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domingo, 13 de julio de 2014
Las asociaciones solidarias con los saharauis piden al rey de España, Felipe VI, que defienda en su visita a Marruecos los legítimos derechos de los saharauis, compromiso que adquirió su padre hace 39 años. Desde entonces, el conflicto del Sáhara Occidental apenas ha estado presente en la Casa Real.

Amnistía Internacional también se ha dirigido al jefe del Estado para que tenga en cuenta la situación de los Derechos Humanos, tanto en Marruecos como en el Sáhara Occidental, y haga gestiones para lograr avances en esta cuestión.

El 2 de noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón, príncipe de España y jefe de Estado en funciones, se presentó en El Aaiún cuatro días antes de que se iniciase la “Marcha Verde” para respaldar a los mandos militares. Sus palabras “Debemos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”, se quedaron allí. España no descolonizó el Sáhara Occidental, que fue entregado a Marruecos.

Testigo de excepción fue José Taboda Valdés, presidente de la Coordinadora estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-SÁHARA) y en aquel momento un joven soldado que cumplía el servicio militar en El Aaiún. Recuerda que tras la visita de Juan Carlos “subió la moral de los mandos y de la tropa, ya que nadie quería abandonar a los saharauis. Estábamos dispuestos a luchar contra la invasión marroquí”, declara a elespiadigital.com.

Así lo reflejó la prensa de la época. “Un gesto que vale más que cien discursos”, tituló ABC en portada; “Don Juan Carlos de Borbón, con las fuerzas españolas del Sáhara”, destacó La Vanguardia con un pie de foto en el que calificó el viaje de “gesto que ha tenido una gran repercusión en todo el mundo”.

Taboada relata que la realidad fue otra: “Nos creímos las palabras del jefe del Estado, pero que poco duró. Encerramos a los saharauis que habían patrullado con nosotros entre alambradas, les dejamos sin gasolina para que no pudieran huir, quitamos las minas que habíamos puesto en la frontera y les entregamos al invasor marroquí, sin respetar el derecho sagrado de todo pueblo de elegir su destino, como se les había prometido. Todo fue un teatro. Sentimos rabia y vergüenza y hasta hubo conatos de indisciplina. Nos fuimos corriendo.”

Hoy, los saharauis siguen luchando por su independencia, esperando poder ejercer el derecho a un referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU tras el alto el fuego al que llegaron el Frente Polisario y Marruecos hace 23 años. Una parte de la población vive en los territorios ocupados, donde las detenciones y denuncias por violación de los Derechos Humanos son constantes, y la otra espera en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

En este contexto se produce el viaje oficial de presentación de los reyes de España al reino de Marruecos los días 14 y 15 de abril, viaje que poco antes de ser proclamado Felipe VI se publicó en la prensa española iba a ser el primero al exterior del monarca, pero que ha pasado a ser el tercero, después del Vaticano y Portugal.

Mohamed VI dijo a Felipe VI que le esperaba en su “segunda patria”, destacando "los vínculos de sólida amistad y recíproca consideración” que unen a los dos reyes personalmente y a sus Casas Reales. En la prensa marroquí se dijo, citando fuentes del Palacio Real marroquí, que Marruecos sería el segundo destino oficial de los reyes de España, el 14 de julio, y que después acudirían a sus vecinos geográficos, Portugal y Francia.

En los dos días que durara la estancia de los reyes Felipe VI y Letizia en Marruecos mantendrán un encuentro con Mohamed VI y su esposa, la princesa Lalla Salma. El rey recibirá al primer ministro marroquí, Abdelilah Benkirán; al presidente de la Cámara de Representantes, Rachid Talbi Alami, y al presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Cheikh Biadillah.

Pero la causa saharaui ha estado prácticamente ausente en la Casa Real española. Solo en dos ocasiones, y brevemente, Juan Carlos I citó estas dos palabras: Sáhara Occidental.

La primera fue el 13 de marzo de 2007 en Argel (Argelia). Ante el presidente Abdelaziz Buteflika, Juan Carlos afirmó: “Es igualmente urgente, como ha puesto recientemente de relieve mi Gobierno, encontrar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable para la cuestión del Sáhara Occidental, que prevea la libre determinación y a la que se llegue a través del diálogo entre las partes en el marco de las Naciones Unidas".

La segunda, más escueta, se produjo dos años después, el 23 de enero de 2009, en Trípoli (Libia). En el discurso que pronunció en la cena ofrecida por Muamar el Gadafi, el rey Juan Carlos se limitó a decir: “Por otro lado, confiamos en que las negociaciones iniciadas al amparo de la Resolución 1754 del Consejo de Seguridad puedan constituir la vía para lograr una solución definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental”.

Pero a pesar de esta ausencia del Sáhara Occidental en las intervenciones públicas del anterior jefe del Estado, en repetidas ocasiones se le ha pedido que intercediera por los saharauis, como cuando viajó a Marruecos el 15 de julio de 2013. Amnistía Internacional recogió más de 33.000 firmas solicitando al rey que trasladara a Mohamed VI peticiones relativas a la protección de los Derechos Humanos de la población de Marruecos y el Sáhara Occidental. Los principales movimientos solidarios también le reclamaron que se implicara en la búsqueda de una solución política para reconocer los legítimos derechos del pueblo saharaui.

Amnistía Internacional se ha dirigido otra vez al rey de España y en la carta que ha enviado a Felipe VI cita los casos del periodista Ali Anouzla, sometido a investigación y la espera de juicio por un vídeo publicado en su web, y Ali Aarrass, detenido en España en abril de 2008 y extraditado dos años más tarde a Marruecos, pese a que el Comité de Derechos Humanos de la ONU advirtió que podía sufrir torturas y tener un juicio sin las debidas garantías. Fue condenado a 15 años tras confesar bajo tortura y continúa en prisión. AI señala que “las leyes marroquíes criminalizan a periodistas y otras personas críticas con la monarquía o las instituciones del Estado” y que “continúan recibiéndose noticias sobre tortura y otros malos tratos de personas detenidas por la policía, la gendarmería, y en prisión”.

Sobre el Sáhara Occidental manifiesta: “siguen llegando denuncias de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes, tortura bajo custodia y restricción de la libertad de expresión, reunión y asociación”.

Las peticiones de atención hacia los saharauis no son nuevas para Felipe VI. En los últimos años las asociaciones de amistad de Madrid pidieron a los entonces príncipes de Asturias que recibieran a los niños saharauis que vienen cada verano a España dentro del programa vacaciones en paz, pero se les contestó que no era posible por problemas de agenda.

El día de su proclamación ante la Cortes Generales, el 19 de junio de 2014, Felipe VI hizo referencia a motivos de unión de España con otros pueblos, como “la historia y lazos de afecto y hermandad” y, sobre todo, “nuestra lengua y nuestra cultura compartidas”. Pero se refería a los países iberoamericanos, no al Sáhara Occidental, donde también se habla español aunque cada vez menos por la política marroquí a favor del francés.

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