lunes, 25 de abril de 2011

El desierto donde se fragua la revolución saharaui


Publico.es PATRICIA CAMPELO Campamento 27 de Febrero (Argelia) 23/04/2011

Ahmed El Hocssine asegura que en los campamentos de refugiados en suelo argelino “todos tenemos 35 años”. Es el tiempo que llevan viviendo de forma “provisional” en medio del desierto mientras esperan la reunificación de su pueblo en un Estado independiente.



El Hocssine fue uno de los primero niños que nació con la condición de refugiado saharaui. Tras vivir 15 años en La Habana, donde estudió la carrera de Medicina, volvió al campamento levantado por sus mayores, huidos de los bombardeos de Marruecos sobre el Sáhara tras la salida de España del territorio en 1975. “Me importa más la familia que el dinero, la causa es lo principal”. Cerca de 200.000 saharauis han pasado por Cuba en los últimos años para estudiar, según datos del Frente Polisario, el movimiento político de representación del pueblo saharaui.

Los anhelos de El Hocssine se repiten en Elwali Malainin que, a sus 22 años, ha pasado los últimos 13 de su vida estudiando en España y acaba de regresar a los campamentos para quedarse. Con su formación en informática espera poder trabajar “en cualquier cosa”.

La estela revolucionaria de Gdem Izik.

Tras el brutal desmantelamiento del Campamento Dignidad por parte del ejército de Marruecos el 8 de noviembre de 2010, el sentimiento revolucionario se palpa con facilidad entre la juventud saharaui. En el Campamento 27 de Febrero, uno de los primeros asentamientos, a 20 kilómetros de Tindouf, los jóvenes refugiados se reúnen con los voluntarios españoles que estos días conviven con ellos gracias a la iniciativa de la Columna de los Mil, para hablar de sus expectativas y del camino hacia la autodeterminación. La iniciativa española tiene el objetivo de denunciar la situación de los campos de refugiados y los abusos del Gobierno marroquí con los habitantes de las zonas ocupadas.

El presidente de la UJSARIO, la unión de jóvenes del Frente Polisario, Sidahmed Lud, considera que tras la larga espera no ven avances que desemboquen en la solución final. “La comunidad internacional le sigue el juego a Marruecos y mientras, continúa la explotación”. El líder juvenil no descartaría una nueva intifada.



“No conocemos nuestra tierra y vemos muy negro nuestro futuro”, sentencia Ahmed El Bayun, saharaui refugiado de 33 años. Una desesperanza que también se plasma en las palabras de Luchaá Saleh (24 años), quien no duda a la hora de afirmar que “la solución es coger las armas; moriría por un Sáhara libre”. Presión y conciencia política son los instrumentos más factibles para lograr la autodeterminación del pueblo a juicio de Talebuya Hamadi Faragi. A sus 24 años parece estar llamado a ser el nuevo El Luali Mustafa, el joven líder que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976 y murió durante la invasión mauritana de los territorios saharauis del sur. “Hay que dar un paso político hacia adelante con conciencia política; sin actos como el de la Columna o el Fisáhara no se sabría nada de nosotros, pero no vengáis a tomar el té o a darnos latas de atún de nuestro mar y decir que colaboráis con el pueblo saharaui; hay que llevar esa conciencia más allá”, sentencia.

Otros jóvenes se atienen a la línea de conversaciones con Marruecos marcada por el Polisario desde 1978 y defienden la actitud condescendiente del brazo político de la RASD respecto a los acontecimientos de Gdem Izik. Bachir Mahyub, saharaui refugiado en Argelia, subraya que “un problema político se resuelve por la vía política y la presión hay que hacerla con los mecanismos legítimos a nuestro alcance”.

Sidi Zaqui, profesor de español en la escuela de Dahkja, considera que “todos los jóvenes saharauis llevan la política en su sangre” pero que no han alcanzado la “madurez” para gobernar: “Hay que respetar los tiempos en pro de la autodeterminación”, añade.

Lehbib Mohame, el joven periodista que al principio de la reunión daba la bienvenida “aunque no estemos en nuestra tierra”, lanza un mensaje a los españoles que aglutina un sentir generalizado: “Llegad con vuestra voz donde nosotros no podemos”.

La construcción de un Estado.

El vínculo de los campamentos de refugiados argelinos- donde viven 170.000 saharaui- con las ciudades ocupadas por Marruecos al otro lado del muro levantado por el gobierno alauí se palpa a cada paso. Las wilayas –provincias- llevan el nombre de las principales ciudades ocupadas “para no perder el vínculo con la tierra” de la que fueron expulsados después de que España abandonara la 53 provincia española sin posibilitar la autodeterminación de la que fuera su excolonia. Así explica Dahan Abdelfatah, subdelegado del Polisario en Aragón, el exilio de su pueblo. Es el momento del té y de recuperar la memoria en la jaima, símbolo de la cultura saharaui. “El Polisario tuvo que gestionar una gran masa de refugiados sin tener experiencia político-administrativa. Creó congresos populares de base, con elecciones cada dos años e impuso la educación obligatoria”. Según indica Abdelfatah, “España dejó una tasa de analfabetismo del 84% cuando salió del Sáhara. Para gestionar un estado independiente, educar era la clave”.

Esta premisa la tienen presente jóvenes como Chej Muhftah, miembro de UJSARIO, quien agradece la “alta formación” que han recibido los jóvenes en diferentes países. “Era un desafío montar un Estado en el exilio y formar una nación”, añade.

Cada barrio tiene una directora que se encarga de la administrar la ayuda humanitaria de Naciones Unidas que reciben una vez al mes. Rabuni es la capital administrativa, donde están los ministerios, el hospital nacional, la radio y televisión oficial de la RASD y varios comercios.

Todo en edificaciones de una planta, de adobe, con paredes agrietadas, y un precario tendido eléctrico que se extiende desde Tindouf, la última ciudad argelina, hasta el centro neurálgico del Sáhara de refugiados. Las demás wilayas no disponen de luz eléctrica. Las condiciones climatológicas son extremas, alcanzando los 60 grados en verano y con un frecuente viento de siroco que levanta con violencia la arena del desierto e imposibilita la vida cotidiana.

En el Campamento 9 de Julio se ubica el parlamento de la RASD y el Centro de Víctimas de guerra y de minas. El 27 de Febrero, en cambio, se fundó como una escuela para mujeres y hoy en día viven varios miembros del Gobierno saharaui. “Se ha creado un sistema político que se basa en la concepción del Estado moderno; hay división de poderes, la justicia saharaui es de las más modernas del entorno y todo ello encaminado a lograr un Sáhara independiente, libre y soberano”, señala el presidente del Parlamento, Jadri Aduh. El objetivo final es que los saharauis “se acostumbren a un estado moderno; crear ciudadanía”.

A tenor de la madurez institucionalidad consolidada a lo largo de estos 35 años la juventud saharaui pide que la autodeterminación sea ya una realidad. “No queremos caridad, queremos justicia” es la proclama más escuchada en los campos de refugiados saharauis.

El desierto donde se fragua la revolución saharaui


Publico.es PATRICIA CAMPELO Campamento 27 de Febrero (Argelia) 23/04/2011

Ahmed El Hocssine asegura que en los campamentos de refugiados en suelo argelino “todos tenemos 35 años”. Es el tiempo que llevan viviendo de forma “provisional” en medio del desierto mientras esperan la reunificación de su pueblo en un Estado independiente.



El Hocssine fue uno de los primero niños que nació con la condición de refugiado saharaui. Tras vivir 15 años en La Habana, donde estudió la carrera de Medicina, volvió al campamento levantado por sus mayores, huidos de los bombardeos de Marruecos sobre el Sáhara tras la salida de España del territorio en 1975. “Me importa más la familia que el dinero, la causa es lo principal”. Cerca de 200.000 saharauis han pasado por Cuba en los últimos años para estudiar, según datos del Frente Polisario, el movimiento político de representación del pueblo saharaui.

Los anhelos de El Hocssine se repiten en Elwali Malainin que, a sus 22 años, ha pasado los últimos 13 de su vida estudiando en España y acaba de regresar a los campamentos para quedarse. Con su formación en informática espera poder trabajar “en cualquier cosa”.

La estela revolucionaria de Gdem Izik.

Tras el brutal desmantelamiento del Campamento Dignidad por parte del ejército de Marruecos el 8 de noviembre de 2010, el sentimiento revolucionario se palpa con facilidad entre la juventud saharaui. En el Campamento 27 de Febrero, uno de los primeros asentamientos, a 20 kilómetros de Tindouf, los jóvenes refugiados se reúnen con los voluntarios españoles que estos días conviven con ellos gracias a la iniciativa de la Columna de los Mil, para hablar de sus expectativas y del camino hacia la autodeterminación. La iniciativa española tiene el objetivo de denunciar la situación de los campos de refugiados y los abusos del Gobierno marroquí con los habitantes de las zonas ocupadas.

El presidente de la UJSARIO, la unión de jóvenes del Frente Polisario, Sidahmed Lud, considera que tras la larga espera no ven avances que desemboquen en la solución final. “La comunidad internacional le sigue el juego a Marruecos y mientras, continúa la explotación”. El líder juvenil no descartaría una nueva intifada.



“No conocemos nuestra tierra y vemos muy negro nuestro futuro”, sentencia Ahmed El Bayun, saharaui refugiado de 33 años. Una desesperanza que también se plasma en las palabras de Luchaá Saleh (24 años), quien no duda a la hora de afirmar que “la solución es coger las armas; moriría por un Sáhara libre”. Presión y conciencia política son los instrumentos más factibles para lograr la autodeterminación del pueblo a juicio de Talebuya Hamadi Faragi. A sus 24 años parece estar llamado a ser el nuevo El Luali Mustafa, el joven líder que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976 y murió durante la invasión mauritana de los territorios saharauis del sur. “Hay que dar un paso político hacia adelante con conciencia política; sin actos como el de la Columna o el Fisáhara no se sabría nada de nosotros, pero no vengáis a tomar el té o a darnos latas de atún de nuestro mar y decir que colaboráis con el pueblo saharaui; hay que llevar esa conciencia más allá”, sentencia.

Otros jóvenes se atienen a la línea de conversaciones con Marruecos marcada por el Polisario desde 1978 y defienden la actitud condescendiente del brazo político de la RASD respecto a los acontecimientos de Gdem Izik. Bachir Mahyub, saharaui refugiado en Argelia, subraya que “un problema político se resuelve por la vía política y la presión hay que hacerla con los mecanismos legítimos a nuestro alcance”.

Sidi Zaqui, profesor de español en la escuela de Dahkja, considera que “todos los jóvenes saharauis llevan la política en su sangre” pero que no han alcanzado la “madurez” para gobernar: “Hay que respetar los tiempos en pro de la autodeterminación”, añade.

Lehbib Mohame, el joven periodista que al principio de la reunión daba la bienvenida “aunque no estemos en nuestra tierra”, lanza un mensaje a los españoles que aglutina un sentir generalizado: “Llegad con vuestra voz donde nosotros no podemos”.

La construcción de un Estado.

El vínculo de los campamentos de refugiados argelinos- donde viven 170.000 saharaui- con las ciudades ocupadas por Marruecos al otro lado del muro levantado por el gobierno alauí se palpa a cada paso. Las wilayas –provincias- llevan el nombre de las principales ciudades ocupadas “para no perder el vínculo con la tierra” de la que fueron expulsados después de que España abandonara la 53 provincia española sin posibilitar la autodeterminación de la que fuera su excolonia. Así explica Dahan Abdelfatah, subdelegado del Polisario en Aragón, el exilio de su pueblo. Es el momento del té y de recuperar la memoria en la jaima, símbolo de la cultura saharaui. “El Polisario tuvo que gestionar una gran masa de refugiados sin tener experiencia político-administrativa. Creó congresos populares de base, con elecciones cada dos años e impuso la educación obligatoria”. Según indica Abdelfatah, “España dejó una tasa de analfabetismo del 84% cuando salió del Sáhara. Para gestionar un estado independiente, educar era la clave”.

Esta premisa la tienen presente jóvenes como Chej Muhftah, miembro de UJSARIO, quien agradece la “alta formación” que han recibido los jóvenes en diferentes países. “Era un desafío montar un Estado en el exilio y formar una nación”, añade.

Cada barrio tiene una directora que se encarga de la administrar la ayuda humanitaria de Naciones Unidas que reciben una vez al mes. Rabuni es la capital administrativa, donde están los ministerios, el hospital nacional, la radio y televisión oficial de la RASD y varios comercios.

Todo en edificaciones de una planta, de adobe, con paredes agrietadas, y un precario tendido eléctrico que se extiende desde Tindouf, la última ciudad argelina, hasta el centro neurálgico del Sáhara de refugiados. Las demás wilayas no disponen de luz eléctrica. Las condiciones climatológicas son extremas, alcanzando los 60 grados en verano y con un frecuente viento de siroco que levanta con violencia la arena del desierto e imposibilita la vida cotidiana.

En el Campamento 9 de Julio se ubica el parlamento de la RASD y el Centro de Víctimas de guerra y de minas. El 27 de Febrero, en cambio, se fundó como una escuela para mujeres y hoy en día viven varios miembros del Gobierno saharaui. “Se ha creado un sistema político que se basa en la concepción del Estado moderno; hay división de poderes, la justicia saharaui es de las más modernas del entorno y todo ello encaminado a lograr un Sáhara independiente, libre y soberano”, señala el presidente del Parlamento, Jadri Aduh. El objetivo final es que los saharauis “se acostumbren a un estado moderno; crear ciudadanía”.

A tenor de la madurez institucionalidad consolidada a lo largo de estos 35 años la juventud saharaui pide que la autodeterminación sea ya una realidad. “No queremos caridad, queremos justicia” es la proclama más escuchada en los campos de refugiados saharauis.

domingo, 17 de abril de 2011

Ban Ki-moon desoye la propuesta de vigilar de cerca los derechos humanos en el Sáhara



El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, desoyó la propuesta del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y no incluyó en su informe sobre el Sáhara Occidental la ampliación del mandato de la Minurso, el contingente de "cascos azules" desplegado en el territorio.

El Alto Comisionado le sugirió añadir un párrafo a su informe pidiendo al Consejo de Seguridad de la ONU ampliar las competencias de Minurso para que pueda vigilar el respeto de los derechos humanos en la antigua colonia española y en los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia).

Ban Ki-moon entregó su informe al Consejo de Seguridad el viernes por la noche, con nueve días de retraso sobre la fecha prevista, a causa de las tensiones que su redacción generó. El máximo órgano de la ONU empezará a estudiar el documento este lunes y se pronunciará definitivamente el 27 de abril. Decidirá, probablemente, prorrogar un año el mandato de la Minurso.

En lugar de encargar a Minurso esa tarea de vigilancia, Ban Ki-moon apuesta porque el respeto de esos derechos corresponda al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un organismo menos eficaz y que no tiene presencia en el territorio. Aún así, confía en que pueda ejercer su labor de forma "independiente, imparcial y duradera".

El representante Frente Polisario ante la ONU, Ahmed Boukhari, consideró que el deseo de Ban Ki-moon de implicarse, aunque sea tímidamente, en la defensa de los derechos humanos era "un paso en la buena dirección", aunque su movimiento, que lucha por la independencia del Sáhara, hubiera preferido ampliar las competencias de la Minurso.

A ello se opuso Marruecos con la ayuda de Francia cuyos representantes ante la ONU tuvieron acceso, según la web informativa norteamericana especializada Inner City Press, al borrador del informe que redactaba Ban Ki-moon. Éste cedió a las presiones de París y se olvidó de la recomendación del Alto Comisionado.

La Minurso es el único contingente de mantenimiento de la paz desplegado en África que carece de competencias en materia de derechos humanos. Fue creada en 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Polisario y para organizar un referéndum de autodeterminación en el territorio, una tarea que dejó de cumplir en 1999.
Ban Ki-moon recalca en su informe que las revueltas en el mundo árabe hacen más necesario que nunca lograr la paz en el Sáhara. "Los llamamientos a mayores derechos políticos y económicos [en la región] colocan ante nuevos desafíos a la estabilidad y seguridad en el Sáhara Occidental que pueden, potencialmente, amenazar el statu quo" y provocar nuevas rachas de violencia.

El secretario general hace también una descripción pormenorizada del desmantelamiento, a la fuerza, del campamento de protesta erigido en octubre en las afueras de El Aaiún por los antidisturbios marroquíes. Marruecos sale mal librado de esa exposición.

Ban Ki-moon desoye la propuesta de vigilar de cerca los derechos humanos en el Sáhara



El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, desoyó la propuesta del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y no incluyó en su informe sobre el Sáhara Occidental la ampliación del mandato de la Minurso, el contingente de "cascos azules" desplegado en el territorio.

El Alto Comisionado le sugirió añadir un párrafo a su informe pidiendo al Consejo de Seguridad de la ONU ampliar las competencias de Minurso para que pueda vigilar el respeto de los derechos humanos en la antigua colonia española y en los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia).

Ban Ki-moon entregó su informe al Consejo de Seguridad el viernes por la noche, con nueve días de retraso sobre la fecha prevista, a causa de las tensiones que su redacción generó. El máximo órgano de la ONU empezará a estudiar el documento este lunes y se pronunciará definitivamente el 27 de abril. Decidirá, probablemente, prorrogar un año el mandato de la Minurso.

En lugar de encargar a Minurso esa tarea de vigilancia, Ban Ki-moon apuesta porque el respeto de esos derechos corresponda al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un organismo menos eficaz y que no tiene presencia en el territorio. Aún así, confía en que pueda ejercer su labor de forma "independiente, imparcial y duradera".

El representante Frente Polisario ante la ONU, Ahmed Boukhari, consideró que el deseo de Ban Ki-moon de implicarse, aunque sea tímidamente, en la defensa de los derechos humanos era "un paso en la buena dirección", aunque su movimiento, que lucha por la independencia del Sáhara, hubiera preferido ampliar las competencias de la Minurso.

A ello se opuso Marruecos con la ayuda de Francia cuyos representantes ante la ONU tuvieron acceso, según la web informativa norteamericana especializada Inner City Press, al borrador del informe que redactaba Ban Ki-moon. Éste cedió a las presiones de París y se olvidó de la recomendación del Alto Comisionado.

La Minurso es el único contingente de mantenimiento de la paz desplegado en África que carece de competencias en materia de derechos humanos. Fue creada en 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y el Polisario y para organizar un referéndum de autodeterminación en el territorio, una tarea que dejó de cumplir en 1999.
Ban Ki-moon recalca en su informe que las revueltas en el mundo árabe hacen más necesario que nunca lograr la paz en el Sáhara. "Los llamamientos a mayores derechos políticos y económicos [en la región] colocan ante nuevos desafíos a la estabilidad y seguridad en el Sáhara Occidental que pueden, potencialmente, amenazar el statu quo" y provocar nuevas rachas de violencia.

El secretario general hace también una descripción pormenorizada del desmantelamiento, a la fuerza, del campamento de protesta erigido en octubre en las afueras de El Aaiún por los antidisturbios marroquíes. Marruecos sale mal librado de esa exposición.

sábado, 16 de abril de 2011

Ante la liberación de los tres de Salé



En la hora en que en todos los rincones del Sáhara Occidental, y dentro de las casas de todos los y las saharauis se experimenta una sensación íntima de alivio y alegría por la liberación de Ahmed Naciri, Ali Salem Tamek, Brahim Dahan y Ahmed Keinan, desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) queremos unirnos a este instante de satisfacción que nos gustaría poder experimentar de una forma más completa y sin reserva alguna.



Un estado de ánimo que no llegaremos a disfrutar sino cuando esta libertad otorgada provisionalmente por los jueces se haga definitiva con la absolución de quienes se han visto sometidos por las autoridades marroquíes a una persecución absurda e injustificada que buscaba provocar el miedo y el desaliento entre el resto de la población saharaui de los territorios ocupados. Dieciocho meses de prisión en espera del juicio y una sentencia que aún no ha llegado en el caso de los tres primeros, y reiteradas y arbitrarias detenciones en el otro caso, son el evidente testimonio de un uso abusivo y coercitivo de la justicia como forma de amenaza y medio de presión sobre la ciudadanía. Una evidencia que se intenta disimular con este medida que se aplica a pocos días de que el Consejo de Seguridad se reúna para decidir, entre otros asuntos, acerca de la posible incorporación de la supervisión y garantía de los derechos humanos en el Sáhara Occidental a las competencias de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) y que, hace un año, fue denegada por el veto expreso de Francia quien hoy dice defender la legitimidad y los derechos de la población en Costa de Marfil y Libia.

Una alegría que no llegará hasta nuestros corazones mientras decenas de presos y presas saharauis, que aún se encuentran en las cárceles de Marruecos por delitos de opinión, no las abandonen en completa libertad y con sus legítimos derechos, que no sus cuerpos maltratados, plenamente restaurados. Una situación difícilmente imaginable cuando, coincidiendo con estas liberaciones ha sido detenido Ahmed Elmussaui, miembro de la Comisión de diálogo del campamento de Gdeim Izik, prosiguiendo la larga lista de encarcelamientos y torturas que se han venido incrementando en estos últimos cuatro meses.

Un contento que no será pleno sino cuando consideremos que los derechos de un pueblo al que se ha reducido a minoría dentro de su propia tierra mediante la maniobra política que facilita la instalación masiva de colonos marroquíes, sean respetados mediante la tutela de la MINURSO y la supervisión de quienes libremente accedan al territorio (medios de comunicación, comisiones parlamentarias y de juristas, delegaciones de ONG’s y defensores de los derechos humanos…); y que su capacidad para luchar democráticamente por sus ideales sea reconocida, y su derecho a un referéndum de autodeterminación en el que puedan decidir libremente acerca de su futuro y su destino sea universalmente aceptado sin reserva alguna.

Sólo entonces, en ese supremo instante de libertad soberana, nuestra satisfacción, y la de los y las saharauis, la de todos los ciudadanos conscientes del mundo, será plena.

Ante la liberación de los tres de Salé



En la hora en que en todos los rincones del Sáhara Occidental, y dentro de las casas de todos los y las saharauis se experimenta una sensación íntima de alivio y alegría por la liberación de Ahmed Naciri, Ali Salem Tamek, Brahim Dahan y Ahmed Keinan, desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) queremos unirnos a este instante de satisfacción que nos gustaría poder experimentar de una forma más completa y sin reserva alguna.



Un estado de ánimo que no llegaremos a disfrutar sino cuando esta libertad otorgada provisionalmente por los jueces se haga definitiva con la absolución de quienes se han visto sometidos por las autoridades marroquíes a una persecución absurda e injustificada que buscaba provocar el miedo y el desaliento entre el resto de la población saharaui de los territorios ocupados. Dieciocho meses de prisión en espera del juicio y una sentencia que aún no ha llegado en el caso de los tres primeros, y reiteradas y arbitrarias detenciones en el otro caso, son el evidente testimonio de un uso abusivo y coercitivo de la justicia como forma de amenaza y medio de presión sobre la ciudadanía. Una evidencia que se intenta disimular con este medida que se aplica a pocos días de que el Consejo de Seguridad se reúna para decidir, entre otros asuntos, acerca de la posible incorporación de la supervisión y garantía de los derechos humanos en el Sáhara Occidental a las competencias de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) y que, hace un año, fue denegada por el veto expreso de Francia quien hoy dice defender la legitimidad y los derechos de la población en Costa de Marfil y Libia.

Una alegría que no llegará hasta nuestros corazones mientras decenas de presos y presas saharauis, que aún se encuentran en las cárceles de Marruecos por delitos de opinión, no las abandonen en completa libertad y con sus legítimos derechos, que no sus cuerpos maltratados, plenamente restaurados. Una situación difícilmente imaginable cuando, coincidiendo con estas liberaciones ha sido detenido Ahmed Elmussaui, miembro de la Comisión de diálogo del campamento de Gdeim Izik, prosiguiendo la larga lista de encarcelamientos y torturas que se han venido incrementando en estos últimos cuatro meses.

Un contento que no será pleno sino cuando consideremos que los derechos de un pueblo al que se ha reducido a minoría dentro de su propia tierra mediante la maniobra política que facilita la instalación masiva de colonos marroquíes, sean respetados mediante la tutela de la MINURSO y la supervisión de quienes libremente accedan al territorio (medios de comunicación, comisiones parlamentarias y de juristas, delegaciones de ONG’s y defensores de los derechos humanos…); y que su capacidad para luchar democráticamente por sus ideales sea reconocida, y su derecho a un referéndum de autodeterminación en el que puedan decidir libremente acerca de su futuro y su destino sea universalmente aceptado sin reserva alguna.

Sólo entonces, en ese supremo instante de libertad soberana, nuestra satisfacción, y la de los y las saharauis, la de todos los ciudadanos conscientes del mundo, será plena.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cumpliendo con el Sáhara.


El proximo Jueves dia 14 de Abril, a las 12:30, el Presidente de la Asociacion Pro Derechos  Humanos de España (APDHE), el Sr. Jose Antonio Gimbernat, entregará  a todos los partidos politicos en el Congreso de los   Diputados, con  Reg/Entrada, copia de la  Carta enviada  al  Presidente del Gobierno, exigiendo demuestre la legalidad de los "Acuerdos de Madrid", y en caso contrario,  asumiendo las responsabilidades de estado, actúe en consecuencia y entre otras, proteja de inmediato a la población saharaui del Territorio No Autónomo del Sahara Occidental.
La campaña lanzada por la APDHE propone la recogida de firmas con el fin de que España asuma sus responsabilidades de potencia administradora del pueblo saharaui:




Del logro de una solución justa y acorde con el derecho internacional que siempre ha amparado al pueblo saharaui  y nunca ha reconocido la invasión ilegal marroquí del territorio en 1975, depende en buena medida la consolidación de la paz y la seguridad en las fronteras españolas. Para ello, tal como se pide en la Carta enviada al Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero, es imprescindible que España cumpla, tras 35 años de olvido y dejación de sus responsabilidades, con sus deberes de potencia administradora del territorio saharaui pendiente de descolonización tal como dictan el derecho internacional, la propia Ley española y las resoluciones de la ONU.
Ya es hora de que, tras tanto sufrimiento de víctimas inocentes, España cumpla con el pueblo saharaui. Ya es hora que España haga sus deberes en materia de derecho internacional.
Por eso, os convocamos el jueves 14 de abril a las 12:00 de la mañana, ante el Congreso  de los Diputados, donde el Sr. D. Jose Antonio Gimbernat explicará la iniciativa acompañado de un grupo de saharauis.
Un cordial saludo

Cumpliendo con el Sáhara.


El proximo Jueves dia 14 de Abril, a las 12:30, el Presidente de la Asociacion Pro Derechos  Humanos de España (APDHE), el Sr. Jose Antonio Gimbernat, entregará  a todos los partidos politicos en el Congreso de los   Diputados, con  Reg/Entrada, copia de la  Carta enviada  al  Presidente del Gobierno, exigiendo demuestre la legalidad de los "Acuerdos de Madrid", y en caso contrario,  asumiendo las responsabilidades de estado, actúe en consecuencia y entre otras, proteja de inmediato a la población saharaui del Territorio No Autónomo del Sahara Occidental.
La campaña lanzada por la APDHE propone la recogida de firmas con el fin de que España asuma sus responsabilidades de potencia administradora del pueblo saharaui:




Del logro de una solución justa y acorde con el derecho internacional que siempre ha amparado al pueblo saharaui  y nunca ha reconocido la invasión ilegal marroquí del territorio en 1975, depende en buena medida la consolidación de la paz y la seguridad en las fronteras españolas. Para ello, tal como se pide en la Carta enviada al Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero, es imprescindible que España cumpla, tras 35 años de olvido y dejación de sus responsabilidades, con sus deberes de potencia administradora del territorio saharaui pendiente de descolonización tal como dictan el derecho internacional, la propia Ley española y las resoluciones de la ONU.
Ya es hora de que, tras tanto sufrimiento de víctimas inocentes, España cumpla con el pueblo saharaui. Ya es hora que España haga sus deberes en materia de derecho internacional.
Por eso, os convocamos el jueves 14 de abril a las 12:00 de la mañana, ante el Congreso  de los Diputados, donde el Sr. D. Jose Antonio Gimbernat explicará la iniciativa acompañado de un grupo de saharauis.
Un cordial saludo

jueves, 7 de abril de 2011

El joven saharaui que llevaba 29 días en huelga de hambre consigue que ACNUR le ayude a reunirse con su familia

El joven saharaui Mohamed Hallab, que inició una huelga de hambre el pasado 7 de marzo por la decisión de Marruecos de excluirle del programa de visitas familiares, ha abandonado esta medida de presión después de que el Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) se comprometiera a hacer todo lo posible para que se reúna con su madre y sus hermanas.

Según ha informado este miércoles a los medios de comunicación en Madrid el presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), José Taboada, Hallab, de 24 años de edad, ha puesto fin a su ayuno voluntario después de mantener varias entrevistas en el hospital de Rabuni (en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia) con la delegada de ACNUR en Ginebra.

ACNUR "ha llegado al compromiso de intentar hacer todo lo posible para que se pueda reunir con su familia", ha explicado Taboada, que ha dicho que de momento no se sabe si el encuentro se produciría en El Aaiún (capital del Sáhara Occidental), en Mauritania o en Madrid.

Asimismo, ha añadido, este organismo de la ONU ha asegurado que "intentará hacer todas las gestiones para que se normalicen las visitas al Sáhara ocupado por parte de toda la gente" que desee ir allí.

PROGRAMA DE MEDIDAS DE CONFIANZA


Hallab es uno de los muchos saharauis que han recibido la negativa del Gobierno marroquí de beneficiarse del Programa de Medidas de Confianza avalado por ACNUR, que tiene como fin el reencuentro de familias separadas por el muro de 2.500 kilómetros que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos de los llamados territorios liberados y de los campamentos de refugiados ubicados en territorio argelino.

Taboada ha subrayado que ese programa "se tiene que generalizar a todo el mundo" y ha dicho que no está justificado que Rabat impida que Hallab vea a su familia solo porque "a los doce años tuvo unas algaradas en El Aaiún". Este joven nació en la capital saharaui pero se vio obligado a abandonar el territorio ocupado cuando las autoridades marroquíes le persiguieron y le detuvieron por participar en manifestaciones pacíficas.

MURO QUE SEPARA A FAMILIAS


El presidente de CEAS-Sáhara ha señalado que, si bien esta historia "ha acabado con final feliz", hay que "denunciar la situación" de las familias saharauis separadas por el muro. "Ese muro de arena, de minas, de alambradas, defendido por 120.000 soldados marroquíes, impide que se reúnan las familias, y eso es lo que está impidiendo una solución pacífica al conflicto del Sáhara", ha afirmado.


Taboada ha hecho estas declaraciones junto a la sede de la delegación de ACNUR en España, donde ha entregado un informe a la representante de este organismo, Maricela Daniel. En él informan de la situación vivida por Hallab y piden a ACNUR que se sensibilice con los problemas de la población saharaui. "Creemos que en el tema del Sáhara Occidental ACNUR puede hacer más. Podría defender más a los refugiados saharauis e intentar ayudar más en la situación de intercambio de familias y ser más duro, más serio, con la parte marroquí, ya que enseguida se pliega a las condiciones que pone Marruecos", ha manifestado Taboada, para quien Naciones Unidas está "fracasando" en el Sáhara Occidental.


Concretamente, CEAS-Sáhara quiere "que se solucione de una vez por todas el tema de las visitas de las familias por tierra, no solo por avión". "Que haya unos corredores de seguridad entre los campos minados y que puedan ir en camiones, en coches todoterreno, y que sean cientos de personas las que se vean con sus familias, porque ahora son decenas cada mes", ha agregado.


Taboada ha indicado antes de reunirse con Daniel que espera que ACNUR se dé cuenta de que "en España somos muy sensibles a la causa saharaui". "Para nosotros, los saharauis son como españoles (...), y muchos nos sentimos saharauis. Cualquier cosa que les ocurra a ellos nos ocurre a nosotros", ha declarado.

REFERÉNDUM


Además, su organización va a pedir al Gobierno español "que se preocupe más por la solución del conflicto", porque casos como el de Hallab son, según Taboada, "una prueba del parón que hay" en este aspecto.



En su opinión, "la causa fundamental es que no se realiza el referéndum" sobre la autodeterminación del pueblo saharaui, "que Marruecos sigue ocupando el territorio que invadió por la fuerza y que eso es consentido por los gobiernos de España y de Francia, y eso le da fuerzas a Marruecos".



En conclusión, "si no se aplica el derecho a la autodeterminación de los saharauis, todos los problemas serán consecuencia de eso", ha señalado.

El joven saharaui que llevaba 29 días en huelga de hambre consigue que ACNUR le ayude a reunirse con su familia

El joven saharaui Mohamed Hallab, que inició una huelga de hambre el pasado 7 de marzo por la decisión de Marruecos de excluirle del programa de visitas familiares, ha abandonado esta medida de presión después de que el Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) se comprometiera a hacer todo lo posible para que se reúna con su madre y sus hermanas.

Según ha informado este miércoles a los medios de comunicación en Madrid el presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), José Taboada, Hallab, de 24 años de edad, ha puesto fin a su ayuno voluntario después de mantener varias entrevistas en el hospital de Rabuni (en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia) con la delegada de ACNUR en Ginebra.

ACNUR "ha llegado al compromiso de intentar hacer todo lo posible para que se pueda reunir con su familia", ha explicado Taboada, que ha dicho que de momento no se sabe si el encuentro se produciría en El Aaiún (capital del Sáhara Occidental), en Mauritania o en Madrid.

Asimismo, ha añadido, este organismo de la ONU ha asegurado que "intentará hacer todas las gestiones para que se normalicen las visitas al Sáhara ocupado por parte de toda la gente" que desee ir allí.

PROGRAMA DE MEDIDAS DE CONFIANZA


Hallab es uno de los muchos saharauis que han recibido la negativa del Gobierno marroquí de beneficiarse del Programa de Medidas de Confianza avalado por ACNUR, que tiene como fin el reencuentro de familias separadas por el muro de 2.500 kilómetros que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos de los llamados territorios liberados y de los campamentos de refugiados ubicados en territorio argelino.

Taboada ha subrayado que ese programa "se tiene que generalizar a todo el mundo" y ha dicho que no está justificado que Rabat impida que Hallab vea a su familia solo porque "a los doce años tuvo unas algaradas en El Aaiún". Este joven nació en la capital saharaui pero se vio obligado a abandonar el territorio ocupado cuando las autoridades marroquíes le persiguieron y le detuvieron por participar en manifestaciones pacíficas.

MURO QUE SEPARA A FAMILIAS


El presidente de CEAS-Sáhara ha señalado que, si bien esta historia "ha acabado con final feliz", hay que "denunciar la situación" de las familias saharauis separadas por el muro. "Ese muro de arena, de minas, de alambradas, defendido por 120.000 soldados marroquíes, impide que se reúnan las familias, y eso es lo que está impidiendo una solución pacífica al conflicto del Sáhara", ha afirmado.


Taboada ha hecho estas declaraciones junto a la sede de la delegación de ACNUR en España, donde ha entregado un informe a la representante de este organismo, Maricela Daniel. En él informan de la situación vivida por Hallab y piden a ACNUR que se sensibilice con los problemas de la población saharaui. "Creemos que en el tema del Sáhara Occidental ACNUR puede hacer más. Podría defender más a los refugiados saharauis e intentar ayudar más en la situación de intercambio de familias y ser más duro, más serio, con la parte marroquí, ya que enseguida se pliega a las condiciones que pone Marruecos", ha manifestado Taboada, para quien Naciones Unidas está "fracasando" en el Sáhara Occidental.


Concretamente, CEAS-Sáhara quiere "que se solucione de una vez por todas el tema de las visitas de las familias por tierra, no solo por avión". "Que haya unos corredores de seguridad entre los campos minados y que puedan ir en camiones, en coches todoterreno, y que sean cientos de personas las que se vean con sus familias, porque ahora son decenas cada mes", ha agregado.


Taboada ha indicado antes de reunirse con Daniel que espera que ACNUR se dé cuenta de que "en España somos muy sensibles a la causa saharaui". "Para nosotros, los saharauis son como españoles (...), y muchos nos sentimos saharauis. Cualquier cosa que les ocurra a ellos nos ocurre a nosotros", ha declarado.

REFERÉNDUM


Además, su organización va a pedir al Gobierno español "que se preocupe más por la solución del conflicto", porque casos como el de Hallab son, según Taboada, "una prueba del parón que hay" en este aspecto.



En su opinión, "la causa fundamental es que no se realiza el referéndum" sobre la autodeterminación del pueblo saharaui, "que Marruecos sigue ocupando el territorio que invadió por la fuerza y que eso es consentido por los gobiernos de España y de Francia, y eso le da fuerzas a Marruecos".



En conclusión, "si no se aplica el derecho a la autodeterminación de los saharauis, todos los problemas serán consecuencia de eso", ha señalado.

martes, 5 de abril de 2011

MOHAMED HASSANA HALLAB O LA DIGNIDAD DE LOS NADIE


Mohamed Hassana es un ciudadano saharaui refugiado que, junto a una parte del Pueblo Saharaui, sobrevive desde hace más de 35 años en los campamentos de población refugiada en Tinduf (Argelia). Nacido en la ciudad de El Aaiún en 1986, Mohamed Halab se vio obligado a abandonar el territorio ocupado tras las detenciones y persecución que sufría por parte del gobierno marroquí por su participación en manifestaciones pacíficas.



Al igual que al resto de la población saharaui, el muro levantado por Marruecos impide a Mohamed Hassana la libre circulación por su territorio y le separa de su familia y de su entorno natural, obligándole a vivir en el exilio y a sobrevivir gracias a la ayuda humanitaria.

En el marco del programa de visitas que lleva a cabo el ACNUR desde el año 2004 y que pone a disposición de los y las saharauis la posibilidad de visitar a sus familiares del otro lado del muro, Mohamed Hassana tenía previsto visitar a sus familiares residentes en los territorios ocupados por Marruecos. Sin embargo, de manera totalmente arbitraria y tras las maniobras orquestadas por Marruecos, se le ha negado la visita a sus familiares en el Sáhara Occidental ocupado.

La negativa se debe, presuntamente, a alegaciones presentadas por el Gobierno marroquí que trata nuevamente de dinamitar las medidas de confianza entre las partes puestas en marcha en el marco del conflicto. Una maniobra cruel y ruin que define a quien la ha orquestado (Marruecos) y a quien, con su silencio cómplice, la ampara y recubre de aparente legalidad (ACNUR), plegándose a la arbitraria decisión del gobierno marroquí.



Ante tal ignominia, Mohammed Hallab se encuentra en huelga de hambre desde el pasado siete de marzo sometido a presiones para que deponga su actitud. De qué tiene que cesar, nos preguntamos, ¿de luchar pacíficamente por sus derechos?, ¿De luchar contra el abandono y el olvido?, ¿De no rendirse?, ¿De no callar ante la injusticia? ¿De no haber aceptado humildemente la arbitrariedad y la complicidad con la potencia ocupante de su tierra? ¿De luchar por su dignidad, por su vida familiar y los derechos elementales de su pueblo?

VEMOS en la protesta de Mohamed Hassana, que cumple hoy 29 días en huelga de hambre y se encuentra ingresado en el hospital de Rabuni, la personificada reclamación de todo un pueblo que lleva más de 35 años tratando de salir de la pesadilla de la ocupación militar, y cuyo derecho a reencontrarse con sus familiares y parientes no puede quedar sometido a la voluntad arbitraria de Marruecos o a la ineficacia de la comunidad internacional a la hora de preservarlo.

DENUNCIAMOS la forma en que ACNUR se pliega a la ilegal voluntad de la potencia ocupante de un Territorio No Autónomo y exigimos a dicho organismo que asuma sus responsabilidades y competencias y facilite el que Mohamed Hassana pueda visitar libremente a sus padres, sus tres hermanos y una hermana que residen en El Aaiún ocupado.
EXIGIMOS al Reino de Marruecos el desmantelamiento del Muro de la Vergüenza y la eliminación de todas las minas antipersona que lo rodean.

DEMANDAMOS de nuestro Gobierno y de todas las instancias políticas internacionales que presionen al Reino de Marruecos para que cese de inmediato en su política de obstrucción de acuerdos que como éste promuevan la distensión y sus constantes obstáculos a la implementación de una solución justa y definitiva que respete la legalidad internacional y el legítimo derecho del Pueblo Saharaui a la libre determinación y su ejercicio mediante referéndum, de acuerdo con la carta de Naciones Unidas, las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la UA.

El Sáhara no se vende, la dignidad de sus habitantes tampoco.

Madrid, a 4 de abril de 2011

MOHAMED HASSANA HALLAB O LA DIGNIDAD DE LOS NADIE


Mohamed Hassana es un ciudadano saharaui refugiado que, junto a una parte del Pueblo Saharaui, sobrevive desde hace más de 35 años en los campamentos de población refugiada en Tinduf (Argelia). Nacido en la ciudad de El Aaiún en 1986, Mohamed Halab se vio obligado a abandonar el territorio ocupado tras las detenciones y persecución que sufría por parte del gobierno marroquí por su participación en manifestaciones pacíficas.



Al igual que al resto de la población saharaui, el muro levantado por Marruecos impide a Mohamed Hassana la libre circulación por su territorio y le separa de su familia y de su entorno natural, obligándole a vivir en el exilio y a sobrevivir gracias a la ayuda humanitaria.

En el marco del programa de visitas que lleva a cabo el ACNUR desde el año 2004 y que pone a disposición de los y las saharauis la posibilidad de visitar a sus familiares del otro lado del muro, Mohamed Hassana tenía previsto visitar a sus familiares residentes en los territorios ocupados por Marruecos. Sin embargo, de manera totalmente arbitraria y tras las maniobras orquestadas por Marruecos, se le ha negado la visita a sus familiares en el Sáhara Occidental ocupado.

La negativa se debe, presuntamente, a alegaciones presentadas por el Gobierno marroquí que trata nuevamente de dinamitar las medidas de confianza entre las partes puestas en marcha en el marco del conflicto. Una maniobra cruel y ruin que define a quien la ha orquestado (Marruecos) y a quien, con su silencio cómplice, la ampara y recubre de aparente legalidad (ACNUR), plegándose a la arbitraria decisión del gobierno marroquí.



Ante tal ignominia, Mohammed Hallab se encuentra en huelga de hambre desde el pasado siete de marzo sometido a presiones para que deponga su actitud. De qué tiene que cesar, nos preguntamos, ¿de luchar pacíficamente por sus derechos?, ¿De luchar contra el abandono y el olvido?, ¿De no rendirse?, ¿De no callar ante la injusticia? ¿De no haber aceptado humildemente la arbitrariedad y la complicidad con la potencia ocupante de su tierra? ¿De luchar por su dignidad, por su vida familiar y los derechos elementales de su pueblo?

VEMOS en la protesta de Mohamed Hassana, que cumple hoy 29 días en huelga de hambre y se encuentra ingresado en el hospital de Rabuni, la personificada reclamación de todo un pueblo que lleva más de 35 años tratando de salir de la pesadilla de la ocupación militar, y cuyo derecho a reencontrarse con sus familiares y parientes no puede quedar sometido a la voluntad arbitraria de Marruecos o a la ineficacia de la comunidad internacional a la hora de preservarlo.

DENUNCIAMOS la forma en que ACNUR se pliega a la ilegal voluntad de la potencia ocupante de un Territorio No Autónomo y exigimos a dicho organismo que asuma sus responsabilidades y competencias y facilite el que Mohamed Hassana pueda visitar libremente a sus padres, sus tres hermanos y una hermana que residen en El Aaiún ocupado.
EXIGIMOS al Reino de Marruecos el desmantelamiento del Muro de la Vergüenza y la eliminación de todas las minas antipersona que lo rodean.

DEMANDAMOS de nuestro Gobierno y de todas las instancias políticas internacionales que presionen al Reino de Marruecos para que cese de inmediato en su política de obstrucción de acuerdos que como éste promuevan la distensión y sus constantes obstáculos a la implementación de una solución justa y definitiva que respete la legalidad internacional y el legítimo derecho del Pueblo Saharaui a la libre determinación y su ejercicio mediante referéndum, de acuerdo con la carta de Naciones Unidas, las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la UA.

El Sáhara no se vende, la dignidad de sus habitantes tampoco.

Madrid, a 4 de abril de 2011