cooperando, a pesar de las dificultades por las que atraviesa nuestro país, para que pueda seguir resistiendo y luchando con dignidad.

No podemos aceptar que las relaciones con Marruecos se usen como pretexto para encubrir y silenciar una situación de injusticia, de ocupación por la fuerza, de intransigencia e impunidad por parte de Marruecos, que incumple sistemáticamente las normas básicas del derecho internacional y sigue masacrando y aniquilando al Pueblo Saharaui.

No es admisible que se esgrima la defensa de los intereses españoles en Marruecos como excusa o pretexto para adoptar un silencio cómplice ante las graves violaciones de los derechos humanos que se están produciendo en el Sáhara Occidental, así como en el expolio ilegal de los recursos naturales. Menos aún se puede aceptar que se utilice el apoyo a una solución justa y  duradera, como moneda de cambio, con vistas a seguir llevándose “bien” con el Reino de Marruecos.

Nuestro país, que sigue siendo la potencia administradora, manchó de forma grave su nombre al abandonar al Pueblo Saharaui a merced de la invasión marroquí, tras la firma de los acuerdos de Madrid de 14 de noviembre de 1975. Es evidente para la opinión pública española que las últimas declaraciones y actuaciones del Gobierno no ayudan a limpiar esa terrible mancha que golpea la conciencia de todo demócrata. CEAS-Sáhara hará todos los esfuerzos posibles para contrarrestar estas maniobras descaradamente favorables a la posición e intereses de Marruecos, verdugo del Pueblo Saharaui y del propio derecho internacional.

La justicia de nuestra causa, la voluntad, unidad y determinación del Pueblo Saharaui, junto con nuestra solidaridad, hará posible que un día, más pronto que tarde, llegue la libertad e independencia al Sáhara Occidental. Mientras el pueblo saharaui siga sufriendo, nosotras y nosotros, miles de personas solidarias y conscientes de nuestras responsabilidad seguiremos luchando junto a este pueblo hermano.

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