lunes, 20 de mayo de 2013

Cuatro décadas de lucha por la autodeterminación del Sáhara


PATRICIA CAMPELO - Madrid - 19/05/2013

El asalto a una guarnición militar española en el desierto del Sáhara, el 20 de mayo de 1973, puso en marcha un movimiento político que comenzó con 17 hombres y, cuatro décadas después, ha logrado construir un país en el exilio y el reconocimiento de 84 estados en todo el mundo. El Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, Frente Polisario, es el representante político del pueblo saharaui desde que sus primeras acciones en la década de los 70 concitaran el apoyo de la población del desierto. En la primavera del 73, un grupo de jóvenes -universitarios en su mayoría- se reunió al norte de Mauritania para establecer las bases de la incipiente organización que aspiraba a la expulsión de España, potencia colonizadora, y a frenar las aspiraciones anexionistas marroquís. El objetivo: lograr la independencia del Sáhara.


Su primera acción, el asalto a la instalación militar en la frontera con Marruecos hace ahora 40 años, fue su tarjeta de presentación. Con apenas cinco fusiles, retuvieron a los seis soldados que habitaban la guarnición para explicarles cuáles eran sus pretensiones, y recaudar armas y víveres. A partir de ahí, la resistencia fue en aumento y sus filas se fueron engrosando hasta el estallido de la guerra con Marruecos, en noviembre de 1975. Antes, el ejército franquista trató de sofocar las acciones del Polisario contra objetivos militares españoles, produciéndose detenciones, torturas y desapariciones.

En su 40 aniversario, el Frente Polisario ha organizado esta semana desfiles y discursos en los campamentos de Tinduf, al sur de Argelia, donde viven los saharauis en el exilio. Hasta esta zona desértica, conocida como la 'hamada' argelina, llegó la población huyendo de las bombas marroquís de napalm y fósforo blanco que arrasaron las ciudades del Sáhara Occidental. El alto el fuego de las hostilidades, auspiciado por Naciones Unidas en 1991, es uno de los pasos claves que hoy destaca el Polisario, aunque sus filas albergan sectores que difieren.


"El referéndum de autodeterminación que prometió Naciones Unidas a cambio de acabar con la guerra no ha llegado, por lo que fue un error firmarlo sin nada a cambio", defiende Luchaá Saleh, líder de la Ujsario -la unión de jóvenes del Polisario- en el campamento argelino 27 de febrero.


Después de cuatro décadas sin alcanzar soluciones, la organización comprende la postura de los jóvenes que abogan por la vuelta a la lucha armada. "Las armas son un instrumento legítimo para conquistar libertades y derechos, pero apostamos por dar más confianza a los esfuerzos pacíficos", aclara Bucharaya Beyún, delegado del Frente Polisario en España. "A pesar de los intentos destructivos contra el Polisario, el movimiento ha logrado mantenerse unido en su lucha cívica y pacífica", añade. "Muchos saharauis están perdiendo la confianza, por lo que le corresponde a la ONU ese papel de buscar soluciones pacíficas y evitar que muchos jóvenes se radicalicen; en estos años no ha evitado que se violen los derechos humanos, ni ha defendido los recursos naturales del expolio en las zonas ocupadas", remacha Beyún.

"Los jóvenes estamos preparados militarmente para intervenir si fuera necesario; estamos cansados de ver la invasión marroquí en nuestra tierra sin que nadie intervenga para frenar las torturas y los encarcelamientos", apunta Saleh. "No debemos estar con las manos cruzadas ante una invasión que sigue matando a nuestro pueblo", concluye.

El intento por parte de Estados Unidos de que la Minurso -la misión de la ONU en el Sáhara Occidental- vele por los derechos humanos en las ciudades ocupadas por Marruecos es otro de los éxitos que el Polisario enumera en su 40 aniversario, a pesar de que la propuesta estadounidense se topó con el veto de Francia.

"Seguimos luchando después de todo el tiempo transcurrido, tenemos reconocimiento internacional y un movimiento solidario grandísimo en todo el mundo; y en los campamentos de refugiados hemos logrado garantizar la educación, la cultura, la sanidad, el deporte y demás derechos a pesar de las adversidades". "Hemos conseguido que la comunidad internacional ponga el tema saharaui en la mesa de debate, y es cuestión de tiempo", concluye Beyún.

El germen de esa red solidaria a la que apunta el delegado del Polisario comenzó con la labor de algunos militares españoles destinados en el Sahara los últimos años del franquismo. Allí se mezclaron diferentes perfiles de jóvenes que realizaban el servicio militar obligatorio. Unos llegaron al Sáhara como resultado del sorteo de destino, y otros como castigo por estar fichados por la policía franquista como activistas de izquierdas.  El contacto diario con la población saharaui fraguó amistades que han perdurado con los años.


El único pueblo de África que no ha logrado aún su independencia tuvo "la mala suerte" de ser colonizado por España, y que la decisión final sobre su autodeterminación recayera en una dictadura. "Engañamos a los saharauis, y aun así siguen queriendo estar cerca de nosotros", asegura José Taboada, destinado a la 53 provincia española, el Sáhara Occidental, entre 1974 y 1975 para realizar el servicio militar. Aquella estancia le hermanó con la población saharaui y, 39 años después, preside la Coordinadora Estatal de Asociaciones de apoyo al Sáhara (CEAS). Cuando Taboada aterrizó en El Aaiún, un lugar que apenas sabía situar en el mapa, detectó una ciudad-cuartel, con población militar mezclada con la civil y una explotación de fosfatos a cielo abierto en la playa. "Empecé a organizarme en unos comités de soldados que había en los cuarteles para pedir mejoras en las condiciones de vida de los militares, y también para reclamar democracia y libertades", explica Taboada sobre los últimos años del franquismo en el Sáhara.

La salida de España de ese territorio ya empezaba a ser una realidad, y algunos sectores del ejército cerraron filas en torno al Polisario. "Nos reuníamos con ellos, les dábamos información, planos, mapas de los pozos, medicinas y otras cosas que cogíamos de los cuarteles", recuerda Taboada. "España era una dictadura que no respetaba nada, por lo que tampoco iba a respetar el derecho de un pueblo a decidir su futuro; pensábamos que los saharauis iban a ser vendidos a Marruecos". Otros sectores del ejército español, en cambio, confiaban en las promesas hechas por sus autoridades.

El jefe de estado en funciones, el rey Juan Carlos -ya nombrado sucesor por Franco- llegó a El Aaiún en noviembre de 1975 con afán tranquilizador. "Dijo que él se comprometía a defender a los saharauis, yo tenía 15 años y lo recuerdo muy bien", asegura Zahra Ramdán, activista que hoy preside la Asociación de Mujeres Saharauis. "Fue vergonzoso y, en cierta forma, el rey es responsable de lo que ha ocurrido 40 años después en el Sáhara", añade Taboada.


Por un breve espacio de tiempo, esas promesas de defender a los saharauis se materializaron. "Nos mandaron a poner minas en la frontera con Marruecos para impedir el paso del ejército". Pero al día siguiente, la orden que recibieron Taboada y sus compañeros fue contradictoria: levantar las minas y entregar los cuarteles a los marroquís que iban a tomar posesión del Sáhara.  Los españoles desarmaron a compañeros saharauis que también formaban parte del ejército colonizador. "Cercamos con alambradas los barrios donde vivían y les controlamos las salidas para impedir que se escaparan y se unieran a la resistencia del Polisario". Al menos ésa era la orden. Pero algunos sectores del ejército decidieron no acatarla. "Les dejábamos marchar porque eran nuestros amigos y la situación era terrible; no se podían imaginar que España, después de tantas promesas, les estuviera entregando a Marruecos por un negocio en el que se repartía la pesca, los fosfatos y demás riquezas", señala Taboada sobre los Acuerdos Tripartitos, firmados en Madrid días antes de la muerte de Franco y con los que España entregó el Sáhara a Marruecos y a Mauritania a espaldas de la comunidad internacional.

La respuesta del ejército en contra del abandono a los saharauis fue protagonizada por jóvenes integrantes de la Unión Democrática Militar, un sector castrense progresista. Jaime Perote, que dirigió la última unidad española en El Aaiún, dejó marchar a un grupo de militares saharauis que después integraron las filas del Polisario. "Les dio medicinas, provisiones y gasolina; prefería que se lo quedaran los saharauis antes que se hicieran con ello los marroquís", relata su hermano Javier, militar destinado en Sidi Ifni en la década de los 50 y activista pro saharaui. Bernardo Vidal, ya fallecido, fue otro de los militares que dio facilidades a los saharauis a pesar de la amenaza de los consejos de guerra o incluso posibles fusilamientos por rebelión. "Él siguió ayudando al pueblo saharaui años después, una labor que hoy continúan sus hijas", resalta Taboada.

A pesar de estos esfuerzos, "la contestación de los militares no fue masiva" y se acabó abandonando el Sáhara de una manera "precipitada y vergonzosa", lamenta. Los españoles se marcharon y trataron de no dejar vestigio alguno. Incluso se exhumaron los cementerios cristianos para enviar los restos a quien pudiera reclamarlos. Ésa fue una de las tareas de José Taboada dentro de la operación Golondrina, de retirada urgente del Sáhara.

Hoy, el pueblo saharaui sigue dividido entre el exilio en los campamentos de refugiados, la diáspora y el acoso marroquí en las ciudades del Sáhara Occidental. "Desde que nos entregaron al ejército criminal de Marruecos, no hay ninguna familia saharaui completa en el mismo lugar", denuncia Zahra Ramdán.

Un muro minado y custodiado por más de 100.000 soldados marroquís vela por mantener esa fractura entre familias a uno y otro lado del desierto.

Al oeste, en el lado de las ciudades ocupadas por Marruecos, los saharauis ofrecen una resistencia activa y continuada a pesar de los intentos de la policía marroquí por sofocarla mediante el uso de la violencia. De ahí la importancia de incluir la protección de los derechos humanos en el mandato de la Minurso, según reclaman activistas y entidades internacionales como la Fundación Kenedy y Human Right Watch. "Si Marruecos asegura ser un país democrático, ¿por qué le asusta el hecho de que se quiera velar por los derechos humanos en el Sahara Occidental?", se pregunta Zahra Ramdán.

Mientras, en los campamentos viven cerca de 200.000 saharauis que dependen de la ayuda que llega del exterior. Allí, la solidaridad extranjera junto con los esfuerzos del Polisario y del gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha convertido un paraje pedregoso con climatología extrema en un lugar con colegios, centros de salud y edificios administrativos para sobrellevar la vida en el exilio.

La organización de los campamentos corrió a cargo de las mujeres saharauis mientras los hombres estaban en el frente de batalla. Ellas fundaron el campamento 27 de febrero, el primer asentamiento que fue, en sus orígenes, una escuela de mujeres. "No se puede olvidar el protagonismo de la mujer en la lucha, algo nada nuevo porque, gracias a la idiosincrasia de este pueblo, siempre hemos sido respetadas", asegura Ramdán. "Tengo más de 50 años y nunca he tenido noticia de que un hombre saharaui haya matado a su mujer".

A pesar de los esfuerzos que, según reconoce la veterana activista, "quedan por hacer",  la presencia de la mujer en la vida política es notable en comparación con países que abrazan el islam. "En el parlamento [de la RASD] tenemos una representación del 37%, al principio fue del 10%, después de 25% y en la última legislatura hemos alcanzado esa cifra". En el congreso del Frente Polisario del pasado diciembre se aprobó una cuota mínima de representación femenina en los órganos de gobierno.

Con todo, la realidad arroja el dato de cuatro décadas de conflicto enquistado que ha logrado algunas batallas pero cuya solución cuesta vislumbrar. De la ronda de encuentros entre la RASD y el reino de Mohamed VI, impulsadas por la ONU, se pasará a encuentros bilaterales entre el representante de Naciones Unidas y cada una de las partes,  según ha avanzado Beyún. Mientras, España vende armas a Marruecos -tal y como denunció hace un año la asociación AJASÁHARA- incumpliendo la ley sobre el control del comercio exterior de material de defensa. Dicha norma impide estas operaciones con países que puedan utilizar el armamento en acciones "que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizadas de manera contraria al respeto y la dignidad del ser humano, con fines de represión interna o de  violación de derechos humanos".

La inestabilidad en el Sahel, que ha provocado la prohibición del ministerio de Exteriores de viajar a los campamentos, completa el panorama de pesimismo. En frente, impera el mensaje optimista de pro saharauis que ven avances en pasos como el dado por Estados Unidos pidiendo al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se proteja los derechos humanos en las ciudades saharauis.

"Nadie ha reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara; los intentos de Rabat por acabar con la resistencia saharaui han fracasado y, además, el trabajo de los activistas y organizaciones ha logrado que Estados Unidos no mire para otro lado; esperamos que el gobierno español también rectifique", anhela José Taboada. "Ya se ve un poco la luz al final del túnel".

martes, 7 de mayo de 2013

Los saharauis redoblan sus protestas contra Marruecos en El Aaiún


IGNACIO CEMBRERO Madrid 05-05-2013

La llegada de observadores o de periodistas extranjeros anima a los independentistas saharauis a echarse a la calle para reivindicar la autodeterminación de la antigua colonia española. Su presencia les proporciona cierta sensación de impunidad temporal ante las fuerzas del orden marroquíes. Por eso la manifestación que tuvo lugar el sábado en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, fue de las más numerosas. “No se había visto nada semejante desde el año del abandono español de la colonia”, asegura Hamad Hamad, un célebre activista saharaui.




“Miles de personas” se concentraron, según él, en la céntrica avenida Smara de esa ciudad de 190.000 habitantes en la que los saharauis son minoría. A juzgar por los vídeos allí grabados la cifra puede ser exagerada, pero la manifestación era desde luego más numerosa que los saltos de protesta que los independentistas dan desde el 25 de abril en las principales ciudades del Sáhara.

Convocada a través de las redes sociales, la manifestación coincidió con la estancia de seis periodistas, todas ellas mujeres, corresponsales de prensa norteamericanas y británicas. El viaje estaba organizado por la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación. Su presencia en la calle retrasó, según Hamad, las cargas policiales hasta que se marcharon para entrevistarse con el Gobernador Civil, Khalil Dkhil.

A los eslóganes a favor de la autodeterminación del Sáhara y contra Marruecos, a las banderas de la República Árabe Saharaui Democrática –la entidad creada por el Frente Polisario- se añadieron esta vez algunos estandartes de Estados Unidos en agradecimiento por la iniciativa de su embajadora ante la ONU, Susan Rice.

Esta presentó, a mediados de mayo, un proyecto de resolución que ampliaba el mandato de la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en el Sáhara, para que pudiese supervisar el respeto de los derechos humanos en el territorio bajo la autoridad de Rabat y también en la franja que controla el independentista Frente Polisario así como en los campamentos de refugiados de Tinduf.

El tajante rechazo de Marruecos, respaldado abiertamente por Francia y, con discreción, por España y Rusia, obligó a EE UU a renunciar a su propuesta. La resolución que se aprobó el 25 de mayo recalca la necesidad de respetar los derechos humanos, pero no instaura ningún mecanismo para vigilar su cumplimiento. La Minurso sigue siendo la única misión de paz de la ONU que carece de competencias en esa materia. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha pedido la comparecencia del ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, en el Congreso de los Diputados para que explique el papel de España en este asunto.

Desde grupos independentistas se han echado a la calle casi a diario, pero sus concentraciones han sido disueltas con contundencia por la policía y las fuerzas auxiliares (antidisturbios). El jefe superior de policía de El Aaiún, Abdelbasset Mahtat, justificó, el 1 de mayo, las cargas porque los manifestantes están “a sueldo de partes extranjeras [Argelia]” y enarbolan “banderas que simbolizan una entidad fantoche [RASD] y profieren eslóganes antimarroquíes”.

Mahdat aseguró que 70 agentes habían resultado heridos y 11 vehículos policiales dañados, sobre todo a causa del lanzamiento de piedras, y la televisión mostró a algunos de ellos vendados en el hospital militar de El Aaiún. No dio cifras de heridos entre los manifestantes.

El jefe policial no lo dijo, pero bajo cuerda las autoridades marroquíes reconocen que la aceptación de visitas de delegaciones extranjeras les plantea un auténtico dilema. Por un lado, señalan, quieren acogerlas porque no tienen nada que esconder, pero, por otro, saben que su llegada lleva aparejada disturbios callejeros.

Los independentistas no tienen, sin embargo, el monopolio de tirar pedruscos. La policía apedreó, el 30 de abril por la noche, el domicilio de la activista Sultana Khaya en Cabo Bujador, según muestra un vídeo difundido por los independentistas. Dos investigadoras de Amnistía Internacional (AI) que estuvieron, a finales de abril, en El Aaiún afirmaron que las fuerzas del orden lanzaban piedras.

AI todavía no han puesto por escrito las conclusiones de su visita al Sáhara, pero la que sí ha redactado un informe es la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Critica con dureza la actuación de los antidisturbios. Son “acusaciones (…) sin fundamento”, según el Ministerio del Interior marroquí.

Aunque la policía marroquí no ha practicado detenciones para no incrementar la tensión, la represión ha debido de ser enérgica. Prueba de ello es que Philippe Lalliot, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, recordó, el 29 de abril, el apego de Francia “al derecho a manifestarse pacíficamente”. Lamentó “la violencia que se saldó con varios heridos”, en una velada crítica a la actuación policial marroquí.

El éxito de Marruecos en la ONU ha reactivado el nacionalismo del Istiqlal, el segundo partido de Marruecos y socio de los islamistas moderados en la coalición gubernamental. Su secretario general, Hamid Chabat, anunció en un mitin del 1 de mayo que iba a pedir al Gobierno que recupere “el territorio marroquí usurpado” por Argelia, es decir, ciudades como Bechar, Elknadssa y Tinduf.

A lo largo de esta semana se han producido también disturbios en Sidi Ifni, un enclave que España descolonizó en 1969. La protesta era de índole social y, al disolvieron, ocho agentes de las fuerzas del orden resultaron heridos, según el Ministerio del Interior.

lunes, 6 de mayo de 2013

Multitudinaria manifestación saharaui en El Aaiun ante una delegación de periodistas internacionales


*Fuente CODAPSO, El Aaiun / Fotos: Equipo Media y Radio Maizirat

El Aaiun/Territorio ocupado/Sahara Occidental, 4 Abril 2013

Desde la ciudad ocupada de El Aaiun, el vicepresidente de CODAPSO, Hmad Hammad, ha informado en la noche del sábado 4 de abril sobre las manifestaciones organizadas de forma pacífica esta tarde en El Aaiun, con presencia de una importante delegación de los medios de Estados Unidos y Gran Bretaña que pudieron presenciar el levantamiento saharaui, entre ellos Albany, New York Times, Washington  Post, BBC, CNN, The Guardian, Sky News, Foreign Policy, The Boston Globe y el Herald Tribune.



Hmad estima que los manifestantes se calculan con miles de personas de todas las edades mujeres y hombres. Según el defensor de derechos humanos es la primera vez, después de 38 años de ocupación, que se ha visto algo semejante en las calles de esta ciudad ocupada por Marruecos desde 1976, tras el abandono español a su excolonia. Los manifestantes ocuparon la avenida Smara, arteria principal de la ciudad. Miles de banderas saharauis se enarbolaron junto a banderas la ONU y de Estados Unidos, gesto de los manifestantes saharauis tras la propuesta que los Estados unidos presento al Consejo de Seguridad para que la MUINURSO en el Sahara se ocupara de la protección de los derechos humanos en el territorio.


Las manifestaciones levantaron pancartas escritas en español e inglés en las que se ha  leído, libertad, fredoom, pueblo saharaui unido es uno, el pueblo saharaui exige su derecho a la autodeterminación y la independencia, Sahara libre, Viva Polisario y Fuera Marruecos. Según el defensor de derechos humanos todo se ha desarrollado ante la presencia y cámaras de la delegación internacional de prensa de USA y Gran Bretaña. Los militares marroquíes no arremetieron contra los manifestantes, hasta que al final, y tras la retirada de la prensa para reunirse con los defensores saharaui de derechos humanos, los servicios militares y fuerzas auxiliares desataron su ira contra los manifestantes para dispersarlos y perseguirlos en distintos distritos de la ciudad. También atacaron una decena de domicilios saharauis, entre los que se encuentra la casa de la activista de derechos humanos Aminetu Haidar cuando esta se encontraba en su domicilio reunida con la prensa estadounidense y británica, rompiendo sus ventanas puerta y su vehículo. Con ella se encontraba el defensor saharaui de derechos humanos Laarbi Mesaud.



El vicepresidente de CODAPSO, en sus declaraciones a Poemario Por un Sahara Libre señaló que las manifestaciones se desarrollaron en todos los barrios y en la principal vía de la ciudad desde las 18 GMT hasta las 19:30 GMT, hora en la  que los servicios de seguridad del aparato represor marroquí con sus unidades y militares actuaron con su acostumbrada brutalidad y sin clemencia contra los manifestantes. Hasta el momento ha habido muchos heridos entre ellos un niño de 4 años atropellado por un coche policial y decenas de heridos que aún no se han podido identificar.

martes, 30 de abril de 2013

Cerca de una treintena de heridos en las protestas desatadas en El Aaiún


EFE Rabat 29/04/2013 

Cerca de una treintena de personas, entre independentistas saharauis y agentes de seguridad marroquíes, resultaron heridos durante las protestas convocadas el pasado viernes en la ciudad de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, según denunciaron los activistas locales y autoridades marroquíes.



La vicepresidenta de la Asociación Saharaui de Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos (ASDVH), Ghalia Djimi, explicó que una veintena de manifestantes independentistas resultaron heridos o contusionados durante las incidentes, y que algunos de ellos fueron ingresadas en el hospital de la ciudad.

En el mismo sentido, Sirine Rached, delegada de la organización Amnesía Internacional (AI) –que se encuentra actualmente junto a otro miembro de AI en visita a esta región para investigar la situación de los derechos humanos– confirmó haber visto doce personas con heridas. Rached añadió que los casos más críticos fueron el de una joven que perdió el falange de varios dedos y de un hombre que fue herido a nivel de la cara y que fue ingresado en el hospital militar de la ciudad.

La televisión regional marroquí de El Aaiún divulgó este viernes, por su parte, un comunicado del gobierno civil de la ciudad en el que se informaba de que al menos seis policías antidisturbios y cuatro agentes auxiliares resultaron heridos "al dispersar una manifestación no autorizada de personas en la vía pública" y que fueron ingresados en el hospital militar de la ciudad.

Las mismas fuentes criticaron que la manifestación tenía "fines propagandísticos" y denunciaron que sus convocantes "usaron a las mujeres y a los menores en sus enfrentamientos con las fuerzas de seguridad".

La manifestación se produjo un día después de que la ONU aprobara una nueva resolución que regateó las propuestas de EEUU y los grupos de defensa de los derechos humanos y satisfizo en parte los deseos de Marruecos.

martes, 23 de abril de 2013

Rabat, París y Moscú logran que EE UU renuncie a su iniciativa sobre el Sáhara


IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 23/ABR/2013

Francia, Rusia y España han logrado abortar la propuesta de EE UU para que la Minurso, el contingente de la ONU desplegado en el Sáhara, pudiese supervisar el respeto de los derechos humanos.

EE UU intentó la semana pasada corregir una anomalía y presionar a Marruecos y al Frente Polisario para que pongan más empeño en la negociación hoy en día estancada, según fuentes diplomáticas.

Su embajadora ante la ONU, Susan Rice, presentó al Grupo de Amigos del Sáhara —integrado por España y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad— un proyecto de resolución que ampliaba el mandato de la Minurso para que vigilase los derechos humanos en la antigua colonia española y en áreas bajo la autoridad del Polisario. Minurso es la única misión de paz que carece de competencias en esa materia.

Sin llegar a amenazar con el veto Francia y Rusia se esforzaron por diluir la iniciativa de EE UU. Las reservas de París fueron formuladas en público, el viernes, por Philippe Lalliot, el portavoz de su diplomacia.

Sin criticar la iniciativa estadounidense el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, se parapetó detrás de la posición franco-rusa. Abogó por el “consenso” y porque la embajadora presentase una nueva propuesta. Su entorno dejó caer que sería bueno que el Alto Comisionado para los Refugiados se ocupara de los derechos humanos en la zona aunque no forme parte de sus atribuciones.

En un debate celebrado el 20 de junio en el Congreso de los Diputados, García-Margallo se había, sin embargo, mostrado partidario de atribuir a Minurso esa nueva competencia como también lo hizo en su día su predecesora socialista en el cargo, Trinidad Jiménez.

A la oposición franco-rusa se añadió la animadversión de las autoridades de Marruecos. El palacio real publicó un comunicado rechazando la iniciativa, porque es una ofensa a su “soberanía”, que secundaron partidos políticos, instituciones y hasta ONG de derechos humanos con la excepción de la más importante, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

Rabat escenificó su enojo cancelando unas maniobras militares con EE UU, que debían empezar a fin de mes. Su ministro de Exteriores, Saad Eddine El Othmani, arremetió, por primera vez, el lunes en el Parlamento contra EE UU.

El borrardor de resolución cosechó, en cambio, aplausos de prestigiosas ONG de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) y la Fundación Robert Kennedy que jugó un gran papel a la hora de sensibilizar al secretario de Estado John Kerry. La Unión Africana también respaldó el proyecto de resolución.

Ante tantas acometidas Susan Rice dio, el fin de semana, un paso atrás. Propuso que no fuera la Minurso sino el Alto Comisionado para los Derechos Humanos el que vigilara su cumplimiento en la zona lo que equivalía a que la labor se ejerciera con menos medios, pero los aliados de Marruecos no se dieron por satisfechos.

Rice puso ayer sobre la mesa un texto que sí logró el consenso. Subraya la necesidad de alentar el respeto de los derechos humanos, pero no se prevé ningún mecanismo para lograrlo. Será votado antes de fin de mes.

“Es decepcionante que, ante el rechazo de Marruecos, EE UU dé marcha atrás”, declaró Eric Goldstein de HRW. “El lenguaje aguado del nuevo borrador de resolución no está a la altura del llamamiento hecho por el secretario general de la ONU. Ban Ki-moon, en su informe sobre el Sáhara Occidental sobre la necesidad de una supervisión de los derechos humanos independiente, imparcial, global y sistemática”.

lunes, 22 de abril de 2013

Comunicado de CEAS


CEAS-Sáhara, en representación de la solidaridad española con el pueblo saharaui manifiesta su total repulsa y su más contundente denuncia y rechazo a la actitud y a las manifestaciones expresadas por el Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España Sr. García-Margallo acerca de la posibilidad de extender las competencias de la MINURSO a la protección y defensa de los derechos humanos de la población saharaui. Una petición que ha sido consecuencia de las recomendaciones recogidas en los diferentes informes elaborados por distintos organismos independientes a nivel internacional incluidos los propios funcionarios de las NNUU, como el que presentó en su día el Relator especial contra la tortura y otros tratos crueles e inhumanos Sr. Juan E. Méndez.


Su consideración de “inviables” para estas medidas contradice la pretendida neutralidad y sometimiento del estado español a la estrategia promovida por las NNUU para la resolución de este conflicto y constituye una dejación más en la responsabilidad que a España le corresponde como potencia administradora del territorio y responsable del futuro de sus habitantes. Su actitud abiertamente parcial y pro-marroquí nos indica, una vez más, que no podemos sentirnos representados por un Ministro como el señor García Margallo, que adoptando actitudes que lo colocan alservicio de intereses ajenos a los de su país y como responsable de acciones que no hacen sino deteriorar la imagen exterior de España, significan que no podamos admitir ni consentir en semejante posición política a una persona que se atreve a afirmar que no se debe imponer a Marruecos el respeto de los DDHH en el Sáhara Occidental.

Que, en su momento, le hiciera el juego a los intereses de Mohamed VI, cuando pidió de forma precipitada y desestabilizadora la retirada de los cooperantes de los campamentos de refugiados, que apoyase a Rabat en la peregrina idea de "vetar" a Cristopher Ross por capricho como Representante del Secretario General de las NU para el Sáhara porque cometiese la terrible falta de querer visitar el Sáhara ocupado y conocer de primera mano los abusos cometidos contra la población del territorio..., que mantuviera un silencio cómplice ante la sentencia ilegal contra los jóvenes activistas de los DDHH detenidos en relación con el campamento de Gdeim Izik en un juicio nulo de pleno derecho y sin otro objetivo que el de atemorizar a la población del territorio..., o cuando, recientemente, fueron expulsados de El Aaiún cinco eurodiputados a los que se les impidió la entrada para comprobar la situación del pueblo saharaui sometido a la más despiadada represión en sus legítimos derechos..., son reiteradas pruebas de una conducta parcial e interesada de la que deben de responder él y su partido.

Pero que no apoye a EEUU en la propuesta de que la MINURSO vele por el respeto de los DDHH en el Sáhara... es una vergüenza y una traición... no solo a los saharauis, humillados y apaleados cotidianamente por el ejército y las fuerzas de seguridad marroquíes... sino también a millones de españoles que no entienden de esta actitud traicionera ni de cómo esta persona pueda seguir ostentado la representación del Estado en relación con su política exterior cuando no hace sino apoyar a la ocupación colonialista y a la violación continuada y sistemática de unos derechos elementales cuya violación supone torturas, encarcelaciones y pérdida de vidas humanas.

Es verdaderamente intolerable y nos obliga a decirle basta.

En cada momento en que se produzca una violencia, una tortura, una detención, una violación, un juicio ilegal, como los que se han atestiguado en reiterados informes y alguno de ellos elaborado por la misma ONU... consideramos que este personaje se hará cómplice y corresponsable de ello; por lo que no consentiremos que, en nuestro nombre y ni un minuto más, siga apoyando la barbarie y la ocupación de un territorio que Marruecos invadió por la fuerza, negándose a cumplir las Resoluciones aprobadas por la ONU y que pretenda sencillamente, con la complicidad de España, anexionarse el Sáhara como un acto de fuerza.

La complicidad de nuestro Gobierno, hace que continúe y se prolongue el sufrimiento de este Pueblo, que tuvo la desgracia de tener como país colonizador a una nación tan poco responsable políticamente como España, quien se esfuerza por ignorar su condición de potencia administradora, política y legalmente, de una descolonización aún sin concluir.

¡¡ EXIGIMOS EL INMEDIATO CESE O LA DIMISIÓN DEL MINISTRO MARGALLO!!

domingo, 21 de abril de 2013

España cree “inviable” la iniciativa de EE UU de derechos humanos en el Sáhara


El País - IGNACIO CEMBRERO / MIGUEL GONZÁLEZ - Marsella / Madrid - 20/ABR/2013

Nunca, en sus 57 años de independencia, Estados Unidos había puesto en apuros a Marruecos, su tradicional aliado magrebí, hasta que la semana pasada la embajadora norteamericana ante la ONU, Susan Rice, presentó un proyecto de resolución sobre el Sáhara. Este prevé ampliar el mandato de la MINURSO, el contingente de cascos azules allí desplegados, para que se encargue también de la vigilancia de los derechos humanos en la antigua colonia española y en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) que regenta el Frente Polisario.



Pero ante este inesperado desafío estadounidense, Marruecos ha encontrado dos aliados: España y Francia, las dos potencias que colonizaron el país hasta 1956. A diferencia de otras capitales implicadas, Madrid guarda silencio sobre este asunto, pero en el seno del Grupo de Amigos del Sáhara en la ONU, del que forma parte, ha dejado claro que la propuesta de EE UU es “inviable”.

España no pertenece al Consejo de Seguridad, que votará a fin de mes sobre el proyecto estadounidense, pero sí a ese grupo del que forman parte todos los miembros permanentes del máximo órgano de la ONU. Fue el foro elegido por Washington para dar a conocer su iniciativa que ha sido aplaudida por las más prestigiosas ONG de derechos humanos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Fundación Robert Kennedy.

Antes de iniciar su gira por Oriente Próximo, García-Margallo recibió a Kerry Kennedy, presidenta de la fundación que lleva el nombre de su padre, asesinado en 1968, y que trata desde hace años de persuadir a la Administración demócrata de EE UU de que defienda los derechos humanos en el Sáhara.

A ojos de la diplomacia española, la MINURSO, que es la única misión de paz que carece de cometido en materia de derechos humanos, se sustenta en el Capítulo VI de la Carta de la ONU. No se puede, por tanto, recurrir al uso de la fuerza para imponer a Rabat algo que rechaza. Con ese argumento jurídico se quiere evitar poner en aprietos a Marruecos.

El ministro español José Manuel García-Margallo es partidario de buscar fórmulas alternativas a la propuesta de EE UU como encargar al alto comisionado de la ONU para los Refugiados –no a la alta comisionada para los Derechos Humanos- que designe a un enviado para supervisar la conducta de las fuerzas de seguridad.

París trabaja, por su parte, para modificar –“edulcorar”, matizan las ONG de derechos humanos- el proyecto estadounidense, según fuentes diplomáticas francesas. Como la negociación está en curso “no estamos en condiciones hoy de decir si vamos a votar a favor o en contra”, declaró, el viernes, Philippe Lalliot, portavoz del Ministerio de Exteriores francés. Es muy improbable que llegue a vetar la resolución.

Su presentación ha convulsionado a Marruecos donde, desde que el palacio real tocó arrebato el martes, se suceden comunicados y declaraciones de miembros del Gobierno, partidos, grupos parlamentarios, sindicatos y hasta de nueve ONG –incluida la Organización Marroquí de Derechos Humanos, afín a los socialistas- que objetan la “intromisión en la soberanía” del reino. Mañana domingo está prevista una gran manifestación en Casablanca.

Para intentar parar el golpe el rey Mohamed VI ha enviado a un triunvirato -compuesto por su consejero, Taieb Fassi-Fihri, el jefe del espionaje exterior, Yassin Mansouri, y el ministro de Exteriores, Saaedine el Othmani- a Londres, Pekín y ahora a Moscú donde defienden la posición marroquí.

El monarca manifestó también su descontento con la iniciativa de Washington ordenando la cancelación de las maniobras militares conjuntas con EE UU African Lion previstas para fin de mes en la zona de Tan Tan. Los 1.400 marines que participaban en ellas ya habían desembarcado, junto con su material, en Agadir.

La única voz discordante en Marruecos es la de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) que aprueba la propuesta. Khadiya Ryadi, su presidenta saliente, se preguntó por qué Rabat podía aceptar que el relator de la ONU sobre la tortura, Juan Méndez, visitase el Sáhara y resaltase el empleo frecuente de este método, con los detenidos saharauis independentistas e islamistas, y rechazaba que la MINURSO pudiese supervisar los derechos humanos.

Ali Anouzla, director de la publicación digital Lakome, también señala en un editorial que si los refugiados saharauis están realmente “secuestrados” en Tinduf por el Frente Polisario, la ampliación de las competencias de la MINURSO es la oportunidad de demostrarlo y, acaso, de ponerles a salvo.

viernes, 19 de abril de 2013

Kenedy y Bardem elevan la presión sobre los abusos de los derechos humanos en el Sáhara


ABC - LUIS DE VEGA - MADRID - 19/04/2013

Las denuncias sobre los derechos humanos y el deseo del Gobierno estadounidense de que se vigilen estos abusos siguen calentando los días previos a las reuniones en el Consejo de Seguridad de la ONU en torno al conflicto del Sahara Occidental. La ONG Human Rights Watch (HRW) en vió el miércoles una carta a todos los miembros del consejo «para ampliar el mandato (de la misión de la ONU en el Sahara)e incorporar la supervisión de los derechos humanos».



Pero la última en saltar a la palestra ha sido Kerry Kennedy, hija del asesinado senador demócrata norteamericano Robert F. Kennedy y presidenta del centro para la Justicia y los Derechos Humanos que lleva su nombre.

Kerry Kennedy dijo ayer en Madrid durante una rueda de prensa que «es un paso enorme» que su país haya tomado la decisión de presionar para que la misión de la ONU en el Sahara Occidental, la Minurso, supervise los derechos humanos en ese territorio «bajo ocupación militar». Así lo pudo comprobar hace unos meses sobre el terreno, donde vivió «historias horrendas».

«Como defensora de los derechos humanos no me importa tanto qué gobierno les mande (a los saharauis). Lo que me importa es que cumpla las obligaciones internacionles que ha firmado, como ha hecho el reino de Marruecos y es su deber cumplirlos», dijo la presidenta del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos (RFKC), nacido en 1968. «No es nuestra economía ni nuestros militares los que están en juego, sino nuestros valores, nuestra democracia y nuestros derechos humanos».

«Si no lo conseguimos en estos momentos, creo que hemos avisado a los marroquíes de que se va a continuar así» dijo antes de puntualizar que no está «contra Marruecos, uno de mis países favoritos». «Quiero que el rey no crea que vamos contra ellos sino que buscamos la justicia, la libertad y la democracia», añadió.

Asimismo, Kennedy instó a los españoles, «a los que tanto importaba el Sahara Occidental», a que se movilicen también. Durante una conferencia estuvo precisamente acompañada por el actor Javier Bardem, que se ha convertido en los últimos años en el principal pilar español del activismo a favor de la causa saharaui.

Bardem pidió a las autoridades españolas que «no cierren los ojos» y que dejen de ser amigos del rey Mohamed VI, que «promueve la tortura y la prisión a cientos de miles de personas».

La sorpresa entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad podría llegar esta vez por parte de Francia, tradicional aliado de Marruecos, que podría no frenar la propuesta de estados Unidos de vigilar los derechos humanos.

«No esperamos que Francia la bloquee», dijo un diplomático del Grupo de Amigos del Sahara (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y España) a la agencia Reuters, que lo confirmó con otra fuente. París ha rechazado en ocasiones anteriores este tipo de iniciativas, con lo que habría un cambio de postura si esto se confirmara.

El paso dado ahora por Washington, que ha presentado un proyecto de resolución para que se discuta desde el próximo lunes en el Consejo de Seguridad, ha enfrentado a Estados Unidos con su principal aliado en el Magreb, Marruecos. Rabat sabe del poder de influencia de la administración de Barack Obama y no oculta su enfado.

Como gesto más visible, más allá de las declaraciones airadas de sus gobernantes y del envío de mensajes a través de su aparato mediático en los últimos días, Rabat ha cancelado incluso las maniobras militares African Lion que deberían llevar a cabo estos días ambos países en territorio marroquí con la presencia de más de 1.400 militares estadounidenses.

Ocho ONG marroquíes han escrito en las últimas horas al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, para decirle que no es necesario que la Minurso se encargue de los derechos humanos. No opina así la organización humanitaria más influyente del país magrebí, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), que se ha desmarcado de esta iniciativa y defiende que la ONU sí amplíe su mandato en ese sentido, informa France Presse.

Kerry Kennedy relató algunos hechos vividos el año pasado junto a una delegación del RFKC en la ciudad de El Aaiún, capital del Sahara Occidental, donde hay «militares y policías en cada esquina».

«Vimos a un policía de uniforme y a otros de paisano dar una gran paliza a una mujer. Trataron de impedir que lo observáramos. Me impresionó mucho cómo uno de los agentes quiso quitar la cámara a mi hija de 17 años, a la que golpeó. Logramos llevar a la mujer al hospital y hacerle fotos».

«Cuando se las enseñamos a las autoridades del reino de Marruecos nos dijeron que las fotos pueden mentir. Esta impunidad demuestra la imposibilidad de obtener justicia», concluyó.

Kerry Kennedy se refirió de manera especial a la activista de derechos humanos saharaui Aminatu Haidar, premio Robert Kennedy en 2008 y a la que no dudó en comparar con Martin Luther King o con Mahatma Gandhi. «Nos preocupa mucho su seguridad», señaló refiriéndose a esta mujer que ha sido torturada en varias ocasiones y que ha pasado varios periodos en penales marroquíes como presa política.

jueves, 18 de abril de 2013

Marruecos, contra un proyecto de EEUU para investigar la situación del Sahara.


El País - 16/04/2013

Marruecos ha rechazado el proyecto de resolución que Estados Unidos tiene previsto presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU a finales de mes para exigir que su misión en el Sahara Occidental incluya la supervisión de la situación de los derechos humanos en ese territorio.

El rey Mohamed VI de Marruecos celebró el pasado lunes en la ciudad de Fez una reunión extraordinaria con la plana mayor de los partidos políticos, miembros del Gobierno y los consejeros reales para abordar esta cuestión que trata de "desnaturalizar el mandato de la MINURSO (Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental)", ha indicado el gabinete real.

Sin mencionar a EEUU, uno de sus mayores aliados, han asegurado que "la parcialidad de este tipo de iniciativas unilaterales y sin consulta previa, sobre el contenido, el contexto y de forma de proceder sólo puede suscitar la incomprensión y el rechazo".

Tras finalizar la reunión, el secretario general del Partido del Trabajo, Abdelkrim Benatiq, ha asegurado que "Estados Unidos no tienen derecho a presionar para ampliar las atribuciones de la MINURSO".

Por su parte, las organizaciones de defensa de los derechos humanos de EEUU y un enviado especial de la ONU han acusado a las autoridades marroquíes de torturar a militantes saharauis que luchan por la independencia del territorio.

"El proyecto de resolución indica que la vigilancia y la información en materia de derechos humanos podrían ser responsabilidad de MINURSO", han informado fuentes cercanas a la negociación.

La cuestión de aumentar o no las prerrogativas de la misión es un asunto que lleva tiempo sobre la mesa en el caso del Sahara Occidental. Uno de los más partidarios en que se realicen las prerrogativas es el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, también conocido como Frente Polisario, que lucha por conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.

El proyecto pide también que las delegaciones de la ONU "vigilen los derechos de humanos en los campos de refugiados saharauis de Tindouf, en Argelia, controlados por el Frente Polisario", ha añadido.

Los políticos marroquíes han expresado su "preocupación ante las consecuencias" de este enfoque en la negociación con la ONU, ya que, según éstos, "rompe deliberadamente con el espíritu de consenso para alcanzar una solución políticamente justa, duradera y aceptable para ambas partes", subraya la nota.

Por su parte, los diplomáticos americanos han rechazado hacer declaraciones sobre el tema, aunque un diplomático de la ONU ha confirmado que habrá una ampliación de la misión de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Además, ha afirmado que habrá una "investigación profunda sobre el asunto".

No obstante, el Reino de Marruecos también ha destacado que "confía en la seriedad" del Consejo de Seguridad y en "su capacidad para encontrar las fórmulas apropiadas para preservar el proceso político de toda desviación y consecuencia grave y nefasta para la estabilidad de la región".

El periódico digital marroquí 'Lakome', que cita fuentes próximas al asunto, afirma que el borrador del proyecto de resolución "ha sido entregado al Grupo de Amigos del Sahara Occidental (Francia, EEUU, España, Reino Unido y Rusia) y está previsto presentarlo en la próxima reunión del Consejo de Seguridad a finales de este mes".

EE.UU. enfada a Marruecos por pedir que se vigilen los derechos humanos en el Sáhara.


ABC - LUIS DE VEGA - MADRID - 16/04/2013

Marruecos se niega tajantemente, una vez más, a que Naciones Unidas vigile los derechos humanos en el Sahara Occidental. La respuesta ha sido rápida, apenas unas horas después de que se supiera que Estados Unidos, que cuenta al reino alauí entre sus más firmes aliados en el mundo árabe, tiene la intención de instar a la ONU a hacerlo.



Todo sucede a raíz de las constantes denuncias de los abusos que se cometen en el territorio y de los que han informado no solo organizaciones humanitarias internacionales sino la propia ONU.

«Marruecos rechaza categóricamente todo movimiento tendente a la ampliación del mandato de la Minurso o la puesta en marcha de un mecanismo internacional alternativo para vigilar los derechos humanos en sus provincias del sur», nombre que recibe en la nomenclatura oficial marroquí el territorio saharaui, según el ministro de Exteriores, Saaedine Otmani, informa la agencia oficial Map.

Rabat no acusa directamente a Estados Unidos de la maniobra, pero en un comunicado de palacio habla del intento de «desnaturalizar el mandato de la Minurso» y que la respuesta normal debe ser la de la «incomprensión y el rechazo», informa Map. Todo, tras una reunión extraordinaria celebrada este martes en Fez de la plana mayor del país convocada por el rey Mohamed VI.

Las relaciones bilaterales se habrían tensado sin embargo en los últimos días y Marruecos habría tomado la decisión de «anular» las maniobras militares que celebra en su territorio con tropas estadounidenses, según el diario electrónico independiente Lakome.com.

Estaba previsto que más de 1.400 militares estadounidenses y 900 marroquíes participaran estos días en las maniobras anuales African Lion, los mayores ejercicios que lleva a cabo en el contienente el Africom, el mando militar de EE.UU. para África. Algunos de ellos han llegado estos días ya al puerto sureño de Agadir. Ni las autoridades estadounidenses ni las marroquíes han informado oficialmente de la suspensión.

Washington tratará en los próximos días con un proyecto de resolución de que el Consejo de Seguridad dé luz verde a la ampliación del mandato de la Minurso, la misión de la ONU en la ex colonia española, para que ésta pueda hacerse cargo de los sistemáticos abusos de los derechos humanos que se denuncian desde hace años.

Así lo han confirmado a ABC fuentes próximas al dossier, que al mismo tiempo reconocen que yendo de la mano de Francia los marroquíes tienen un firme aliado en el Consejo de Seguridad para echar atrás la propuesta, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha pedido por vez primera en su informe del 8 de abril «que haya una vigilancia independiente, imparcial, amplia y permanente de la situación de los derechos humanos» en el Sahara Occidental y en los campamentos de los refugiados saharauis de Tinduf (sur de Argelia).

El secretario general no aclara si la encargada de hacerlo debería ser la Minurso u otra instancia. En todo caso, Ban Ki Moon manda un mensaje a Rabat, que trata de imponer como organismo de vigilancia en el Sahara el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La Minurso, instaurada en 1991 para garantizar el alto el fuego y organizar el referéndum de autodeterminación, debería renovar a finales de abril un año su mandato. Esta misión de la ONU es la única que no tiene encomendado el trabajo de vigilar los derechos humanos. Los intentos que ha habido para que lo haga se han encontrado siempre con la negativa de Francia y Marruecos.

lunes, 15 de abril de 2013

EEUU negó cualquier posibilidad de autodeterminación al Sáhara


Público - SERGIO LEÓN y DANIEL DEL PINO - 14/04/2013

El Sáhara se convirtió en un lastre que el régimen de Franco no dudó en sacudirse. El territorio, trascendental desde el punto de vista geoestratégico, rico en minas de fostafo, reservas de petróleo y gas, se vio envuelto en una guerra de intereses para recoger el testigo español. España, Marruecos, Mauritania, Argelia, Estados Unidos...Todos tenían algo que decir y reclamar. Pero se olvidaron de algo importante: ¿y los saharauis?



Los cables estadounidenses desclasificados y compilados por Wikileaks muestran la batalla diplomática desatada para hacerse con el control del Sáhara. Sin embargo, también evidencian que EEUU jugó un papel más que esencial y totalmente alejado de la neutralidad que siempre ha asegurado que mantuvo.

Con el príncipe Juan Carlos de confidente estrella, el Departamento de Estado de Henry Kissinger contaba con una posición privilegiada para manejar los hilos a su antojo. EEUU quería evitar a toda costa un enfrentamiento armado en la región que pudiera calentar la Guerra Fría que mantenía con la Unión Soviética. Argelia, uno de los socios de la URSS, era el gran apoyo del Frente Polisario en la zona. El Gobierno estadounidense no tardó en fijar a Marruecos como su aliado para la causa. Además, con Rabat se aseguraba que la idea defendida por Naciones Unidas, y a la que España parecía querer acogerse en un principio en 1974, no ocurriera nunca: la independencia de los saharauis por la que el Polisario había empezado a luchar.

No es que EEUU pasara por alto la opción de un Sáhara libre, sino que la desestimó desde un principio. En un cable de mayo de 1975, la embajada estadounidense en Rabat realizó uno de sus tantos análisis de la situación. En él, aparte de no darle ninguna credibilidad a la defensa de España a la autodeterminación, alertó del "peligro" de un Sáhara soberano, que "con casi toda seguridad" ayudaría a "desestabilizar la región" ya que no era algo que Marruecos fuera a aceptar.

Para evitar una guerra colonial, el texto llamaba a llegar a un "acuerdo amistoso", cuyo principal obstáculo, según apuntó el representante estadounidense, era "la intransigencia y la inmovilidad de Franco". Curiosamente, las negociaciones entre los dos países se relanzaron con el dictador en coma y con Juan Carlos como jefe de Estado de facto.

El planteamiento de que la independencia del Sáhara convertiría al territorio en una "fuente de inestabilidad" se repite en no pocos cables. En uno de ellos, el embajador en Madrid, Wells Stabler, reconoce la "viabilidad económica" de un Estado saharaui, pero los argumentos en contra, con el tema de la inseguridad como bandera, terminan desequilibrando la balanza. El objetivo parecía claro. Marruecos debía quedarse con el Sáhara. En una carta del 31 octubre del 75, Kissinger instó a Hassan II a que buscara una "fórmula aceptable" para resolver el conflicto. Una misiva en la que el jefe de la diplomacia estadounidense hizo toda una declaración de intenciones: "Queremos ser útiles de cualquiera de las formas posibles".

Si EEUU ayudó a redactar esa fórmula que el monarca alauí presentó ante España, tras la que se acordó llevar a cabo la Marcha Verde a cambio de buscar una salida "elegante" del Sáhara para el régimen, no hay documentos desclasificados que lo demuestren. Pero, en cambio, sí constatan que las buenas relaciones y la complicidad Washington-Rabat viene de lejos.

De hecho, en un par de cables se revelan las intenciones de Hassan II antes de que anunciara la Marcha Verde. En un despacho enviado el 1 de octubre de 1975 el embajador en la capital marroquí avisó de que seguían "recibiendo indicaciones de que el Gobierno de Marruecos está incrementando la preparación de sus fuerzas armadas para usarlas si otras recientes estrategias fallan". Dos días más tarde, el asunto de otro telegrama, esta vez enviado desde la oficina del Departamento de Estado para Europa y Eurasia, es aún más claro: "Posible ataque de Marruecos al Sáhara español".

Si el Ejército marroquí estaba bien preparado para afrontar un enfrentamiento armado es gracias, una vez más, a EEUU. Ya en mayo de 1973 Washington accedió a satisfacer una petición muy especial del rey marroquí. Hassan II necesitaba inmediatamente 100 M-16 para armar a su guardia personal. Kissinger no tuvo problemas para obtener el visto bueno del Congreso pese a que la política de la casa era la de no proporcionar este tipo de fusil de asalto a ningún país africano. Eso sí, el monarca alauí debía comprometerse a no hacer público el trato para no incomodar a ninguno de sus vecinos en el continente.

Poco después el Departamento de Estado aceptaría la venta de otros 3.500 M-16 más. Esta vez, el acuerdo lo cerró Rabat directamente con la empresa armamentística Colt ya que garantizaba el reparto en 90 días. Un tiempo muy inferior a los dos años que habría necesitado el Gobierno de EEUU para el mismo pedido.

Así comienza una relación militar entre EEUU y Marruecos que con los años se haría cada vez más fuerte y fructífera. En meses, EEUU pasó de vender fusiles a convertirse en su mayor suministrador de armamento. Tanques M-48 y M-60, cazas F-5, helicópteros, patrulleras, baterías antiaéreas, sistemas de radares, radios y todo tipo de cohetes llegaban al país norafricano a través de la base naval de Kenitra, provocando numerosas tensiones diplomáticas con España, que cada vez que recibía informaciones por la prensa o por la Inteligencia, en el contexto del conflicto por el Sahara, pedía explicaciones a los embajadores.

Kissinger dio orden a sus diplomáticos de que cada vez que recibieran una pregunta sobre el tema las respuestas debían ser estas: Marruecos había perdido casi todo su poder militar en Siria, suministrarle productos no rompía el equilibrio entre ambos países, el acuerdo estaba firmado mucho antes de la disputa en el Sáhara y, además, el rey se había comprometido personalmente en dos ocasiones a que nunca emplearía ese armamento contra otro país amigo de EEUU.

No hay referencias en los Cables de Kissinger a que el rey utilizara esas armas contra España en la colonia. Pero sí aparecen datos curiosos como por ejemplo que el régimen intentó colocar a Rabat en abril de 1973 varios cazas F-5. La administración franqusta trató de convencer a Washington de, que estableciendo ese lazo con Hassan II, Occidente se garantizaba la lealtad marroquí a la causa anticomunista. EEUU aceptó aunque veía en las intenciones españolas una manera de tener controlado al monarca ya que los modelos que le estaba ofreciendo eran demasiado antiguos y, además, Madrid estaba intentando que Kissinger accediera a modernizar la flota de cazas españoles.

EEUU sí que llegó a aceptar una rocambolesca operación a tres bandas que tenía como protagonistas a Jordania e Irán. El rey marroquí estaba muy preocupado por la debilidad de su Ejército con respecto a Argelia y solicitó a Washington permiso para que Amman y Teherán le cedieran armamento. El plan pasaba por que Irán enviaría un contingente de baterías antiaéreas hasta Jordania y desde allí serían transferidas hasta Marruecos acompañadas de un escuadrón de F-5 jordanos.

Washington, sin embargo, mostró su malestar por los términos del pacto ya que por un lado Marruecos estaba atravesando problemas financieros graves y no estaba pagando a tiempo la deuda derivada del acuerdo militar con ellos. Por otro lado, los marroquíes debían devolver a los jordanos todos los aviones y en el caso de que algún caza se perdiera por el camino tendrían que reponerlos con modelos iguales o superiores -justo los que les iba a proporcionar EEUU-. Hassan II prometió a Kissinger que ninguno de esos aviones saldría de los hangares.

Con una vía de suministros tal y un aliado como EEUU, Marruecos no tenía nada que temer. El plan para traspasar el Sáhara pactado con España pasaba por organizar un referéndum amañado en la ONU durante la gestión provisional del territorio entre ambos países junto a Mauritania. El objetivo era legitimar la ocupación marroquí. Naciones Unidas no reconoció los Acuerdos de Madrid que establecieron la administración tripartita. La mitad de la población huyó hacia el desierto y se refugió en los campos de Argelia. Finalmente no hubo plebiscito. Ni real ni "controlado". Ha habido algún que otro intento. Más de una promesa. Pero, sin embargo, los saharauis llevan esperando, durante casi ya 38 años, a que alguien les consulte.

España pactó en secreto con Marruecos la Marcha Verde


Público - SERGIO LEÓN - 14/04/2013

"España está comprometida con la autodeterminación del Sáhara". La declaración de intenciones es de agosto de 1973. Por entonces, al ya agotado régimen de Franco le sobraba la colonia. El Frente Polisario había iniciado su guerra de guerrillas y la administración franquista intentaba cargar con su responsabilidad a la ONU para abandonar lo que se había convertido en un problema y para que su imagen no quedara demasiado dañada ante las ambiciones territoriales de otros países.



¿Qué pasó durante los siguientes dos años? Desde las declaraciones de Laureano López Rodó, el entonces ministro de Exteriores español, hasta que Rabat asumiera la ocupación, se sucedieron miles de conversaciones para negociar la suerte del pueblo saharaui. Los Cables de Kissinger recopilados por Wikileaks recogen la enorme actividad diplomática entre los países interesados a hacerse con un trozo del pastel.

Los embajadores estadounidenses detallaron las intenciones de unos y de otros mientras España bullía ante el ocaso de la dictadura y el inicio de la Transición. La Marcha Verde de noviembre de 1975 impulsó e impuso a Marruecos como nuevo dueño, aunque, desde hacía meses, el Spanish Sahara era ya un asunto que copaba los informes de los representantes estadounidenses de Rabat y Madrid.

El rey Hassan II tomó la decisión de enviar a 350.000 civiles marroquíes y 20.000 soldados al recibir el varapalo de La Haya. En 1974 España anunció que no tardaría en realizar un referéndum entre la población saharaui sobre su independencia. El reino alauí, que sabía que tenía las de perder ante el plebiscito, apeló al Tribunal Internacional de Justicia. El principal órgano judicial de Naciones Unidas dictaminó el 16 de octubre del 75 que, aunque existían vínculos jurídicos entre Marruecos y el territorio del Sáhara Occidental, éstos no establecían ningún vínculo de soberanía. Hassan II entendió lo que le convino. "No nos queda más remedio que recuperar nuestro Sáhara", anunció.

De aquella consulta popular sobre la autonomía de los saharauis no se supo más. Y hasta hoy. Mientras la administración franquista seguía defendiendo en público el derecho de autodeterminación reconocido por Naciones Unidas, mandaba a un representante para iniciar las conversaciones secretas con Rabat. La estrategia marroquí para iniciar su conquista de la región había dado comienzo. España tenía las de perder, pero nada más lejos de la realidad. El régimen no sólo conocía los planes marroquíes, sino que los acordó con ellos. Un cable enviado desde la embajada en Marruecos el 23 de octubre dejó a las claras los términos del pacto que alcanzaron Hassan II y el enviado español José Solis, ministro del Movimiento.

El documento, dirigido al Departamento de Estado de Henry Kissinger, resume una conversación de Hassan II con los representantes estadounidenses en la que detalla la reunión. El monarca se mostró optimista ya que "tres cuartas partes del problema habían quedado resueltas tras el acuerdo alcanzado con Solis". El pacto estableció que la Marcha Verde, como gran idea del rey alauí, seguiría adelante. "El concepto es mío. La organización es mía. Voy a dar la orden de cruzar la frontera. Sólo la gente lo puede cancelar y si lo hacen puede que yo también coja mis maletas y me mude a mi casa de Madrid", avisó el monarca.

Como contrapartida, Marruecos y España quedaron en buscar al régimen una salida "elegante" del Sáhara que le permitiera "guardar las apariencias". La idea consistía en utilizar a Naciones Unidas para legitimar la ocupación marroquí a través de un referéndum "controlado". Para ello contarían con la ayuda de Mauritania y, esperaban, la de EEUU. Las siguientes conversaciones servirían, según el cable, para trabajar y definir esta fórmula. Asimismo, Solis aprovechó el encuentro para anunciar que España renunciaba a un Sáhara independiente y, además, y para tranquilidad de Washington, dejaría de considerar a Argelia, aliada de la Unión Soviética, como "parte interesada".  

Con Franco en su lecho de muerte, fue el todavía príncipe Juan Carlos quien lideró las negociaciones. Aunque, en un principio, el aspirante a la corona no quiso saber nada del tema, según relató el jefe de la legación estadounidense en Madrid en septiembre del 75: "Juan Carlos no tiene ninguna intención de involucrarse en este problema, que sólo le podría traer consecuencias negativas". Wells Stabler explicó en el documento que el Borbón se negó a ser el interlocutor español en una reunión en Nueva York propuesta por Hassan II. Pretendía que el dictador "no desapareciera de escena" antes de que el asunto del Sáhara quedara resuelto.

El monarca español asumió la jefatura de Estado el 31 de octubre del 75 después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes, como constató el embajador de EEUU en Rabat. Hasta entonces, según transmitió Stabler, "el Gobierno seguía vacilante" ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes. Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.

En ese momento "sólo unos pocos altos oficiales españoles" participaban en las negociaciones, según informó desde Madrid el legado en uno de sus telegramas. Entre ellos ya no estaría Pedro Cortina. El ministro de Exteriores, en el cargo desde enero del 74 a diciembre del 75, aseguró ante el embajador que la política española original sobre el Sáhara, la del referéndum, no había cambiado. En otro informe, Stabler comentó que, entre lo confuso de la situación, "lo único claro es que [la opinión de Cortina] ha quedado totalmente descartada".

El 25 de octubre, en un encuentro con Solis a su regreso de Rabat, el ministro del Movimiento Nacional dio cuenta de su reunión con Hassan II, una reunión que calificó de "realista, positiva, dura y fructífera". En el documento, Stabler destacó que la mayor preocupación de España era, por encima de todo, evitar entrar en una guerra colonial con Marruecos: "Sería una tragedia que los soldados españoles en el Sáhara se vean envueltos en una confrontación abierta". Asimismo, el hombre de Franco dejó claro que por nada del mundo el régimen quería perturbar sus relaciones con Rabat. "España desea salir del Sáhara [...] Solis dijo que está a favor de un acuerdo por el que la región se convierta en una provincia autónoma de Marruecos". Cuatro meses después se hizo realidad.

El 2 de noviembre del 75 Juan Carlos viajó al Sáhara para, en teoría, dar su apoyo a las tropas allí destinadas. Marruecos dio por cumplidos sus objetivos y el 9 de ese mismo mes retiró la Marcha Verde. Durante todos esos días ningún legionario o soldado español movió un dedo. El 14 España firmaba los Acuerdos de Madrid y se constituía una administración tripartita junto a Marruecos y Mauritania. Duró hasta el 26 de febrero del año siguiente, cuando España finalmente abandonó a los saharauis, que empezarían a pasar de la ocupación española al dominio militar marroquí.

lunes, 18 de marzo de 2013

Convocatoria Asamblea General de Socios

Se convoca la Asamblea General de Socios para el 22 de marzo con el siguiente orden del día:
  1. Lectura y aprobación del Acta de la asamblea anterior.
  2. Presentación del balance económico y de gestión 2012.
  3. Elección de junta directiva.
  4. Ruegos y preguntas.
Lugar de celebración: Centro municipal integrado El Llano. c/ Río de Oro, 37. Gijón.
Hora: 19:00 en primera convocatoria y 19:30 en segunda.


Amigos del Pueblo Saharaui busca apoyos para el campamento de verano


La Nueva España -  13/03/13

La asociación asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui está buscando apoyos para una nueva edición de sus campamentos de verano. El programa «Vacaciones en paz» consiste en organizar el viaje de niños saharauis de entre 7 y 12 años para que pasen los meses de más calor con familias asturianas. El año pasado fueron 314 los niños que llegaron a Asturias desde cinco campamentos de refugiados del Sahara: El Aaiún, Auserd, Smara, Dajla y 27 de febrero.


El programa de campamentos sigue en marcha (contra lo que por error informó ayer este periódico), pero Amigos del Pueblo Saharaui ha tenido que suspender un vuelo solidario que estaba previsto para finales de este mes de marzo. La razón es que, dado el escenario de inestabilidad en el norte de Mali y los territorios limítrofes, las autoridades saharauis han decidido suspender la autorización de visitas a los campamentos de refugiados de Tinduf. En este viaje, que se venía realizando todos los años, muchas familias aprovechaban para visitar a los niños de acogida y a sus padres. También era la ocasión que utilizaban personas interesadas en conocer de primera mano la vida en los campamentos saharauis.


En lo que se refiere a «Vacaciones en paz», la asociación de Amigos del Pueblo Saharaui está inmersa en la campaña de captación de familias de acogida para este año, así como en la búsqueda de la financiación que depende de las entidades públicas. El año pasado, los promotores de esta iniciativa ya tuvieron que hacer encaje de bolillos porque los recortes en las admininstraciones también mermaron sus ingresos. «El programa se realizará en los mismos términos que en años anteriores», aseguró un responsable de la asociación.


En toda España son más de 8.000 las familias que anualmente acogen a estos niños, que son uno más en la casa durante las semanas que dura su estancia.

Aminatu Haidar en la Audiencia Nacional: "Marruecos quiere eliminar al pueblo saharaui"

Público - 13/03/13

La activista pro derechos humanos Aminatu Haidar ha prestado hoy testimonio en la Audiencia Nacional dentro de la causa por genocidio en el Sáhara Occidental que se sigue en este tribunal y ha denunciado torturas y secuestros "sistemáticos" de Marruecos contra "el pueblo saharaui". "He podido dar datos concretos y actualizados sobre la tortura y el secuestro sistemáticos cometidos por Marruecos para discriminar y eliminar a todo el pueblo saharaui", ha señalado la activista.


Haidar ha hecho estas declaraciones tras comparecer en el citado tribunal, a la salida de la citada sede judicial, donde la esperaba un grupo de activistas saharauis ataviados con pañuelos y ropas tradicionales, y que clamaba consignas favorables a su causa, además del tradicional grito saharaui: "Marruecos culpable, España responsable" y "Viva la lucha del pueblo saharaui".

El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz la había citado a declarar como testigo dentro de las diligencias abiertas en 2007 por su predecesor, Baltasar Garzón, por delitos de genocidio y torturas en el Sáhara Occidental. La causa por genocidio y torturas, supuestamente cometidos en el Sáhara Occidental entre 1976 y 1987, se inició a raíz de una querella contra trece altos cargos marroquíes en relación con la desaparición de cientos de saharauis.

Haidar ha ampliado los hechos denunciados a otras vulneraciones de derechos humanos cometidas entre 1987 y 1991 e incluso ha declarado que las violaciones de los derechos humanos continúan, según ha declarado a los medios de comunicación. "Soy testigo y víctima directa de algunos de los hechos incluidos en la querella. Algunos de los responsables siguen con sus altos cargos en Marruecos, entre ellos uno que ordenó el asalto violento militar de un campamento saharaui" y también "mi detención y tortura, en 2005, como activista de derechos humanos", ha declarado.

"No tengo mucha confianza en que Marruecos colabore", pero "hay que hacer Justicia" contra los responsables de altos cargos del Gobierno marroquí "implicados en violaciones cometidas a diario contra el pueblo saharaui", ha añadido. "Espero se haga justicia, tengo confianza en la Audiencia Nacional y en el juez Pablo Ruz, ha añadido antes de recordar que España "sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental y tiene esa responsabilidad de condenar a los responsables de esos crímenes".

Los principales altos cargos marroquíes a los que Garzón acordó investigar son Housni Ben Sliman, que ordenó y dirigió presuntamente la campaña de detenciones y posteriores desapariciones en Smara en 1976, y Abdelhafid Ben Hachem, presunto responsable de los secuestrados en 1987 en El Aaiún y supervisor de los interrogatorios bajo tortura. A Ben Hachem también se le acusa de haber secuestrado el 20 de noviembre de 1987 a Djimi El Ghalia, a la que dio "orden de torturarla".

También destacan Said Ouassou, supuesto responsable directo de todas las detenciones de ciudadanos saharauis en El Aaiún entre 1976 y 1978; Abdelhak Lemdaour, presunto responsable y dirigente de una gran campaña de detenciones; Moustafa Hamdaoui, dirigente del cuartel de la gendarmería en Tan Tan en 1981 y Dris Sbai, quien presuntamente dirigía las operaciones de secuestros y torturas.

La querella contra estos militares la presentaron el 14 de diciembre de 2006 asociaciones de apoyo al pueblo saharaui y pro derechos humanos, que cifraron en 542 el número de saharauis desaparecidos desde 1975. Según la denuncia, a partir de ese año, cuando España se retiró del Sáhara, Marruecos ocupó el territorio "mediante una cruenta guerra y masacre contra el pueblo saharaui que duró 16 años", y detalla como el Ejército marroquí llevó a cabo "el secuestro, encarcelamiento y desaparición" de cientos de saharauis, la mayoría con nacionalidad española, entre 1975 y 1980.